Naruto Y Hinata en:
MAS SALVAJE
CONFÍA EN TUS INSTINTOS
Naruto sólo quería ir a buscar a Hinata, pero tuvo que quedarse en la reunión. Itachi había insistido en que todos los que habían participado durante la misión estuviesen en su oficina para el interrogatorio, en caso de que hubiera más preguntas. Su nuevo líder del Clan les tuvo a todos reunidos en una conferencia telefónica con los otros tres líderes de los Clanes VampLycan y GarLycan.
—Eliminamos un total de diecisiete soldados, contando los que Naruto nos contó que abatió cuando escapó por primera vez del Nido. Encontramos la ubicación secundaria donde el Maestro estaba durmiendo durante el día. Era una caseta donde la mina solía almacenar los explosivos. Tres sacos de dormir estaban allí.
Itachi hizo una pausa.
—El Maestro nos confirmó que Pain estaba trabajando con el Consejo Vampiro en Chicago.
—Voy a enviar exploradores a esa zona.— Lord Hashirama sonaba furioso.
—¿Por qué crees que había tantos soldados? ¿Esperaban que les atacaras?.
—Dudoso.— habló Naruto. —El Maestro quería ser llamado rey. Era un bastardo pretencioso y probablemente adoraba tener esas 'cosas' a su entera disposición.
La voz de Kakashi salió del altavoz.
—¿Estás seguro de que acabaron con todos ellos?
—Bastante seguro.— intervino Shibi mirando a su alrededor. —Los nuevos soldados estaban resguardados dentro de la mina y la mayoría de los que estaban de caza por los bosques estaban condenadamente cerca de considerarse rabiosos.
» Aquellos corrieron hacia cualquier cosa que hiciese algún sonido o se moviese. Las motos funcionaron como un hechizo para atraer su atención. Podríamos patrullar el cielo alrededor de esa zona por la noche durante la próxima semana, si crees que es necesario.
—Haced eso.— gruñó Hashirama. —Esos bastardos Vampiros han perjudicado suficientes humanos en esa zona. Están a punto de llamar la atención, ya que alguien está obligado a informar como personas desaparecidas sobre los que se convirtieron o fueron asesinados. ¿Qué hay de los Vampiros?
—Maté a uno cuando escapé con Hinata. Maté al Maestro Vampiro esta noche.
Naruto le había matado más rápido de lo que había deseado, pero ya estaba hecho.
—Maté a un tercero.— dijo Itachi ajustándose en su asiento. —Se estaba escondiendo con los cadáveres de las víctimas que habían sangrado, probablemente esperando que la decadencia pudiera ocultar su olor. No lo hizo.
—Gran operación conjunta.— elogió Kakashi. —Gracias.
Naruto miró a Shino y Shibi, asintiendo hacia ellos. Los otros exploradores estaban en el techo, esperando a padre e hijo antes de volar a casa, a los acantilados. Habrían salido del territorio humano antes de que saliera el sol. Podrían sobrevolar el territorio VampLycan hasta su hogar sin ser descubiertos por nadie más que por el Clan.
—Así es como los Clanes deben trabajar juntos.— Lord Hashirama hizo una pausa.—Gracias por invitarnos a la caza, Itachi.
—Gracias por ofrecer a tus exploradores. Fueron increíbles.
Naruto no estaba por la labor de escuchar toda esa mierda política y retrocedió hasta llegar a la puerta. Entonces se giró, ignorando el ceño fruncido de su padre, y huyó. Ya había escuchado lo suficiente. Los Clanes se llevaban bien. Itachi sería un buen líder. Quería ir a ver a Hinata.
—¡Naruto!
Había llegado a mitad de la escalera cuando la voz grave de su padre le detuvo. Se agarró a la barandilla y se volvió, mirándole fijamente.
—Quiero ver a Hinata, no escucharles rendirse homenaje el uno al otro por no pelear y hacer lo que era necesario. Ese Nido era una amenaza para todos nosotros.
Minato bajó las escaleras hacia él y agarró su hombro.
—Entiendo, pero primero quería hablar contigo.
—No pensarás decirme que no tome a Hinata como mi compañera. Pasando porque es humana.
El agarre de Minato se tensó dolorosamente, pero Naruto no se alejó.
—No me insultes.
Sus dedos se relajaron y le soltaron.
