Naruto Y Hinata en:
MAS SALVAJE
CHOQUE DE TRENES
Hinata no podía pensar. El cuerpo de Naruto la apretaba contra el colchón, su piel caliente y firme. Pasó sus manos por sus brazos y las envolvió alrededor de su cuello, agarrándose a su espalda. Tenía colmillos. Su lengua se rascó contra ellos, pero no le importó.
Su cuerpo se sentía en llamas y estaba dolorida por todas partes. Nada le importaba excepto él. Ni siquiera el hecho de que él no fuera humano o que probablemente rompería su corazón más tarde.
Naruto alcanzó entre ellos, frotando su pulgar contra su clítoris. Hinata apartó la cabeza de su boca para gemir más fuerte. Naruto se detuvo, bajó el pulgar y pudo sentir lo húmeda que se había puesto. Se levantó y apartó la mano.
Ella subió sus piernas más arriba alrededor de su cintura, instándole más cerca. Sus caderas avanzaron y Hinata se movió frenéticamente cuando su polla presionó contra la apertura de su coño. Le sentía grande y lo deseaba dentro de ella.
Naruto gruñó, un sonido animal, y usó una de sus manos para empuñar su pelo, sacudiéndolo fuera de su camino. Su boca encontró su garganta y ella se arqueó, dándole acceso.
Era posible que la mordiera, pero estaba dispuesta a arriesgarse. Se trataba todo sobre necesitar y desear a Naruto.
Él entró en ella muy lento. Hinata respiró hondo cuando él hizo una pausa.
—Relájate. Maldita sea, estás apretada.
—Tú eres grueso.
Empujó más, se retiró un poco, luego se lanzó hacia delante, haciendo que tomase todo de él. Ella cerró los ojos y le clavó las uñas. Era grande y estaba extremadamente duro. Él ajustó su cuerpo sobre el de ella, una de sus enormes manos agarrando su culo y levantándola un poco del colchón. Empezó a empujar lentamente dentro y fuera, haciendo ruidos de gruñidos profundamente en su garganta. Su tórax vibró contra el de ella.
Entró profundamente, empujando más rápido, y presionó su pelvis contra su clítoris, forzando sus piernas más separadas. Hinata gimió más fuerte, cerca del clímax. Un golpeteo sonó pero ella lo ignoró. Lo único que existía era Naruto y el placer.
Naruto se movió más rápido sobre ella, su torso frotándose y vibrando contra sus pechos. Volvió a apretar su cabello, forzándola a girar la cara hacia él. Le tapó la boca, pero no la besó, probablemente tratando de amortiguar algunos de los sonidos que ella hacía.
El éxtasis estalló y Hinata gritó. Naruto se mantuvo follándola, alargándolo, y luego se tensó sobre ella, todavía conteniéndose. Un latido más tarde se movió lentamente, gimiendo. Ella lo sintió en su interior, corriéndose. Todavía la sostuvo un poco más, pero apartó la boca de la suya. Ambos jadeaban y ella pudo sentir los músculos de su espalda relajándose bajo sus manos.
Hinata abrió los ojos y le encontró observándola. Sus ojos brillaban con ese hermoso color dorado. Tenía miedo de él, de que tratara de controlar su mente o de percibir que era muy diferente de ella. Hinata le acarició la mejilla.
Naruto parpadeó, miró su boca, y luego la aturdió al bajar la cabeza y rozar sus labios contra los suyos. Se detuvo cuando ella abrió la boca para profundizar el beso. Se apartó y la miró de nuevo, con una extraña expresión en su rostro.
—¿Qué pasa?
Casi tenía miedo de preguntar. Ya podía estar lamentando lo que habían hecho, y eso dolería. Aunque nunca lo admitiría ante él.
—Corté tu boca mientras nos besamos.
—No duele.
—No debería. Yo también me corté. Te he sanado tan rápido como causé el daño.
—Está bien. No hay dolor, no hay falta. O algo por el estilo.
Sus labios se curvaron hacia arriba y él realmente sonrió. Le recordó lo guapo que podía ser. Pero sus siguientes palabras fueron las más sombrías para ambos.
—Hemos intercambiado más sangre.
—No debe haber sido mucha, no saboreé la sangre.
—O no te diste cuenta, yo estaba distraído y tú también. Juntos hacemos buen sexo. Eres un ajuste apretado, pero te ajustarás a mi cuerpo cuanto más hagamos esto.
