Naruto Y Hinata en:
MAS SALVAJE
TU FELICIDAD ES LA MIA
Naruto se rio entre dientes, observando a Hinata limpiar el polvo del mantel. Ella giró su cabeza, lanzándole una mirada sucia.
Hinata le divertía. Estaba muy agradecido de que no estuviera tratando de escabullirse fuera de la cabaña para escaparse. Le preocupaba que cambiara de opinión acerca de ser su compañera. Sus músculos probablemente estaban doloridos, ya que habían celebrado su emparejamiento con mucho sexo.
—El polvo no es algo gracioso. Hay capas de eso. ¿No estornudas mucho?.
—Es una tarea que odio. La casa está limpia.
—Excepto por las estanterías y las superficies sobre el suelo y los mostradores.
—Querías un trabajo, ¿no?
Naruto sonrió, disfrutando de irritarla. Estaba muy atractiva cuando se enfadaba.
—Jajaja. Muérdeme.
Él rodeó el mostrador, acechando hacia ella. Hinata se giró completamente y levantó el trapo de polvo, señalándole con el dedo.
—Detente. No quise decir eso en el sentido literal. Tienes unos colmillos muy grandes.
—Tengo todo muy grande.
Naruto se detuvo a unos pasos de ella y echó un vistazo a su mano alzada.
—Sólo estoy tratando de demostrarte que soy un buen compañero, haciendo lo que tu exiges.
Dejó que sus colmillos se extendieran, mostrándoselos. Pasó la lengua por las puntas.
—No eres tan gracioso.
—Estoy en desacuerdo.
Un súbito sonido en el exterior le hizo tensarse, moviéndose rápidamente hacia la puerta.
—Quédate aquí.
La desbloqueó y salió rápidamente, también con sus garras extendiéndose. La vista de su padre le hizo relajarse.
—¿Qué pasa?
—Itachi ha decidido anunciar que tu humana es parte de nuestro Clan. Os quiere a ti y a Hinata en la parte de atrás de la cabaña dentro de una hora.
—Esa no es una buena idea.
Naruto quería que su compañera estuviera a salvo. La idea de ponerla en medio de una reunión del Clan al completo no le sentaba muy bien.
—Estoy de acuerdo.— dijo Hinata desde detrás de él.
Se volvió, gruñendo cuando la vio de pie ante la puerta abierta.
—Te dije que te quedaras dentro.
—Oí la voz de tu padre.
Se alejó más de la puerta, adentrándose en el porche y se puso a su lado, saludándole.
—Hola, Minato.
La mirada de su padre pasó por encima de Hinata y le sonrió.
—Veo tu marca de mordedura. Se emparejaron.
Miró a Hinata para ver su reacción. Llevaba una de sus camisas; Estaba suelta alrededor de su cuello y revelando parte de sus hombros. Su marca no podía ocultarse. Se la había lamido para sanarle la mordedura, pero le había quedado un moretón. Hinata se sonrojó un poco, alargó la mano para ajustarse la camisa, pero sonrió. Parecía un poco forzada.
Se preguntó si estaría replanteándose su decisión de emparejarse con él. La había mantenido ocupada toda la noche, entre el sexo y las siestas que habían tomado. La ducha compartida a primera hora de la mañana había sido muy agradable, y había preparado el desayuno para los dos, luego lavó los platos mientras ella había empezado a limpiar. No habían hablado mucho.
Entonces notó el rubor en sus mejillas y respiró con más facilidad. No era arrepentimiento lo que vio, sino solo vergüenza.
¡Ella era tan humana!
—No puedes desobedecer una orden del líder de nuestro Clan. Itachi sabe lo que está haciendo.
Su padre subió los escalones del porche.
—Estamos cambiando las cosas. Será seguro para ella.
Naruto se debatió ante eso.
Minato frunció el ceño.
—¿Crees que permitiríamos que le sucediera algo? ¿Qué yo lo permitiría? Es tu compañera. Mataría por ella. Itachi y sus Ejecutores aplastarán cualquier problema, si surge.
