Naruto Y Hinata en:
MAS SALVAJE
CRIANZA
Hinata siguió repitiendo sus palabras en su cabeza. Naruto tenía razón. Si alguien se enterara de su capacidad de curar con su sangre, dudaba que a la mayoría de la gente le importase si estaban dispuestos a donarla o no. Querrían capturarles y simplemente sacársela.
Hinata le observó ocultar la cuerda y los otros suministros que habían traído entre los arbustos alrededor de la zona, colocándolos fuera de la vista.
—¿Qué estás haciendo?
Naruto no miró hacia ella.
—¿Qué crees tú?
Era una pregunta tonta, pero Hinata sólo quería que él hablara con ella.
—Lo siento. No quise decir que tu vida significara menos que otras. Sólo fue una sorpresa y esa es la primera cosa a la que se dirigió mi mente.
Naruto se encaró con ella.
—Hay miles de millones de humanos en este planeta y tan solo unos pocos de nosotros. Mantenemos nuestros números bajos para ocultar nuestra existencia. Nuestra supervivencia se basa en el secreto para evitar que tu especie nos extermine.
Hinata se puso de pie y trató de ocultar una mueca cuando su culo y sus piernas protestaron.
—Ya te dije que lo siento. Todo esto es nuevo para mí. Voy a dejar escapar estas cosas antes de que pueda pensar en todo.
Naruto inclinó la cabeza.
—Entiendo.
—Gracias.
—No por ello es menos molesto.— De hecho, ella sonrió.
—Probablemente no. Cuidé a tres niños el verano pasado para ayudar a un primo mío y los llevé al zoológico. Me sorprendieron las cosas que preguntaban, pero todos tenían entre cuatro y siete años. Su madre es viuda y trabaja demasiado como para llevarlos a muchos lugares. Supongo que yo soy como un niño para ti. '
» ¿Por qué ese mono está en el árbol y por qué ponen a esos tigres detrás del vidrio para que no podamos acariciarlos? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?' Esa fue una palabra que realmente llegué a odiar a la hora del almuerzo.
Naruto sonrió.
»—Solo tengo muchísima curiosidad.— admitió ella.
—Trataré de ser más tolerante con tus preguntas.
—¿Y sobre la mierda estúpida que se me escape?
—Eso también. Si te hace sentir mejor, las enfermedades más mortales, las que matan a los humanos, son algo que sólo se podría curar si un Vampiro los convierte en uno de ellos.
Abrió la boca, deseando saber por qué, pero luego no habló. Naruto pareció adivinar sus pensamientos.
—Una pequeña cantidad de sangre puede curar lesiones que no son demasiado graves. El cáncer mata las células, por lo que yo entiendo, así como pasa con muchas otras enfermedades humanas que son mortales. La genética también desempeña un papel importante en la mayoría de las enfermedades.
Dio un paso más cerca de ella.
»—Los humanos tendrían que cambiar completamente para combatir algo así. Piensa en un mundo lleno de Vampiros. Incluso ellos tienen leyes para no convertir ni siquiera a sus propios amigos y familiares. Si todos hicieran eso, los Vampiros podrían cazar a los humanos hasta la extinción solo para sobrevivir. Sería el fin de tu mundo, y eventualmente también del suyo, ya que una vez que la sangre hubiera desaparecido, acabarían por morir de hambre.
Ella comprendió lo que estaba tratando de explicarle.
—Matarían a toda la gente, y luego se alimentarían de los animales, hasta que no quedara nada excepto insectos. Eso sería difícil de beber.
Naruto asintió con la cabeza.
—Ese es el peor de los casos. Piensa en los problemas de usar su sangre para sanar. Algunos querrían curar a los niños moribundos con sangre de Vampiro. Imagínate estar atrapado en el cuerpo de un niño de cuatro años para siempre. He oído historias de esos casos, y todos ellos se volvieron locos. Tuvieron que ser cazados y matados.
