Capítulo 21
El señor Darcy regresó a casa después de un largo y cansador viaje. Por lo menos había logrado aclarar algunas cosas con Lady Catherine y esperaba que ella no volviera a dar problemas porque él se sentía cansado y sin fuerzas para estar viajando y discutiendo sobre problemas que no eran suyos. Quedó muy sorprendido al enterarse que Georgiana y la señora Annesley se habían ido de viaje. Pero su sorpresa se transformó en enojo cuando nadie supo informarle donde estaban.
George Wickham había ido a casa de los Bingley a pedir otro préstamo al ingenuo de su amigo. Desgraciadamente su tío estaba de viaje y no tenía a nadie más a quien recurrir. Pero, esta vez el señor Bingley le dijo que no le podía seguir prestando dinero porque ya le debía mucho y Wickham no logró convencerlo de lo contrario. La verdad era que tanto William como el señor Hurst le habían hecho ver que Wickham jamás le devolvería lo que ya le debía, y que prestarle más era sólo perder dinero. Además, Charles Bingley sentía que ya no necesitaba a Wickham en su vida porque había encontrado un buen amigo y consejero en su cuñado William Dalton.
Wickham estaba cada vez más desesperado y lo único que se le ocurría hacer para solucionar sus problemas económicos era forzar su boda con Georgiana. Él no tenía tiempo para enamorarla, engatusarla y convencerla de huir con él a Gretna Green. Pero por el momento tenía otro gran escollo interponiéndose en sus planes, la maldita señora Annesley que no dejaba a Georgiana ni a sol ni a sombra. Si no se deshacía de ella, no podría lograr todo lo que se había propuesto.
Caroline Bingley estaba inquieta porque Wickham estaba en casa. Ella le había pedido en muchas ocasiones a su hermano que cortara relación con ese canalla, pero él como siempre, se burlaba de ella y no le hacía caso. La última vez que lo vio en casa Darcy, ese hombre le había hecho una proposición que la dejó muy pensativa pero que no estaba dispuesta a aceptar. Era cierto que ella deseaba pertenecer a los primeros círculos a como fuera lugar, pero tenía algo de escrúpulos y condenar a Georgiana a una vida al lado de ese hombre inmoral, era más de lo que ella estaba dispuesta a hacer. Pero además, ella no confiaba en Wickham y sabía que muy probablemente una vez que consiguiera todo lo que deseaba, se olvidaría del trato que habían hecho, y se encargaría de mantenerlos alejados de los Darcy.
"¿En qué piensas tanto, Caroline?" preguntó el señor Wickham con un tono burlón. Él necesitaba saber si esa estúpida estaba dispuesta a ayudarlo.
"Te he dicho que no me llames por mi nombre, para ti soy señorita Bingley," replicó Caroline indignada. Pero no tuvo oportunidad de decir nada porque su hermano y Jane ingresaron al salón.
"Aún no te has ido, Wickham," dijo el señor Bingley un poco sorprendido al ver a su amigo conversando con su hermana.
"Estaba saludando a la señorita Bingley," respondió Wickham mirando fijamente a Caroline. Él no se iría de allí hasta que tuviera una respuesta.
"Charles, deberíamos ir a visitar al señor Darcy y a mi querida amiga Georgiana. Además, creo que debemos hablar con él y explicarle lo pernicioso que es que le permita a Georgiana socializar con gente de tan bajo nivel y que se acercan a ella seguramente con torcidas intenciones," dijo Caroline con su usual tono déspota y para que Wickham entendiera que no pensaba ayudarlo.
Jane creyó que Caroline se refería a Elizabeth y sintió que era su deber defender a su hermana. Ella había pasado el día anterior en casa de los Dalton, y pudo darse cuenta lo mucho que Georgiana disfrutaba de la compañía de Elizabeth y sabía que su hermana acogía a esa pobre niña con la mejor de las intenciones.
"La señorita Darcy es una chica inteligente y sabe muy bien cómo elegir a sus amistades y en quien confiar," dijo Jane con voz temblorosa.
