Naruto Y Hinata en:
MAS SALVAJE
EL NIDO
—Gracias, Namida.
Hinata se sentó en el sofá, agarrando la bandeja que una silenciosa mujer le había dado. Tenía un plato con un gran sándwich de pavo, patatas fritas y una soda fría.
—De nada. Estaré abajo con mis hijos. Llama si necesitas algo.
Hinata asintió con la cabeza. Su mirada se dirigió hacia Izumi. La otra mujer se sentó cerca, observando cada movimiento suyo.
Hinata estaba hambrienta pero no se lanzó sobre la comida, en lugar de eso posó la bandeja en su regazo.
—No muerdo.— dijo Hinata.
Izumi le sonrió.
—Yo sí, pero estás a salvo. Sólo hundo mis colmillos en mi compañero.—Hinata no estaba segura de sí debería consolarse por eso o debería asustarse. Izumi se rio entre dientes.—Fue un chiste. Quiero decir, es la verdad, pero tu cuello está a salvo de mí.
La mirada de Hinata se dirigió a la puerta de la oficina. Estaban sentadas fuera de ella, en una zona estilo loft en la parte superior de las escaleras. Deseaba poder verle, pero no era posible desde donde estaban sentadas. Naruto le había asegurado que estaba a salvo. Realmente esperaba que estuviera diciendo la verdad.
—Come.— la alentó Izumi. —Namida no te haría daño. ¿Quieres que yo tome un bocado de tu sándwich para demostrarte que no está drogado?
Hinata echó un vistazo a su comida.
—Um, ni siquiera pensé que lo estaría. ¿Es eso un problema? Arqueó las cejas en gesto interrogativo, mirando a la otra mujer.
Izumi sacudió la cabeza.
—No con Namida. Ella está agradecida por que mi compañero tomó el mando del Clan. Sus hijos estaban en peligro.
—No sé lo que significa eso.
—Lo sé. Todo esto debe ser muy confuso para ti. Pain, el hombre que lideraba nuestro Clan antes que mi compañero, ordenó matar a los niños que mostraban demasiados rasgos de Vampiro. Los hijos de Namida eran así. Ese es el análisis para ti. Itachi no hará daño a tus hijos. Los protegerá.
—Pero, ¿no son todos ustedes medio-Vampiro?
—Sí. Es complicado, pero Pain era un loco. Le encantaba matar a cualquiera que no consideraba suficientemente VampLycan. Ser demasiado Lycan estaba bien con él, pero ser demasiado Vampiro era una ofensa de muerte.
Izumi levantó la mano, haciendo rodar su dedo junto a su sien.
—Chiflado.
—¿Supongo que también odiaba a los humanos?
Izumi asintió.
—Mi madre era humana. Mi padre la conoció y se emparejó con ella cuando él no estaba viviendo aquí. No creo que tuviese planeado regresar, excepto que mi madre murió. Entonces me trajo aquí, de vuelta a casa, para mantenerme a salvo. No podía confiar en dejarme con una niñera humana por si veía algo que no debía.
» Temía que me hiciera daño si de repente me crecían las garras o el pelaje. Resultó que yo no podía cambiar. Fui 'persona non grata'aquí durante mucho tiempo. Una marginada que Pain sólo toleró por culpa de mi padre. Él sí es un VampLycan completo.
Hinata se había encontrado con su padre y había sido amable, mirándola con una mirada cálida que no la había asustado. Izumi asintió.
—Mi padre es genial. Se enamoró de mi madre, tal como Naruto se ha enamorado de ti.
—No creo que Naruto esté enamorado de mí.— admitió Hinata con suavidad —Creo que en su mayoría trata de irritarme y asustarme. Parece que le gusta hacer que me vuelva loca.
Izumi sonrió de nuevo.
—No. Te reclamó verbalmente. Eso es serio para nuestra especie. Así que habéis pasado por el infierno, ¿eh?
—Se podría decir eso.
—Naruto me entrenó para luchar. Da la impresión de ser algo idiota pero tiene un buen corazón. Podrías hacerlo mucho peor.
—Somos muy diferentes.
De repente Hinata miró a la otra mujer con un poco de recelo. Izumi era muy bonita.
—¿ustedes dos...?
Tomó un segundo para que la pregunta sin terminar calara en Izumi, pero entonces negó con la cabeza.
—No. Nunca. He estado enamorada de Itachi toda mi vida. Crecimos juntos. Simplemente no pudo emparejarse conmigo hasta que se hizo cargo del Clan. Estaba prohibido. Incluso dejé el Clan por un tiempo para ir a la universidad. Naruto era sólo mi entrenador y mi amigo. El único VampLycan con el que me he acostado jamás es con mi compañero.
—Oh. Bueno. Quería decir...
—Está bien. Lo entiendo.— la interrumpió Izumi —Los VampLycan entran en celo. Itachi solía irse, y por supuesto yo sabía el motivo, pero aun así seguía celosa.
—No entiendo.
