28. Nudo

Los meses habían ido pasando y cada día sin falta se tomaban ese agrio preparado de hierbas que les daba Hashirama… Era realmente asqueroso. Pero debía estar funcionando, y la fecha del celo se estaba acercando, pues él se notaba más tenso y agresivo, también más cargado de lujuria y necesidad. Esos últimos días había estado persiguiendo a Obito por todos los rincones de la casa para bajarle los pantalones y follárselo. Y su pareja le colaboraba, pero había algo diferente en su mocoso. Obito no parecía cerca de su celo… No estaba actuando como otras veces que el sigma había estado cercano a su estro, no estaba agresivo como en otras ocasiones, aunque si le veía más incomodo, quizás fuera por tanta necesidad por su parte.

–Mocoso, ¿Te estás tomando el preparado ese repugnante que nos hizo Hashirama?– Pues sentía que algo fallaba ahí.

–Si, Madara. Claro que me lo estoy tomando… No he fallado ni un solo día.– Le miró con una suave sonrisa. Hasta dulce la podría considerar el más mayor.– ¿Por qué lo dices? ¿Estás dudando de mi, alfa?

Y Obito le había puesto un tierno puchero. Que le había dejado confundido.

–No, mocoso. No te preocupes.

Si, algo fallaba… Obito podía actuar tierno antes de gastarle alguna de sus bromas, pero no era ese el caso… Tampoco estaban unidos por el nudo y proporcionándose caricias como para que estuvieran tiernos. Pero en cambio ahí estaba su pareja siendo suave y dulce. Le besó antes de irse.

Y Madara fue a preguntar a su mejor amigo y experto en medicina, y parecía que también en reproducción.

–Es normal que esta vez suceda esto, Mady.– Le calmó Hashirama al contarle su preocupación respecto a su pareja.

–¿Seguro?

–Si. Esas hierbas han servido para aumentar su fertilidad como omega.– Le explicó a su mejor amigo azabache.– Su lado como hembra.

–O sea de su parte omega… Entiendo.– Ahora comprendía muchas cosas.

–Si, exacto. Ese extracto que se toma mi pequeño, es una mezcla para adelantar su celo, y que se acompase con el tuyo y a la vez sirve para estimular su útero y su producción de estrógeno para que se pueda dar una gestación con mayor facilidad. Para que cuando uno de tus renacuajos fertilice uno de sus óvulos, al óvulo fecundado no sea desechado. O lo que es lo mismo, aumentamos la capacidad reproductiva que tiene como omega por encima de su lado más alfa.

Ahora se sentía menos preocupado, a su pareja no le ocurría nada malo, solo era que en ese celo sería más como un omega "normal" pues habían 'potenciado ese lado' al estimular la producción de hormonas que poseían, de forma natural, las otras hembras.

– Es que un sigma, médicamente hablando, es una criatura complicada. Posee hormonas de alfa y hormonas de omega, en algunos individuos abundan las de su parte más masculina y en otros la femenina, suele ocurrir que en algunas ocasiones proliferan unas en mayor medida y en otras, las otras. Con el preparado de hierbas que realice, hice que para este celo las femeninas fueran las que poseía en mucha mayor medida.

–Entiendo que mi pareja es especial y ya.– Soltó con orgullo.

Y Hashirama se alegró de que su mejor amigo amara de esa forma al que considerara su hijo.

–Un consejo más… Intenta que no luche durante la cópula. Así aumentan más las posibilidades. Cuando más vaya dentro y menos se salga, mejor.

Madara enrojeció un poco por esa forma de decirlo del Senju, pues le estaba diciendo que mejor que su semen se quedara dentro de su mocoso.

–Y ahora vete a preparar todo para ese momento. Viéndote a ti y, tal como he visto a Obito esta mañana… No creo que tardéis mucho en teneros que encerrar. Y por kami, que sea en vuestra casa esta vez.

–No fue mi culpa… No se podía controlar eso.

– Tampoco del servicio de limpieza y tuvieron que limpiar el desastre en que convertisteis el despacho, Mady.– Mientras ponía una mueca de asco.

– Ya les di una paga extra… Y además ese es su trabajo.– Recuerda como quedó el suelo, las mesas y el trabajo extra que tuvieron en rehacer algunos documentos… Pero había valido la pena, ese celo de su pareja fue brutal y bestial.

–Vete ya… Que aun se presentara Obito aquí en estado de estro y… Mi pobre casita.

–Idiota, exagerado.

Y Hashirama había agarrado a su Kushina para irse a deprimir a un rincón.

–¿Has oído lo que le dice a mami el alfa malo? – Mientras abrazaba a su bebé, seguía con su teatro.

Suspiró al oírle y despidiéndose se marcho. Pobre de la pequeña cachorra… Ya se la imaginaba en poco tiempo siendo igual de dramática que su madre. Esperaba que Mito evitara eso.