"Jane, me imagino que lo dices por Eliza. Déjame asegurarte que ella y mi querida Georgiana no son amigas, y a lo más, son conocidas distantes," replicó Caroline enojada. Ella no comprendía por qué últimamente Jane había tomado como hábito contradecirla.
"Si fueran sólo conocidas, ella no estaría felizmente pasando unos días en casa de los Dalton," dijo Jane feliz al ver el rostro desencajado de Caroline.
El señor Wickham no pudo creer su buena suerte, se despidió y se fue de inmediato rumbo a casa Darcy. Él sabía que Georgiana había visitado esa gente en varias ocasiones, por lo que los cocheros debían tener la dirección de los Dalton. Pero no tuvo oportunidad de hablar con los cocheros porque cuando llegó allí, se enteró que su padrino había regresado casi al anochecer del día interior.
Inmediatamente fue al estudio del señor Darcy para saludarlo y lo encontró muy preocupado y enojado por la situación de Georgiana.
"Lo siento, George, pero no tengo tiempo para conversar contigo ahora. Tengo un asunto urgente que solucionar."
"¿El asunto que tienes que resolver está relacionado con Georgiana?"
"Sí, ¿sabes algo?"
"Vengo de casa de los Bingley, y la señora Bingley dijo que Georgiana está pasando unos días con los Dalton. Padrino, creo que todo esto es culpa de la señora Annesley que cree que puede hacer lo que se le da la gana con Georgiana. Esa mujer es una pésima influencia sobre tu hija, padrino, y quizás con qué intenciones se la llevó a casa de esa gente."
"Tienes razón, George. Iré inmediatamente a buscar a mi hija, muchas gracias por tu ayuda." El señor Darcy sólo deseaba ver a Georgiana y cerciorarse que estaba bien.
"¿Quieres que te acompañe?" preguntó Wickham.
"No, prefiero ir solo. Nos vemos otro día ahijado," dijo el señor Darcy y fue a hablar con el mayordomo para que dispusiera todo para salir lo antes posible.
George Wickham no pudo evitar sonreír porque las cosas estaban saliendo mejor de lo planeado. Él ya no necesitaría de la ayuda de Caroline porque se aseguraría que la nueva dama de compañía de Georgiana fuera alguien de su absoluta confianza.
P&P
Elizabeth se sorprendió mucho cuando le anunciaron que el señor Darcy estaba en el salón principal esperándola. Violet no se sentía bien y se quedó todo el día en su cuarto y prefirió no tener que enfrentarse a aquel hombre.
"Señora Dalton, estoy aquí porque vengo a buscar a mi hija," explicó el señor Darcy. Él fue amable pero era evidente que estaba molesto.
"Ya le dije al mayordomo que fuera a avisarle que usted estaba aquí. Ella y la señora Annesley están en casa de mi tía que vive al final de la calle. ¿Desea usted tomar una taza de té?"
"No, vengo un poco apurado."
"Entiendo."
Cuando Georgiana llegó, saludó muy afectuosamente a su padre y le dijo que había pasado unos días muy entretenidos con los Dalton y los Gardiner. Pero al ver a su padre tan serio, se dio cuenta que era mejor no alargar la visita y agradeció a sus anfitriones para poder irse. Po eso, ella fue al cuarto de Violet para agradecerle sinceramente su hospitalidad.
"Espero que se recupere pronto, señora Dalton, y por favor cuidese mucho. Muchas gracias por todo y espero muy pronto poder invitarla a mi casa para que conozca a mi padre," dijo Georgiana y abrazó a Violet.
"No te preocupes por mi salud, querida Georgiana. En estos días es mi aniversario de boda y es el primero que voy a pasar sin mi amado esposo," explicó Violet con la voz quebrada. Luego le acarició el rostro a Georgiana y dijo con mucho afecto. "Fue un gusto conocerte mejor, eres una chica excepcional."
Georgiana no pudo evitar abrazar una vez más a Violet. La señora Dalton era tan cariñosa, buena y preocupada que ella pensaba que si hubiera tenido una madre, le hubiese gustado que fuera como ella.