—Él no podía tenerme, así que se iba para enrollarse con otras mujeres en Clanes diferentes.— susurró Izumi. —Dios, me destrozaba cuando estaba con otra persona. Pero Naruto y yo nunca fuimos amantes. Diablos, ni siquiera creo que se haya acostado con nadie del Clan. Vive en las afueras de nuestro territorio. No es un tipo que le guste estar entre la gente, ¿sabes?
—Podía adivinar eso de él.
Hinata comenzó a comer.
—Puede ser un matón, obstinado y agresivo.— añadió.
—Esos son rasgos VampLycan. Todos nuestros hombres tienen personalidades alfa, también conocido como 'hombres de las cavernas'. Sin embargo, una vez que seas su compañera morirá para protegerte, te será completamente fiel, y hará cualquier cosa para hacerte feliz.
» Estoy familiarizada con los humanos, ya que solía ser sobre todo una y también viví en ese mundo un poco de tiempo. Los compañeros forman un vínculo, y si tú eres infeliz eso le hará infeliz a él. Tu felicidad le hará feliz. Es simplemente cómo funciona. Sé que es un poco difícil para ti imaginar esto, ya que no sucede así con los humanos, pero él no es uno de ellos.
—¿Qué pasa con mi vida? Tengo un apartamento, tal vez todavía tenga un trabajo, y todo lo que tengo está en Oregón.
Izumi extendió la mano y tocó su brazo suavemente.
—Nunca estarás a salvo ahí fuera, Hinata.
Su mirada se dirigió a la puerta abierta cuando las voces de los hombres se elevaron.
—¿Qué están haciendo ahí?
—Trazando un ataque contra el Nido. Necesitan ser exterminados. Ni siquiera deberían estar en esta área.
—¿Vas a ir con ellos?
Izumi sacudió la cabeza.
—No. Itachi no me lo permitirá. Quiere que me quede aquí para mantenerme a salvo.
La preocupación surgió en Hinata.
—Podrían morir, ¿no es así?
Izumi sacudió la cabeza.
—Los VampLycans pueden patear el culo de cualquier Vamp, a lo grande. También conozco a mi compañero. Llamará pidiendo ayuda. Los otros Clanes se la han ofrecido. Está tratando de demostrarles lo diferente que es de Pain, el cual nunca querría ayuda, pero Itachi no es nada parecido a él. Nuestros hombres regresarán a casa cuando esto termine.
Izumi se recostó en su asiento.
—Simplemente no seas escrupulosa si están sangrientos y cubiertos de polvo.
—He visto a Naruto masacrarlos. Sólo que algunos de ellos no se volvieron polvo.
—¿Soldados?
—Yo los llamo 'sanguijuelas'.
—Puedo ver eso. Son espeluznantes como la mierda. Nunca he visto uno, pero he oído hablar de ellos toda mi vida. Se supone que tienen venas en la piel y sangre en los ojos.
—Los tienen.
—Has pasado por demasiadas cosas. Siento mucho que te hayas metido así en este mundo, Hinata.
—Yo también, pero nada de esto es culpa de nadie excepto del Rey Jigen.
Izumi se echó a reír.
—¿Así es como se considera? ¡Guau! Suena como si estuviera trastornado y muy pagado de sí mismo.
—Lo está, totalmente.
—Bueno, ahora estás a salvo. ¿Qué puedo hacer para que mejoren las cosas?
—Mataría por una ducha y ropa limpia.
—Puedo hacer eso. En realidad vivía en el albergue antes de que Itachi se emparejase conmigo, y la mayoría de mis cosas todavía están en mi antiguo dormitorio. Una vez que salgan a atacar ese Nido Te llevaré a la suite para visitantes y te traeré algo para ponerte. Somos aproximadamente del mismo tamaño.
—¿Suite para visitantes?
—Hay dos apartamentos en el sótano del albergue. Uno es un apartamento de dos dormitorios en el que vive mi padre, y además hay una suite de un solo dormitorio para cuando alguien visita a nuestro Clan.
—Gracias.
—Ahora somos prácticamente familia.—Izumi se puso de pie—Come. Voy a revisar a los chicos. Regresaré enseguida.
—¿Izumi?
La mujer ladeó la cabeza, mirándola.
—¿Sí?
—¿Cómo se hace para emparejarse con un VampLycan?
Izumi se sentó de nuevo.
—No es aterrador. Lo prometo. Ni doloroso.
—Soy todo oídos. Quiero saberlo. Naruto no es muy dado a hablar en profundidad sobre las cosas.
—Apuesto a que no.
.
.
.
Naruto se equipó, atándose armas al cuerpo. Iban a ir tras ese Nido... y no lo harían solos. Un golpe resonó en el techo y se tensó, mirando hacia arriba.
—Es sólo un GarLycan.— dijo Itachi, sin parecer alarmado.
Atravesó la habitación y abrió la enorme ventana. Retrocedió y un momento después un cuerpo cayó, balanceándose delante de la ventana antes de entrar.
El hombre era muy grande, y sus alas quedaron plegadas cuando se enderezó hasta ponerse de pie. Vestía completamente de cuero negro, desde los pantalones hasta una camisa con la espalda abierta, llevaba una espada corta atada a su muslo, y se movió por la sala cuando un segundo golpe resonó en el techo.
