1. Voz

Madara observó a la mujer, analizándola, parecía astuta y calmada. Se guardó una sonrisa, tenía su gracia que su amigo de la infancia tuviera una alfa femenina. Eso hasta que una fuerza imparable llamada Hashirama se le lanzó a intentar asfixiarle con su abrazo constrictor. Y le gritaba en el oído que le había echado mucho de menos.

–He oído hablar mucho de ti.–Ignorando que su pareja estaba abrazando a un muy incomodo alfa azabache.

Sabía que su omega era muy expresivo y emocional, ya no se le hacía raro ni le molestaba que fuera regalando esas muestras de cariño a todos con los que se encariñaba. Y según parecía todos los que estaban en ese corrillo ya estaban acostumbrados al emotivo carácter de su hembra.

–Seguro que nada es cierto. Hashirama me atribuye una bondad y unas características amables y pacientes que no poseo, ni me interesa poseer.– Rodó los ojos al aun estar rodeado por el Senju en esa excesiva muestra de cariño.– ¡Suelta ya, pesado!

Izuna se alejó un poco de forma disimulada, no quería volver a ser abrazado de esa forma, ni quería volver a dejarle cargar a su bebé... Capaz y lo espachurra. Por eso mismo tampoco intervino en la conversación, no quería ser notado por el efusivo omega Senju. No le malinterpreten, adoraba a Hashirama... Pero era madre y estaba aun en fase protectora con su cría y Hashirama tras dos años sin verles estaba muy, pero muy efusivo. Tobirama al notar su incomodidad le rodeó con su brazo y liberó un suave aroma para que se sintiera más protegido.

–Nosotros nos retiramos, Kagami tiene que comer y dormir su siesta. Pasaos por casa más tarde– Y antes de que pudieran alegar o impedírselo desaparecieron con su Hiraishin.

–Jooo, quería hablar más con ellos y cargar a Kagami, es tan mono con esos mofletitos.– Todo eso sin soltar al pobre Madara.

El alfa azabache y la alfa pelirroja continuaron con lo suyo.

–Oh... No ha sido solo mi omega. Que si, te ha descrito con muy buenas palabras.– Rio divertida al escuchar a su pareja decir que Madara si era alguien bueno.– Hashirama, ¿Y si le sueltas ya? Le vas a cortar el flujo de sangre al cerebro si sigues apretando así.

Y por fin le había soltado y podía respirar con normalidad y centrarse en las palabras de la alfa pelirroja. Y esas palabras le extrañaron. Al único que conocía que hubiera estado en contacto con los Uzumaki era Hashi y algunos de los shinobi que enviaron, por ser de su clan y tener contacto estrecho con él. La pelirroja sonrió amigable y astuta.

–Tampoco fueron los ninja que nos enviasteis. Que por cierto muchas gracias, nuestros enemigos eran muy numerosos y necesitábamos esa ayuda.– Le dedicó una suave reverencia en agradecimiento.

–Pues entonces no se quien te ha contado maravillas sobre mi.

–Bueno Mady, no fueron maravillas precisamente. Dice que eres un gruñón y un amargado, que siempre estabas rugiéndole, ordenándole y castigándole con tareas extra. Que eres un tirano, pero que en cuanto se convierta en alfa te derrotará y será él el líder.

Unos segundos bastaron para que le viniera a la memoria una cara que llevaba tiempo sin rememorar.

–¿Cómo? Pero... Murió. Yo mismo fui al lugar donde...– Frunció las cejas levemente recordando el panorama.

–Uno de los nuestros lo encontró moribundo en una cueva semiderruida. No pensábamos que sobreviviera cuando lo trajo al clan, pues la mitad de su cuerpo estaba completamente destrozada. Nuestros sanadores hacían lo que podían, pero no sabían ni como tratarlo, aunque el cachorro era tenaz y no se rendía. Y por suerte vino Hashirama.

Madara le miró y el Senju sonrió abochornado.

–Con mis células y mi chakra, unidos a una técnica del clan Uzumaki pude ayudar a sanar y recomponer esas partes tan dañadas.– Le miró con emoción en sus facciones.– ¡Nunca imaginé que con mis células como base se pudiera crear tejido nuevo! ¡Y es tejido funcional, Madara! Tiene tantas aplicaciones médicas... Estoy deseando construir un centro médico aquí en Konoha y aplicar mis conocimientos y lo que he adquirido para salvar más vidas.

–Es... Es una magnifica idea. Mañana lo podemos hablar con tu hermano y el mío. Sería interesante construir un edificio así y formar a más ninjas como médicos.

–¡Si! Tenemos que acabar de concretar la idea. Será un gran avance tener un centro así y poder compartir nuestros conocimientos con quien lo desee.

Madara asintió, pero ahora el tema que le interesaba era otro.

–¿Y el cachorro, Obito? ¿Está a salvo tras estar al borde de la muerte?