La señora Annesley también se despidió con mucho cariño de Violet. Ambas señoras eran originarias del norte de Inglaterra y no conocían prácticamente a nadie en Londres por lo que se habían hecho muy buenas amigas.
Finalmente cuando todo estaba listo, Elizabeth se despidió de Georgiana y le reiteró que no dudara en pedirle ayuda si la necesitaba. "Gracias por tu compañía, me ayudaste a que no extrañara tanto a mi esposo."
"Gracias a ti por todo, querida Lizzy. Eres la mejor amiga que he tenido," dijo Georgiana y abrazó a Elizabeth.
"Una vez más, gracias por todo señora Dalton. Georgiana es hora de irnos," dijo el señor Darcy secamente.
Elizabeth notó que la señora Annesley estaba bastante nerviosa y cuando ella se despidió y le dio las gracias le susurró al oído. "Señora Annesley, por favor, no olvide que puede contar con nosotros para cualquier cosa que necesite."
"Gracias, mi querida Lizzy. No sabes la tranquilidad que me da saber que tengo tan buenas amigas," replicó la señora Annesley. Luego abrazó por última vez a Elizabeth y se salió de la casa.
En el viaje en carruaje la única que habló fue Georgiana. Ella le contó a su padre todo lo que había hecho pero él no dijo absolutamente nada. Él sólo miraba por la ventana pensando en todo lo que tenía que hacer.
Cuando llegaron a casa, Georgiana se fue a su cuarto y el señor Darcy le pidió a la señora Annesley que lo acompañara a su estudio. Una vez allí, fue precioso y conciso en todo lo que tenía que decirle.
"Señora Annesley, yo la contraté para que acompañara y guiara a mi hija, no para que tomara decisiones que no le corresponden. ¿Cómo se le ocurre llevarse a mi hija de mi casa sin decirle nada a nadie de vuestro paradero? No sabes las horas de angustia que he pasado sin tener idea donde estaba Georgiana, y si no fuera por mi ahijado, probablemente aún no sabría nada de ella."
"Lo siento, señor Darcy. Por favor, créame que no fue mi intención generarle angustia. Yo pensaba que usted regresaba en dos días más y…"
"Señora Annesley, creo que es mejor no seguir alargando esta discusión. Voy a ser bien sincero, no me interesan sus explicaciones porque yo ya no confio en usted. Está despedida, le pagaré su último sueldo y se puede quedar hasta mañana para que busque alojamiento."
La señora Annesley decidió no explicarle nada al señor Darcy porque sabía que el único que podía hacerlo entrar en razón era el coronel Fitzwilliam. Ella estimaba mucho al señor Darcy y no deseaba tener un altercado con él.
"No se preocupe, señor. Me iré hoy mismo y no necesita pagarme el mes puesto que he trabajado sólo dos días. Sólo quiero decirle que cuide mucho a su hija. Buenas tardes, señor Darcy y muchas gracias por darme la oportunidad de trabajar para usted y su hija." La señora Annesley salió con la cabeza bien alta de esa oficina sabiendo que no tenía nada de que arrepentirse o disculparse.
Después le pidió a una de las sirvientas que la ayudara a empacar, se despidió de Georgiana y se fue de la casa Darcy con mucha pena. Afortunadamente ella había trabajado por muchos años y su difunto esposo le había dejado cinco mil libras en fondos de inversión. Ella le pediría unos días de alojamiento a los Dalton y luego viajaría rumbo al norte para vivir cerca de su familia.
Georgiana no podía contener las lágrimas porque estaba muy afligida. La despedida con la señora Annesley fue muy emotiva y triste a la vez. Aunque ella nunca antes se había atrevido a desafiar una orden de su padre, esta vez sintió que era lo correcto y lo que debía hacer.
Georgiana entró al estudio del señor Darcy, se secó las lágrimas y le dijo muy seriamente. "Padre, has cometido un gran error despidiendo a la señora Annesley. Ella ha sido una excelente dama de compañía y no sólo me ha enseñado mucho sino que también me ha protegido."
"Lo siento, hija, pero ya no confío en ella," replicó el señor Darcy. A él le dio pena ver a su hija tan triste pero no estaba dispuesto a cambiar de opinión.
