23.Ojos de cachorro

Tras la batalla contra los shinobis de Kumogakure se estaba empezando a plantear ciertas "cosas".

Por cierto, según los informes de los espías, la Aldea Oculta entre las Nubes quedó muy mermada por los ataques que realizó al defenderse y pelear de sus shinobis y también en cuanto a efectivos ninjas, bajas causadas entre él y los escuadrones que habían enviado... Algo que no sentía para nada, si alguien le preguntaba diría que se lo tenían merecido, otro día aprenderían a no meterse con Konoha y, especialmente, con Madara Uchiha.

Pero, esa experiencia le había hecho comprender que la vida era corta, por muy poderoso que fueras o mucho chakra que poseyeras, alguien podía atraparte con la guardia baja o usar algo para tenerte entre la espada y la pared, o ser más poderoso que uno... Y por eso no quería esperar más... Quería formar una manada con su amado mocoso. Antes no había sido una cosa que le llamara la atención o fuera de su interés; pero eso fue antes de saber que Obito era un sigma, su sigma y que con él podían tener cachorros. Vale... Al principio tampoco había sido algo que quisiera, se conformaba con hacer suyo al omega, poder conseguir marcarle y no estar peleando como el perro y el gato. Luego se aceptaron mutuamente y su interés paso a que tuvieran sexo de forma apasionada y salvaje con el mocoso a cada momento que pudieran. Pero ahora, creía que había llegado el momento de subir un nuevo peldaño en su relación, de avanzar a otro nivel... Total el sexo lo seguirían teniendo igual, solo tendrían que tener más cuidado durante el embarazo de Obito y ser más silenciosos, o intentar ser más silenciosos, cuando su cachorro naciera. Nada que un par de Uchihas no pudieran conseguir si se lo proponían. Ellos eran muy capaces de compaginar todo... Bueno, a Obito le encantaba ese puesto que se había ganado a base de trabajo duro en los escuadrones anbu... Y suponía que no se tomaría muy bien el no poder pelear durante su embarazo y esos primeros meses de crianza del bebé... Por eso mismo tenía que convencerle... Buscar el momento idóneo. Si, el momento adecuado lo era todo. Y tenía que armar una buena estrategia para conseguir convencer a alguien que estaba a la par de él en terquedad y cabezonería. Esa quizás sería la más intensa de sus batallas... Dialécticas. Y a él el dialogo no se le daba muy bien, pero... Haría su mayor esfuerzo. Era Uchiha Madara, no había nada que no pudiera conseguir.

Aunque quizás no tendría que tramar ninguna estrategia para intentar convencer a Obito de que se quedara embarazado. Porque recordaba que en ese último celo no había tomado ningún anticonceptivo... Así que solo tenía que esperar para saber si su pareja ya estaba preñada. Si, eso sería muy bueno. Así se ahorraría cualquier plan absurdo o estratagema para convencer a su terco mocoso. Dejaría que las cosas fluyeran y a ver si ya estaba lleno de su cachorro. Él se había empleado a fondo para anudar y llenarle el útero de semen a su caprichoso, así que en unas pocas semana vería el resultado.

...

Pues no... Obito no había quedado preñado. Ya habían pasado un par de meses y no notaba cambio en su aroma, ni ningún comportamiento diferente ni nada.

Eso era raro, se había esforzado tanto durante el celo en anudarle y llenarle el útero con su esperma... Gruñó frustrado. Tendría que hablar con alguien más experto en el tema porque estaba seguro que no era un problema de ninguno de los dos, eran Uchiha, eran perfectos.

Pero no podía hablar con su mejor amigo Hashi pues estaba en fase 'madre hiper-sobreprotectora' con su cachorro de poco más de un mes de parido.

Era algo natural, una fase donde los omegas que recién habían dado a luz, no dejaban que nadie se acercara a su hogar, a su nido y mucho menos a sus crías. A veces incluso ni el alfa podía entrar en el nido a acercarse al nuevo integrante de la familia. O sea ayudaban, muchas veces, al omega a parir, asistiéndole durante el nacimiento y luego el omega entraba en esa fase sobreprotectora y les echaba durante unos días o esas primeras semanas.

Bufó hastiado... Él también deseaba vivir esos momentos al lado de su mocoso. Lo deseaba tanto...