—Vale.
No aparecer sería irrespetuoso con Itachi. No quería tener que mudarse a otro Clan y construir un nuevo hogar para su compañera. Se necesitaría mucho tiempo, y ella no estaba hecha para la vida al aire libre. El invierno vendría antes de que pudiera terminarlo.
—Sólo espero que Itachi comprenda que desgarraré a cualquiera que vaya tras mi Hinata.
—Lo sabe.
Naruto extendió la mano y colocó su mano en la parte baja de la espalda de Hinata.
—Ponte zapatos. Vamos al albergue.
—Genial. —Se dio la vuelta y volvió a entrar en su cabaña.—También me cambiaré de ropa, ya que en este momento estoy vestida solo para estar cómoda, pero me daré prisa.
Naruto no estaba seguro de lo que eso significaba. Se había puesto una de sus camisas y un par de leggings de Izumi. Su atuendo parecía estar bien para él.
—Va a estar bien, hijo.
—Más vale que así sea. Ya ha tenido que verme matar suficientes veces esta semana.
—Ella necesita aprender que la vida aquí puede ser más dura.
—Estoy tratando de minimizar eso un poco. Aún se está adaptando a mí.
—¿Recibiste su permiso para vincularte con ella? No parece muy agitada.
—No forcé el emparejamiento.
—Bien. Estoy orgulloso de ti.
—Escucho tus consejos. Pero necesito un favor.
—Nómbralo.
—Alguien necesita limpiar la vida humana de Hinata. Parece molestarla no tener su propia ropa. Tiene alquilado un apartamento en Oregón.
—No digas más. Solo dime cuando quieras que me vaya.
—Tal vez la próxima semana o la siguiente. Quiero asegurarme de que no tengamos ningún problema antes de salir. Gracias por patrullar anoche. Me dio la capacidad de centrarme exclusivamente en mi compañera.
—Haré lo mismo esta noche. Este es un momento importante para que vuestros vínculos crezcan.
—¿Conseguiste dormir?
—Tomé una siesta una vez que vi movimiento dentro de tu casa, hasta que Itachi me llamó. Voy a conseguir otra más tarde.
—Gracias.
—Haría cualquier cosa por ti.
Naruto sorprendió a su padre dándole un abrazo.
—Gracias, padre. Tú podrías habérmelo puesto difícil sobre Hinata siendo humana. —Minato le palmeó la espalda. Una cierta tristeza se deslizó en los ojos de su padre.—Deberías intentar encontrar una compañera.
—Algunos de nosotros no estamos destinados a tener una.
—Yo también creía eso. Estaba equivocado.
—Las únicas adiciones a nuestra familia que estoy esperando son cuando tu compañera te dé hijos e hijas.
Ese pensamiento asustó a Naruto. Su padre sonrió, pareciendo adivinar dónde había volado su mente.
—La paternidad viene naturalmente. Es instintivo. Serás un excelente padre. Aunque admito que estoy un poco agradecido de que no tuve conocimiento de tu existencia hasta después de que nacieras.
—¿Por qué?
—Me habría vuelto loco ver a una mujer sufrir el dolor de dar a luz a mi hijo. Eso es algo de lo que no podemos protegerlas.
—¡Mierda!
Naruto no había pensado en eso. Su padre se rio.
—¿Ves? Ya no estás obsesionado por esta próxima reunión.
—Eso no es divertido. No puedo dejar embarazada a Hinata. Es humana. ¿Y si es demasiado débil para dar a luz a uno de mis hijos? No puedo perderla.
—Aliméntala con tu sangre muy a menudo. Eso la fortalecerá. No se convertirá en uno de nosotros, pero eso aumentará su sistema inmunológico y su capacidad para sanar. Y tenemos un doctor.
—Uno en quien no confío.
—Yo confiaría en el sanador del Clan de Kiba. Iremos de visita allí, cuando llegue el momento. Mi vieja cabaña todavía está en pie. Hinata estaría cómoda allí al final de un embarazo.