"Pero confías sin problema en George Wickham, pese a que yo te he dicho que me hace sentir muy incómoda cada vez que se acerca a mí. La señora Annesley me llevó a casa de los Dalton porque quería protegerme de él."
"Es suficiente, Georgiana. Yo le dije a George que tiene prohibido acercarse a ti y él me prometió que no lo haría," dijo el señor Darcy molesto.
"Entiendo, sólo quiero pedirte un favor."
"Te escucho, hija."
"Dile a tu ahijado que no se me vuelva a acercar porque yo ya no lo considero un amigo."
"Hija, no quiero discutir contigo porque no nos vemos hace muchos días. ¿Qué te parece si vamos a la biblioteca y leemos alguno de esos libros de aventuras que tanto te gustan?"
"Lo siento, padre, pero prefiero ir a mi cuarto. Si me disculpas," dijo Georgiana y se fue rumbo al jardín. Ella deseaba estar lo más lejos posible de su padre en ese momento.
El señor Darcy notó lo triste y alterada que estaba Georgiana y quedó muy preocupado. Él había prometido proteger a su ahijado, pero cada día se le hacía más difícil. Aunque él estaba convencido de que era un buen muchacho, sabía que no siempre tomaba buenas decisiones.
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Elizabeth había dejado a la señora Annesley conversando con su suegra. Ella les contó que el señor Darcy la despidió y que ni siquiera le permitió defenderse, pero que no se arrepentía de lo que había hecho. Ellas le ofrecieron hospedaje por cuanto tiempo lo necesitara y eso la hizo sentirse un poco más tranquila. Aunque ella no tenía planeado abusar de la hospitalidad de sus amigas y pensaba solucionar todo lo antes posible para viajar al norte con su familia.
Elizabeth estaba escribiendo una carta a su padre cuando sintió que alguien la estaba mirando. Cuando alzó la cabeza, vio que su guapo marido la miraba con una sonrisa cálida y que tenía en sus manos un hermoso ramo de rosas rojas.
"Estas flores son para ti, mi dulce amor," dijo William. Pero no pudo agregar nada más porque Elizabeth corrió a sus brazos.
"William, mi amor, no sabes lo mucho que te he extrañado," dijo Elizabeth sin poder evitar derramar lágrimas de alegría.
William le entregó las flores, le besó la mejilla y luego la tomó en sus brazos y la besó apasionadamente por casi cinco minutos. "Yo también te extrañé, Elizabeth. Aunque debo decirte que estuviste todo el tiempo en mis pensamientos. No quiero nunca más tener que viajar sólo y apartarme de ti."
"Yo tampoco, William. Quiero estar siempre contigo, mi amor."
Elizabeth tomó la mano de su esposo, dejó las flores sobre una mesita, e invitó a William a sentarse al lado de ella. Luego, le explicó todo lo que había pasado en los últimos cinco días y le contó que la señora Annesley se quedaría unos días con ellos."
William se preocupó mucho porque lo que menos deseaba en ese momento era pensar en la familia Darcy. "¿Crees que la señorita Darcy está segura en casa de su padre? Está claro que es un hombre irresponsable que la expone a ese canalla y no supo apreciar los esfuerzos de su dama de compañía por protegerla." William pensó en lo distinto que era George Darcy de Aaron Dalton. El primero había heredado una enorme fortuna y estaba claro que no sabía proteger a sus hijos. Mientras el segundo había construido su fortuna con trabajo y esfuezo, y lo había cuidado y criado mejor que cualquier padre pese a que él era sólo su hijo adoptivo.
"La señora Annesley dice que el coronel Fitzwilliam regresa mañana o pasado mañana y que está segura que él se hará cargo de la situación. En todo caso, yo estaré pendiente de Georgiana," explicó Elizabeth.
"Me alegro que así lo hagas, y por favor, no dudes en pedirme ayuda si la necesitas," dijo William. Él no pensaba dejar sola a la señorita Darcy, más aún después de lo que se había enterado en su viaje.
"Y mi madre, ¿cómo ha estado?"