—¿Quién dice que haremos esto otra vez?
—Lo haremos.
Naruto volvió la cara un poco, apretando su mejilla contra su palma. Era una cosa dulce, muy diferente en él, como si le gustara su toque y no pensara esconder ese hecho.
—Sabía que dormías con humanos con pollas pequeñas.
Hinata no sabía si debía darle una bofetada o reírse. Se estableció en un terreno intermedio.
—Eres terrible.
—Soy sincero.
Sintió el calor extenderse por su cuello hasta su rostro.
—No lo sabes con seguridad.
—Tu cuerpo me resistió al principio porque nunca has tomado a alguien de mi tamaño.
—Bueno, eres anormalmente grande por todas partes.
—Es cierto. Soy un VampLycan.
Naruto peinó su pelo y lo acarició, extendiéndolo sobre la cama con los dedos.
Dejaron de hablar, pero él no se levantó ni se retiró de ella. La mantuvo inmovilizada debajo de él, con sus cuerpos íntimamente conectados, mientras jugaba con su cabello. Parecía muy interesado en hacer eso, aunque sin mirarla. Hinata le acarició la mejilla.
—¿Naruto?
—¿Qué?
—¿Qué estás pensando?
Él calmó su mano.
—Me estoy debatiendo sobre qué hacer.
—Deberíamos dormir un poco.
Entonces la miró, sus ojos ahora menos brillantes y más azules que dorados.
—En este momento estoy luchando contra la lógica y el instinto.
No he decidido cual debería ganar.
—No lo entiendo.
—Lo sé. Si lo entendieras, ahora estarías luchando por salir de debajo de mí.
—¿Qué significa eso?
—La lógica me dice lo malo que sería tomarte como mi compañera. Mi Clan odia a los humanos. No sé lo bien que podría protegerte allí, así que tendríamos que huir a otro Clan. Puede que no nos den la bienvenida a causa de quién es el líder de mi Clan. Los instintos me dicen que te muerda, ya que eres mi compañera, y que beba más de tu sangre.
» Tú también debes beber la mía. Estoy seguro de que pelearás conmigo por eso, pero es como se unen los compañeros. Y yo te exigiría un profundo lazo si te tomara como mi compañera. De otro modo, no confío en que no fueses a huir de mí algún día. Los humanos tienen una horrible historia de deslealtad.
Hinata decidió que quería abofetearle, pero se resistió. Sus palabras dolieron profundamente. Naruto estaba admitiendo que creía que era su compañera, pero había dejado claro que no pensaba nada bueno de la mayor parte de su especie.
Ella podía ver más allá de sus diferencias, pero para él todavía era un gran problema. Tenía una manera especial de insultarla y herir sus sentimientos mientras la halagaba al mismo tiempo.
—No quiero ser tu compañera, así que deja de pensar en ello. Realmente estás muy perjudicado y ahora mismo estás siendo un idiota.
—¿Cómo es eso?
—Soy humana.
—Soy más que consciente de tus defectos.
Sus palabras fueron otra bofetada verbal. Ella era lo suficientemente buena como para tener relaciones sexuales pero no para forjar un compromiso.
—Suéltame.
Naruto frunció el ceño. Hinata también podía negar que lo que acababan de hacer había significado algo para ella, si él quería actuar de esa manera.
—Acabamos de tener sexo. Eso es todo. Ambos estamos estresados después de toda la mierda que hemos pasado. Nos atraemos el uno al otro, así que esto estaba destinado a suceder. No es gran cosa. Sin mencionar que nos acabamos de conocer. Este no es el momento de tomar decisiones que alteren nuestras vidas. Los dos estamos agotados y de mal humor.
—Fue más que sexo.
Eso calmó el dolor un poco, pero no mucho.
—Te arrepentirás si te emparejas conmigo, Naruto.
Una pequeña parte de ella odiaba decir eso; ya estaba enamorándose de él. Pero probablemente era cierto. Naruto acabaría odiándola algún día, incapaz de pasar por alto su condición de ser una humana.
—Venimos de dos mundos diferentes. Y seríamos un choque de trenes, ¿recuerdas?
—Lo recuerdo.
—Vamos a sobrevivir a estos estúpidos Vampiros que nos están cazando, nos pondremos a salvo, y entonces nuestras vidas volverán a la normalidad. Hemos tenido sexo porque sólo nos teníamos el uno al otro para recurrir. Eso es todo.