» Eran asesinos de sangre fría, sin remordimientos. Maduran sus mentes pero no sus cuerpos, negándoseles las necesidades de los adultos porque están atrapados en esos cuerpos de niños pequeños. Eso les vuelve más y más depravados, hasta que sólo queda completa locura.
Ella se estremeció, brillaban en su cabeza aquellas películas de terror que había visto en las que salían monstruos infantiles.
—Has tenido que lidiar con Vamps mientras te tuvieron secuestrada. La mayoría pierde todo sentido de la humanidad cuando se convierten. Está en la naturaleza del Vampiro, así pueden alimentarse sin remordimientos.
» Pero también son lo suficientemente inteligentes como para desear sobrevivir. Eso significa seguir unas reglas básicas para esconder su naturaleza ante tu especie. Los que no lo hacen, son considerados renegados y eliminados para proteger a los demás. ¿Crees que tu mundo es duro ahora? Imagina cómo sería si gobernaran los Vampiros.
—Lo entiendo.
Naruto se volvió y miró fijamente el sol poniente.
—Necesitamos acostarnos pronto. Ve a hacer tus necesidades, si lo necesitas. No te moverás después de que haya oscurecido. Tu firma de calor brillaría a la vista de cualquier Vampiro.
Hinata se alegró de haber vaciado la vejiga.
—Estoy bien.— le aseguró.
—Vuelvo enseguida.
Naruto se dirigió hacia los árboles. Hinata se acercó al agujero 'estilo-tumba' que había excavado antes. Estaba bien forrado con la lona para que no estuvieran tirados directamente sobre la tierra. Tragó saliva, no estaba preparada para meterse allí. Naruto regresó muy rápidamente y se detuvo junto a ella. Hinata volvió la cabeza y le miró a los ojos.
—No te preocupes. Estás cansada y te dormirás. Yo mantendré la guardia.
—¿De verdad crees que estaremos a salvo?
—No viajamos tan lejos como me hubiera gustado, pero estamos muy lejos de la carretera. Tendrán que trabajar realmente para ello, si nos encuentran.
Eso no alivió mucho su preocupación.
—Te ayudaré a bajar. Trata de no rasgar la lona. Vamos a necesitar que se mantenga seca si cambia el clima. Esta es esa época del año, cuando las tormentas de lluvia golpean de repente. Con estas cordilleras, no la veremos hasta que esté casi sobre nosotros.
—Mis calcetines.
Volvió la cabeza, mirando hacia la roca donde los había dejado.
—Yo te los traeré. Primero entra.
Naruto la agarró por las caderas, bajándola con facilidad. La soltó tan pronto como estuvo en la lona, entonces volvió a la roca. Recogió los pares de calcetines que ella se había quitado y los trajo de vuelta, dejándolos caer en el agujero.
Hinata retrocedió, esperando que Naruto entrara con ella, pero él se alejó otra vez, volviendo con la manta empaquetada. Saltó en el agujero que había cavado y abrió la bolsa.
—No voy a necesitar esto, pero es posible que tú sí. Ella aceptó la manta, mirando la lona.
—Ojalá tuviéramos un saco de dormir con relleno.
—Es lo mejor que podemos lograr, por ahora.
Sería una cama dura, incómoda. Hinata se acostó de costado, empujando la espalda contra la pared cubierta de lona que Naruto había excavado.
—Esto no se derrumbará sobre nosotros, ¿verdad?
—Nos desenterraré, si lo hace. No entres en pánico gritando. El sonido se transmite.
—Se suponía que debías consolarme simplemente diciéndome que no sucederá eso.
Naruto se echó a reír mientras se tendía a su lado. Era un ajuste apretado y se giró hacia su lado para ponerse de cara hacia ella. Eso ayudó, poniendo unos cuantos centímetros de espacio entre ellos.
—Recordaré eso.
