Disclaimer: "Harry Potter" no me pertenece, es propiedad de J.K Rowling. La presente historia está hecha por diversión y sin fines de lucro.


[…]

ERRORES DEL PASADO

.

..

.

CAPÍTULO 2: Herencia mágica

Draco se quedó estático, sin dar crédito a lo que sus ojos veían. Jamás pensó volverlo a ver. No, nunca creyó volver a ver a nadie que estuviera involucrado con su pasado. Después de todo, no tenía a alguien quien se preocupara por él, ya no.

El ver a Potter le trajo recuerdos de un doloroso pasado que creía haber olvidado y superado.

Sintió como la oscuridad se cernía sobre él y sin ser consciente de ello, dejó de respirar.

Entonces su mente se llenó de recuerdos que pasaban rápidamente y sin descanso, intrusivos y tan reales, como si los estuviera hubiera viviendo de nuevo. Recordó la batalla, a sus padres corriendo hacia él, sus cuerpos sin vida, alguien riendo y luego oscuridad.

"¡NOOOO!".

Escuchó un grito desgarrador. Instintivamente presionó sus manos contra sus oídos.

'¿Soy yo el que está gritando?'.

Sentía una opresión en el pecho, no podía respirar.

Se estaba asfixiando.

Tenía que parar.

'¡Detente! ¡Por favor, detente!'.

No sabía lo que pasaba pero sentía que la oscuridad se lo tragaría por completo.

'¡Ya basta! ¡No vayas allí! ¡Reacciona!'.

Entonces de un momento a otro, pudo sentir un cálido abrazo, la magia de alguien rodeándolo y solo así la burbuja en la que se encontraba atrapado se rompió.

Draco despertó.

Sus piernas temblaron y se desplomó al suelo. Trató desesperadamente de que el oxígeno llegara sus pulmones otra vez.

'¡Cálmate y respira!'.

Todo su cuerpo temblaba, sus oídos zumbaban.

'¡Concéntrate y respira!'.

Poco a poco comenzó a regular su respiración y cerró los ojos.

'¡Concéntrate en el tacto! ¿¡Que es lo que sientes!?'.

Draco flexionó los dedos de las manos y enterró las uñas en la tierra, era suave y un poco húmeda.

'Cierto. Anoche llovió un poco', recordó.

También podía sentir algo delgado y liso, que podía arrancar fácilmente.

'Respira'.

Luego se concentró en los olores.

'Tierra mojada. Madera'.

Poco a poco empezó a tranquilizarse.

Su pulso se estaba normalizando.

Pero también había otro olor, muy extraño.

Lo conocía.

Nunca le había gustado mucho. Pero sabía que era.

'Huele como hierro'.

No, es algo más.

'Oh. Es sangre'.

Sólo entonces abrió los ojos de golpe, y vio a Potter derrumbado a unos metros de él.

'¡Mierda!'.

Se puso de pie rápidamente, tambaleándose.

Miró a Potter nuevamente. Tenía un horrible corte en medio del pecho, otros más pequeños y menos profundos en su pierna izquierda. Pero lo que más llamaba la atención era su rostro bañado en sangre, mucha sangre, tanta que empezó a formar un pequeño charco debajo de él. No podía ver el corte pero seguramente era muy grande.

'Tengo que salir de aquí', se dijo. 'Quien quiera que haya herido a Potter, podría estar cerca'.

Se dio media vuelta dispuesto a alejarse, correr en medio de los árboles, atravesar el claro y refugiarse en casa, pero se detuvo.

'¿Puedo dejar a Potter allí?'.

Había una buena razón por la que estas montañas no estaban habitadas y tampoco eran visitadas por los muggles: existían muchos lobos hambrientos. Pero sobre todo, criaturas mágicas aterradoras que los atacarían. Draco jamás los había visto, sólo podía sentirlos pero por alguna razón lo evitaban y no podían entrar en el claro. Por eso había sobrevivido, pero Harry no tendría la misma suerte.

Los animales salvajes lo devorarían tan pronto como él se fuera y no dejarían rastro alguno.

'Si lo dejo aquí morirá. Incluso si no se lo comen las criaturas, morirá desangrado'.

Draco no sabía qué hacer. No quería volver a involucrarse con personas de su pasado, no después de lo que le hicieron.

'¡No es asunto mío!', se dijo con firmeza y avanzó un paso lejos de Harry.

Pero nuevamente se detuvo.

'Él me salvo', recordó. 'Fue el único que me defendió. Si no fuera por él, yo estaría muerto'.

Harry Potter, con su complejo de héroe, lo salvó de pudrirse en Azkaban y de recibir 'accidentalmente' el beso de dementor. No sólo le había bastado salvarlo del Fiendfyre, sino que también decidió protegerlo de un montón de magos furiosos que buscaban venganza.

'No puedo dejarlo'.

Se dio la vuelta y empezó a caminar hacia él. Pero dudo y dejó de avanzar.

'¿Por qué Potter estaba solo?'.

Él jamás estaría solo allí, sus amigos siempre lo acompañaban e incluso si no eran ellos Potter tenía que haber venido con alguien.

'Los aurores nunca trabajan solos', recordó.

Por más héroe del mundo mágico que sea, él nunca estaría solo. El Ministerio jamás permitiría que pongan en riesgo a su salvador.

'Si, pronto alguien vendrá por él. No tengo por qué preocuparme', se dijo.

Pero su cuerpo no se movía y lo invadió la ansiedad.