«Sigue diciendo eso. Tal vez algún día también yo me lo creeré si sigo diciéndome eso»
Naruto sonrió con suficiencia.
—Pequeña humana mentirosa.
Hinata tenía orgullo. Tal vez el orgullo de Naruto estaba herido porque ella no estallaba en lágrimas, rogándole que se emparejara con alguien que él pensaba que era defectuoso y débil. Este tipo tenía un complejo de superioridad. Y se negaba a alimentarlo.
—Todo lo que he dicho es la verdad. ¿Qué parte no lo es?
—Nunca habría follado con cualquier humana. Significas algo para mí, Hinata. Y estás tan atraída por mí como lo estoy por ti.
«Maldita sea, Naruto. Deja de decir cosas así. Sólo duele más. ¿Estás intentando romperme? ¿Ver si me puedes hacer llorar? Me niego.»
—Era sólo sexo. No significó nada.
Naruto se rió entre dientes.
—Mentirosa.
Miró por su cuerpo. Realmente tenía uno muy grande. Muchas mujeres se iban a la cama con hombres por su apariencia, sólo para tener sexo casual.
—Eres musculoso y muy atractivo. Pareces un tipo normal. Eso es todo. Olvidé lo que eres.
—Otra mentira. Montaste en mi espalda después de que cambié. Eso no es algo que se olvide, incluso en la pasión. Sin embargo, todavía te desnudaste para mí y me aceptaste dentro de tu cuerpo.
Levantó la parte superior de su cuerpo todo el camino hacia arriba, pero no soltó su culo, manteniéndola en su lugar con sus caderas, firmemente presionado entre sus muslos. Puso su mano libre sobre su estómago.
—Mi esperma podría estar rompiendo uno de tus óvulos ahora mismo, implantando mi hijo dentro de ti. Debemos emparejarnos.
«¿Embarazada?»
Hinata se resistió a la idea. Surgieron los recuerdos de algo que una amiga atravesó hace unos años. Ella había sido golpeada por su novio, se habían casado, y se había convertido en una pesadilla. él había pretendido ser feliz al principio por el bebé.
Más tarde, se había resentido infernalmente al verse atado con una esposa y un niño. Había dormido con innumerables mujeres, burlándose de ella con sus aventuras. Con el tiempo se divorciaron, pero ella había visto la espiral de la vida de su amiga caer en un puro infierno. Eso nunca sería para ella.
Hinata sacudió sus caderas y se agarró a la ropa de cama, tratando de salir de debajo de él. Naruto la soltó y ella separó sus cuerpos. Se sentó y se alejó en la cama.
—No. Fue solo una vez. Estoy segura de que no estoy ovulando. Recientemente tuve un período.
—¿Cuando?
—¡No lo sé!
Enganchó las sabanas, tirando de ellas hasta su pecho para cubrir su cuerpo.
—Baja la voz.
Se había olvidado del peligro exterior, centrada únicamente en el que estaba dentro, con ella.
—Perdí la noción del tiempo mientras estaba retenida, pero la vida no puede ser tan desastrosa.
Naruto se quedó de pie, totalmente desnudo mientras pateaba los bóxers que aún tenía alrededor de los tobillos.
—¿Así que te niegas a ser mi compañera?
Hinata le miró a los ojos y vio rabia allí.
—Hace un minuto te debatías sobre si me querías o no como compañera. ¿Ahora me lo preguntas? ¿Qué te hizo decidir? ¿Es porque la humilde humana no suplicó que la hicieras tu compañera? ¿Es eso lo que esperabas? Supérate a ti mismo.
Se dio la vuelta, mostrando su musculoso culo. Tenía un culo genial. Ella también vio algunos arañazos rojos en la parte superior de su espalda, dándose cuenta de que debió haberlos puesto allí durante el sexo. Al menos no estaban sangrando.
—Descansa un poco, Hinata. Estaré abajo.
Su voz salió áspera. Estaba claro que ella le había vuelto loco. Se acercó a la escalera, evitó mirarla y bajó a la planta inferior.
Hinata se acostó, se hizo un ovillo, y abrazó las mantas agarrándolas con más fuerza. Estaba enfadada, pero se sentía desgarrada por dentro.
¿Qué pasaría si él estuviera en lo cierto y la hubiera dejado embarazada? Había sido una idiota por decirle que sí a un 'rapidito' con él. Naruto era muy atractivo y ella le había deseado. Las consecuencias ni siquiera habían entrado en su mente.
