»» ᴜɴɪᴅᴏꜱ ᴘᴏʀ ᴇʟ ʜᴏɴᴏʀ ««
ᴅɪꜱᴄʟᴀɪᴍᴇʀ: ꜱᴏʟᴏ ʟᴀ ᴀᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏɴ ᴍᴇ ᴘᴇʀᴛᴇɴᴇᴄᴇ.
ᴘᴇʀꜱᴏɴᴀᴊᴇꜱ: ɪɴᴜʏᴀꜱʜᴀ-ʜɴʏ ʀᴜᴍɪᴋᴏ ᴛᴀᴋᴀʜᴀꜱʜɪ
ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ: ʙᴏᴜɴᴅ ʙʏ ʜᴏɴᴏʀ ᴄᴏʀᴀ ʀᴇɪʟʟʏ
ʀᴀᴛɪɴɢ ᴍᴀ: ᴄᴏɴᴛᴇɴɪᴅᴏ ᴇxᴘʟɪᴄɪᴛᴏ.
«« CATORCE »»
Ir al baño ardía como el infierno y caminar no era exactamente cómodo tampoco. Hice una mueca de dolor cuando regresaba a la habitación en donde Sesshomaru estaba acostado con su cabeza apoyada sobre su brazo. Me observaba.
—¿Adolorida?
Asentí, sonrojándome.
—Sí. Lo siento.
—¿Por qué lo sientes?
Me recosté a su lado.
—Pensé que tal vez querrías hacerlo de nuevo, pero no creo que yo pueda hacerlo.
Sesshomaru deslizó la punta de sus dedos sobre mis costillas.
—Lo sé. No esperaba que estuvieras lista tan pronto. —Acarició mi estómago, después lo hizo un poco más abajo—. Podría lamerte si estás dispuesta a ello.
Mi centro se contrajo y realmente quise decir que sí.
—No creo que sea buena idea.
Sesshomaru asintió y volvió a acomodarse contra las almohadas. El cobertor se enredaba alrededor de sus caderas, revelando su musculoso torso y las cicatrices que ahí había.
Me acerqué, poniéndome sobre él. Tracé sus cicatrices, preguntándome qué clase de historias se escondían detrás de cada una de ellas. Quería saberlas todas, quería comprender a Sesshomaru cicatriz por cicatriz, como un rompecabezas. ¿Dónde había obtenido la cicatriz larga en su hombro y la herida de bala bajo sus costillas? Sesshomaru estaba haciendo su propia exploración con sus ojos, vagando sobre mis pechos y cara. Pasó un dedo por mis pezones.
—Tus pechos son jodidamente perfectos. —Su toque era más posesivo que sexual, pero podía sentirlo hasta en medio de mis piernas, de cualquier forma.
Tratando de distraerme, me detuve con las yemas de los dedos en una cicatriz casi borrada en sus abdominales.
—¿Cuándo obtuviste esta cicatriz?
—Tenía once años. —Mis ojos se ensancharon. Estaba bastante segura de saber hacia dónde iba la historia—. La familia no estaba tan unida como lo está ahora. Algunos hombres pensaron que podían arrebatar el poder matando a mi padre y sus hijos. Lograron hacerse de mis padres, pero cuando Takemaru se hizo cargo de nosotros esa aparente paz duró un tiempo. Era medianoche cuando escuché gritos y balazos. Antes de poder salir de la cama, un hombre entró en la habitación apuntando su pistola hacia mí. Sabía que moriría mientras miraba el cañón. No estaba tan asustado como pensé que lo estaría. Él me hubiera matado, si Inuyasha no hubiera brincado desde atrás cuando jaló el gatillo. La bala golpeó mucho más abajo de lo que se suponía e hirió mi parte central. Dolió jodidamente. Estaba gritando y probablemente me habría desmayado si el hombre no se hubiera dado la vuelta para matar a Inuyasha. Yo tenía una pistola escondida en un cajón de mi mesa de noche, la saqué y metí una bala en la cabeza del hombre antes de que pudiera matar a Inuyasha.
—Fue tu primer asesinato, ¿cierto? —murmuré.
Los ojos de Sesshomaru, que habían estado perdidos en otro tiempo, se enfocaron sobre mí.
—Sí. El primero de muchos.
—¿Cuándo volviste a matar?
—Esa misma noche. —Sonrió sin humor—. Después de ese primer hombre, le dije a Inuyasha que se escondiera en mi armario. Protestó pero era más grande y lo encerré. Para entonces había perdido mucha sangre pero tenía mucha adrenalina y podía seguir oyendo los balazos en la parte de abajo, así que me dirigí hacia el ruido con mi pistola en alto. Takemaru estaba en un duelo con dos atacantes. Bajé las escaleras pero nadie me prestó atención, así que le disparé a uno de ellos por la espalda. Mi tío se encargó del otro con un disparo en el hombro.
—¿Por qué no lo mató?
—Quería interrogarlo para saber si aún había otros traidores en la familia.
—¿Entonces qué hizo con el tipo mientras te llevaba al hospital?
Sesshomaru me dirigió una mirada irónica. Jadeé.
—No me digas que no te llevó.
—Llamó al Doc de la familia, me dijo que presionara la herida y comenzó a torturar al tipo para obtener información.
No podía creer que una persona dejara a su familia sufrir dolor y arriesgara su vida, para poder obtener información.
—Podrías haber muerto. Algunas cosas deben de atenderse en el hospital. ¿Cómo pudo hacer eso?
—La familia es lo primero. Nunca llevamos a los heridos a un hospital. Hacen muchas preguntas y la policía se ve involucrada, además, significa admitir debilidad. Y Takemaru tenía que asegurarse que el traidor hablara antes de tener oportunidad de suicidarse.