Le sorprendió cuando la ayudó a desplegar la manta y la cubrió con ella. Todavía no sentía frío, pero el sol estaba cayendo.
—Estaremos atrapados si los Vampiros aparecen de repente por encima de este agujero. Lo sabes, ¿verdad?
—Tengo buen oído y sentido del olfato. No verán nuestras firmas de calor a menos que estén justo encima de nosotros. Sabré que están allí antes de que nos encuentren.
—Entonces, ¿qué?
—Quédate aquí y no te muevas. Lucharé y los arrojaré por el borde del barranco.
—Eso no suena mucho como un buen plan.
Naruto se encogió de hombros.
—Te habría dado el arma, pero dijiste que nunca habías disparado antes. Probablemente terminarías disparándote a ti o a mí.
—Ja, Ja. Muy divertido.
Él arqueó las cejas.
—No estaba bromeando.
— Vaya, está bien.
—Te enseñaré a usar una, después de estar a salvo.
—¿Por qué no la usas tú? La dejaste ahí arriba.
—Como he dicho, el sonido se propaga. Sólo atraería la atención de más de ellos. Ya que voy a ser el único que lucha, es mejor que sea en silencio.
No estaba segura de cómo responder a eso. Su oferta de enseñarle a disparar implicaba que volvería a verla una vez que hubieran encontrado ayuda. Hinata lo dudaba mucho.
Naruto levantó su brazo y usó sus bíceps como almohada.
—Descansa. Ha sido un día largo y sé que estás cansada. Lo hiciste bien. Me impresionaste.
—Gracias.
Cerró los ojos y trató de ponerse cómoda. No fue posible. La lona era una pobre protección contra la implacable tierra bajo su cuerpo. Hinata imitó lo que había hecho Naruto y utilizó su brazo como almohada. Eso ayudó un poco.
Pasó el tiempo y ella abrió los ojos. La luz era mucho más tenue. La cara de Naruto estaba cerca de ella y había cerrado los ojos. Realmente era un hombre guapo. Tenía que admitirlo. Respiraba lentamente y con firmeza, parecía que ya se había quedado dormido.
Eso parecía.
Hombres.
Ella volvió la cabeza un poco, mirando el cielo. El azul profundo se oscureció hasta que salieron las estrellas. Eran hermosas, pero también significaba que los Vampiros estaban en algún lugar ahí fuera, buscándoles a ella y a Naruto. Se estremeció, pero no tuvo nada que ver con el frío.
—Tranquila.— murmuró Naruto suavemente.
Hinata echó un vistazo a su rostro, pero no pudo distinguir sus rasgos ahora que la noche había caído por completo.
Se sobresaltó cuando una de sus manos se curvó alrededor de su cintura y le dio un suave apretón.
—No voy a dejar que nada te haga daño. Duerme, Hinata. La mañana vendrá bastante pronto y tenemos que viajar a una buena distancia.
Cerró los ojos y le gustó el peso de su mano sobre ella. La hacía sentirse menos sola. Naruto había derrotado a Urashiki antes de que ella se diera cuenta de lo que estaba pasando y se había ocupado con facilidad de esas sanguijuelas con las que se habían encontrado. El grandullón era un tipo duro, y había prometido mantenerla a salvo.
Hinata se preguntó cuánto tiempo tardarían en llegar a donde él quería que fueran. La idea de pasar otro largo día caminando no le atraía. Sin embargo, eso era preferible a ser capturada de nuevo.
Naruto supo el momento en que Hinata se quedó dormida. Ajustó la manta sobre ella un poco más apretada y respiró por su nariz, sus sentidos en alerta. No había olido nada alarmante todavía, pero los Vamps tenían que estar buscándoles. Simplemente no estaba seguro de cuántos de ellos habría y si perderían el tiempo buscando primero en las viviendas humanas.