»—Me alegro de que hayas encontrado una mujer con la que quieres compartir tu vida. Sólo iba a sugerirte que te tomes las cosas con calma con ella. Después de todo, es humana. No confían en sus instintos, si es que tienen alguno. El tiempo que han pasado juntos ha sido estresante. Tal vez ella estaría más de acuerdo si le mostrases un lado menos violento de ti mismo.
—Hinata me tendrá a mí como compañero. Esto es lo que soy.
—No es un insulto, pero ella no es una VampLycan. Su mundo era mucho más suave que este en el que nosotros vivimos. Estoy seguro de que el derramamiento de sangre que ha presenciado la ha traumatizado.
—Es más dura de lo que crees, padre.
—¿De verdad?
—Sí. Yo esperaba lágrimas, que ella se desmoronara o incluso empezara gritar cuando tuve que matar delante de ella. Podría haber intentado huir de mí, pero no lo hizo. Hinata es valiente y fuerte por dentro. Incluso cuando mostré mi temperamento se puso de pie ante mí. Ella vio lo que yo era capaz de hacer, pero se mantuvo firme.
—Está perdiendo mucho si se queda aquí contigo. ¿Has pensado en eso? Estoy seguro de que ella si lo ha hecho.
—Ambos sabemos que nunca estará a salvo regresando a la vida que tenía. ¿Y si ese Maestro le contó a su Consejo esto sobre su plan de hacerla criar con un VampLycan? Sólo tenía otros dos Vampiros con él... por lo que sabemos.
» Y estoy apostando que dejó un Nido detrás en alguna parte para venir aquí a corto plazo. No puedo creer que ese idiota no convirtiese a un montón de ellos para hacerles adorar su estúpido culo. Pueden conocer su nombre e ir tras ella para buscar venganza por su muerte.
—¿Cómo reaccionó ella ante esa teoría?
—No se lo he mencionado.
—¿Por qué no? Eso podría ayudarla a aceptar ser tu compañera.
—Ella es mía, independientemente de lo que quiera.
Naruto se volvió, bajó rápidamente las escaleras y se dirigió a la cocina, donde se encontraban las escaleras del sótano. Oyó que su padre venía detrás de él otra vez y se giró. Deteniéndose rápidamente, le gruñó.
—¿Ahora qué pasa?
—No puedes simplemente emparejarte con ella contra su voluntad. Acabaría odiándote.— dijo Minato.
—Déjame manejar a Hinata. No será por la fuerza, una vez que hunda los colmillos en ella y comparta mi sangre.
—Creo que deberías darle más tiempo.
—No te he pedido tu consejo.
—¿Crees que no me sentí tentado a morder a tu madre y hacerla tomar mi sangre para forzarla a formar un vinculo? Lo estuve. Ella tuvo a mi hijo, pero se negó a permitirme sacarte de este Clan infernal. Fue mi peor pesadilla.
» Le prometió a Pain que serías criado como uno de sus asesinos. Pensé que al menos compartiría mi infelicidad con lo que ella había hecho si tuviera que sentirlo a través de nuestro enlace. Sin embargo no lo hice. Es incorrecto forzar un emparejamiento, sin importar las circunstancias.
—Hinata y yo estamos destinados a ser compañeros. Al principio, incluso yo fui reticente, pero es mía. Se dará cuenta de que nos pertenecemos juntos una vez que deje de ser tan terca.
Minato sacudió la cabeza.
—Va a ser un error.
—Es mío para cometer.
—¡Eres mi hijo, maldita sea! Te he visto ser desgraciado por demasiados años. Llévala a tu casa hoy, pasa tiempo con ella, y permite que ambos se conozcan cuando no están siendo acosados o perseguidos. Dale unos días. Como tú compañera, se merece tu mejor esfuerzo para hacerla feliz. No se trata sólo de ti, Naruto.
Naruto tomó una respiración profunda y la exhaló, pensando. Su padre siempre había sido demasiado sabio.
—Haría cualquier cosa por ella.
—Entonces dale unos días. No lo fuerces. Sedúcela, hechízala, y espera hasta que ella esté de acuerdo.
—Vale. La llevaré a mi guarida. ¿Nos rastrearás para asegurarnos de que no hay problemas? No quiero tener que matar a nadie más frente a ella, si deciden ser groseros con mi humana.
