7. Ronroneo alfa
Desde hace unos días que ve que su indómita futura pareja enrojece un poco al verle, incluso le mira sin esa soberbia y ese recelo, también le trata sin mostrarse tan a la defensiva, si ha estado menos molesto para con él… Y todo porque ha estado siguiendo el consejo que le dio la zorra pelirroja, y no, no está insultando a la Uzumaki, realmente es un zorro. Aunque no piensa reconocer que él estuviera equivocado en que el mocoso Uchiha necesitase un escarmiento o castigo y que había de ser duro y firme con él.
Aunque bueno, de momento lo dicho por esa alfa le estaba funcionando para evitarse peleas absurdas con el "cachorro". Y su instinto, aunque ansioso por estar cerca y enlazarse con su hembra, deseando que llegara ya su celo y por lo tanto fuera reconocido como adulto y capacitado para ser marcado y preñado; no se estaba mostrando tan descontrolado y estresado. ¿O quizás era que él ha dejado de molestarse por las actuaciones de su cuerpo? La cuestión es que está y se siente mejor consigo mismo. Sin estar en constante pelea con lo que desea su instinto y lo que le marcan sus rígidos preceptos dictados por la razón y sus enseñanzas.
Aunque ahora le surgía un nuevo bache. Su pantera quería que pasara al siguiente nivel. Pues los encuentros con el otro Uchiha se han basado en proporcionarle alguna herramienta ninja, algún consejo cuando le ha visto entrenar o informarle sobre su próxima misión… Todo muy profesional, y también muy frío e impersonal. La pantera en su interior desea más, desea a su hembra cerca y empezar un acercamiento más físico. Poder oler a su hembra, lamerle, besarle, acariciarle… En definitiva tenerle cerca y que su joven hembra se acostumbre a su presencia y a su toque, así cuando entre en celo sólo tendrá que montarla pues ya serán cercanos. No desea que se asuste en ese momento tan crucial del apareamiento y si no han tenido ningún contacto previo es lo que puede sucederle a su joven compañero.
¿El problema? Su lado humano es terco y arrogante. No es que ella no lo sea… Es dominante y bastante agresiva al actuar, es el rey de su clan y se tiene que hacer valer. Pero que quiera someter a su hembra y ponerla bajo su cuerpo para copular, no significa que no quiera que el joven se sienta bien a su lado y que quiera dejarse someter y cortejar. Si fuera por él ya haría tiempo que habría mordido a ese deslenguado joven que era suyo y le enseñaría que era su alfa y que era un buen macho, le daría placer y le mostraría todo lo que podía hacer por él. Y si, sabía que su pareja tenía carácter y eso le gustaba, era bueno que fuera fuerte y vigoroso, así podrían ser los reyes juntos y sus crías serían las más poderosas.
Pero su lado racional solo pensaba en que ese joven le retaba y eso le molestaba… Era tonto su humano, muy tonto. Con lo divertido que sería jugar con su hembra en una buena e intensa pelea para luego quedar los dos exhaustos sobre la hierba y empezar a acicalarse mutuamente, convenciendo a su joven pareja a que se colocara en posición y… Maulló en excitación. Si solo su otra mitad cediera algo más… Por suerte ya había empezado a no querer dominarse tanto y dejar que las cosas fluyeran, aunque iba demasiado lento para su gusto.
Madara jadeó y se detuvo un momento.
"Maldito animal…" Masculló contra su parte más instintiva mientras se recolocaba el paquete tras ese pinchazo de placer que le recorrió. "Contrólate un poco…"
Estaba en medio de la calle y su instinto… ¡Mierda! Respiró en profundidad un par de veces… Su aroma se había descontrolado también y ya veía a los omegas cercanos jadear un poco afectados por el aroma de un alfa excitado. Consiguió controlarse de nuevo. Si, las cosas con su yo instintivo iban bien… Pero a veces aun se descontrolaba demasiado en lugares donde no deseaba descontrolarse, claro ejemplo en medio de la calle, aunque sería mejor que esas cosas no le sucedieran… Nunca. Y más sin estar aun no enlazado, su aroma era captado por todos… Lo que le creaba ciertos problemas como ahora.
Sabía lo que deseaba su parte animal… Pero era complicado. Siempre cuando había querido que un omega se rindiera a sus pies solo había soltado un gruñido dominante y todos caían rendidos y mostrándole el cuello, bueno eso le sucedía con cualquiera inferior a él o bajo su mando, después de todo era el deber de esos obedecer a tan alta figura de poder como era él. Pero su jodida pareja no. Ese cuando le gruñía se ponía agresivo y buscaba pelearle, buscaba medirse y luchar.
