12. Supresor
Madara se fue de la aldea al día siguiente, al alba.
Cuando Tobirama llegó a la oficina el secretario que les ayudaba, Iruka Umino, le informó de que la misión en el País de la Cascada ya tenía un shinobi asignado, que Uchiha Madara-san se ocuparía él mismo.
–¿Cómo?– Eso no podía ser… Tobirama miró a Izuna a su lado sin comprender.
–Que Madara…
–Ve, Tobi.–Le dijo a su alfa, ignorando un poco al pobre Umino. Tobirama desapareció con su técnica. –Si, no te preocupes Iruka. Gracias por informarnos. Si me pones al día empezaré a leer documentos.
Ya habían entendido lo dicho por el eficiente secretario, lo que no entendían es porque Madara había aceptado una misión cuando tendría que estar ocupándose del celo de su pareja.
Izuna acomodó a su cachorro en un camastro que tenía en una esquina del despacho mientras tomaba asiento, bostezaba y se preparaba para empezar con sus funciones… Con lo bien que se estaría descansando tras tan intensos días.
–¿Esta bien, Izuna-san?– Preguntó amable mientras le entregaba los documentos de peticiones de aldeanos.
–Oh, si. Algo cansado… El día que tengas un alfa y os encerréis para disfrutar del celo lo comprenderás.
El Umino bajó la mirada mientras sus mejillas se coloreaban.
–Ya… Ya lo he encontrado… Me está cortejando.
–Oh, que emocionante. ¿Quién es? Uy, yo esa fase me la salté… Nos unimos con Tobirama durante mi celo, antes eran enemigos nuestros.– Mientras agarraba los papeles miraba al joven tímido delante suyo.
–Es… Es un shinobi de la aldea. Hashirama me pidió que le echara un ojo para que hiciese reposo y para que Madara-san no fuera a por él.
–¿Ir a por él?
–Si… Por una confusión entre Obito-san y Madara-san en la que estuvo…– Las risas del otro cortaron sus palabras.
–Oh, disculpa no me río de la situación de Kakashi Hatake, ¿Por qué es él, verdad?– El moreno asintió.– Me río de mi hermano y lo fácil que se deja provocar cuando se trata del descarado de Obito. Siento que Madara le hiciera eso… Los celos son terribles y a los Uchiha nos cuesta lidiar con nuestras emociones, imagínate cuando se unen las de otro. Y pienso que tanto Madara como Obito son bien tercos y demasiado orgullosos. Seguro que ahora mismo Madara se ha ido por una de sus peleas estúpidas con el joven, uno de sus malos entendidos o se ha ofendido por algo...
–La verdad es que Madara-san parecía muy enfadado esta mañana. Parecía que hubiera dormido en el despacho.
Izuna volvió a reír.
–Menudos tontos son.
Tobirama llegó poco después explicándole lo poco que le había conseguido sacar a un muy cabreado Madara que hablaba a base de gruñidos y monosílabos.
–Hacía tiempo no le veía tan cabreado, Izu. Un poco más y escupe bilis por la boca.
– Iré a ver a Obito después, cuando salga al mediodía. Es joven y está solo, seguro que está asustado por lo que le está ocurriendo.
Tobirama asintió. Era el primer celo del joven y había estado solo, pues su abuela murió en un ataque cuando tenía 13 años según le dijeron y los que habían actuado como figuras paternas desde entonces, estaban "ocupados".
–Pobre chico… Y pobre Madara. Son incapaces de intentar entenderse, ninguno de los dos parece querer hacer el esfuerzo de comprenderse.
–Madara es terco y Obito igual, como todos los Uchiha.
Tobirama estaba de acuerdo. Él se creía terco… Hasta que se enlazó con Izuna Uchiha, eso si era testarudez. Por suerte se habían comprendido entre ellos, tantos años de tenerse mutuamente como enemigos, al menos sus clanes, les había enseñado como pensaba el otro y eso les había ayudado en su relación.
–Según he podido sacarle a Madara, él ha ido a entregarle prendas para que hiciera el nido y el joven le ha dicho que no quería nada de él, que prefería de otro alfa con el cual su "omega" eran muy unidos.
–No me lo creo, porque ese sería Hatake Kakashi y está cortejando a Iruka Umino. Además sabes que el lazo que une a los destinados no funciona así.
Izuna conocía a su hermano y estaba seguro que eso había sido otro de los malentendidos entre esos dos… Y se lo pensaba preguntar a Obito, si es que aun estaba capacitado para razonar.
–Es lo que he podido entender entre los gruñidos que suelta tu hermano.