—¿Kiba lo permitiría?
—Sí, lo aceptaría.
Esa era una preocupación menos. Naruto suspiró. Emparejarse con una humana era difícil, pero Hinata valía la pena.
.
.
«Probablemente me dirija a mi propia muerte.»
Hinata miró a los dos hombres mientras caminaba entre ellos. Naruto parecía furioso y su padre parecía tenso. Sus miradas recorrían constantemente el bosque. Era como si esperaran que alguien les atacara en cualquier momento. Eso no ayudó a aliviar el pozo del temor construyéndose en su estómago.
«Los humanos son el enemigo aquí. Eso significa 'yo'.»
Quería bufar en voz alta, sabiendo que ella era probablemente la cosa más inofensiva en aquel bosque. La colina apareció a la vista y también el albergue.
Estaba posado en la parte superior de la colina, pareciendo tan aterrador como aquella casa en esa película de miedo Psicosis. Sólo que esta gente no estaría usando cuchillos de carnicero. Estos tenían garras.
«Tanto mejor para cortarme en pedazos. ¡Mierda!»
Naruto le cogió la mano.
—Te mantendré a salvo.
Ella le miró fijamente.
—¿Y quién te va a mantener a salvo a ti?
—Lo haré yo. — dijo Minato en tono firme. —E Itachi tendrá a sus Ejecutores listos para enfrentar cualquier amenaza. Esconde tu miedo, Hinata. Eres compañera de un VampLycan. Los hombros hacia atrás, mantén una respiración constante, y piensa en algo que te haga enfadar, si sientes la necesidad de huir corriendo. Mantente firme, pase lo que pase. Somos depredadores. No quieres incitar a nadie a intentar cazarte.
—Harías un orador de motivación muy malo. Tu hijo heredó eso de ti. No abandones tu trabajo diurno.
Minato frunció el ceño, despistado, pero Naruto se rio entre dientes.
—Capté esa broma.
—No estaba bromeando.— murmuró Hinata. —Sin embargo, comprendí lo esencial. Actuar como si fueran perros malos. Mirar fijamente hacia abajo, no darles la espalda, y actuar como si fuese más grande que ellos si parece como me podrían atacar.
—¿Quién te dio ese consejo?
—No lo sé. Creo que lo vi en una película.— admitió.
—Quédate a mi lado y sigue mis órdenes.
Naruto le apretó la mano.
—Que sea sumisa como una pequeña buena compañera. Lo tengo.— susurró ella.
—Eso no es lo que quise decir. Si digo que vayas detrás de mí, ponte a mi espalda. Si digo 'pato'para evitar que seas salpicada de sangre, entonces...
—Intentaré no vomitar. Recuerdo cuando tuviste sangre de 'sanguijuela' vertiéndose sobre mí. Confía en mí, atenderé al 'pato'. Y tampoco quiero ser golpeada con cualquier parte del cuerpo en pleno vuelo. Recuerdo tu lema de lucha.
—¿Mi hijo tiene un lema?
Se encontró con la mirada curiosa de Minato.
—Fuera sus cabezas.— le reveló.
Minato se rió entre dientes.
—Eso es bueno.
—Pensé que te gustaría. ¿A ti también te gusta arrancar cabezas?
—Depende de quién.
—Buena respuesta.
Hinata selló sus labios, agradecida de que pareciera gustarle a su suegro. Quería mantener la cabeza sobre sus hombros.
La cuesta arriba no hizo maravillas con los músculos de sus piernas, todavía doloridos. Se las arregló para evitar cojear o hacer muecas de dolor cuando llegaron a la cima. Una cosa era segura. Tendría mucho ejercicio viviendo con Naruto. Todos ellos estaban tan en forma por una buena razón.
La vista de un grupo bastante grande de personas reunidas la distrajo de su malestar.
«¡Oh, chico! Aquí vamos.»
Naruto y su padre se detuvieron en la línea de árboles, manteniéndose allí.
