»» ᴜɴɪᴅᴏꜱ ᴘᴏʀ ᴇʟ ʜᴏɴᴏʀ ««

ᴅɪꜱᴄʟᴀɪᴍᴇʀ: ꜱᴏʟᴏ ʟᴀ ᴀᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏɴ ᴍᴇ ᴘᴇʀᴛᴇɴᴇᴄᴇ.

ᴘᴇʀꜱᴏɴᴀᴊᴇꜱ: ɪɴᴜʏᴀꜱʜᴀ-ʜɴʏ ʀᴜᴍɪᴋᴏ ᴛᴀᴋᴀʜᴀꜱʜɪ

ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ:ʙᴏᴜɴᴅ ʙʏ ʜᴏɴᴏʀ ᴄᴏʀᴀ ʀᴇɪʟʟʏ

ʀᴀᴛɪɴɢ ᴍᴀ: ᴄᴏɴᴛᴇɴɪᴅᴏ xᴘʟɪᴄɪᴛᴏ.


«« CUATRO »»

La sala de estar de la suite estaba decorada para la despedida de soltera. Había tenido la esperanza de salvarme de esa tradición, pero mi madre insistió que sería una ofensa para las mujeres de la familia de Sesshomaru si no me conocían antes de la boda.

Alisé el vestido de cóctel verde. Era de un color que se suponía traía buena suerte. Sabía que mi interpretación de lo que sería buena suerte a estas alturas difería ampliamente de la interpretación de Sesshomaru y mi padre.

A Sango no se le permitió asistir a la despedida de soltera ya que se le consideraba joven, pero Kagome había discutido hasta lograr quedarse. Aunque me preocupaba que pudiera haber otra razón detrás del consentimiento por parte de madre. Kagome había cumplido diecisiete hacía unos días. Eso significaba que casi era lo suficientemente mayor para casarse. Alejé ese pensamiento. Podía oír a madre y Kagome discutiendo en el dormitorio sobre lo que se suponía que vestiría Kagome cuando llamaron a la puerta de la suite. Era un poco temprano; no se suponía que los invitados llegaran hasta dentro de diez minutos.

Abrí la puerta. Midoriko estaba de pie frente a mí, Myoga detrás de ella. Era mi prima, pero cinco años mayor que yo. Su madre y mi madre eran hermanas. Ella sonrió disculpándose.

—Sé que llego temprano.

—Está bien —dije, retrocediendo para que así pudiera entrar. Myoga se sentó de nuevo en la silla fuera de mi puerta. Me gustaba mucho Midoriko, así que no me importaba pasar algún tiempo a solas con ella. Era alta y elegante, con el cabello negro y brillante, con más hermosos ojos café que se pueda imaginar. Llevaba un vestido negro con una falda lápiz que llegaba a sus rodillas. Su esposo Meidomaru había muerto hacía seis meses, y mi boda sería la primera vez en la que ella usaría algo que no fuera negro. A veces se esperaba que las viudas, sobre todo las mayores, llevaran el luto por un año después de la muerte de su marido, pero Midoriko solo tenía veintitrés. La edad de Sesshomaru. Me sorprendí deseando que su marido hubiera muerto antes de modo que ella pudiera haberse casado con Sesshomaru y luego me sentí horrible. No debería estar pensando así. Miroku se encontraba junto a la ventana.

—¿Podrías por favor esperar afuera? Una despedida de soltera no es lugar para un hombre.

Inclinó su cabeza y luego salió sin decir nada.

—¿Tu esposo te envió su propio guardaespaldas? —preguntó Midoriko.

—Aún no es mi esposo.

—No, tienes razón. Te ves triste —dijo con una expresión conocedora mientras se dejaba caer en el sofá. Champagne, refrescos y una gran variedad de aperitivos estaban colocados en una mesa detrás de él.

Tragué con fuerza.

—También tú. —Y me sentí inmediatamente estúpida por decir algo como eso.

—Mi padre quiere que vuelva a casarme —dijo, girando su anillo de boda.

Mis ojos se ampliaron.

—¿Tan pronto?

—No inmediatamente. Al parecer ya está hablando con alguien.

No podía creerlo.

—¿No puedes decir que no? Ya estuviste casada.

—Pero fue un matrimonio sin hijos, y soy demasiado joven para quedarme sola. Tuve que volver con mi familia. Mi padre insistió en ello para protegerme.

Ambas conocíamos ese código. Las mujeres siempre necesitaban protección del mundo exterior, sobre todo si estaban en edad de casarse.

—Lo siento —dije.

—Es lo que es. Lo sabes tan bien como yo.

Reí con amargura.

—Sí.

—Ayer vi a tu esposo cuando fui a visitar la mansión Taisho con mis padres. Es… imponente.

—Aterrador —agregué en voz baja. La expresión de Midoriko se ablandó, pero nuestra conversación fue interrumpida cuando madre y Kagome salieron de la habitación. Y poco después llegaron más invitados.