El Maestro Vampiro probablemente asumiría que Naruto había abandonado a Hinata en la primera oportunidad y ella se dirigiría hacia algo familiar, pegándose a las carreteras. No tardaría mucho en darse cuenta de la verdad. No había muchos edificios en aquellas inmediaciones.
El arrepentimiento le inundó. Debería haber cambiado de forma y hecho que Hinata montara sobre su espalda para llevarlos a ambos más lejos de la zona de búsqueda de los Vampiros.
En cambio, había pensado en su consuelo, tanto física como emocionalmente. Odiaría que ella le viera en su otra forma y quedara absolutamente aterrorizada. Sus comentarios bocazas podrían molestarle a veces, pero sería peor si se quedaba muda, apestando de puro miedo.
Sus posibilidades de volver a su territorio sin otra confrontación con el Nido serían mucho mejores si dejaba atrás a Hinata. Él miró fijamente sus rasgos durmientes y ese fuerte deseo de protegerla permaneció. Ella estaría indefensa y rápidamente sería capturada de nuevo. No permitiría que eso sucediera.
Se planteó si debía dejar Hinata al menos por un rato y buscar a los Vampiros. Pensó que, dependiendo de cuantos pudieran ser, tendrían que esparcirse para buscarles a los dos si querían ser eficaces. Eso dejaría a los Vampiros en desventaja, y podría atacarlos en menor número, cortándolos. Los cazadores se convertirían en los cazados.
Hinata hizo un suave ruido en su sueño y al instante descartó esa idea. ¿Qué pasaría si ella tuviera una pesadilla y gritase? Los humanos tendían a hacer eso. El sonido se propagaría y atraería a los Vampiros directamente hasta ella. Estaría sola.
Naruto apretó su agarre en su cintura y tiró de ella más cerca, hasta que quedó presionada a lo largo de la parte delantera de su cuerpo.
Inhaló su olor y su polla respondió endureciéndose. La lujuria rodó a través de él y dejó de respirar por su nariz. Tener sexo cuando el sol se había ocultado y mientras eran más vulnerables sería estúpido. Eso era algo que Naruto no era. Estaría condenado si un puñado de sanguijuelas le marcaban con sus drogas, porque estaba ocupado y distraído con 'otra cosa'.
Naruto movió su brazo, deslizando su mano por su cintura, su espalda, jugando con los mechones de pelo de Hinata. Su cuerpo había sido engañado para creer que era su compañera. Las tiernas emociones que surgían a través de él debían ser el resultado del intercambio de sangre forzoso que se les había impuesto. Podrían desvanecerse, esperaba que lo hicieran, porque no tenía idea de lo que haría si no fuese así.
Su Clan nunca la aceptaría. Pain podría haberse ido con sus Ejecutores de confianza, pero eso no significaba que las cosas hubieran cambiado. En algún momento Pain regresaría, y había dejado atrás suficientes de sus mayores devotos entre los Ancianos y los miembros del Clan como para asegurarse de que alguien trataría de matar a cualquier ser humano que apareciese en medio de ellos. Sólo toleraban a Izumi porque ella era VampLycan al menos en parte, y su padre tenía algún tipo de influencia frente a Pain.
El deseo de rozar su boca sobre los labios de Hinata le hizo retroceder, presionando firmemente su espalda contra el lateral del agujero que había excavado. Sería un error seducirla. Ella había afirmado que sería un accidente de tren. No había disfrutado de esa comparación, pero había entendido por qué lo había dicho. Eran de dos mundos y especies diferentes. Él no encajaría en su vida y nadie la aceptaría a ella en la suya.
A continuación, pensó en su padre y se encogió, imaginándose su reacción si le presentaba a Hinata como su compañera. Las memorias de su infancia todavía le llenaban de amargura. No había comprendido por qué sus padres habían discutido tanto y habían vivido separados. Se suponía que los compañeros estaban siempre cerca y se amaban.