Se tendría que conformar con preguntar a su hermano. Ojo, no era su hermano quien le molestaba o no le sirviera para resolver dudas... Adoraba a Izuna y sus charlas. Era esa jodida rata que tenía por macho la que no deseaba que escuchara sus "problemas". Seguro que se burlaría de él en cuanto se enterara, le diría que sus soldaditos eran defectuosos o no le funcionaban o alguna de esas mamadas que soltaba el muy imbécil por la boca. Y se equivocaba, un Uchiha nunca era defectuoso o tenía un problema... Ellos no eran un clan tan ridículo como el Senju.

"Puta rata que tengo por cuñado".

...

Esa mañana llegó a la oficina y la rata de su cuñado no estaba.

¿Era su día de suerte?

Primero se habían levantado temprano con Obito y habían hecho el amor tras entrenar un poco, ahí contra unos árboles entregándose a la pasión tras la adrenalina de la batalla. Luego habían vuelto a copular mientras se duchaban... Y para rematar, durante el desayuno, estuvieron dándose arrumacos hasta que terminaron haciendo un 69 encima de la mesa. Sonrió bobalicón, le encantaba cuando despertaban sin prisas y les daba para tanto.

Y ahora llegaba a la oficina, para hallar a Mito y Izuna, hablando de la cachorra de la Uzumaki y su mejor amigo, a la que habían llamado Kushina.

–¡Hermano! Mito me estaba contando como Kushina se ríe cuando Hashirama le hace pedorretas en el vientre. Es adorable. –Su menor compuso un puchero –Ahora me han entrado ganas de tener un nuevo cachorro... ¡No es justo!

Madara se guardó esa interesante información en su mente. El como el instinto maternal surgía cuando un omega oía hablar o veía un cachorro de otra pareja. Sería interesante de usar esa táctica para Obito y que así despertaran ya sus ganas de gestar.

Pero... ¿Y si su omega ya había estado preñado? O sea no se tomó nada y kami sabe la de veces que le llenó con su esperma, si hasta se le hinchó un poco el vientre a su mocoso tras tantas abundantes corridas. ¿Y si resulta qué si se había quedado en estado y lo había perdido en la pelea contra los hermanos Oro y Plata?

Frunció sus cejas preocupado. Obito había forzado mucho su cuerpo y, el gasto de chakra fue tan brutal, que se pasó dos días durmiendo para recuperar ese chakra y su cuerpo.

"¡Mierda!"

Podría haber sufrido un aborto y él no estaría enterado, pues su sigma hubiera estado embarazado de muy poco en esos momentos.

–Madara, ¿Estás bien? –Se preocupó la Uzumaki al ver el cambio en el ánimo del líder Uchiha.

Izuna se acercó a su mayor y le posó una mano con suavidad en el brazo, buscando reconfortarlo.

–Hermano... –Musitó preocupado.

–Yo... Estaba... –Mierda, estas cosas no se le daban bien. Suspiró para si al sentir la caricia reconfortante de su menor. –En el celo de Obito, éste no tomó anticonceptivos y en cambio no está embarazado. Estaba pensando que quizás lo perdió en la pelea contra Kumogakure y no me di ni cuenta. Se esforzó demasiado y podría...

–Oh, Dara... –No sabía que su mayor estaba pensando en tener cachorros ya. No le imaginaba queriendo dar el siguiente paso con Obito. El querer formar una manada.–¿Por qué no me dijiste que estabais preparados para tener vuestra propia manada?

–No lo había pensado, no es algo en lo que pensara hasta hace unos meses.

No añadió que desde después de la encerrona de la Aldea de las Nubes. Pero no hizo falta, Izuna comprendió... Le conocía bien.

Mito interviene, entiende ahora las caras de Madara mientras pensaba algo tan triste como eso. También el que se sentiría responsable si su pareja había sufrido un aborto por ir a socorrerle. Era algo que afectaba a un alfa pues su instinto era de protección hacia su hembra y su manada.

Así que le explicó todo lo que sabía sobre la reproducción de un sigma...

Le contó que es complicado que un sigma quede preñado, que suele ser mas fácil que un sigma preñe a un omega "normal", que no que se quede él en estado. Que así mismo, la fecundación de un alfa a un omega es difícil ya de por si, por eso el número de esos subgéneros, alfas y omegas, es tan bajo comparado con los beta...

–Y por eso los alfas anatómicamente tenemos nudo, que es una evolución para aumentar la fecundación a los omegas. Sirve para evitar que el esperma salga y a la vez este es empujado hacia el útero con las potentes ráfagas de la eyaculación. Pero todo y eso no siempre ocurre.