Ya en casa, y habiendo pasado a por provisiones para esos tres días, fue recibido por su sigma, que tampoco estaba haciendo sus funciones de anbu en espera al celo.

–¿No vas a ir a la oficina?

–No, directamente me han echado de ella y no me quieren por allí. Dicen que si vuelve a ocurrir lo de la vez pasada, el equipo de limpieza dimitirá.

Obito soltó una carcajada que le encantó oír.

–Eso fue culpa mía, alfa.– Mientras le ayudaba a guardar la comida en los estantes de los armarios de la cocina.

–Ya se lo he dicho, pero parece que les gusta hacerme responsable de todo.– Le miró de forma acusatoria.– Tendrás que compensármelo… Mira que mala fama tengo por ti.

Obito se acercó más a él y le abrazó, para luego besarle el cuello y refregarse contra él de forma mimosa.

–Lo siento, idiota.

Sonrió mientras negaba divertido, abrazó a su pareja y le besó en la sien. Obito podía estar más dulce… Pero seguía siendo su mocoso rebelde. Además eso que le había dicho no era del todo cierto, bueno algunas partes si… Y sabía que Obito había captado que estaba exagerando para burlarse de la situación que vivieron. La realidad es que ambos habían disfrutado demasiado, y también le había servido para demostrarle a esa jodida rata que se equivocaba respecto al celo de su pareja. Y vaya que demostraron la intensidad del apareamiento. La cara de la rata cuando vio como quedaron ellos y como quedó el despacho fue brutal. Su orgullo al verle esa mirada de asombro creció hasta limites estratosféricos.

Comieron tranquilamente y mientras estaban en el patio, sentados en el césped bajo la sombra de un roble, Obito sacó un tema que le preocupaba.

–Madara, si este celo es como el anterior… ¿No será peligroso para el cachorro que buscamos gestar?

Sabía que solo serían las células de ambos uniéndose en esa fase, el esperma de su alfa con uno de sus óvulos, pero igualmente le preocupaba que con tanta lucha salvaje y ruda… Sobretodo cuando ambos estaban ilusionados por conseguir una gestación positiva y no que terminara en fracaso.

–Si, Hashirama también me ha dicho que para garantizar el éxito de la monta es mejor que no peleemos. Que cuanto más "quietos" estemos, mejor para que el máximo de mi esperma se quede en tu útero y se de la concepción.

–Entiendo…–Se quedó callado durante largos minutos. Deseaba un cachorro, ya se estaba imaginando un pequeño y travieso pelinegro en sus vidas. Pero tenía retazos de como fue su anterior celo… Violento y lleno de agresividad, si que lo habían disfrutado mucho… Pero no era adecuado para lo que buscaban en esos momentos. –¡Sella mi chakra! Por favor, alfa.

Le rogó, mientras le miraba para luego apoyarse en su pecho. Sentía esa necesidad de contacto con su pareja.

–Pero mocoso, creo que esta vez será diferente… Mírate ahora. Estas distinto a tus anteriores celos.

–No quiero arriesgarme…–Y para aligerar el ambiente bromeó. –Imagínate que fallamos y tenemos que pasarnos seis meses más tomándonos esas repugnantes hierbas de nuevo.

Y soltó una suave risotada. Realmente eso era lo que menos le preocupaba si salía mal, había otras cosas que le dolerían más… El ilusionarse… Para nada, para descubrir que estaba vacío cuando se podría haber evitado, tomando ciertas precauciones.

Conocía lo suficiente a su rebelde pareja para saber que eso no era lo que le preocupaba realmente sino quedaba en espera.

–Se que estas tan ilusionado como yo… Pero no creo que esta vez sea igual que en tu anterior celo. Ya veras como tendremos suerte y en unos meses empezara a hincharse tu vientre por culpa de nuestro cachorro.

–No quiero arriesgarme. Sella mi chakra para que no haga mi técnica queriendo "jugar" y si hace falta restríngeme.

–Obito…

–Solo serán tres días. No me voy a morir por estar tres días atado.

–No voy a atarte. No me pidas tal cosa.– Una cosa era un juego sexual consciente al que no se negaba a participar. En cambio lo que proponía Obito le parecía aberrante… Sabía que en otras épocas era una practica que se realizaba, pero en esas épocas pasadas se consideraba a los omegas sin derechos, que solo servían para saciar a un alfa y parir cachorros.

–Pues entonces, móntame una vez detrás de otra sin soltarme.

–Eso garantizo que puedo hacerlo–Se relamió. –Esta vez yo también voy a estar en celo… No voy a poder contenerme de aparearme contigo sin pausa.