Su décimo cumpleaños había matado sus sueños juveniles de ser parte de una familia feliz. Fue entonces cuando su madre le dijo la verdad.
No. Necesitaba resistirse a Hinata y evitar cometer el mismo error de su padre. Ella nunca le atraparía deliberadamente, pero el resultado sería el mismo si quedara embarazada. Gruñó, todavía furioso por sus recuerdos.
Hinata se sobresaltó. Naruto vio sus ojos abiertos y el miedo arrugando sus rasgos.
—Está bien. Lo siento.— murmuró.
—¿Vampiros?— susurró la palabra.
—No. Estaba pensando en algo desagradable.
—¿Qué pasa?
—Nada.
Se sentía mal mentirle. Los compañeros debían ser siempre sinceros el uno con el otro. Hinata le sorprendió cuando abrió la mano en su pecho y le acarició ligeramente a través de la camisa mal ajustada que llevaba puesta.
—¿Un mal sueño?
Naruto vaciló, escuchando. Los bosques se habían asentado y podía oír pequeños animales moviéndose. No lo harían si recogieran el olor de un Vampiro. Sus instintos les dirían que estaban en peligro.
—¿Naruto? Todo el mundo los tiene. Yo los tengo todo el tiempo.
—Estaba pensando en mis padres.— admitió.
—¿Los extrañas?
—Sólo está mi padre en mi vida. Mi madre murió.
—Lo siento mucho.
Ella le acarició un poco más firmemente.
—Yo no soy...
Su mano se detuvo. Podía imaginarse sus malos pensamientos acerca de él por decir eso. No le gustaba que pensara lo peor de él.
»—Ella perdió a su verdadero compañero cuando era un adolescente, antes de que madurara. Su nombre era Parma y fue criada en el Clan en el que yo nací.
Tragó saliva, sin saber por qué compartía la historia con ella, pero quería que le entendiera.
»—Ella persiguió a mi padre, que era de otro Clan. Mi padre me dijo que era hermosa. Ella fue muy dinámica al respecto y mi padre se sintió halagado.
Las palabras se hicieron más fáciles de decir.
»—Ella le sedujo.
Probablemente su enfado sonaba en su voz, pero mantuvo su tono suave.
»—Mi especie no concibe a menos que estén acoplados, pero mi madre era en su mayor parte Lycan. No lo entenderías, siendo humana, pero una hembra Lycan puede controlar su cuerpo y sus ciclos de ovulación. Mi madre hizo eso y engañó a mi padre para quedar embarazada.
—¿Por qué?
—Pain, que era su líder, pidió a todas las mujeres del Clan que criaran hijos fuertes para ayudar a fortalecer su posición. Más combatientes aseguran la supervivencia de un Clan. En realidad no quería un compañero, ya que había perdido al verdadero, y ninguno de los hombres de su Clan confiaba en ella con su semilla.
La amargura sonaba en su voz, pero no la ocultó.
»—Deben haber sabido lo fría y calculadora que era en realidad. La habían visto crecer. Parma se coló, entrando en su casa. Escondió su aroma de mi padre encendiendo velas perfumadas y estaba desnuda en su bañera cuando él acabó su turno. Mi padre no pudo captar el olor de que ella estaba ovulando.
Cerró los ojos, incapaz de soportar ver piedad en el rostro de Hinata, si esa era su reacción.
—Ella consiguió lo que quería de mi padre y terminó embarazada. Yo nací para ganar el favor de su amado líder. Mi padre se enteró de mi existencia porque ella se cansó de cuidar a un bebé al que en realidad nunca había querido. Parma le envió un mensaje diciéndole que necesitaba ayuda para criarme.
» Mi padre le rogó que se emparejase con él. Tiene honor. Ella le rechazó. Tampoco le permitió llevarme de vuelta a su Clan, puesto que yo ya pertenecía al Clan de ella. Había jurado mi vida ante Pain. Mi padre renunció a su estatus con su Clan para vivir como 'niñera' de tiempo completo. Pain le permitió quedarse, pero nunca recibió ningún estatus en el Clan hasta después de la muerte de Parma. Incluso entonces, el líder del Clan nunca confió completamente en mi padre.