Sigue explicándole lo que hicieron con Hashirama, se tomaron un preparado de hierbas, creado por el Senju, para aumentar la fertilidad en ambos, así como también la producción de esperma y también la motilidad de sus espermatozoides.

–Queríamos asegurarnos de conseguir el cachorro en esa vez, estábamos preparados e ilusionados.

–Antes de quedarme embarazado de Kagami, lo habíamos intentado sin éxito en mi anterior celo.– Intervino Izuna.

Entonces Obito no estaba preñado, no había fallado como alfa al prevenir un aborto que no sucedió. Suspiró para si sintiéndose mejor, su pantera también se sintió más calmada al saber tal echo.

–¿Entonces como conseguirlo, con Obito? –Aunque antes tenía que convencer a su caprichosa y rebelde pareja de aceptar tener un cachorro.

– Para tu caso, sería mejor que los dos estuvierais en celo a la vez. Pues es el momento de máxima fertilidad de omegas y alfas. En el estro alfa es cuando nuestro esperma es de mejor calidad y con mas espermatozoides por cm cúbico... Creo entender que esa era la esencia, el médico es Hashirama. –Más o menos había entendido eso. Que habían más espermatozoides y que se movían mejor durante el estro alfa, además de ser "lanzados" con mayor impulso.– Y en el caso de los omegas, el ovulo esta preparado y su membrana es mas débil para facilitar el paso, a su vez su mucosa y php ayudan a que tus espermatozoides sobrevivan más y se muevan mejor en la dirección correcta.

–¿En resumen, los cuerpos están listos y facilitan la tarea?

–Si, eso mismo.

–Los dos tenemos que estar en celo a la vez...– Pero ellos no estaban sincronizados.–¿Y cómo conseguimos eso? Porque entre nuestros celos hay unos meses de diferencia.

–Hablaré con Hashirama... Creo que os podría realizar unos preparados de hierbas, para atrasar tu celo un poco y otro, para adelantar el de Obito.

Vale, ahora ya sabía como garantizar el éxito en la monta durante el próximo celo o el siguiente, pero antes tenía una ardua tarea por delante… Convencer a Obito de quedarse preñado. Y era tan cabezota. Por suerte él era aun más terco, por algo ambos eran Uchiha. Para conseguir esto tenía que estimular su instinto maternal... O despertárselo. Había visto a Obito tratar con cachorros algo más mayores, y era genial con ellos, algo torpe pero bueno. Los pequeños le adoraban, pues realmente su pareja era alguien muy divertido y de buen corazón. Pero de ser así de juguetón y protector con esos niños, a querer tener uno propio... Había un gran trecho.

Si Hashi les permitiera visitar a su cría... Ahí estaba seguro que saldría a flote ese lado mas maternal del mocoso. Un cachorro de apenas un mes y poco, seguro que así si que conseguía su objetivo, usando a la pequeña Kushina. Pero Hashi tenía que estar con ese instinto tan hiper sobre protector...

¡Maldito Hashi que no servía para nada más que hacer dramas!

Vale no era cierto, apreciaba muchísimo a su amigo omega, pero eso no quitaba que era un dramático.

...

Ese día cuando se encontró con Obito a la hora de la cena, probó otra táctica, ya que aun no se les permitía ir a visitar a la cachorra esa... Pues le hablaría de lo que la feliz alfa pelirroja contaba sobre su cría y su hembra.

–Mito nos ha contado como Kushina se ríe cuando su madre le hace pedorretas en la barriga.

¿En serio él había dicho pedorretas? Pues por las carcajadas de su pareja así era... En su mente llevó sus ojos hacia el techo, "Lo que tengo que hacer para conseguir mi propósito".

–También nos cuenta que disfruta de la hora del baño y que es muy glotona.– Prosiguió cuando las risas de Obito se calmaron.

–Si, ya lo se. Tiene una cara muy redonda y cuando madre la separa del pezón se pone a llorar furiosa, se pone tan roja que parece un tomate.

Miró a su pareja fijamente.

–¿Cómo sabes eso? ¿Te lo ha contado Mito?

El mocoso negó.

–La he visto.

–Pe-pero... –Hashirama no dejaba que nadie que no fuera Mito se acercara...

–Hashirama es como mi madre, así la considero y, para él soy su hijo. Es normal que me permita ver a mi hermanita.