El GarLycan se quitó las gafas de sol, revelando unos ojos negro y plateados que parecían fundidos por la forma en que sus iris se mantenían en movimiento, como si tuvieran vida propia.
—Soy Shibi. Ese que escuchas es mi hijo Shino. Somos tu apoyo aéreo. —Inclinó su cabeza hacia Itachi.—A tu servicio.
Un segundo hombre entró por la ventana.
—Hola, VampLycans.— Shino sonrió.—Esto va a ser divertido. Estoy más que listo para patear el culo de algunos 'chupasangres'.
Itachi asintió con la cabeza.
—Agradecemos vuestra asistencia. ¿Lord Hashirama os ha dicho que drogaron a Naruto?
Itachi sacudió la cabeza para señalar hacia él.
—Usaron sedantes fuertes con pistolas de dardos.— explicó Naruto.
—Los dardos no nos perforan, cuando estamos preparados.
La piel de Shino se oscureció adquiriendo un tono grisáceo, la textura se endureció. Era la primera vez que Naruto veía esto de cerca.
—Ese es un rasgo muy útil.
Shino le lanzó una sonrisa, marcando grietas en su piel por ese esfuerzo.
—Lo sé. Es bueno ser un GarLycan. Podemos blindarnos más duramente para repeler incluso balas, pero éste es mi modo de batalla cuando trato con los 'chupasangres'. Es un caparazón suave. Si tratan de morderme estando así se romperán un colmillo.
—Basta.
Shibi le dio a su hijo un molesto ceño fruncido.
—A mi hijo a veces le gusta alardear. Tenemos más apoyo aéreo volando por encima, esperando para ir con nosotros. Traje ocho buscadores para localizar el Nido. Dejamos otros seis patrullando tu territorio para vigilar por si aparece Pain. Espero que esto te parezca bien.
—Gracias.— dijo Itachi —Apreciamos esto.
Naruto se acercó a los hombres.
—El Maestro Vampiro está usando a algunos humanos. Se hizo cargo de sus mentes, esclavizándoles.
Naruto odiaría que aquellos inocentes fueran atrapados en la próxima batalla.
—Lo tengo.
Shibi extendió la mano y presionó su dedo contra su oreja.
—Seres humanos controlados mentalmente podrían estar en nuestro 'patio de recreo'. Si veis alguno, tomadlos y retenedlos hasta que algún VampLycan pueda enderezarlos. —Dejó caer la mano.—Nos actualizamos para tener mejores comunicaciones. Os traeremos a todos los humanos que atrapemos y vosotros veréis si podéis borrar sus recuerdos.
—El nuevo sistema de comunicadores es impresionante. Es mejor que gritarnos el uno al otro.— agregó Shino, su piel volviendo a una textura y color normales. —Uno de nuestros exploradores lleva un amplificador de señal en la espalda. Os trajimos algunos, chicos.
Metió la mano en una bolsa que llevaba atada a su cinturón y se acercó a Itachi.
»—Simplemente introduce uno en tu oreja y presiona para hablar. Escucharás a cualquiera que hable.
Les entregó comunicadores a los otros hombres, incluyendo a Naruto. Le echó un vistazo, descubrió cómo funcionaba, y lo puso en su oreja. Instantáneamente, una voz profunda se difundió a través del pequeño altavoz.
—¿Nos adelantamos volando hasta ese lugar o quieres que os sigamos desde arriba, Shibi?
Shibi tocó su oreja.
—Los VampLycans están conectados. No estoy seguro todavía. Manteneos preparados.
Miró a Itachi, arqueando las cejas interrogativamente.
—Pensé que podríamos ir en motocicletas y hacer salir al bosque a cualquiera de los Vampiros y soldados. Oirán los motores y vendrán a por nosotros.
Shibi asintió con la cabeza.
—Buen plan. Podemos entrar y atraparles antes de que lleguen a vosotros. Esta es una misión de polvo y destrucción, ¿verdad? ¿Sin tomar prisioneros?
—Así es como me gustaría que fuese. ¿Lord Hashirama estará de acuerdo con eso?
Itachi se puso los guantes.
—Este es tu show, Itachi.— Shino le sonrió. —Estamos bajo tu mando directo. Los quieres todos muertos, lo tienes.
—Ese Nido tiene que morir.— declaró Naruto, mirando a Itachi. —Hinata dijo que estaban reteniendo a otros humanos y alimentándose de ellos. Han dañado a nuestros vecinos humanos, posiblemente los han matado.
Itachi sostuvo su mirada por un momento, luego asintió con la cabeza hacia Shibi.
—Todos lo que tengan la necesidad de alimentarse de sangre tienen que morir.
Shibi asintió con la cabeza y transmitió la orden.
—Estamos listos.
—Bien.
—Va a ser una ducha de sangre y polvo.
Itachi se adelantó
—Vamos. Esta mina está a unos ciento treinta kilómetros. Necesitamos conducir por carreteras que eviten a los humanos, pero que, al mismo tiempo, atraigan la atención de cualquier cazador que busque a Naruto y a su compañera.