—No vayas a tu guarida. Llévala a tu casa.
—Es más seguro allí.
—Todavía tienes la mentalidad de que Pain gobierna este Clan, pero no lo hace. No tienes necesidad de ocultar a tu humana. La noticia se extenderá o Itachi lo anunciará en algún momento. Guardaré tu casa para que nadie pueda atacar sin pasar primero por mí. Lo mejor es saber quiénes son tus enemigos. Dejarlos golpear si planean hacerlo. Los derribaremos. Eso es lo que Itachi ha hecho.
Naruto lo consideró.
—Estaría más cómoda en mi casa que en la guarida.
—Eso es muy cierto. Sólo sé paciente con tu Hinata.
Naruto gruñó y se giró, reanudando su paseo hasta la escalera del sótano. Su padre no le siguió esa vez.
El padre de Izumi estaba sentado en una silla en el pasillo con un libro. Sonrió cuando le vio, poniéndose de pie.
—Estás de vuelta. Dejaré que Izumi lo sepa y subiré para estar con ella. ¿Itachi está en su oficina?
—Sí. Está informando a los otros Clanes. Gracias por proteger a Hinata.
—Ha estado todo muy tranquilo. Los más agresivos ya han desafiado a Itachi, si no estaban conformes con su emparejamiento con Izumi y con que haya asumido el control del Clan, por lo tanto, solo tenemos que tener en cuenta a los furtivos.
—Espero que no tengan problemas conmigo tomando una compañera humana. Al menos, Izumi se crio con nosotros.
A Naruto simplemente no le importaba un comino. Destruiría a cualquiera que tratara de lastimar a Hinata.
—No hay nadie en este albergue que podría haber chismorreado, así que dudo que muchos sepan que ella está aquí. Tal vez quieras hablar con Itachi acerca de anunciarlo al Clan juntos, para que puedas ver quién reacciona mal y podamos vigilarlos.
—De eso me hablaba mi padre. En este momento, sólo planeo llevarla a mi casa y descansar.
—Por supuesto. Nos alegra que no estés muerto. Por un tiempo Pensamos que lo estabas.
—Estoy agradecido de estar en casa.
Naruto pasó más allá del hombre mayor y entró en el alojamiento de huéspedes de un dormitorio. Hizo una pausa en la puerta, encontrándose con la mirada de Hinata desde la pequeña cocina. Estaba lavando los platos. Cerró el agua, rodeó la pequeña isla y se precipitó hacia él.
—¡Estás bien!
Eso le complació y le sorprendió cuando se abalanzó contra él, abrazando su cintura. Naruto sonrió, abrazándola también.
—Eres feliz de verme.
Hinata levantó la barbilla.
—Por supuesto que sí. Estaba preocupada.
—Te importo.
Hinata intentó retroceder y dejarlo ir. Naruto la abrazó más fuerte.
Había estado tan preocupada que simplemente había reaccionado instintivamente cuando había entrado Naruto. Feliz no cubría lo que sentía, sabiendo que estaba vivo y bien. Eufórica, llena de alegría, y aliviada eran palabras que vinieron a su mente. Sin embargo, una mirada a su expresión la obligó a contenerse.
—¿Tienes que parecer tan presumido? Tenían pistolas de dardos, y fuisteis por la noche, cuando esas cosas 'sanguijuelas' no están yaciendo en el suelo. Me imaginaba lo peor.
—Teníamos mucho apoyo. Soy un excelente luchador. No tenía ninguna duda de que iba a sobrevivir.
—Bueno, yo no estaba tan segura.
Hinata se dio cuenta de que tenía sangre seca sobre él y se encogió.
—Déjame ir.
Finalmente, Naruto la soltó y le permitió retroceder.
Hinata estudió su ropa. Se había cambiado antes de irse, ya que no llevaba lo mismo que la última vez que le había visto. El hecho de que estuviera cubierto de sangre, un poco de hollín ceniciento y otras cosas significaba que había ido tras aquel Nido con la ropa que ahora llevaba puesta.
—Debes tomar una ducha. ¿Tienes hambre? el padre de Izumi, trajo algunas provisiones. Podría prepararte algo.
—Esa es una tarea de cuidado que haría una compañera.— Naruto le sonrió. —Sentir preocupación por mí, deseando darme de comer.