Fue culpa suya por lamerle los muslos y rozar su nariz contra su clítoris mientras lo hacía. La había encendido y la había hecho arder. Había sido él quien insistió en que sus muslos necesitaban sanación.
Cerró los ojos e intentó concentrarse en otra cosa. Todo parecería mejor por la mañana. Hasta ahora nadie había atacado la cabaña. Podrían sobrevivir a través de la noche otra vez sin ser encontrados.
Apartó cualquier pensamiento sobre Naruto y se concentró en su respiración. Dentro y fuera.
.
.
.
Naruto se despertó con torceduras en el cuello por dormir en aquel sofá demasiado pequeño. Había arrastrado una silla hasta el final y había empujado una almohada en el asiento para acomodar sus piernas más largas.
Se puso de pie y se desperezó, mirando fijamente las pequeñas grietas a lo largo de los lados de la ventana cubierta más cercana. Ligeros toques de luz se mostraron a través. La mañana había llegado.
Usó el cuarto de baño y luego subió la escalera lo más silenciosamente posible. Hinata dormía en el centro de la cama. Estaba tumbada entre las sabanas, pero un pie y una mano se extendían fuera, además de parte de su rostro.
Cuidadosamente cubrió sus miembros para mantenerla caliente y caminó hasta el borde del desván, saltando hasta abajo. El humano en el armario hizo un ruido y escuchó, oyendo ligeros ronquidos.
Se dirigió a la puerta principal y destrabó los barrotes, mirando fuera. Ningún movimiento llamó su atención y Naruto inhaló, sin oler a Vampiro. Debieron haber evitado completamente la cabaña durante la noche. Cerró la puerta, puso los barrotes de nuevo, y se dirigió hacia el teléfono móvil. Era hora de llamar a su Clan. Lo temía, pero ya no podía evitarlo. Su padre tenía que estar preocupado.
Probablemente sus amigos lo estaban buscando. También necesitaba ayuda para que Hinata regresara a su territorio antes del anochecer. Los Vamps no se atreverían a ir tras ella allí, ahora que ya habían invadido la zona una vez. El Clan estaría en alerta máxima.
Hinata había rechazado su oferta para emparejarse con ella. Se había equivocado compartiendo sus pensamientos sobre los pros y los contras de la relación con ella y Hinata se los había arrojado a la cara. Sus palabras se repetían en la cabeza.
«—Hace un minuto te debatías sobre si me querías o no como compañera. ¿Ahoramelopreguntas?¿Quétehizodecidir?¿Esporquelahumildehumanano suplicó que la hicieras tu compañera? ¿Es eso lo que esperabas? Supérate a ti mismo.»
Apretó los dientes y trató de enfriarse. Era un VampLycan. Debería sentirse halagada de que él la quisiera. Tenía mucho que ofrecer. Por otra parte, tal vez no era tanto. Su futuro con el Clan sería incierto con una compañera humana, igual que cualquier posibilidad de que otros miembros del Clan las tomasen.
Si tuvieran que vivir en el mundo humano, Hinata estaría en constante peligro de los Nidos de Vampiros y las manadas de Lycans. Lucharía contra todos, pero tendría que hacerlo solo, sin respaldo.
—Maldita sea.
Se pasó los dedos por el pelo y encendió el teléfono móvil. Unos mensajes de texto esperaban. Los leyó. El humano debía haber informado ya, indicando que había comenzado a buscarlos, y el autoproclamado 'rey' había enviado amenazas al humano que tenía bajo su servidumbre.
Era un recordatorio de que el Maestro mataría inocentes si Naruto no los liberaba y reprogramaba sus mentes, para luego enviarlos a algún lugar seguro al caer la noche.
Llamó a información, pidiendo el número del albergue, y luego rogó que estuvieran conectados. Sonó cuatro veces antes de que contestara una voz familiar.
—Es bueno escuchar tu voz.
—¿Quién llama?
—Soy Naruto.
—¡Pensábamos que estabas muerto!
La emoción sonó en la voz de VampLycan. Padre de Izumi
—Esos malditos Vampiros dijeron que te habían matado.
—¿Han capturado alguno?
—Hablaron con Izumi. Está viva, pero los bastardos también la atacaron. Estaba mal, pero ahora está mejor. ¿Dónde estás?