Itachi caminó hacia el mapa, arrastrando su dedo sobre él.
»—Esta es la ruta que decidimos usar. Llegaremos dos horas antes de que salga el sol.
Shibi asintió con la cabeza.
—Eso funcionará. Nos dará tiempo suficiente para echarnos encima de ellos y volar a casa después. Seremos vuestro apoyo aéreo mientras estáis conduciendo hasta allí. Cuando lleguemos a la mina, nos reuniremos contigo, pero dejaré a algunos de mis exploradores en el aire para acabar con cualquiera que posiblemente intente huir por cualquier otra salida.
—Buen trato.—Itachi estrechó la mano de Shibi. —Gracias de nuevo.
—A Lord Hashirama tampoco le gusta tener Vampiros en esta área. Sólo tienen una razón para estar aquí y eso es joder con todos nosotros de alguna manera.
El olor de Hinata llenó la nariz de Naruto y se volvió hacia la puerta. No fue ella quien entró en la habitación. Izumi lo hizo, llevando su ropa en sus brazos. Eso le alarmó visiblemente.
Izumi se acercó, disparándole una mirada asesina.
—Dame un descanso. No le hice nada. Hinata está en la suite de visitantes tomando una ducha. Mi padre está vigilando desde el pasillo para que no esté allí sola. Le di ropas limpias para que pueda ponérselas una vez que haya terminado, pero cogí las suyas sucias. Pensé que tal vez te gustaría llevarlas contigo ya que los Vamps podrían haber memorizado su olor para rastrear.
Naruto se relajó y los aceptó.
—Inteligente.
—Me has entrenado bien. Nunca tuve tu agudo sentido del olfato, pero siempre pudiste seguirme dondequiera que iba, hasta que me di cuenta de cómo lograbas hacerlo.
—Gracias, Izumi.
Aceptó las ropas de Hinata, las envolvió en una bola y las empujó bajo su brazo.
—De nada. Sin embargo... ¿sabes lo que sería mejor? Si yo llevara puesta la ropa de Hinata y cabalgara encima de Naruto. Entonces me podrían confundir por ella.
—¡De ninguna puta manera!— estalló Itachi. —Tú te vas a quedar aquí, Izumi.
Ella suspiró.
—Vale. No voy a pelear contigo, sobre todo delante de los GarLycans.—Sonrió con gesto cómplice hacia los dos agentes de Lord Hashirama.—Le hace quedar mal cuando gano yo y entonces me mima totalmente.— susurró.
—Izumi.— le advirtió Itachi.
—Vale. Ten cuidado, Itachi. Tened cuidado todo el mundo. Estaremos esperando aquí. Sin hacer nada.
Naruto se sintió un poco envidioso mientras miraba a Itachi besar y abrazar a su compañera para darle su adiós. Pero Hinata se estaba duchando. No podría verla antes de que se fueran.
El tiempo era esencial si querían atacar aquel Nido durante la noche. Y necesitaban hacer eso para que ningún humano descubriera a sus aliados alados volando por el cielo sobre un territorio que no pertenecía a los Clanes.
—Vámonos. Konohamaru y Kawaki habrán llenado el depósito de combustible de las motocicletas y las tendrán esperando afuera para nosotros.
Itachi encabezó la marcha. Sasuke caminó junto a Naruto.
—¿Estás preparado para esto? Podrías quedarte aquí.
—Me necesitáis. He estado en esa mina. Pero el Maestro no estaba allí cuando me escapé. Creo que se ha escondido en algún lugar cercano a la mina.
—Probablemente deberías decirle eso a nuestros amigos alados.
Naruto levantó la mano, empujó el auricular y transmitió esa información a todos. No podía esperar para ponerle la mano encima al Maestro Vampiro responsable de secuestrarle y amenazar el futuro de su Hinata.
.
.
Un movimiento atrapó la atención de Naruto desde el lado derecho de la carretera mientras conducía. Miró hacia esa zona, viendo la causa. Uno de los GarLycans se había abalanzado hacia el suelo y había agarrado a alguien.
A juzgar por los agudos gritos, era un Vampiro o un soldado. Agitaba los brazos y las piernas, mientras volaba más alto en el cielo y por encima de las copas de los árboles llevado por el explorador. Un segundo explorador se acercó más y, al pasar junto al primero, las tres formas se convirtieron en dos. Habían convertido en polvo a esa 'cosa' en el aire.
Tenía que apreciar la forma en que los GarLycans trabajaban como un equipo. Ya habían localizado al menos cuatro enemigos, despachándolos de esa misma manera. Puede que no quedaran vivos demasiados Vamps o soldados para pelear cuando llegasen a la mina si esos bastardos seguían viniendo hacia ellos mientras se dirigían en esa dirección.
La voz de Itachi sonó en el auricular.
—Buen trabajo.
—Soldado.— respondió uno de los exploradores. —Eso es todo lo que hemos matado hasta ahora, mira a las once en punto. ¿Lo ves en la cresta? Tú estás más cerca.