'Y si, ¿no venía nadie?', tembló ante su propio pensamiento

No quería tener que cargar con su muerte.

—¡Maldición! —gruñó.


Estaba nervioso.

Nadie sabía de éste lugar. Absolutamente nadie.

Pero Potter apareció allí.

—¿¡Cómo diablos terminó Potter aquí!? —masculló mientras colocaba a Potter en el pequeño sofá que tenía en casa.

Él vivía en una zona inhabitada, a miles de kilómetros del pueblo más cercano, en medio de la nada. No había razón para venir allí. Se supone que nadie podía encontrar este lugar. Precisamente este lugar.

Esa era la razón del porqué estaba nervioso.

No había nada por esta zona, sólo naturaleza.

'¿Por qué alguien vendría aquí? ¿Qué estaba buscando?'.

La magia natural que rodeaba su casa lo hacía ver peligroso y tenebroso tanto para muggles como para magos y éstos últimos no podían si quiera acercarse sin sentirse asfixiados por la concentración de la magia y perder la cordura.

Para llegar a su cabaña Potter tuvo que pasar todo eso sin volverse loco y sólo había una explicación para ello.

La magia Black había reconocido a Potter como parte de sus suyos y al notar que estaba en peligro lo habría guiado hasta allí.

La familia Black era muy compleja. Estaban emparentados con muchas otras familias mágicas. Así que para poder preservar su orgullo como una familia antigua y poderosa, a parte de la endogamia, un heredero Black había lanzado un hechizo sobre sí mismo para poder combinar y compartir su magia familiar con otros miembros de la rama principal y en consecuencia obtener más poder. Esto resultó en una magia heredada muy poderosa que los protegía de casi cualquier cosa, incluida la maldición asesina.

Pero había condiciones.

Para poder acceder a este tipo de protección uno tenía que ser fiel a la familia, en absoluto. Pensar y actuar por el bien de la familia ante todo y jamás traicionar los principios que regían en ésta. La lealtad, el respeto y el amor por los suyos, por los Black.

En algún momento, estos principios fueron torcidos. Algunos de los herederos impusieron sus propios intereses y pensamientos, olvidando su dignidad y traicionando a su familia.

Y la magia no lo perdonó.

Así que sólo nacían pocos Black que podían utilizar la magia familiar. Y rara vez había excepciones como Draco.

'Entonces, ¿cómo es que Potter pudo obtenerla?', se cuestionó.

Si incluso los propios hijos Black no podían obtenerla, Potter no debería estar calificado para ello. Una magia familiar que sólo pertenecía a la rama principal, jamás podría ser adquirida por alguien ajeno a la familia.

'Pero Potter la poseía, de lo contrario no habría llegado hasta aquí'.

Draco sólo podría pensar en una manera de lograrlo: ser presentado como un heredero de la casa en un ritual de adopción y solicitar protección.

'¿Sirius Black lo habrá adoptado?', se preguntó.

Esa podría ser la única explicación.

Sabía que el último heredero de los Black era el padrino de Harry Potter. Quizá ese hombre lo habría nombrado su heredero y le había dado su magia, en algún momento.

Todo era confuso.

—Bueno, preguntémosle a Potter cuando despierte.

Draco sólo sabía los hechizos básicos de curación. Cuando estaba en Hogwarts había tenido la loca idea de ser un sanador, aunque sabía que su padre no se lo permitiría. Había acudido a su padrino y éste le había enseñado todo lo que sabía sobre hechizos y pociones curativas. Ese valioso conocimiento había sido puesto en práctica en la guerra y lo ayudó de salir de muchas situaciones peligrosas. Incluso ahora.

Pero no estaba seguro qué era lo que Potter tenía. Curó todas las heridas abiertas que encontró en la cabeza. Con un rápido hechizo diagnóstico pudo notar que no había fracturas, tampoco un sangrado interno, ni rastros de una maldición. Parecía una contusión cerebral, pero sólo lo sabría con certeza cuando Potter recobrara la conciencia.

Después de batallar para que un hombre inconsciente en su sillón tomara una poción reconstituyente de sangre para poder vivir, y asegurarse que fuera por la vía correcta. Draco esperó pacientemente.

Dos horas después, escuchó quejidos prevenientes de su pequeña sala.

La persona allí estaba tratando de abrir los ojos pero cada vez que lo intentaba se quejaba y volvía a cerrar los ojos, tratando de cubrirse con las manos.

'Ah, le molesta la luz', pensó Draco.

Cerró las cortinas de la ventana más cercana esperando que eso sea suficiente.

—Potter, ¿puedes oírme? —El rubio se inclinó levemente sobre él al observar que la otra persona había dejado de moverse —. ¿Potter?

Unos hermosos ojos verdes lo observaron con desconcierto y luego con pánico. Se enderezó bruscamente sólo para emitir otro jadeo de dolor.

—Tranquilízate, Potter —Cuando Draco vio que el otro retrocedió tratando se alejarse de él, dio un paso atrás y levanto las manos para calmarlo —. No voy a lastimarte, tranquilo.

Harry Potter, que estaba encorvado en el sofá, sólo lo miró con sospecha y luego susurró.

—¿Quién eres?

'¿¡Qué demonios!?', pensó Draco.


N/A: Espero que les haya gustado el segundo capítulo. Los problemas para Draco aumentarán a partir de ahora, será duro, pero nuestro Draquito dará lo mejor de sí.

Sof77: ¡Estoy feliz que te haya gustado esta nueva historia! Gracias.