A él podría parecerle divertido, pero a ella no.
—Vete a la ducha. Te prepararé algo.
—Quiero llevarte a mi casa ahora mismo.
—¿La guarida donde dijiste a Sasuke que querías meterme? Tengo que admitir que estoy muy cansada de la suciedad y las rocas, después de estar bajo tierra en esa mina durante el tiempo que estuve.
—He cambiado de opinión acerca de llevarte allí. Tengo una cabaña. Es algo que construí. Te gustará.
—¿Ya no estoy en peligro?.
Se había sentido bienvenida en el albergue.
—Posiblemente. Es complicado.—Naruto le tendió la mano.—Ven conmigo. Quiero salir del albergue.
Hinata confiaba en él. La había mantenido a salvo hasta ahora.
—Bueno. Creo que deberías ducharte primero.
—Lo haré cuando lleguemos a casa. Mi ropa está allí.
La condujo hacia el pasillo. El hombre mayor se había ido. Salieron por una escalera que conducía hacia la parte trasera del edificio. Naruto le tomó la mano y la condujo hacia el bosque.
Hinata vió algunas casas, pero no se acercaron a ninguna de ellas, manteniéndose alejados de los senderos.
—¿A qué distancia vives?
—Lejos. ¿Quieres que te lleve?
—No. Sólo tenía curiosidad.
Vio cada vez menos hogares mientras caminaban hacia el bosque. Naruto se mantuvo a un ritmo más rápido, así que ella se esforzó por mantener el paso.
—¿Cómo de grande es tu, um, territorio?
—Grande.
—¿No tienen vehículos todo terreno o algo así?
—Los tenemos, pero son molestos. Tenemos mejorada la audición y los ruidos de los motores tienden a irritar nuestros nervios. Sólo se usan si tenemos que traer algo extremadamente pesado o grande a nuestros hogares.
—Así que, ¿simplemente caminan por todas partes?
—Eres tan humana.— sonrió.
—Lo soy.
No sintió lástima por eso, pero miró al cuerpo de Naruto. No es de extrañar que estuviera tan en forma. Sólo viajar desde el albergue a su cabaña le estaba dando un entrenamiento. Los músculos de sus pantorrillas y su culo estaban sintiendo la quemadura.
—Casi estamos allí.
—Bien.
Estaba un poco sin aliento y tenía la garganta seca.
—La próxima vez traeré un poco de agua para la larga caminata.
Naruto se detuvo y la hizo jadear cuando la cogió en sus brazos. Ella vaciló pero envolvió sus brazos alrededor de su cuello. Pasaron junto a un arroyo, y luego la llevó hasta una pequeña colina. Se detuvo y la puso en pie en la parte superior.
—Ahí está.
Hinata giró su cabeza y miró fijamente a la linda cabaña con fachada estilo marco-A. Parecía sacada de una revista, sólo que sin un garaje, camino de entrada o acera. Los árboles habían sido cortados alrededor de la estructura para formar un claro donde la cabaña se asentaba en el centro.
—¿Has construido tu esto?
—Mi padre me ayudó.
—Es impresionante.
Hinata le miró. Sus rasgos mostraban su incertidumbre y frunció el ceño.
—Lo digo en serio. Es hermosa.—Volvió la cabeza y volvió a mirar la casa de Naruto. —Parece que un profesional la construyó. —Él gruñó bajo. Hinata se encontró con su mirada. —¿Qué?
—No contratamos equipos de construcción para construir nuestras casas, como harías tú en tu mundo. Las hacemos nosotros mismos.
—¿Para mantener a los humanos alejados?.
—Simplemente no les necesitamos.
Hinata selló sus labios y asintió. A veces, cuando actuaba con dulzura, se olvidaba de cuánto rencor guardaba contra su especie. Empezó a caminar de nuevo y le siguió hasta la puerta principal. Naruto sólo agarró la manivela y la abrió.
—¿No cierras las puertas?
—No estaba en casa. No había razón para hacerlo. Los VampLycans no se roban unos a otros.
Naruto se trasladó fuera del camino y señaló con la cabeza, su mirada escaneando la zona.
—Ve adentro.
Ella entró en su sala de estar y admiró abiertamente las vigas de troncos. Luego miró hacia abajo.