–Oh, si. Aunque hubo un algo que quedó muy tocado y no conseguí que se regenerara. Un lado de su sistema reproductor... Solo su lado izquierdo es funcional, el derecho... No.

–Ah, eso no es problema.– Madara había visto shinobis que perdían un testículo en las batallas y eso no les impedía formar una gran manada con sus omegas.–No tienes ni que preocuparte, no creo que a ningún omega le importe que le llegue a faltar un testículo.

–¡Mady!– Le golpeó en el brazo ofendido– Que seamos omegas masculinos no significa que no le demos importancia a no tener testículos.

No se podía creer que su amigo fuera tan insensible con su género, ¿Desde cuando se había vuelto tan alfista?

–Creo que no habláis de lo mismo, omega.– Le dijo su alfa al observarles.

–Esta claro que no hablamos de lo mismo. Lo que yo digo es que a su futura pareja no le importara que no tenga un lado funcional. Podrán tener cachorros de igual forma. No le veo ningún problema.

–En realidad si que puede serlo... Solo una vez de cada dos podrá dar cachorros. No siempre funcionan los dos lados– Enrojeció al tener que contar como funcionaba el sistema reproductor de omegas y mujeres beta.– En un celo puede funcionar la trompa derecha y sino se produce la concepción, en el siguiente celo entraría en juego la izquierda. Y así van alternándose, en el caso de Obito solo funciona el lado izquierdo.

Madara se lo miró confuso, ¿De que estaba hablando Hashirama?

–Espera... ¿Estamos hablando del sistema reproductor de Obito? Obito es un alfa, a su futura pareja no le molestara eso.

–Mady... Obito es omega. Y su lado derecho ha quedado tan dañado que resultó imposible reparárselo.

–¿Qué? ¿Me estáis tomando el pelo?– Y aquí empezó a burlarse.– ¿Estáis seguros de que hablamos del mismo muchacho? ¿De Obito Uchiha? Recuerdo a un mocoso peleón y al que le gustaba medirse con los otros cachorros alfas. Siempre desobediente, siempre retando a sus rivales... Estaba clarísimo que en cuando fuera su momento ese crio sería un alfa y bastante fuerte, aunque conflictivo.– Ese no era el comportamiento de un cachorro que presentaría como omega.– Quien sea que recogisteis no es el mismo cachorro.

Ese pequeño tenía el género bien prescrito desde bien pequeño. Siempre fue muy dominante y buscando hacerse el líder.

Un remolino apareció al lado de Mito y Madara se tensó dispuesto a atacar si era necesario, pero al ver que la alfa sonreía y a Hashirama se le iluminaba el rostro, se quedó quieto.

–¡Obito!– Saludó el omega Senju.

Madara abrió los ojos con asombro al ver quien era, ¿Ese era el cachorro?

Su corazón latió alocado tras saltarse un par de latidos, su bestia interior rugió. No podía ser...

Pero si podía ser. Reconocía esa mirada desafiante, ahora más afilada que antes pues ese estaba pronto por entrar en la adultez. También esa postura arrogante tan típica del cachorro que había conocido, esa sonrisa autosuficiente y retadora. Su pelo estaba algo más largo que antes. Había crecido mucho, pero seguía siendo el mismo mocoso rebelde y que parecía un bravucón.

–Madara...

Su corazón latió al unísono con esa profunda voz profunda, vibrante... Seductora. Una voz que ya no tenía ese molesto timbre chillón, gritón y mimado que era característico del cachorro cuando estaba en el viejo asentamiento del clan.

Un voz que le estremeció y removió todo su sistema. Pero reaccionó a tiempo al ver la mueca burlona en el joven. ¡Maldita sea! ¿Él? ¿En serio?

Le frunció el ceño. Lo hizo por varios motivos... El primero por esa falta de respeto, esa falta de honorífico al llamarle. El segundo por ver su mueca complacida, el tercero para disimular lo que había causado en su sistema escucharle y el cuarto, para mantener un poco su orgullo en su lugar.

– Aun sigo con la idea de desbancarte como alfa líder.

Y ahí iba esa sonrisa altiva de nuevo y él sólo podía pensar en lo malditamente bien que sonaba esa voz a sus oídos.

Soltó un bufido.

–Sigue soñando mocoso.– Se dio la vuelta, antes de ponerse en más evidencia.– Tengo cosas que hacer mejores que perder el tiempo con un cachorro que nunca ha conocido cual es su maldito lugar.

Y con un sunshin no jutsu desapareció. Su corazón latiendo a mil por hora y su bestia rugiendo molesta consigo mismo por haber huido y no poder seguir escuchando la excitante y armónica voz del que se convertiría en su omega cuando presentara dentro de pocos meses.

–¡Mierda!– Gruñó. Obito Uchiha era su jodido destinado. Y si, estaba claro que era omega, sino su alfa no sentiría eso por el maleducado crío.