—Lo tengo— respondió una voz ronca.
Naruto alzó la vista, viendo a uno de los GarLycans separarse del grupo y volar hacia una colina. Naruto no podía ver nada allí, ya que su enfoque principal estaba en el camino, pero siguió mirando la zona y vio cuando el explorador agarró otro cuerpo, levantándolo en el aire. Un segundo explorador voló hacia ellos, se cruzaron muy cerca, y esta vez el tercer cuerpo no desapareció. Cayó del cielo en una pieza grande y otra más pequeña.
—Mierda. De nuevo un soldado.— compartió el GarLycan por los comunicadores. —Voy a volar hacia abajo y asegurarme de que el cuerpo y la cabeza están expuestos al sol.
—Gracias.— Shibi hizo una pausa. —Cuidado, Shino. Trabajad en equipos de dos. Ese fue fácil de detectar ya que estaba corriendo, pero no quiero que nadie sea atacado si hay alguno inteligente quedándose muy quieto, para que no podamos verlo.
—Estoy en eso.— respondió Shino. —Te tengo cubierto, amigo.
Naruto se acercó y presionó contra su oído cuando vio la primera cabaña que él y Hinata habían alcanzado después de dejar la mina.
—Estamos cerca.
—Los VampLycans dirigen la carga.— ordenó Shibi. —Tenemos el frente aéreo y flanquearemos vuestra retaguardia.
Naruto aceleró, conduciendo delante de Itachi y Sasuke, sabiendo exactamente a dónde ir. Se detuvo frente a la mina. La camioneta estaba estacionada allí. Apagó la motocicleta y sacó las ropas de Hinata de debajo de su camisa, colocándola en el asiento de la motocicleta.
—El Maestro Vampiro está aquí.— anunció a todos.
Itachi se acercó a su lado.
—Es todo tuyo. Cualquiera que lo encuentre, que sea Naruto el que mate a este bastardo. Se lo debe.
—Gracias.
Naruto le lanzó una mirada agradecida.
—No conseguí matar al que atacó a mi Izumi, pero te aseguro que hubiera querido arrancarle la cabeza.—Itachi se encogió de hombros. —Vamos a aniquilar un Nido.
Cuatro GarLycans aterrizaron detrás de ellos.
—¿Seguimos tramando o simplemente entramos?—Shino sacó su corta espada.—Vamos a entrar.
Naruto liberó sus garras y sus colmillos, irrumpiendo hacia la abertura de la mina.
Dos soldados se apresuraron hacia su grupo, desde unos cincuenta pasos dentro. Itachi derribó a uno mientras Naruto decapitaba al segundo. Inhaló, buscando el olor del Maestro. Era uno que recordaba bien. Ese bastardo no iba a escaparse.
Le olió y giró a la izquierda en la primera bifurcación del ancho eje principal. Los equipos se dividieron por la mitad. Itachi miró hacia atrás, viendo a Sasuke, Shino, otro explorador GarLycan, y Kawaki con él.
Otro soldado llegó, saliendo de la oscuridad. Naruto se abalanzó hacia adelante, directo hacia él, y rasgó con sus garras a través de su garganta. Se convirtió en polvo un instante después y siguió adelante.
—Podrías dejar unos cuantos para nosotros.— se quejó Shino.
Naruto asintió con la cabeza justo cuando otros tres soldados se le acercaron por delante. Amablemente, esa vez pasó por delante de ellos, dejando que el resto de su equipo los despachara. Tenía el olor del Maestro y se estaba haciendo más fuerte. También captó sangre humana fresca, mucha de ella. Gruñó y se precipitó hacia adelante, sin verificar si los demás se mantenían cerca.
Los túneles se dividieron de nuevo y giró a la derecha, siguiendo al Maestro y el olor de la sangre. Llegó a una puerta con un poco de luz derramándose a través de las grietas laterales.
Naruto levantó el pie, pateando la madera mal ajustada que había sido colocada encima apenas para dar privacidad, ya que no tenía una cerradura exterior. Se abalanzó volando hacia adentro y se estremeció ante la bien iluminada escena que le esperaba.
Las velas estaban encendidas en aquella caverna redondeada que componía una habitación. Una mujer humana estaba atada a unas estacas clavadas en el suelo de tierra, su sangre saturando el terreno y su propio cuerpo.
El Maestro había estado bebiendo de su pecho, pero sacudió la cabeza al oír la violenta entrada de Naruto. El choque ensanchó los ojos del Maestro. No debía haberlos oído acercarse, demasiado concentrado en atiborrarse de la sangre de su víctima.
Naruto gruñó, mirándole fijamente.
—Estoy de vuelta, bastardo.
El Maestro se levantó de un salto, apresurándose hacia una pistola de dardos colocada en el suelo detrás de él. Naruto se movió con la misma rapidez y le agarró por la parte de atrás de su camisa, al mismo tiempo ensartando al Vampiro con sus garras. El Maestro silbó de dolor.