Izuna sonrió, de cada tres palabras seguro que una era un gruñido.
Ese día cuando terminó con sus funciones Izuna fue a visitar a Obito, prefirió entrar solo para no incomodar al joven con la presencia de un alfa. Pero se encontró con las puertas atrancadas. Por suerte la técnica de Tobirama fue de gran ayuda al deslizar un papel con el jutsu escrito y de esta forma aparecer dentro de la casa. Desatrancó la puerta para que su pareja pudiera entrar.
–Creo que ya ha empezado…– El ambiente era pesado y el aroma denso.
–Espérate fuera con Kagami.– Le pidió mientras entraba en la casa.
Encontró al sigma retorciéndose de dolor en la cama, mientras jadeaba e intentaba saciarse. Estaba desnudo, algo habitual pues el calor que sentías era abrasador. Y de tanto en tanto soltaba desgarradores llamados, era algo parecido al llamado que solían emplear los omegas para llamar a sus alfas cuando estaban necesitados, pero el tono era más ronco y profundo.
–Obito…– Musitó entristecido. "Madara, eres un idiota…".
Él conocía el dolor desgarrador de pasar el primer celo solo, por suerte no tuvo que sufrir mucho pues enseguida apareció ese alfa albino que reconoció al instante como a su pareja destinada, lo mismo que el Senju le reconoció a él. Y a partir de ese momento que se unieron, Tobirama se dedicó a saciarle y a cuidarle, cambiando el dolor por placer y pertenencia, un sentimiento que le hizo sentir seguro y aceptado, completo. Supo desde ese instante que Tobirama, ese alfa lobo, sería su soporte, su todo, su compañero, ese que siempre estaría ahí para él… Para todo lo que necesitase. Sabía que nunca más se volvería a sentir solo pues el alfa siempre estaría para él.
En cambio Madara se había enfurruñado y cual niño con rabieta se había marchado… Sabiendo lo que podría llegar a sufrir el joven al tener que pasar el celo solo. Pues cuando conocías al que era tu compañero y si encima llevabas su marca, era imposible buscar a alguien para ayudarte a pasar el celo. Y eso era lo peor, que el joven Uchiha llevaba la marca de Madara y por eso le estaba llamando desesperado. Llamando a un alfa que no acudiría…
Obito soltó un nuevo gemido, acompañado de un quejido mientras se retorcía de nuevo. Un nuevo llamado se escuchó y a Izuna se le rompió el corazón al ver al normalmente orgulloso y fuerte joven de esa forma.
–Lo siento… Lo siento mucho Obito.
Fue corriendo al baño y mojó unas toallas con agua bien fría, dejándolas bien empapadas. Las llevó al dormitorio y las puso por encima del cuerpo enrojecido y lleno de sudor del joven, escuchó un suave jadeo satisfecho. Eso le proporcionaría un ligero alivio. Corrió a la puerta.
–Tobirama trae un supresor del hospital, deprisa.
–Izu, sabes que no es bueno detener un celo, sobretodo si es el primero… Además que no lo va a detener…
–No, pero va a paliar o suavizar los efectos. Deprisa, Tobi.
Izuna volvió junto al joven y le acarició la cabeza mientras le humedecía con toallas frías. El joven volvió a llamar a su alfa.
–No vendrá Obito… Lo siento, mi hermano es un idiota… Lo está siendo contigo. Ahora te sentirás mejor, ya verás… Te seguirá doliendo pero será más soportable y podrás tocarte a ti mismo para saciarte.
Al menos tendría la cabeza algo más fría y podría ser capaz de autocomplacerse a si mismo.
….
Madara está lejos, ya en el país del Arroz, está por entrar en batalla ayudando a la pequeña aldea que les ha contratado. A través del lazo que comparte con el joven mocoso siente el celo de su omega, quizás no sea un lazo completo pues no se ha realizado al compartir el celo pero sigue siendo una marca de unión y puede notar la angustia del sigma, su dolor y su desesperación por estar pasándolo solo. Todo y eso, sigue firme en su decisión, no irá. Su orgullo es mayor, su orgullo quebrado por culpa del mocoso, además eso le enseñará a Obito una lección, no le quería en su celo, pues ahí lo tiene… Otro día aprenderá a no retarle o ningunearle. Además Hashirama o Izuna o ese otro alfa mequetrefe al que prefiere antes que a él, ya se ocuparan de proporcionarle supresores. Lo mismo que él está tomando ahora mismo. Notar al que es tu omega sufriendo el celo es algo que también le crea necesidad a él o se la crearía sino estuviera tomándose el dichoso supresor.