Madara abrió la boca y boqueó como un pez, sintiéndose estafado y ofendido a partes iguales.

–Pe... Pero yo soy su mejor amigo del alma... O así lo dice él.

–¡Te jodes viejo! Un hijo puede más que un mejor amigo y también, según parece, que un hermano. –Obito se carcajeó. –Tobirama reaccionó igual que tú cuando se enteró.

Su pareja y el alfa Senju siempre se estaban chichando... Porque eran más parecidos de lo que ambos querían aceptar. No tenía pruebas, pero tampoco dudas.

Y Madara estaba ahora mismo enfurruñado.

–Ya te la dejará ver cuando se sienta preparado. Según Mito el instinto es muy fuerte en estos primeros meses... Dice que incluso no la dejó tocarla, ni dormir con ellos durante dos días después de nacida.

Bueno, su plan estaba frustrado... Y encima se sentía algo dolido con Hashirama.

"Mejor amigo del alma, ¡mis cojones!"

... Pero aun no estaba todo perdido.

–¿Y que piensas de eso?–Interrogó mirando bien sus expresiones para no perderse detalle.

Obito se había terminado el postre y se chupaba los dedos antes de reparar en que él, no había tocado el suyo.

–¿Que pienso de qué? – Preguntó distraído su sigma sin despegar los ojos del dulce que aun estaba en su propio plato, el cual agarró con sus dedos para comérselo. Es aquí cuando Obito le miró a la cara y le puso ojitos de cachorro mientras adelantaba el labio inferior.

"Jodido engatusador y caprichoso". Y es que esa táctica de Obito era infalible.

Madara gruño y le alargó la mano que sostenía el dulce, su dulce, para dárselo al mocoso.

Obito abrió la boca y agarró el postre de forma golosa, lamiendo los dedos del alfa al mismo tiempo. Una pequeña recompensa que le daba al alfa por haberle entregado su postre.

–¿Y bien?–Le vio parpadear, indicando que el mocoso no había escuchado su anterior pregunta. –¿Que piensas del bebé?

–Ah, es mona y divertida, cuando no se enfada porque no le dan de comer cada vez que ella quiere.

Bufó y negó, su pareja no había captado lo que insinuaba. Mejor ser directo.

–¿Y que pensarías de uno propio?

–¿Uno nuestro? –Abrió los ojos algo sorprendido de la pregunta, una pregunta que no se esperaba.

–Si, uno nuestro. Tuyo y mío, yo el padre y tu su madre... Formar una manada propia.

–Yo... No. –Negó fervientemente. Eso era sorpresivo... No, no sabía si estaba preparado para tener una cría. Vio el ceño de su pareja fruncirse por su negación –Claro como tu solo tienes que meterla dentro y disfrutar... Pero, ¿y lo que tendré que afrontar yo, qué?

Madara ya sabía que era un cambio muy grande para su destinado... Esos meses de embarazo, esos malestares, esos dolores, los cambios hormonales, el no poder seguir haciendo misiones, el dolor y las horas del parto, y luego más meses cuidando al cachorro. Pero realmente creía que era algo bueno para ellos, tener un legado, un pequeño en sus vidas al que cuidar y amar... Él se sentía preparado. ¿Por qué no lo veía como él?

Y probó una táctica empleada, apenas unos segundos antes, por su pareja. 'Los ojos de cachorro'.

–Obito... Es algo bueno.

Y Obito se asombró, al ver esa técnica suya, en Madara por primera vez. ¡Estaba adorable!

–¡No voy a caer!– Quiso mantenerse firme.

Pero Madara profundizo aun más esa mirada de cachorrito, sus ojos brillaron grandes y llenos de pena y, Obito se mordió los labios.

"¡Mierda es bueno! Ahora entiendo porque siempre cae en mis peticiones cuando yo la hago".

–¡Aargh! ¡Maldito capullo! Esta bien... Prometo pensármelo. ¿Contento?

Y la sonrisa torcida del más mayor apareció adornando sus labios. Que sexy estaba ahora el muy cabrón.

–Mira... Por ahora vayamos a practicar el como se hacen los niños, vejestorio.

Aumentando su sonrisa se puso de pie, estando de acuerdo en practicar como dijo su mocoso y, acercándose a él se lo cargó al hombro como saco de patatas, mientras le daba una nalgada y se encaminaba al dormitorio.

Ese día Madara Uchiha había descubierto una poderosa "arma" para tratar con su rebelde pareja y conseguir cosas de él.