Naruto no se detuvo. Se giró, golpeando la cara del bastardo una primera vez contra la pared de roca, luego lo hizo una segunda vez sólo para escuchar sus huesos romperse. Le arrojó hacia abajo contra el suelo y cayó sobre su espalda.
—No hay más drogas.— gruñó Naruto.
Agarrando al Vampiro por su pelo para retenerlo en su lugar, se volvió, mirando a la humana que estaba en el suelo. Sus ojos estaban abiertos, mirándole fijamente. No mostraba miedo, pero parecía bastante fuera de sí y cercana a la muerte.
Un sonido junto a la puerta le hizo mirar hacia ese lado. Entraron Sasuke y Shino, ambos haciendo una mueca al ver a aquella mujer.
—Sigue viva. Sacadla de aquí.— les ordenó Naruto.
Fue Sasuke quien se abrió la camisa, se la quitó y cubrió a la mujer. Shino cortó los lazos atados a las estacas para liberar sus muñecas y tobillos. Sasuke levantó a la mujer, maldiciendo.
—Ha perdido mucha sangre.
—Puedo llevarla volando a un hospital.— le ofreció Shino, abriendo los brazos.
Sasuke sacudió la cabeza.
—No creo que lo consiga.
Otro explorador entró en la habitación. Tenía el pelo color negro azabache, la piel muy bronceada y los ojos oscuros.
—Dámela a mí. Puedo salvarla.
—Ella ha ido demasiado lejos.— susurró Sasuke.
Él se acercó y sólo arrancó a la mujer de los brazos de Sasuke.
—Puedo salvarla, VampLycan.
Se dio la vuelta, saliendo rápidamente de la habitación. Sasuke fue a seguirle, pero Shino le cogió del brazo.
—No lo hagas. Tiene razón. Tiene la oportunidad de llevarla a un hospital a tiempo. Puede volar más rápido que cualquiera de nosotros. Hay una clínica de emergencia veinticuatro horas a unos veinte kilómetros de aquí. Sabemos dónde están ubicadas todas ellas, ya que a veces los seres humanos traspasan las lindes y los osos llegan a ellos antes que nosotros.
El Maestro comenzó a luchar contra Naruto, tratando de liberarse. Se concentró en él mientras se inclinaba, gruñéndole.
—Tengo algo que decirte, Jigen.
—¡Soy el Rey Jigen!
—Eres un idiota. Hinata nunca va a dar a luz ningún bebé para ti. Está a salvo, y nunca le harás daño.
Naruto clavó sus garras en el cuero cabelludo del Maestro, sacándole sangre. Jigen gritó y chilló. Naruto envolvió su otra mano alrededor de la garganta de aquel bastardo y usó sus garras para cortársela lentamente. El Vamp no merecía tener una muerte rápida y misericordiosa. Quería que sufriera y que supiera que estaba a punto de morir.
—Hinata es mía. No es tuya. Nunca deberías haber ido por un VampLycan. Estamos aniquilando todo tu jodido Nido.
—¡Espera!
Itachi entró corriendo en la habitación. Naruto gruñó, mirándole fijamente.
—Es mío para matar.
Itachi se detuvo y asintió.
—Sólo quiero preguntarle una cosa primero.
Naruto apretó la garganta del Maestro. Se estaba ahogando, sangrando. En lugar de eso, hundió sus garras en la espalda del bastardo haciéndole más daño.
—Vale.
Naruto se levantó, tirando del Vampiro con él hasta ponerle de pie. Le sostuvo con las garras clavadas en su espalda. Itachi se acercó, mirando al Maestro.
—¿Dónde está Pain?
—Que te jodan.— soltó el Maestro ahogadamente, la sangre corriendo de su boca.
Itachi cambió su mirada hacia Naruto. Éste comprendió la importancia y asintió con la cabeza, retorciendo sus garras y haciendo que el Maestro gritase por el dolor. Le agarró por el brazo con su mano libre, apretó fuerte, y el hueso se rompió.
—Contéstale. —El Maestro gritó de nuevo, pero luego se quedó en silencio. —Respóndele.— gruñó Naruto. —De lo contrario, te arrancaremos los miembros de tu cuerpo y esperaremos que te cures lo suficiente para despertar antes de empezar de nuevo.
—Eso suena divertido.— Shino sonrió. —Reclamo la pierna derecha.
—Me pido la izquierda.— se ofreció Sasuke.
—Respóndele.— siseó Naruto. —Vas a morir, pero puedo hacerlo más rápido. Es tu elección.
—Con el Consejo de vampiros.— dijo el Maestro con voz sibilante. —¡Te harán pagar por esto! Vine aquí bajo órdenes suyas. ¡Tienes que dejarme ir!
—¿Cuáles fueron sus órdenes?
El Vampiro le fulminó con la mirada, pero le respondió.
—Querían que alguien viniera aquí y matara a algunos VampLycans. Debíamos incendiar vuestras casas y causar el mayor daño posible.
—¿Por qué?
La voz de Itachi se profundizó, su ira aumentando.
—No se lo pregunté.— susurró el Maestro. —Solo vi una oportunidad.
—¿Para drogarme y hacerme criar con Hinata?