Itachi estaba en el porche trasero, fácil de detectar. Volvió la cabeza, mirando en su dirección. Su voz resonó a través del claro.
—Llamé a esta reunión por algunas razones. He invitado a los representantes de los otros Clanes a visitarnos. No estoy seguro de la fecha exacta todavía, ya que va a tomar cierto tiempo planificar esto, pero aceptaré sugerencias para entretener a nuestros huéspedes mientras están aquí. Quiero que todos os sintáis parte de esto.
Un hombre se aclaró la garganta.
—¿Por qué harías eso?
Itachi volvió la cabeza hacia la derecha.
—Porque estamos reparando nuestras relaciones con los otros Clanes. Traer a tus amigos para cenar. Eso es exactamente lo que vamos a hacer.
—Podrían atacarnos.— dijo una mujer.
—Ellos no comenzaron esta mierda contra nosotros. Pain causó la fricción.— rompió Itachi. —Y ya no es tu líder. Lo soy yo. Me niego a vivir con la amenaza de una guerra persiguiéndonos siempre. ¡No más! Si tienes un problema con eso, desafíame.
Izumi salió de las líneas laterales y se acercó a Itachi. Se detuvo a unos cuantos palmos detrás de él. Itachi se echó hacia atrás y la empujó hacia adelante, su boca moviéndose, pero las palabras eran demasiado bajas para que Hinata pudiera oírlas.
Izumi asintió con la cabeza, luego dejó que su mirada recorriera la multitud reunida.
La voz de Izumi se elevó fuerte y clara.
—¿Cuántos de vosotros habéis perdido hijos? ¿Hermanos?¿Padres? ¿Compañeros? Y... ¿para qué? Para que Pain por sí solo pudiera alcanzar el poder. ¿Cómo hizo eso que vuestra vida fuera mejor?
» La mayoría de vosotros tenéis lazos familiares con los otros Clanes y os habéis preocupado por sus destinos. Una guerra entre VampLycans no sirve para nada, excepto para causar más dolor. La paz con los otros Clanes es lo mejor para todos nosotros.
—Sé que me encantaría poder visitar a otros Clanes sin que sus mujeres actúen como si estuviera rabioso. Ninguna de las hembras que están aquí son mi compañera, y... ¡maldita sea, los inviernos son largos!— gritó un hombre.
Algunos de la multitud se rieron.
—No lo entiendo.— murmuró Hinata.
—Voy a explicar más adelante.— susurró Naruto.
Ella asintió con la cabeza.
—Lograré la paz con los otros Clanes. Así es como va a ser.
Itachi esperó unos segundos antes de hablar de nuevo.
—Las leyes que una vez fuimos obligados a seguir son arcaicas. Konohamaru marcó un excelente punto. Ha sido difícil para algunos de vosotros encontrar compañeras, si no nacieron en este Clan. Las acciones de Pain nos hicieron sentir incómodos al visitar a otros Clanes.
» No sólo establecer la paz con los otras VampLycans les hará ser menos recelosos con nosotros, sino que también necesitamos adaptarnos a los tiempos modernos. Naruto ha encontrado a su compañera y vamos a darle la bienvenida a nuestro Clan. Es humana, y se llama Hinata.
Hubo algunos gruñidos y jadeos entre la multitud.
Naruto agarró a Hinata de la mano y la apartó de los árboles, entrando juntos en el claro. Unos cuantos hombres cerca de la parte trasera se volvieron, o bien oyendo o percibiendo que se aproximaban.
El corazón de Hinata se aceleró, pero se sentía más segura sabiendo que su compañero y su suegro permanecían a cada lado de ella. Se detuvieron a unos diez pasos de la parte de atrás de aquel grupo. Más cabezas se volvieron y Hinata se convirtió en el centro de atención.
—¡No!
Una mujer empujó a través del grupo. Era bonita, probablemente de unos treinta años, y la mirada de muerte que envió a Hinata la hizo estremecer. Uno de los hombres de atrás se interpuso en su camino, bloqueándola para que no se acercara más.
—No lo hagas, Fûka.— susurró.