Los regalos fueron de todo tipo, desde lencería a joyería hasta certificados por un día en un spa de lujo en Tokio. Sin embargo, la lencería fue lo peor, y cuando abrí el regalo de la esposa de Takemaru, Tsubaki, tuve problemas para mantener una expresión seria. Levanté el camisón blanco apenas existente y sonreí tensa. Todo el centro era transparente y era tan corto que ni siquiera cubriría mis piernas. Debajo de él, en la caja de regalo, había una pieza más pequeña de ropa: bragas de encaje blanco que revelarían la mayor parte de mi trasero y se mantenían unidas por un arco en la parte posterior. Un coro de murmullos de admiración provino de las mujeres a mi alrededor.

Me quedé boquiabierta ante la lencería. Kagome colocó discretamente la punta de su dedo en su sien, semejando una pistola.

—Esto es para tu noche de bodas —dijo Tsubaki con un brillo calculador en sus ojos—. Apuesto que Sesshomaru amará quitártelo. Debemos complacer a nuestros maridos. Sesshomaru sin duda esperará algo atrevido.

Asentí.

—Gracias.

¿Acaso Sesshomaru le había dado esto a su tía para que me lo diera? No me sorprendería de su parte. No después de que él hubiera comprado las pastillas anticonceptivas para mí. Mi estómago se retorció por la preocupación, y solo se puso peor cuando las mujeres empezaron a hablar de su noche de bodas.

—¡Estaba tan avergonzada cuando llegó el momento de la presentación de sábanas! —susurró Urasue, la prima de Sesshomaru.

—¿La presentación de sábanas? —pregunté.

La sonrisa de Tsubaki fue condescendiente cuando dijo:

—¿Tu madre no te lo explicó?

Miré a mi madre, quien apretó los labios, dos manchas rojas aparecieron en sus mejillas.

—Es una tradición que el Clan Kanto ha mantenido con orgullo durante generaciones —explicó Tsubaki, sus ojos fijos en mi rostro—. Después de la noche de bodas, las mujeres de la familia del novio van con la pareja a recoger las sábanas donde pasaron la noche. Luego las sábanas se presentan a los padres de la novia y el novio y a todo aquel que quiera ver la prueba de que el matrimonio ha sido consumado y que la novia era pura.

Urasue rio.

—También se llama la tradición de las sábanas sangrientas por esa razón.

Mi cara estaba congelada.

—¡Esa es una tradición barbárica! —siseó Kagome—. Madre, no puedes permitirlo.

—No depende de mí —dijo madre.

—Así es. No abandonaremos nuestras tradiciones. —Tsubaki se dirigió a mí—. Y por lo que sé, has estado bien protegida de la atención masculina, así que, no hay nada que temer. Las sábanas probarán tu honor.

Los labios de Kagome se crisparon, pero todo en lo que podía pensar era que esta tradición significaba que definitivamente tenía que dormir con Sesshomaru.

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»»NOTAS DE AUTOR««

YA ESTOY EN WATTPAD ( ꈍᴗꈍ)

Usuario AddyOrtiz6

Historia 304456020 Unidos por el Honor

Holaaaa chicas un capítulo cortito pero muy intenso. Jajajaj imaginen a la Bruja Urasue de Joven… Las sábanas sangrientas aunque parezca algo del siglo pasado aún se sigue empleando, no todas las mujeres sangran en su primera relación sexual, pues en realidad no es el himen el que sangran sino las paredes vaginales por la fricción y la falta de buena estimulación

ಠ︵ಠ así que no está chido.

Si puedo subo mañana el otro es que no tengo luz en mi pueblo T-T

No olviden reviews aunque sean pequeños para saber que siguen leyendo ( ꈍᴗꈍ)

Yazzi León como siempre mil gracias por los consejos y revisiones.

RinmyTaisho, JackelB, Naomi-Naraku e Invitados listo!!! rueguenle a todos los cielos que regrese la electricidad ಥ_ಥ

SetsunaChaan jejeje bien adelantado el mushasho. y sí las historias de mafia son buenísimas

Fan•All y Dany Torres ya estamos trabajando en eso pronto sabremos que pasa en su cabeza.(•o•)

GLOSARIO

Existen clanes con nombres definidos, pero por practicidad se nombrarán por la región, familia o prefectura que gobiernan.

Clan Taisho: Región Kanto; sede Tokio; prefecturas Ibaraki, Tochigi, Gunma, Saitama, Chiba, Tokio y Kanagawa

Clan Homonsha: Región Chubu; sede Yamanashi; prefecturas Niigata, Toyama, Ishikawa, Fukui, Yamanashi, Nagano, Gufy, Shizuoka y Aichi.

Clan pendiente: Región Chugoku; sede Hiroshima; prefecturas Tottori, Shimane, Okayama, Hiroshima y Yamaguchi.

Yakuza Mafia japonesa

Oyabun El Jefe de la Región

Kobun cualquier subordinado del Oyabun dividido en:

Kumicho Jefe general/prefectura (Daiku segundo al mando en caso de arresto);

Saiko-komon Consultor principal

So-honbucho Jefe de sedes/municipio

Wakagashira Administra sedes divididas bandas; Shateigashira Jefe de la banda

Otras categorías son:

Shigiiin asuntos legales Kaikei contadores Komon negociadores

Kyodai hermanos mayores Shatei hermanos menores

Oji-san Miembros que se unen cuando son ancianos