Naruto clavó sus garras un poco más profundamente.
—¡Sí!— gritó el Maestro
—Eso es todo lo que necesitaba.— dijo Itachi retrocediendo. —Verificación. Pain está trabajando con estos bastardos. Él es la razón por la que están aquí. Acaba con él.
—Con mucho gusto.
Naruto se inclinó, gruñendo junto a la oreja del Maestro.
—Serás rey en el infierno.
Soltó el brazo de Jigen y agarró su garganta otra vez, rasgando lentamente la suave carne delantera. El Vampiro intentó gritar, pero se ahogó con su propia sangre.
Naruto tuvo que hacer unos ajustes con la mano, pero decapitó a aquel bastardo, convirtiendo su cuerpo en polvo. Entonces retrocedió, limpiándose la sangre de ambas manos sobre sus pantalones.
—Apuesto a que eso se sintió bien.— dijo Shino, luego se giró. —Vamos de caza. Estoy seguro de que hay más de ellos aquí abajo.
—Jodido Pain.— espetó Itachi con voz ronca, la furia marcándose en el tono de su voz. —Estoy seguro de que los envió para castigarnos por no pelear para mantenerle como líder aquí y por no aceptar matar a los otros Clanes.
—No importa. Vamos a matarlos a todos.— gritó Shino mientras salía de la habitación.
Naruto les siguió. No se detendrían hasta que todos los bastardos en aquel Nido hubieran sido descabezados.
.
.
.
Hinata se despertó, sorprendida por la apertura de la puerta. Se había quedado dormida en el sofá del pequeño salón del apartamento de invitados.
Minato entró, llevando una bolsa marrón y una taza con una tapa.
—Lo siento si te desperté. Pensé que tendrías hambre.
—Gracias.— se sentó más recta. —¿Has sabido algo?.
Minato sacudió la cabeza y colocó la bolsa y la taza en la mesa de café frente a ella.
—¿Te importa si abro las ventanas y dejo entrar algo de luz solar? Este sótano es muy sombrío.
—Por supuesto. Adelante. ¿Ya es por la mañana?
—Lo es.
Minato cruzó la habitación hasta las altas ventanas alineadas a lo largo de una pared, tirando hacia atrás las pesadas cortinas. La luz entró desde el exterior, iluminando mucho la habitación. Hinata se inclinó y apagó la lámpara de la mesa.
Minato se volvió, mirándola fijamente. Él no se movió para irse, así que Hinata pensó que podría querer decirle algo o tal vez llegar a conocerla. Naruto había declarado que quería emparejarse con ella. Como su padre, Minato podría tener preguntas. Hinata podía entender totalmente eso.
No había estado sola con el padre de Naruto hasta ese momento. Izumi le había dicho que se había quedado en el albergue para ayudar a protegerlas. Pero la había evitado toda la noche. Ahora, su rostro no revelaba ninguna de sus emociones mientras la miraba en silencio. Se dio cuenta de lo joven que parecía. Si no hubiera sabido que era el padre de Naruto, habría jurado que eran hermanos, con sólo unos pocos años de diferencia.
—¿Te asusto? No hay necesidad de eso.
—Lo siento. ¿Estoy mirándote fijamente? Eres tan parecido a Naruto, solo que con el pelo más largo. Quizás demasiado parecido.
—No te entiendo.
—No pareces lo suficientemente viejo como para ser el padre de nadie, a menos que fuesen realmente jóvenes.
Minato se rió entre dientes.
—Ah. Supongo que mi hijo no te lo contó todo. Envejecemos muy lentamente. Te aseguro que soy mucho mayor de lo que parezco.
No iba a preguntarle por el año en que nació. Parecía grosero.
Eso también le recordó sus modales.
—¿Te gustaría tomar asiento?
Minato se acercó más y se sentó en una silla al otro lado de la mesa de centro.
—Gracias, Hinata.
—Naruto me habló de ti.—Hinata bajó la mirada hacia la taza, oliendo café. Luego le devolvió la mirada.—Me contó cómo dejaste tu Clan para cuidarle cuando era sólo un niño. Te quiere mucho.
La expresión de Minato se suavizó.
—¿Ha compartido eso contigo?
—Sí. También me habló de su madre. Suena como si ella hubiese sido bastante terrible para ambos.
La boca de Minato se comprimió en una línea apretada.
»—Lo siento. No era mi intención molestarte. Naruto me contó cómo construiste una cabaña para él y sacrificaste mucho para criarlo.
—Fue un privilegio, no una dificultad. Él es mi hijo.
De repente, Minato se inclinó hacia delante, con los ojos cada vez más brillantes.
—Quiero que me digas la verdad.
Hinata bajó los ojos rápidamente, mirando hacia su café.
—Por favor, no trates de controlarme.
Minato se echó hacia atrás en la silla.
—Mi hijo te habló de nuestros dones.
—Lo hizo.
Hinata dio un vistazo hacia arriba para comprobar que los ojos de Minato habían vuelto a su color normal, ya desaparecido aquel antinatural brillo.
—No voy a mentirte. Sólo pregúntame lo que quieras saber.