La mujer giró su mirada hacia Naruto.
—¿Ni siquiera probaste un acoplamiento conmigo, pero mordiste a una humana? ¿Te la follaste?. —Ella escupió en el suelo. —¡Traidor!
Naruto gruñó.
—No uses ese tono cuando hables de mi compañera.—Soltó la mano de Hinata.—Mataré a cualquiera que intente tocarla.
—Hinata es parte de nuestro Clan ahora.— anunció Itachi. —Eso es definitivo. Naruto no es un traidor porque encontrase a su verdadera compañera. Hinata fue secuestrada por los Vampiros, y escaparon juntos. Daré la bienvenida a cualquier pareja que tú encuentres, Fûka. Es hora de dejar ir los viejos prejuicios.
—Por supuesto que dirías eso.— gritó un hombre. —Siempre lo has tenido mal hacia Izumi cuando todavía era humana. ¡Vas a arruinar este Clan fomentando las desviaciones sexuales! ¿Qué sigue? ¿Permitirás a nuestros hombres follarse a las humanas de las ciudades cercanas? ¡Es enfermizo! Deberías estarle prohibiendo que se reproduzca con esa 'cosa'.
Naruto irrumpió en dirección al tipo. Hinata intentó agarrarle del brazo, pero Minato la empujó a su lado, enlazando su muñeca con un firme agarre. Lo único que podía hacer era ver como varias personas, incluyendo Fûka, se desmarcaban de su camino. El tipo moreno empujó a algunos de los más cercanos a él y se reunió con Naruto a mitad de camino.
De repente, Itachi estaba allí, interponiéndose entre ambos.
—¡Alto!
—¡Llamó 'cosa' a mi compañera!
La voz de Naruto salió más ronca y Hinata no tuvo que ver su cara para saber que se había vuelto un poco 'peludo'. Pudo ver parte de pelaje extendiéndose por sus brazos desnudos. Parecía que estaba a punto de cambiar de forma.
—Él se folló una humana y planea reproducirse con ella.— se burló el tipo moreno.
Itachi le dio la espalda a Naruto, encarándose con aquel tipo.
—Inclina tu puta cabeza y pide disculpas, o le permitiré que te mate. Sé que el cambio es difícil, pero será mejor que saques la cabeza de tu culo.
—¡Es débil!— acusó el moreno. —Un desviado sexual al que le gusta follar con cosas aún más débiles. Exijo luchar contra él. ¿Y tú hiciste de Naruto un Ejecutor? ¡Eres incapaz de dirigirnos!
Itachi meneó la cabeza.
—Siempre has sido un idiota. No hay ningún lugar para ti en este Clan con ese tipo de pensamiento arcaico. Elige con quien quieres pelear. ¿Conmigo para el liderazgo, o con Naruto? Decídete.
—Naruto. Lo desafío por su debilidad. Entonces la mataré a ella y libraré a nuestro Clan de su hedor.
Itachi se volvió para mirar a Naruto.
—Tienes mi permiso.
Entonces Itachi se apartó del camino.
Hinata también quería alejarse, odiando ver a su hombre pelear, pero no lo hizo. El tipo moreno no era tan grande como Naruto, pero aun así parecía bastante duro. Las palabras de aquel idiota penetraron en su preocupado cerebro y miró a Minato.
—¿El desafío por mí significa lo que creo? ¿Puedes luchar para ganar a una mujer aquí?
Minato hizo un gesto brusco y la hizo callar.
—Mi hijo va a ganar.
—¿Piel o pelaje?
Hinata echó la cabeza hacia delante ante el sonido gruñón de la pregunta de Naruto. Estaban a punto de luchar por ella. Realmente. Luchar. Por. Ella. Tuvo que bloquear sus rodillas para no desplomarse. Eso era algo bárbaro y horripilante.
Sin embargo, Hinata llegó a una rápida comprensión... amaba Naruto. Y podría morir.