"Ya se ha recuperado por completo de la gripe, pero ha estado con el ánimo muy bajo porque en pocos días más es su aniversario de bodas y es el primero que pasará sin tu padre," explicó Elizabeth.
"Con todas las cosas que he tenido que hacer últimamente me había olvidado de esa importante fecha para mi madre. Yo también extraño a mi padre y entiendo como se debe sentir mi madre. Pero antes de ir a saludarla, te quiero contar que mañana estamos invitados a la ópera. Uno de mis nuevos socios es el hijo de Donald Barret, dueño del banco más importante de Londres. Su familia tiene un palco en el teatro de la Ópera y nos invitó para el estreno de la nueva obra. ¿Qué te parece?"
"Me encanta la idea, mi amor, y estoy feliz de acompañarte y disfrutar de la música y el canto. Además, estamos invitados a la casa de Lord y Lady Matlock el día después de mañana. Hoy iba a mandarle una nota a la condesa diciendo que no tu no estabas en Londres, pero no será necesario. Claro, al menos que no quieras ir."
"Creo que no sería de buena educación rechazar una invitación de personas tan importantes," dijo William. La verdad era que él pensaba que sería una gran oportunidad de poder hacer algunas preguntas que lo ayudaran a aclarar algunas cosas que aún estaban muy confusas en su mente. Probablemente después de esa cena, él podría finalmente contarle a Elizabeth todo lo que le estaba pasando. Por ahora, quería tener unos cuantos días de luna de miel y disfrutar de la compañía de su amada esposa y no tener que preocuparse de nada más.
Iré a hablar con la señora Powell para avisarle que cenaremos en una hora más. Tú ve a saludar a tu madre," le dijo Elizabeth a William. Él la besó una vez más y fue al cuarto de Violet.
Violet estaba acostada mirando al techo de su habitación pensando una y otra vez en lo mismo sin llegar a ninguna conclusión. En un momento estaba totalmente segura de que no tenía nada de que arrepentirse para al siguiente, sentir pesar y remordimiento.
Cuando encontraron al pequeño William, ella y su querido Aaron hicieron todo lo posible por buscar a sus padres y nadie jamás reclamó al niño. Por tanto, no tenía nada de que sentirse culpable porque ellos habían amado incondicionalmente a ese niño que encontró en la ladera de un río. Pero cuando pensaba en la angustia que deben haber vivido el señor y la señora Darcy creyendo que su hijo había muerto en ese río, no podía evitar sentir pena por ellos. Mientras ella y su esposo habían disfrutado viendo crecer al mejor hijo que jamás hubieran podido soñar tener, unos padres estaban sumergidos en el dolor y la culpa.
"Madre, ¿te interrumpo? Acabo de llegar y quise venir a saludarte," dijo William al ver a su madre tan pálida.
"Oh, William, mi querido niño, tú jamás interrumpirás a tu madre," dijo Violet y se sentó en la cama.
"Hace muchos años que no soy un niño, madre," dijo William sonriendo.
William se sentó al lado de su madre y ella lo abrazó y besó en ambas mejillas y en la frente. Él no pudo evitar sentir un poco de tristeza al ver a su madre tan afligida y también la besó en la mejilla. Violet era su madre, ella no lo había parido pero siempre lo había querido como a un hijo. En su viaje de retorno de Manchester, recordó como muchas veces cuando viajaba con sus padres, y a él le daba sueño, Violet lo tomaba en sus brazos, lo acurrucaba y él dormía en su regazo donde se sentía cómodo, feliz y seguro.
"Madre, me imagino que estás triste porque extrañas a mi padre."
"Sí, querido, es que me siento muy sola sin él."
"Entiendo, pero nunca olvides que siempre me tendrás a mí, tu hijo que te ama mucho."
Violet le acarició el rostro a William y le dijo, "gracias por quererme tanto aunque yo no sea tu madre."
"Tú eres mi madre y siempre lo serás, Violet Dalton. A no ser que tú no me consideres tu hijo porque no nací de tu vientre."
"No vuelvas a decir una tontería como esa, William Dalton."
