Naruto no me pertenece, es propiedad de Mashaji Kishimoto. Yo solo aporto la historia.


Había sido un día horrible para Naruto, primero su reloj despertador no sonó y despertó 29 minutos tarde. Con las prisas olvido su celular y cuando un rato después la llanta del coche se le poncho a media autopista, camino al trabajo, no tenía con qué llamar a una grúa. Dejando varados a muchos conductores.

Al olvidar el celular tuvo que ir de coche en coche hasta que alguien le presto uno, al pedirlo muchos habían sido groseros, como aquella chica que le pitó el claxon en la cara mientras le gritaba que era un maldito idiota.

Su mente hizo una pausa a sus quejas para recordar a la mujer, con los ojos verdes y el cabello rosado, algo realmente inusual; era muy hermosa y por un momento se preguntó, como se vería sonriendo. Si se veía haci de bella con el ceño fruncido y gritando palabrotas, se vería como una diosa o una especie de ángel mientras sonreía. Recordarla lo hizo sonreír, ver a esa linda chica fue como buena suerte en viernes trece.

Si era viernes trece, viernes de mala suerte como le había dicho su hermano cuando lo llamo con el teléfono prestado, pidiendo ayuda para reparar su neumático. Apartir de ahí fue auxiliado por un hombre que se ofrecio a cambiar la llanta y porfin logró mover su coche.

Llego a su trabajo con una horrible hora y media de retraso que se vería reflejada en su sueldo. Penso que una vez ahí todo iría mejor pero se equivoco, todo fue peor. Su computadora obtuvo un virus que borro mucho de su trabajo por lo que tuvo que usar una de la oficina y empezar desde cero muchos documentos, luego a la hora del descanso fue por un café, un gran error, cuando tecleo la orden la máquina no respondió y el estúpidamente la golpeó acasionando que se le disparara un enorme chorro del líquido caliente quemandolo y le ensuciando toda la ropa.

Pero lo que le ocurría ahora era lo peor de todo, al parecer o había tomado mucha agua o la vida enserió lo odiaba, tenia unas ganas tremendas de orinar y el baño de hombres estaba cerrado. Desesperado se metió a toda prisa en el de mujeres vigilando que nadie se acercara, se metió a un cubículo y sin cerrarlo comenzó a satisfacer sus necesidades; un gran alivio lo invadió, todo lo que tenia que hacer era salir de ahí y llegar a casa donde estaría salvo de la maldita suerte de viernes trece.

Estando por fin a punto de acabar escucho el ruido la puerta siendo abierta, a toda velocidad intento cerrace el pantalón y huir. En su prisa arranco el botón y rompió el cierre, desesperado intento encerrarse en el cubículo pero en su intento huida se había salido; aún así era demasiado tarde, el grito de una mujer le hizo voltearse al tiempo que chica, al grito de pervertido le dio un sonoro puñetazo que lo mando a la parede y mientras se desmallaba solo pudo distinguir una mancha de color rosado.

Cuando despertó no sabía dónde estaba, podía dustingir las paredes blancas como de hospital y sentir un fuerte dolor de cabeza, al recordar el golpe que le dio la chica solo pudo decir.

- Vaya eso si que dolió- pronuncio sobando su cabeza.

- Es lo que se merece por ser un maldito pervertido - dijo una voz que no supo reconocer.

- Yo no soy ningún pervertido- contesto buscando al origen de la voz, localizandola justo a lado suyo.

- Por supuesto que lo es, estaba espiando el baño de mujeres- le espeto con el ceño fruncido; la bella mujer que de inmediato reconoció.

- ¡Eres tu! te reconocería en cualquier lugar- le dijo extasiado - ahora aún más, tienes una fuerza monstruosa- agregó volviéndose a tocar el golpe en la cabeza.

-¡ Yo no tengo ninguna fuerza monstruosa!- grito furiosa - ademas tu de donde me reconoces- le dijo apuntándole con el dedo.

El chico se dispuso a contarle cuando ella lo interumpio con un grito.

- ¡Ah ya se quien eres! Eres el idiota del coche parado- dijo para luego agregar con ojos chispeantes - por tu culpa llegué tarde al trabajo y algún imbecil uso mi computadora dejándome sin nada- .

- Si ese era yo- le contestó para luego darse cuenta de los insultos.

- ¡Oye! No soy imbecil solo tuve un mal día- contesto con un moín de molestia.

- Pues lo siento, pero gracias a ti yo también tuve un mal día- le dijo sarcástica

-Por cierto soy Sakura - agrego tendiendole la mano.

- Naruto, Baka-Naruto, si eso hace que tu día vaya mejor- comento, respondiendole el saludo.

Ella soltó un risa para luego decirle.

- Bueno Baka-Naruto ese nombre definitivamente alegra mi día.

Y hablaron de todo y nada. Al irse del hospital el le pidió su número y ella se lo dio sonriendo, haciendo que su conjetura de que se vería como un diosa o algo haci se quedara en el piso pues ella parecía algo fuera de este mundo, tan inalcanzable que no parecía real.

Pero lo era y como pensó al inicio conocer a Sakura había sido una buena suerte de viernes 13, una qué cambiaría su destino.


Esta especie de one-shot está basado en la canción Viernes 13. Le agregaré algunos capítulos más los siguientes viernes 13 con diferentes momentos de su relación.