—Piel. Esto no tardará mucho. —El moreno le lanzó una mirada de disgusto.—Disfruta de tus últimas respiraciones, 'futura-viuda' de Naruto.
El impulso de sacudir la mano y mostrarle el dedo medio salió a la superficie, pero se resistió. Sería infantil. Éstos eran ese tipo de gente que no apreciaría estos gestos.
—¿Es grosero alentar a mi hombre a que gane arengándolo?— preguntó manteniendo la voz baja.
—No le distraigas.— le advirtió Minato.
Hinata tomó eso por un 'no'.
La pelea comenzó en el segundo en que el tipo moreno hizo girar una de sus manos hacia la garganta de Naruto. Tenía garras.
Naruto se apartó bruscamente de su camino, aquellas puntas afiladas fallaron por centímetros. Lanzó un puñetazo, golpeando al moreno en la cara. Éste sacudió la cabeza y la sangre voló. La bilis se levantó cuando vio que no era sólo por la fuerza del puñetazo de su compañero. Naruto también había sacado sus garras, las cuales habían desgarrado la cara del moreno.
—Eso es grave.— susurró.
—Silencio.— respiró Minato.
Hinata apretó los dientes.
El moreno sacudió la cabeza, tropezando hacia delante, e intentó golpear de nuevo a Naruto con sus garras. Probablemente no podía ver demasiado bien con toda esa sangre en su rostro. Naruto esquivó las dos manos del hombre, agarró su muñeca y le empujó hacia adelante, retorciéndolo en sus brazos.
—¿Sabes cuál es mi lema de lucha?
Hinata cerró los ojos cuando oyó esas palabras gritadas por Naruto, estaba bastante segura de que él la estaba advirtiendo.
—Muerte a cualquier persona que hable mierda sobre mi compañera o la amenace.
Hubo un ruido sordo, como si algo hubiera golpeado la tierra.
Hinata echó un breve vistazo.
Naruto seguía de espaldas a ella, sosteniendo al tipo moreno delante de él para que no pudiera ver su cuerpo. Era lo que yacía en el suelo cerca de sus pies lo que le llamó la atención. Hinata apartó rápidamente la mirada.
—Fuera su cabeza.— susurró.
—Ese es mi hijo.— se jactó Minato. —Un asesino rápido y eficaz.
—Le haces sonar como un asesino en serie. Ese tipo era un idiota.— susurró ella. —Tenía que morir.
Minato soltó su muñeca y le dio una palmadita en la espalda.
—Serás una excelente compañera.
—Sólo dime cuándo puedo mirar a Naruto de nuevo sin ver la cabeza o el cuerpo del muerto. Voy a vomitar. Eso no me haría quedar muy bien, ¿verdad?
Minato se rió entre dientes.
—Sólo mira a los que te están mirando.
—Eso puedo hacerlo. Especialmente a esa perra que me odia. Por favor, dime que ella y Naruto no fueron amantes. Realmente sonaba como una ex-novia celosa.
—Nunca la tocó. Hinata sintió alivio.
—Bien. Tenemos bastantes cosas apiladas contra nosotros sin añadir una 'ex' rencorosa.
.
.
Hinata paseó por el salón mientras esperaba a que Naruto saliera. Había tenido que ducharse de nuevo. En otro tiempo habría gritado si un hombre en su vida hubiera tenido una inclinación por manchar de sangre su ropa de la manera que él lo hacía. Por supuesto, sus ex eran humanos.
Un movimiento en el pasillo la obligó a detenerse y mirarle fijamente.
Solo llevaba una toalla alrededor de la cintura, el cabello mojado y las gotas de agua atraían su atención hacia su musculoso pecho. Su chico era súper-sexy, aunque un poco descontento a juzgar por el ceño fruncido en su hermoso rostro.
—¿Qué pasa? — se acercó más a él.
—Estoy tratando de mostrarte mi lado menos violento, pero sigo teniendo que matar idiotas. ¿Estás planeando huir de mí?