Joder no quería ni imaginar como terminarían al estar los dos con el instinto al máximo, la necesidad llenándoles a ambos… Si su pene se había pasado esos últimos días en un estado de semi erección. Gruño mientras miraba su polla marcándose en sus pantalones… Sino se lanzaba ya a por su pareja era porque se estaba conteniendo para cuando ambos estuvieran en su mayor pico de fertilidad, o sea durante el celo.

–Hueles tan bien Obito… Huelo como cada vez estas más fértil para mi… Más maduro para que nos apareemos.

–Yo también huelo tu necesidad y lujuria… Y me siento caliente e incomodo.

Notaba como su entrada escurría lubricante… Era molesto, pero por eso llevaba unas toallitas para omega… Otra cosa realmente incomoda, pero necesaria en esas situaciones. Eso por no hablar de la tensión y los pinchazos en su vientre… ¡Y el maldito calor! ¡Argh! Eso es lo que siempre llevaba peor. Su cuerpo parecía un horno y por eso estaba a la sombra y ya llevaba como cinco vasos de agua fría para intentar "refrigerarse". Y la sensación de pesadez y cansancio… Esa era nueva. Normalmente en sus celos, estaba agresivo y activo, el calor le ponía tenso y buscaba gastar energía peleando y/o follando. Y los pinchazos que ahora sentía en su vientre, durante sus estros normales solo eran lujuria y necesidad de que alguien le diera duro o, él darle duro a alguien. Tanto le daba… Todo fuera follar y saciarse. Ahora en cambio deseaba acurrucarse contra su pareja y dormir un rato, que nadie le molestara y a ver si así conseguía calmar un poco su cuerpo. Si que sentía ganas de sexo, pero eran más mitigadas por las ganas de cercanía y de frotarse contra su amado… En esos momentos, claro. Porque luego sabía que los omegas también se volvían criaturas cargadas de lujuria y deseos de que les montaran, de sentir a sus alfas encima de ellos y sentirse dominados mientras se ofrecían.

–Me voy a tumbar un rato… Me estorba la ropa. –Mientras se levantaba y se iba hacia dentro. Sonrió al escuchar el gruñido excitado de su alfa.

Joder su pene saltó en sus pantalones al oír que Obito iba a desnudarse… Un sinfín de imágenes de su mocoso desnudo y en poses sugerentes desfilaron por su cerebro, a cada cual más erótica.

–Te acompaño. –Vocalizó con dificultad por la acumulación de saliva ante las ganas de devorarse al omega y por sus colmillos que crecieron ante la necesidad acuciante de morderle, algo que le ocurría cuando estaba muy excitado por el celo. No les faltaba nada… En unas horas seguramente empezaría el baile. Se relamió y tragó.

Y no se equivocó… Esa misma noche el aroma de Obito y sus rápidas respiraciones le despertaron y en cuanto su mente fue consciente y su nariz entró en juego olfateando la dulce fragancia que reinaba en la habitación… Su propio celo se hizo presente.

Con un rugido se lanzó a por su omega, que enseguida rugió de vuelta en reconocimiento y se retorció para mostrarle su necesitada entrada y donde requería ser llenado para calmar ese fuego en sus entrañas. No le hizo esperar nada, su pene estaba tan tenso y deseoso de enterrarse en el lubricado interior de su pareja que sin preámbulos el apareamiento inició. Sus pieles chocando con la fuerza de sus movimientos, sus gruñidos y gemidos por el esfuerzo y el placer que sentían, sus maullidos instando a ser más intenso, el sonido húmedo, las garras clavándose en la piel del otro o, las sabanas del nido, según su posición. Los rugidos del alfa mostrando su dominio y su lujuria para nada contenida. Y así hasta que el grueso nudo de Madara se enterró en esas contraídas paredes, se quedaron trabados. El alfa sujetó a su omega con fuerza para evitar que se moviera estando en esa vulnerable posición mientras intensas ráfagas de su esperma regaban el útero de su pareja.

El nudo era tan grueso por estar tan excitado su macho, que le resultaba hasta doloroso en cierto punto, le abría tanto. Se quedó muy quieto mientras su pareja lamía la piel de su cuello y nuca en amables caricias que le ayudaban a distraerse.

Tal como le había prometido, y que no recordaba por su estado excitado, su macho no le dejó ni un momento de descanso… Cosa que él agradeció, estaba tan excitado que su calor no se calmaba ni consiguiendo lo que tanto ansiaba su instinto, el nudo y esperma de su macho.

En cuanto el nudo disminuyó volvió a montar a su hembra, notaba cuan necesitada estaba de él… Lo mismo que él estaba necesitado de su pareja. Volvió a rugir mientras apretaba su cadera de forma rítmica contra esas nalgas creando un sonido muy erótico a sus oídos.

Serán tres largos días los que tienen por delante. Tres días de increíbles, apasionados y salvajes momentos de apareamiento animal y rudo, intenso, descontrolados e incansables hasta que termine.