—No estoy del todo seguro. Llegamos a una cabaña pero estoy estimando que todavía estoy a unos cuarenta kilómetros de casa. Necesito que envíes ayuda. Estoy siendo rastreado por esclavos humanos con dardos tranquilizantes durante el día y soldados y Vampiros por la noche. ¿Puedes rastrear la llamada?
El silencio lo saludó.
—¿Hola?
El VampLycan no le contestó y Naruto miró el teléfono. Había perdido la señal.
—¡Maldición!
Trató de llamar, pero no pudo conectarse. Caminó, levantando el teléfono, buscando una señal más fuerte, pero no mostraba nada.
—¡Maldita sea!— gritó.
—¿Qué pasa?
La voz de Hinata atrajo su atención hacia el desván. Agarraba una sabana alrededor de su cuerpo, revelando los hombros desnudos y su pelo desordenado por el sueño.
—La señal cayó.
—¿Por qué?
—A veces sucede si hay una tormenta, pero fuera estaba seco. El Maestro debió haberse preocupado de que hubiéramos capturado a uno de sus humanos, ya que el que está en el armario no informó hace unas horas. Había mensajes de texto en su teléfono. Ese maldito 'chupasangres' probablemente envió a otros humanos a hacerle algo a la torre para impedir la cobertura móvil en esta área.
—Pensé que ibas a hacer que ese tipo que capturamos llamase para informar. Hemos discutido esto.
—¡Me quedé dormido!.
Naruto lanzó el teléfono. Se estrelló contra la chimenea.
—Van a venir por nosotros. Vístete.
—¿Rompiste otro teléfono? ¿Qué sucede contigo? ¡Tal vez podríamos haber conseguido una señal ahí fuera! Tal vez se fue sólo por un minuto o así.
—Deja de perder tiempo discutiendo conmigo, maldita sea. Me niego a ser drogado otra vez. ¡Nos vamos fuera de aquí!
Entró en la cocina pisando fuerte, tirando de las puertas de los armarios, abriéndolas para agarrar los suministros.
—Loco VampLycan.— bufó Hinata desde arriba. —Tienes problemas de ira.
—Vístete. Nos vamos en cinco minutos.
—Ya voy.
Había sido un error lanzar el teléfono, pero necesitaba hacer algo para su frustración. Hinata era su compañera. Ahora estaba seguro de eso. Habían compartido sangre cuando se besaron y entonces lo supo.
No se suponía que una humana fuera su compañera, ni siquiera había querido atar su vida con ninguna mujer. Incluso mientras follaban, había intentado usar la lógica para convencerse de no reclamarla.
El momento era una mierda. Su Clan no la aceptaría. Estaban siendo cazados. Entonces Hinata le había rechazado cuando finalmente se acomodó, dispuesto a aceptar que la lógica no importaba ante el instinto.
«Ella es mi compañera. Está en peligro. Necesito ponerla a salvo y luego la convenceré de que vamos a estar juntos para siempre. Concéntrate en eso.»
Vació la mochila que había utilizado el humano, la equipó de nuevo con barras alimenticias, aperitivos y agua embotellada. Se levantó y caminó hacia el armario ropero, abriéndolo bruscamente. Agarró al hombre y lo sacó.
—Mírame.
Los ojos del desconocido se abrieron de golpe. Naruto lo fulminó con la mirada, permitiendo que su poder fluyera.
—El Rey Jigen te ha mentido. Es malvado. Te matará a ti y también a tus amigos. ¿Lo entiendes?
El hombre palideció, con el miedo en cada línea de su rostro.
—Vas a ir a buscar a ese hombre y esa mujer embarazada de los que me hablaste. Dispara al hombre con un dardo para que puedas controlar fácilmente a la mujer con cuidado y ponlos en su barco.
» Sácalos de aquí antes de que oscurezca. ¿Lo entiendes? Átalos. Tienes que mantenerlos a salvo porque no querrán y no podrán creer que el Rey Jigen sea malvado. Él los matará a todos. Mantenlos alejados por unos días. Encuentra un lugar seguro para esconderos durante la noche. ¿Lo entiendes?
—Sí.
—Voy a dejarte ir. Quédate quieto hasta que te entregue la pistola de dardos. Entonces sal de aquí y vete a buscarlos, llévatelos contigo, y mantente alejándote durante al menos tres días. Tienes que llegar tan lejos como puedas. ¿Entendido?
—Sí.