"Entonces tú tampoco insinúes que yo puedo pensar que no eres mi madre," replicó William con una sonrisa.
"Tienes razón, hijo mío, mi hijo del corazón," concluyó Violet y abrazó a su querido William.
Ambos permanecieron abrazados hablando de los muchos recuerdos felices de la hermosa familia que formaron junto al fallecido Aaron Dalton. De alguna forma, y sin decir nada, ambos sabían que muy pronto la relación de ellos cambiaría para siempre y que las cosas nunca volverían a ser iguales.
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Afortunadamente, Richard siempre había sido muy eficiente en todo lo que hacía y por esa razón todos sus oficiales superiores le tenían mucho aprecio. Él debía permanecer por una semana más en Newcastle, pero consiguió que le dieran permiso para retornar antes a Londres con el pretexto de que debía entregar un mensaje urgente del mayor general Gordon a la Oficina de Guerra.
Richard había cabalgado por casi cinco días descansando muy poco, y una vez que entregó el mensaje, tal como se lo pidió su superior, fue a casa de sus padres, tomó un baño, se cambió de ropa y se fue a casa Darcy.
El mayordomo le informó que el señor Darcy había regresado el día anterior y que la señorita Darcy estaba en su habitación. Richard fue a hablar con su prima y ella le contó todo lo que había pasado en las últimas horas.
"Mi padre despidió a la señora Annesley porque dice que no puede confiar en ella. Pero esta vez no me quedé callada y le dije que no deseaba tener que verme forzada a soportar a su ahijado."
Richard comprendió el enojo de su querida prima pero no deseaba que se peleara con su padre por culpa de ese tipo. "Lamentablemente, tío George siempre ha pensado que porque la madre de Wickham intentó salvar a tu hermano, él debe comprender y disculpar todo lo que hace ese canalla. Pero no te preocupes Georgie, porque yo aclararé todo con tío George y si no me hace caso, hablaré con mi padre, y te sacaremos de esta casa. No permitiré que Wickham vuelva a acercarse a ti, de eso tienes mi palabra."
"Oh Richard, gracias por ser tan bueno. Eres el mejor primo que podría tener, de hecho, creo que eres casi como mi hermano."
"Y tú eres mi pequeña y hermosa hermanita," dijo Richard y besó a Georgiana en la frente.
Una vez que vio a su prima más tranquila, fue al estudio donde supuso que su tío estaba trabajando. Antes de entrar respiró muy hondo porque sabía que la conversación con George Darcy sería muy dura e incluso temía que podría producir una grieta irreparable en la relación entre ellos.
"Tío, necesito hablar contigo, espero que puedas recibirme," dijo el coronel entrando al estudio.
"Richard, querido sobrino, no sabes el gusto que me da verte. Necesito contarte sobre mi viaje a Kent," dijo George Darcy animado.
"Lo siento tío, pero necesito hablar contigo de un tema bien específico y necesito que me escuches."
"Por supuesto, siéntate y dime en qué puedo ayudarte," dijo el señor Darcy un poco preocupado.
"Estoy aquí para hablar de George Wickham y si no eres capaz de entender y ver la realidad, te prometo que me llevaré a Georgiana de esta casa," dijo Richard con firmeza.
El señor Darcy bajó la cabeza con resignación dando a entender que estaba por lo menos dispuesto a escuchar lo que su sobrino tenía que decir.
P&P
Gracias a todos los que dejan comentarios y siguen la historia con entusiasmo.
¿Recuerdan cuando les dije que esta era una historia larga? Bueno, se los repito nuevamente, es una historia larga y deben tener paciencia. Por eso trato de publicar capítulos frecuentemente para terminarla antes del fin del año.
Otra cosa, detesto editar por lo que les pido paciencia con los errores. Si yo editara tendría que publicar la mitad y estoy segura que ustedes prefieren los capítulos largos con actualizaciones constantes.
En el próximo capítulo, William tendrá la oportunidad de disfrutar de la compañía de su esposa y conocer más a la familia Fitzwilliam.
¡Nos vemos pronto!
Saludos,
Yo