—No. No me gustaba ese bobo. Era grosero y hacía que tu aversión por los seres humanos parezca mansa en comparación. No soy exactamente aficionada a esa cosa del desafío. Soy una persona, no un ficha de póker con la que apostar.
—Su nombre era Bobel, y las reglas aquí son diferentes.
—Así que, ¿cualquier asno puede desafiar a un hombre por su compañera?
—Rara vez ocurre.
—No debería pasar nunca. ¿Las mujeres no tienen derecho a elegir con quién quieren estar?
—Sí. Es más una tradición Lycan que una VampLycan. A veces las mujeres atractivas son algo por lo que los hombres luchan. Eres muy tentadora, Hinata. Espero que su muerte no te haya molestado.
—No estoy muy afectada. Quería matarme porque soy una despreciable humana.
—¿Pero? Has estado pensativa y demasiado callada desde que volvimos a casa.
—He estado pensando mucho.
—No te dejaré ir. Lucharé por ti todo el tiempo, Hinata.
—Soy más que consciente.
Puso la mano sobre su pecho.
—Podría estar un poco asustada y todavía indecisa sobre si acoplarme contigo tan rápido era una buena idea, pero está hecho. No me arrepiento. Solo estoy recuperándome un poco.
—Esto es mucho que asimilar para ti.
—Tienes razón, pero tengo algunas cosas claras.
—¿Cómo cuáles?
Ella respiró profundamente, mirándole a los ojos.
—Me he enamorado de ti. Suena loco sentirse de esta manera tan rápido, pero estoy escuchando mi instinto.
—Siempre debes confiar en tus instintos.
—Además, eres muy bueno en la cama, sabes cocinar, construiste una cabaña de troncos. Quiero decir, eso es exageradamente masculino. ¿Quién podría resistirse a todo eso? Los únicos inconvenientes son que vives en Alaska, que la gente muere mucho aquí y que debes tener mucha experiencia en quitar sangre de tu ropa. O tal vez solo compras un montón de ella.
—Normalmente no tengo que matar a tantas personas en tan poco tiempo.
—Eso es extrañamente reconfortante.— se rio entre dientes. —¿Estoy perdiendo la cabeza?
—No. Has manejado todo extremadamente bien.
—Para ser humana. —No pudo evitar burlarse un poco de él. Él sonrió.—No voy a huir de ti. Estamos prácticamente casados. Me tomo en serio los votos.
—¿Necesitas una ceremonia en la iglesia?
—Entiendo que este emparejamiento es sólido como una roca. De todos modos, no soy muy fanática de las bodas.
—Me alegro. Odiaría llevar un traje. Parecen incómodos.—La sorprendió inclinándose y rozando los labios con los suyos. —Pero lo haría para hacerte feliz.
—Gracias.
—Tu felicidad es mi felicidad. Así es como esto funciona.
—En ese caso, ¿por qué no entramos en el dormitorio?— le sonrió. —Renunciaré a la boda, pero insisto en la luna de miel.
Naruto envolvió los brazos alrededor de su cintura, tirando de ella cerca. Un leve gruñido salió de él y sus ojos chispearon con excitación, brillando un poco.
—Eso significa sexo.
Hinata ignoró su toalla y su cuerpo húmedo, sin preocuparse.
—Mucho sexo.
La levantó, haciéndola reír, y la llevó al dormitorio.
—Debería convencerte de que soy el mejor compañero que puedas tener hasta que no tengas ninguna duda.
—Me gusta ese plan, así que fingiré que lo necesitas.
Él se detuvo junto a la cama.
—Voy a amarte, Hinata.
—¿Aunque soy humana?
—Porque eres humana. No cambiaría nada de ti.
—Creo que eres realmente muy sexy, VampLycan. Tampoco cambiaría nada de ti.
—Esto va a funcionar.—La sinceridad sonaba en su voz. —Nos aseguraremos de ello.
Y VIVIERON FELICES
Aquí termina la historia de "Veso"
El siguiente es la historia del personaje Menma/Sasuke
Gracias por acompañarme en una historia mas ヽ(✿゚▽゚)ノ