—¿Por qué te niegas a ser la compañera de mi hijo? ¿Es porque él es un VampLycan?
—No sabía nada de vosotros hasta que me secuestraron. El mundo era redondo y las cosas que daban miedo en la vida eran las enfermedades y los asesinos criminales. Asesinos humanos. Tengo una vida que construí y trabajé duro para lograr.
» Permanecer aquí significaría renunciar a todo eso. Además, no le conozco tan bien. Es un poco desquiciado conocer a una persona por menos de una semana y luego prometer pasar el resto de su vida con ellos.
—El mundo sigue siendo redondo. La enfermedad y los asesinos humanos siguen siendo aterradores para ti. Eso no ha cambiado. Simplemente tus conocimientos se han ampliado, Hinata.
—Eso es cierto.
—El mundo en el que viviste ya nunca será el mismo. Ahora mirarás a los humanos pálidos por la noche, preguntándote si simplemente evitan el sol o si son Vampiros. ¿Sabes lo que harían si creyeran que sabías lo que son? Irían detrás de ti. El conocimiento es algo peligroso para ellos. Serías vista como una amenaza, el enemigo, y tratado como tal. Pasaste tiempo con Vampiros. ¿Te divertiste?
—No.
Ya sabía a dónde iba.
—No puedo quedarme con Naruto solo por miedo, y porque sé que me mantendrá a salvo de ellos.
—¿Sientes algo por mi hijo?
Hinata se mordió el labio, sin saber cómo responder a eso.
—¿Estas confusa?
Ella asintió.
—Está en tu naturaleza humana cuestionar las cosas, tener cuidado para no ser lastimada. ¿Has tenido el corazón roto por alguien en el pasado?
—Todo el mundo lo tiene.
—No todo el mundo, pero conozco el dolor que viene con tratar de amar a alguien que es incapaz de devolvernos esos sentimientos. Quería emparejarme con la madre de Naruto. Ella dio a luz a mi hijo. Era justo que nos uniéramos y nos convirtiéramos en una familia. Pero ella no estaba de acuerdo. Eso me dolió profundamente durante un tiempo. No es natural tener un hijo de la manera que nosotros lo hicimos. Me engañó.
—Naruto me lo contó.
Minato colocó los brazos en los costados de la silla, rizando sus dedos en puños.
—Naruto nunca quiso una compañera. Lo hemos discutido muchas veces. Su madre le hizo creer que no era digno de ser amado por una mujer. Siempre esperé que conociera a alguna hembra VampLycan que le hiciera cambiar de opinión.
» En cambio, él te trajo a casa. No me importa que seas humana, Hinata. Ni siquiera me importaría si fueras Vampira. Mi hijo quiere hacerte su compañera, y espero que estés de acuerdo. Serías tonta si dijeras que no.
No estaba segura de cómo responder a eso, pero obviamente Naruto heredó su actitud de su padre.
»—Ningún ser humano te protegerá y cuidará tanto de ti como mi hijo. Conozco tu mundo. Él no va a tener una aventura o abandonarte algún día. Un compañero es para toda la vida.
—No nos conocemos desde hace mucho tiempo.
—Deja de actuar de esa manera miope típicamente humana. Eres más que eso ahora.
Minato se inclinó hacia delante de nuevo, pero esta vez no hizo esa cosa extraña con los ojos.
—Intenta escuchar tu corazón y tus instintos. Eso es lo que hacemos los VampLycans. Sentimos emociones profundas y vamos con nuestras entrañas. Mi hijo te ha elegido porque sus instintos, sus sentimientos, sus entrañas le dicen que eres la correcta para él.
» Eres compatible con mi hijo de una manera que nadie lo ha sido nunca. Estaba muerto contra todo. Piénsalo. Naruto está dispuesto a asumir el mayor riesgo de su vida contigo. ¿No harás lo mismo por él?
Minato se levantó.
—Come. Piensa largo y tendido mientras lo haces, Hinata. El corazón de mi hijo depende de tu decisión cuando regrese.
Cruzó la habitación hasta la puerta y la miró.
—Si regresa. Nosotros morimos, ¿sabes? Su madre lo hizo. Él no ha sentido mucho desde entonces... hasta llegar tú. Eso me importa muchísimo. Espero que te importe a ti también. Tu vida, esa vida que conocías, nunca será la misma después de todo esto. Deja de pensar en ese pasado y piensa en tu futuro. Podrías tener uno muy bueno con mi hijo.
Hinata le observó cerrar la puerta y suspiró, buscando el café. Tiró de la tapa y sopló, tomando un sorbo. Minato le había puesto azúcar y leche, así que no era amargo.
Minato le había dado mucho en qué pensar. No era así como había imaginado que se desarrollaría su conversación. Estaba segura de que querría que abandonara el territorio lo antes posible. Naruto tenía un problema con ella siendo humana, pero su padre no. Sólo quería que su hijo fuera feliz.
«¿Qué pasa si Naruto nunca regresa?» Ese pensamiento le dolió en el pecho.
—Maldita sea.
Continuará...