Hinata permaneció un rato en silencio. Naruto se imaginó que estaba horrorizada.
—Él debe amarte mucho.
Sus palabras susurradas le tranquilizaron un poco y abrió los ojos. Hinata miraba a su pecho ciegamente, probablemente incapaz de ver nada.
—Sí. Él renunció a todo para criarme. Al principio, vivimos en una choza detrás de la casa de Parma hasta que mi padre nos construyó una cabaña. Temía que yo pudiera morir congelado en el invierno sin una chimenea para mantenernos calientes. También tuvo que dejarme solo en ocasiones para buscar comida. Mi madre no me quería en su casa y mi padre no confiaba en dejarme con nadie de aquel Clan.
—¿Por qué tu madre no te quería en su casa?
—No quería ninguna responsabilidad por criarme.
—Qué perra fría.
El enfado de Hinata le sorprendió, pero él estuvo de acuerdo.
—Parma no tenía corazón. Una vez que me había dado a luz, eso demostró su lealtad a Pain. Entonces le pidió que hiciera de ella un asesino para ayudarle a matar a sus enemigos. Pain la enviaba detrás de cualquier gente que él sintiera que se había convertido en una amenaza o cualquier persona que le hubiera encolerizado. Yo tenía doce años cuando no volvió. El asesino terminó siendo asesinado, en su lugar.
Los dedos de Hinata empuñaron su camisa.
—Lo siento, Naruto. Eso es realmente terrible.
—Cuando tenía diez años, mi madre me dijo que la molestaba con mi necesidad de tocarla y pasar tiempo con ella. Me explicó por qué había nacido y el futuro que me había concertado. Los Ejecutores nunca lloran, no tienen ninguna debilidad, por eso yo la decepcionaba con mi amor. Nací para convertirme en un asesino de Pain. Dijo que mi afecto la disgustaba. Fue la primera de muchas lecciones duras, antes de que ella muriese.
Hinata frotó la cara contra su camisa.
—Lo siento mucho. No es de extrañar que seas tan duro. ¡Dios! ¿Qué te dijo tu padre?
—Me dijo que la ignorara. Pero, por supuesto, no podía. Dijo que amar a alguien no era un error, pero podía ser muy doloroso cuando no te devolvían la misma emoción. Él lo sabía. Creo que al principio trató de amar a mi madre. Los años cambiaron eso. Luego empezó a advertirme que no podía permitir que nadie se acercara, porque podía causarme un dolor profundo y abrirme a la traición.
—¿Tu padre era cariñoso?
—Él es leal a mí. Me apoyó cuando me negué a convertirme en un Ejecutor. En cambio, acepté ser guardia.
—¿Cuál es la diferencia?
—Es complicado, pero se reduce a que Pain no podía enviarme a matar a sus enemigos. Me vengué de mi madre al negarme a aceptar la posición en el Clan para la que me dio a luz.
—Bueno, supongo que eso es bueno.
—¿Tienes un fuerte vínculo con tus padres? ¿Hermanos?
No sabía nada de ella excepto que era pariente de sangre lejana de un Maestro Vampiro, que vivía en un apartamento en Oregón, y que en una ocasión unos chicos molestos de su vecindario le habían roto una ventana.
—Mis padres se divorciaron cuando yo tenía cuatro años. Mi padre biológico no quería pagar la manutención de los hijos, así que se mudó. Supimos que se casó con otra persona y comenzó una nueva familia. Intentó ponerse en contacto conmigo en mi adolescencia, pero yo no quería tener en mi vida a alguien que simplemente se había alejado de la manera en que lo hizo.