Cuando se dio cuenta de que sus pasos erráticos le habían llevado ante el joven sigma en ese campo de entrenamiento a las afueras de Konoha, ya era tarde para disimular e irse. Maldijo a su lado irracional y frunció el ceño, molesto consigo mismo.
Obito al verle tenso y con cara de enfado, como casi siempre excepto esos últimos días, ya se estaba tensando y reaccionando de igual forma, seguramente creyendo que esa cara y esa mueca con la nariz algo arrufada era debido a verle.
Ya iba a gruñir por un cúmulo de sensaciones, por no poder controlar sus impulsos, por ver como su joven futura pareja se tensaba al verle… Joder otro omega al verle ofuscado buscaría calmarle con su presencia y aroma, y se le mostraría el cuello para que su alfa se sintiera satisfecho y no mostrara ese rostro agrio. Pero no Obito. El joven Uchiha estaba preparado para lanzarse a la batalla contra su líder y pareja destinada, le importaba tres pepinos que Madara fuera la pareja que el destino le había escogido, él no se amedrentaría, ni sometería a un alfa caprichoso.
Y ahí iba esa mirada retándole, dispuesto a pelear a la mínima. Y él que como alfa superior y líder no soportaba que alguien le retara, iba en contra de su propia esencia también.
Y por la cabeza de los dos pasó el mismo pensamiento:
"Demasiado bonito como para ser verdad"
Pues en esos días los dos se habían mostrado calmados el uno con el otro, casi parecía irreal. Ya veían que todo lo conseguido, lo avanzado hasta ahora, culminaría aquí.
Pero la pantera de Madara no iba a permitir que su hembra se sintiera desconfiada y a la defensiva, tampoco que su parte racional se sintiera herida en su orgullo porque el joven no le mostrase el respeto que deseaba. No pensaba dejar que todo se perdiera por un malentendido…
Se acercó y sabiendo que los gruñidos y rugidos que acostumbraba a liberar excitaban, y no en el sentido que él deseaba, sino que instaban a su destinado a la pelea, probaría otra táctica… Soltó un profundo y ronco ronroneo… Lo que se tenía que hacer para que tu compañero se sintiera a gusto y no malinterpretara tus acciones en que deseabas atacarle. Y vaya si funcionó… Su pareja se quedó quieta, mirándole con ojos abiertos y brillantes, una expresión de desconcierto y sus mejillas fueron coloreándose. Su cuerpo se destensó y apartó la mirada avergonzado, tímido. Aprovechó para acercarse más ya que obtenía el permiso del joven y le volvió a ronronear. Los dos en esa situación de conexión, en esa magia que se creó entre ambos. Solo ellos dos en ese instante. Atraídos uno por el otro por ese sonido profundo, vibrante, meloso. Los dos en su burbuja particular. Donde el alfa también se sentía algo confuso al dejarle tomar la iniciativa a su pantera, pero sin sentirse nada molesto por lo que había conseguido. Tenía a Obito rozándolo de tan cerca que estaban. Y el sigma no le había peleado, ni estaba rugiéndole por el atrevimiento, ni siquiera estaba tenso por esa situación. Lo cierto es que los dos estaban como hipnotizados por sentir el calor del otro, su respuesta, su atrayente aroma. Era un momento que aunque se había dado de forma irracional, lo estaban gozando ambos. El aroma fuerte pero atrayente de Obito le hizo cerrar los ojos y olfatearle el cuello, en las glándulas olfativas del joven, este aunque se puso un poco nervioso por esa impulsiva y sorpresiva acción, siguió quedándose en su lugar y soltando un suave arrullo. A Madara le encantó ese sonido, no pensaba que Obito pudiera liberar un sonido tan adorable. Los dos ensimismados y encantados con el que era su pareja destinada, adorando sentirle tan cerca y sentirse tan a gusto estando así… Por primera vez.
–Obito, siento llegar tarde… Aunque por una vez que tu llegas bien de tiempo… –Iba tan distraído en su lectura que no había notado lo que ocurría en el claro –Oh… Vaya. ¿Todo bien?
Después de todo su amigo siempre se mostraba molesto, tenso y se enfadaba por las actitudes del líder Uchiha. ¿Y si ese ahora le estaba acosando u obligando a algo? Él no era rival para el alfa superior que era Madara, pero ayudaría a Obito, aunque ese podía pelear solo.
Al oír la voz, Obito parpadeó saliendo de ese hechizo, de esa ensoñación y se apartó raudo con un suave siseo. Mostrándose cauteloso y tenso. ¿Que había sucedido? Se sentía algo descolocado y confuso por su propia reacción. Por como había caído bajo el influjo del alfa. Le frunció el ceño sin confiar en Madara, preguntándose el motivo para hacerle eso… ¿Que pretendía el macho Uchiha ahora?¿Buscaba vengarse de él burlándose?