Naruto ayudó al humano a ponerse de pie, lo liberó de las restricciones, luego levantó la pistola de dardos y abrió la caja con los proyectiles. Quitó parte del fluido dentro de ellos, no estaba seguro de si las cantidades actuales no matarían a un simple humano. Las dosis pequeñas no deberían dañar a ninguno. Cargó la pistola y se la entregó al humano, junto con el estuche.
—¡Corre!
El hombre giró, casi estrellándose contra una pared, luego sacó las barras de la puerta. Se escapó una vez que estuvo libre, dirigiéndose hacia el río. Naruto cerró la puerta y decidió que no tenía tiempo de andar de puntillas alrededor de Hinata con sus habilidades. Saltó hasta el desván, evitando la escalera.
Hinata jadeó, casi cayéndose sobre su trasero cuando Naruto aterrizó en el suelo del desván.
—¡Mierda!
Naruto quería gritar de frustración. La había asustado... otra vez. Esa no era manera de convencerla de que fuera su compañera
Ella sabía que era un VampLycan pero era posible que necesitara más tiempo para acostumbrarse a sus diferencias antes de que estuviera de acuerdo en beber su sangre.
Había planeado cambiar, tenerla montando sobre su espalda de nuevo, pero cambió de opinión. Podía protegerla en dos patas tan bien como en cuatro. Se moverían más despacio, pero era importante que hablaran.
—Sabes que no soy como tú.— le recordó suavemente.
Caminó alrededor de ella y sacó la ropa que pensó que podría adaptarse a él, entonces se giró.
—Nos vamos. Busca un juego de ropa de repuesto por si tuviéramos que nadar de nuevo.
Hizo lo mismo por sí mismo, empuñando una camisa extra y un pantalón de chándal, luego descendió del desván con otro salto.
Localizó una bolsa grande, metió la ropa dentro y extendió la mano mientras Hinata bajaba por la escalera. Se había puesto la camisa de un hombre. Los pantalones cargo que llevaba eran holgados pero había utilizado cordones de zapatos para enlazarlos en las trabillas de la cinturilla y atárselos en el frente, formando un extraño cinturón.
Las zapatillas que llevaba le impresionaron. Ella había envuelto más cordones alrededor de sus tobillos para hacerlas permanecer ajustadas en sus pies. La protegerían de posibles lesiones mejor que las capas de calcetines.
—Buen trabajo.
—Gracias.— le sonrió. —Todavía estoy usando dos capas de calcetines pero estas zapatillas tienen suelas en el fondo.
—Dame las ropas de repuesto. Las sellaré por si se moja la bolsa.
Hinata no vaciló.
—¿Crees que vienen a por nosotros ahora mismo? Intentarán dispararte con un sedante, ¿verdad?
—Sí.
Naruto cerró la mochila y se la puso, luego levantó la escopeta. Los cartuchos para el arma fueron a los bolsillos de su chándal.
—Permanece detrás de mí y quédate en silencio.
—¿No vas a probarte los zapatos? Hay un montón de ellos en el desván, sé que ninguno de los de la última cabaña te valía, pero estos parecen más grandes.
Miró sus pies descalzos.
—No los necesito.
Hinata abrió la boca, probablemente para discutir. Naruto se alejó rápidamente. Necesitaban irse.
Quitó las barras de seguridad de la puerta y la abrió, inhalando. Los únicos humanos que olía eran aquel que él había enviado fuera y la propia Hinata. Naruto salió, su mirada vagando por el bosque. Ningún movimiento o sonido extraño le alertó de los intrusos. Los pájaros cantaban.
—¿Qué pasa?
Hinata se apretó contra su espalda, apoyando su mano justo encima de su culo.
—Shsh.
Él siguió escuchando, su mirada constantemente vagando, antes de determinar que estaban a salvo.
—Vámonos.
Para facilitárselo a ella, se alejó lentamente en un trote ligero.
Hinata cerró la puerta detrás de ella, pero le siguió de cerca. Ambos lograron salir del claro y adentrarse en la extensión más espesa de árboles. Naruto se relajó. Si los esclavos humanos del Maestro les hubieran alcanzado habrían intentado un ataque mientras salían de aquella cabaña.
Aceleró el ritmo, dirigiéndose en dirección a su casa. No había manera de que Hinata hiciera cuarenta kilómetros en un día, pero ahora su gente los estaría buscando.
Esperaba que su Clan les encontrase muy pronto.
Continuará...