» No, gracias. Mi madre se casó con mi padrastro dos años después del divorcio. No era exactamente material de padre, pero estaba bien. Tuvieron a mi hermano cuando yo tenía catorce años. Somos como la noche y el día. Me gustaría que fuésemos más cercanos, pero no es así como resultó después. Le cuidaba mucho cuando era pequeño, pero después me mudé a los dieciocho años y ahora apenas hablo con ellos.
—Tenía la impresión de que los niños humanos tienden a vivir en la casa familiar hasta que se casan. ¿Tienes un marido?
Ese pensamiento le perturbó tanto que se sintió furioso. No le gustaba la idea de que un humano reclamara lo que era suyo.
—No. Nunca he estado casada. Me gradué de la escuela secundaria y conseguí un trabajo. En su mayoría, me sentía como una carga viviendo en su casa. Tenían esta unidad familiar fuertemente unida y yo no era realmente parte de ella. Mi hermano llamaba 'papá' a mi padrastro y yo solo podía llamarle por su nombre. Era simplemente incómodo.
» Supe que la hermana de un amigo tenía un trabajo y ella me consiguió un puesto en el personal de limpieza, que es donde trabajo ahora. Pagaban lo suficiente como para conseguirme un apartamento barato y tomar clases nocturnas. Trabajé mucho, fui ascendiendo y fui transferida a un puesto administrativo en Oregón. Hablo con mis padres por teléfono en las vacaciones, pero eso es todo. No he estado en casa para una visita desde hace cuatro años.
—¿Hay algún hombre en tu vida?
No estaba seguro de lo que haría si dijera que sí. No había un olor masculino que procediera de ella y no llevaba anillos, pero no sabía cuándo la habían raptado los Vampiros. El tiempo habría borrado el olor de un humano y podrían haberle robado sus joyas.
—No. Trabajo mucho. Aspiro a una posición de dirección que se está desarrollando. Eso significa que casi me rompo el culo para llegar antes que todos los demás y me quedo hasta tarde. Es por eso que estaba comiendo a las ocho de la noche cuando fui secuestrada.
Literalmente, acababa de entrar por la puerta de mi apartamento, me quité los zapatos, y estaba abriendo la bolsa de comida rápida cuando esa ventana se rompió.
El viento se levantó, haciendo crujir los árboles.
—Debemos descansar. La mañana llegará pronto y necesitamos viajar una larga distancia.
—Si no nos matas cruzando ese barranco.— murmuró contra su pecho. —Aún creo que deberíamos rodearlo.
—Eso significaría perder un día entero. No te dejaré caer.— le prometió Naruto.
La subiría y bajaría por aquel barranco. Eso se situaba entre ellos y el territorio VampLycan. El verdadero problema sería qué hacer una vez que llegara a casa. El Clan estaría molesto si regresaba con una humana. Esperarían que borrara sus recuerdos y la enviara de vuelta con su propia gente. Pero no tenía intención de permitir que el Vampiro la recuperara. Eso significaba mantenerla junto a él.
Hinata asintió con la cabeza. —Estás caliente.
Dios, huele tan follable.
Intentó pensar en otra cosa. Centrarse en su madre le ayudó. Nunca terminaría en la misma situación que su padre.
Dudaba de que Hinata le entregara un bebé y volviera a su mundo, si la dejaba embarazada accidentalmente. Y de ninguna manera ella podría llevarse a su hijo o hija al mundo humano sin que él los protegiera a los dos. Tendría que dejar todo aquello que conocía por su hijo. Era mejor si no se arriesgaba a un embarazo. Eso significaba controlar sus impulsos.
—Duerme.— le ordenó.
Solo deseaba poder pedirle que se alejara de su cuerpo, pero el agujero que había cavado no era demasiado amplio.
Había estado más preocupado por darle bastante profundidad como para ocultar sus firmas de calor que por hacerlo lo suficientemente ancho como para mantener más espacio entre su cuerpo y el de Hinata.
Continuará...