—Suelos laminados. ¿No me digas que también hiciste eso?.
Naruto resopló, cerrando las puertas.
—Las instalé pero no, no las hice. Las encargué en internet y las recogí en el albergue. Nosotros compramos cosas de tu mundo. Tampoco hice el vidrio para las ventanas.
La habitación estaba abierta desde la sala de estar hasta la cocina.
La chimenea era grande, todas las piedras grises.
—Parecen reales.— señaló ella.
—Lo son. Escogí cada piedra del arroyo. ¿Vamos a discutir todas las características de mi cabaña?
Ella se enfrentó a él.
—Estoy nerviosa.
—¿Por qué?
Sí, ¿por qué, Hinata?
Hinata tragó saliva. Estaban solos dentro de su casa y era más agradable de lo que se había imaginado. Incluso podía imaginarse a sí misma viviendo allí. También podía imaginar cuánto le rompería el corazón si Naruto la convenciera de que se quedara, y un día se arrepintiese.
El amor se convertiría en odio.
—Vete a la ducha.
Inclinó su cabeza, sus ojos se estrecharon mientras la estudiaba.
—¿Estás tratando de deshacerte de mí?.
—No. Estás cubierto de... lo que sea. Deberías lavarte eso y ponerte ropa limpia. —Ella se miró a sí misma.—Por suerte está seco, ya que no se me ha pegado a mi también.
—La sangre y la ceniza no te ponen nerviosa. Ya me has visto así antes.
Eso era cierto. Había matado para sacarlos de esa mina. Ella alzó la mirada hacia él.
—Vale. Estamos solos.
—¿Y?
—Ya no estamos corriendo por nuestras vidas. Recuerdo la última vez que estuvimos en una cabaña juntos y lo que pasó entre nosotros. ¿Vas a tratar de seducirme otra vez?— Naruto asintió, sin negarlo. —Pues por eso estoy nerviosa. Vete a la ducha Me gustaría un poco de tiempo.
—¿Para hacer qué?
—No lo sé. Sólo quiero un poco de espacio y tiempo para pensar.
—Eres mi compañera. Aquí es donde perteneces. Estaré en el dormitorio. Podrías acompañarme en la ducha.
—Tiempo.— repitió ella suavemente, esperando que tomara la indirecta.
La irritación destelló sobre sus rasgos, pero se volvió, pisando fuerte hacia la parte trasera de la cabaña.
—Cierra la puerta y no salgas.
—Muy bien.
Naruto le devolvió la mirada con el ceño fruncido, vacilante.
—No voy a correr al aire libre. Nunca encontraría mi camino de regreso al albergue, y además, soy humana. Entiendo que no es exactamente una buena cosa para estar aquí.
—Nadie se atrevería a hacerte daño. Les mataría.
Naruto desapareció y ella caminó hacia su puerta principal. Tenía unas cuantas cerraduras. Las aseguró, las probó para cerciorarse de que estaban fijadas, luego lentamente se permitió mirar cada centímetro de la habitación.
No era un hogar grande pero era cómodo. Una escalera conducía a un desván sobre la cocina. Tan sólo se quedó allí, en lugar de explorar lo que había fuera de la vista.
Naruto le había dejado muy claro que planeaba hacer de ella su compañera. ¿Hasta dónde llegaría? Esa pregunta sin respuesta la hizo morderse el labio y abrazarse la cintura, preocupada.
Podía ver que él estaba seguro de que debían emparejarse, pero... ¿y si estaba equivocado?
Todas las cosas que había dicho sobre los humanos se repitieron en su cabeza.
¿Me verá siempre como débil? ¿Menos que él? ¿Inferior a un VampLycan?
Hinata se paseaba, sumida en sus pensamientos. No podía hacer todas esas cosas ingeniosas que él podía. Simplemente sería una vieja humana corriente.
Confía en tus instintos.
Se mantuvo inmóvil, apenas respirando, y cerró los ojos. Su corazón quería quedarse con Naruto. Se estaba enamorando de él. La idea de dormir con él cada noche y estar con él todos los días era algo que quería desesperadamente.
Su cabeza le advirtió que sería el peor error que podría cometer. Eran muy diferentes. La brecha podría ser demasiado amplia como para tender un puente.
—Mierda.— murmuró con voz ronca. —No sé qué hacer.
Continuará...
