Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
Amor al Rescate
Por Mayra Exitosa
Inspirada en la imagen e idea de Alexanegin
Comprar es un habito que da cierto placer, desde que mi madre me llevaba de compras nada como el placer de adquirir un perfume Carolina Herrera o un Coco Chanel, los diamantes, valentino y las bolsas colmadas de bellezas con olor a nuevo hacían que mi espíritu se elevara, yo que siendo hija única de John White el empresario de multi redes de mercadeo en compra y venta con éxitos tan mencionados, había sido mimada al extremo luego de la partida de mi madre. Mi padre no podía ver como ya había crecido y mi tía le comentaba que me había dado demasiado en cosas sin importancia, pero no el amor que un padre debía darme. Así llegó a mi vida el cambio de pasar de ser la pequeña mimada a la mujer que debía conseguir su propio espacio en la vida.
Saliendo del mall más elegante de New York, donde las boutiques de mayor prestigio se lucían con los escaparates de la moda de ese verano, bajaba por las escaleras eléctricas cuando mi tacón se atoraba en las rejillas al faltarle una tapa a uno de ellos. La caída sería monumental y las cámaras podían hacer de mi el payaso del año, pero un caballero con brillante armadura aparecía y sostenía mi caja torácica al grado de temer mis pechos en sus manos y elevarme para resguardarme de la caída, él había salvado mi dignidad al sostenerme con sus grandes manos. De inmediato le ofrecí una recompensa, más él se negó mostrando que no era un hombre interesado en mi dinero, solo en el bienestar de mi persona, le pedí a uno de mis guardias que lo siguiera y ya entrada la noche, me confirmaba que era un hombre humilde que su padre lo había investigado y no tenía nada en su haber, era pobre como los niños de un orfanato, no tenía padres, ni familia. Había pasado por ahí de casualidad y cuando la vio pensó en salvaguardarla antes de que se lastimara fuertemente.
Así mi interés en él alto hombre, rubio de ojos azules y mirada penetrante lo hizo convertirse en el guardián de mis sueños, un amor platónico que nunca me imagine tener, cada que cerraba los ojos lo veía en todas partes, algunos comentarios aludían a esa ocasión y mi padre deseaba hacer algo por salvar a su única hija de esa tremenda caída que yo misma exageré para que mi padre me pusiera atención y lograra buscar al hombre que estaba al pie de las escaleras eléctricas evitando que me rompiera parte de mi rostro o quizás un tremendo golpe en mi cabeza, dejándome incapacitada de por vida.
Mi padre aseguraba que debía hacer algo y buscarlo, así mismo pagar por ese descuido al no tomarse de la barandilla por el exceso de compras de ese día, lo cierto era que ya no salía a comprar, ahora solo deseaba encontrarlo a él y poder devolverle el favor de alguna manera.
- Creo hija que uno de tus guardias ya ha investigado y el hombre… vive como un ermitaño en una cabaña lejos de la ciudad, no tiene muchos valores y es muy reservado, por lo que será imposible acceder a él. - Pero papá salvo mi vida y le debo mucho.
El padre sonreía de lado, pues parecía tener un plan entre manos, no por algo era un millonario de las compras y ventas, de los movimientos financieros que había realizado de conocer cada paso antes de darlo, así que le proponía a su hija que fuera hasta donde vivía y buscara convencerlo de que le hacía falta para pagarle por su rescate.
Candy estaba feliz, su padre deseaba pagarle a ese buen hombre por su valentía al salvarla y que él tal vez hubiera salido lastimado, más luego completaba su comentario, - Hija, para que realmente agradezcas el que te haya salvado, tendrás que ir sola, buscar hablar con él y convencerlo de que estarías dispuesta a hacer para que puedas devolverle el favor que hizo al salvarte. Candy estaba muy acostumbrada a tener guardias y muchas personas a su alrededor, por lo que dejarla sola, hasta quien sabe donde vivía ese hombre, sería un reto muy grande, no podía creer que su padre la dejara ir sin sus guardias ni su personal de asistencia.
Albert cortaba leños en una cabaña alejado del bullicio de la ciudad, alejándose de todo lo que lo aturdía y recordaba a la joven que se ruborizaba al ver que la había tomado de sus pechos cuando iba a caer como si el planeara hacerlo precisamente para sujetarla de no caerse, cuando realmente lo había sorprendido y apenas y pudo sujetarla a tiempo, por lo que meditaba que era muy bonita de mirada brillante, pero era una hija de alguien importante y cuando sus guardias llegaron supo que no era una persona sencilla, sino una mujer de altos estándares, mimada y con riquezas extremas. Por lo que no la volvería a ver si podía evitarlo. Solo que algo sucedió y la joven en ropa abrigadora llegó junto con el clima invernal apareciendo en la montaña con una maleta en su espalda y enloqueciendo de alguna manera, al atreverse a buscarlo solo para darle las gracias ¿y hacer algo por él?
Candy nunca se había adentrado a un bosque, al esquiar siempre iba acompañada, pero ahora se lanzaba a la exploración de terrenos solos con piedras por doquier, con el temor de lastimarse, con tal de llegar hasta la cabaña donde vivía el hombre que la había rescatado de una caída, todo por aceptar lo que su padre le había dicho de darle algo que el hombre quisiera, más coincidió con una tormenta invernal que no estaba programada en su agenda, al preparase para ir a visitarlo quedando aturdida y casi hecha paleta al apenas librar la llegada a la puerta de esa cabaña tan lejana.
- ¡Señorita! ¿Qué hace usted aquí? - Vi vi vi vi vin ha hablar con us us usted. - Ya veo, esta morada del frío pase para que tome calor. Cerraba la puerta y veía que traía una falda de lana, unas mallas acolchonadas y unas botas que no eran nada abrigadoras solo lucían rosas con afelpados blancos por doquier, pero nada practico para una montaña tan agresiva como era esa donde residía.
Continuará…
Gracias por darle una oportunidad a esta historia, comentando para seguir subiendo sus capítulos
Muy agradecida por el respeto a no tomar de ninguna forma mis escritos, sin fines e lucro al respetar a los personajes
Sinceramente
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