—¿Entonces estás de acuerdo con lo que hizo? ¿Habrías visto a alguien que amas sangrar hasta morir para así poder proteger a la familia y tu poder?
—Takemaru no me ama. Inuyasha y yo somos su garantía para el poder y una manera de mantener el nombre de la familia. El amor no tiene nada que ver con eso.
—Odio esta vida. Odio a la mafia. Algunas veces desearía que hubiera alguna manera de escapar.
La cara de Sesshomaru se quedó inmóvil.
—¿De mí?
—No —dije sorprendiéndome—. De este mundo. ¿Nunca has querido llevar una vida normal?
—No. Esto es quien soy, quien nací para ser, Rin. Es la única vida que conozco, es la única vida que quiero. Para mí el conformarme con una vida normal sería como ser un águila en una pequeña jaula del zoológico. —Se detuvo—. Tu casamiento conmigo te encadena a la mafia. Sangre y muerte serán tu vida mientras yo viva.
—Entonces que así sea. Iré a donde tú vayas, sin importar lo oscuro que sea el camino.
Por un momento Sesshomaru contuvo la respiración, después agarró la parte trasera de mi cabeza y me besó ferozmente.
» » • « «
Había pensado que Sesshomaru querría dormir pronto conmigo después de nuestra primera vez, pero no me presionó. Aún cuando traté de ocultarlo, podía darse cuenta que seguía adolorida unos días después. Me dio placer con la lengua algunas veces, sin penetrarme nunca con su dedo, y yo lo hice venirse con mi boca para corresponder.
No estaba segura si estaba esperando mi aprobación, pero cuando regresó a casa una semana después de haber tomado mi virginidad, viéndose exhausto y enojado, quise hacerlo sentir mejor. Después de bañarse, se tambaleó hasta la cama usando solo sus calzoncillos, sus ojos llenos de oscuridad.
—¿Mal día? —susurré mientras se acostaba en la cama a mi lado. Se recostó sobre su espalda y miró hacia el techo con la mirada vacía.
—¿Sesshomaru?
—Perdí a tres de mis hombres hoy.
—¿Qué pasó?
—La Bratva atacó uno de nuestros almacenes. —Sus labios se estrecharon, su pecho jadeando—. Haremos que ellos paguen. Nuestra respuesta los hará sangrar.
—¿Qué puedo hacer? —dije suavemente, mientras mi mano acariciaba su pecho.
—Te necesito.
—De acuerdo. —Deslicé el camisón sobre mi cabeza y me quité las bragas. Me hinqué a un lado de Sesshomaru. Él se deshizo de sus calzoncillos y su erección se liberó. Aferrándose a mis caderas, me puso sobre su estómago. Los nervios me revolvían el estómago. Había esperado que para mi segunda vez Sesshomaru volviera a estar arriba. La idea de descender sobre su pene después de lo mucho que me había dolido la última vez me aterrorizaba, pero si Sesshomaru me necesitaba, entonces podía hacerlo.
Grité de sorpresa cuando Sesshomaru agarró mi trasero y me izó hacia su cara, de ese modo me estaba cerniendo sobre su boca. Me presionó hacia abajo y grité de placer, mis manos levantándose para presionarse contra la cabecera. Esto era más intenso que cualquier cosa que Sesshomaru me hubiera hecho.
Su lengua se deslizó en mí profundamente y masajeó mi culo con dedos firmes. Miré hacia abajo a los ojos de Sesshomaru a medida que cerraba su boca sobre mi clítoris. Sacudí mis caderas, presionándome contra su boca. Él gruñó. La vibración envió placer a través de mí y comencé a rotar mis caderas, montando la cara de Sesshomaru. Cerré los ojos, dejé que mi cabeza cayera hacia atrás mientras Sesshomaru me follaba con su lengua una vez más, gimiendo todo el tiempo. Y entonces me rompí en pedazos, meciéndome contra la boca de Sesshomaru y gritando su nombre. En algún lugar profundo dentro de mí quería estar avergonzada, pero estaba demasiado excitada.
Cuando mi orgasmo se calmó, traté de apartarme de los labios de Sesshomaru, pero él me sostuvo rápido, sus ojos quemándome mientras me lamía con movimientos lentos. Era demasiado, pero él era implacable. Con caricias suaves y golpecitos de su lengua poco a poco construyó mi placer de nuevo. Mis jadeos llegaron más rápido y dejé de escapar, en cambio, permití que Sesshomaru moviera mis caderas de ida y vuelta mientras lamía. Estaba a segundos de mi segundo orgasmo. Sin previo aviso, se retiró y en un movimiento fluido me volteó sobre mi espalda y se arrodilló entre mis piernas, su erección presionada contra mi entrada.
Me tensé, pero Sesshomaru no entró. Inclinó la cabeza para poder succionar mi pezón en su boca y frotó la punta de su erección de ida y vuelta sobre mi clítoris. Maullé inútilmente ante la sensación. Había estado tan cerca de venirme antes y podía sentirme llegando allí de nuevo. Luego él sumergió solo la punta en mi apertura. Di un grito ahogado ante el breve dolor, pero él se retiró rápidamente y deslizó su resbaladiza punta sobre mi clítoris de nuevo. Hizo esto una y otra vez hasta que estaba jadeando y tan mojada que podía oírlo, entonces soltó mi pezón con un ruido de succión y acercó su cara a la mía. Su punta se deslizó en mi apertura, pero esta vez no se retiró.
Lentamente se deslizó dentro de mí hasta el fondo, sin apartar sus ojos de mí. Mordí mi labio para ahogar un sonido. No fue tan doloroso como la última vez, pero todavía era incómodo. Me sentía demasiado estirada, demasiado llena. Sesshomaru tomó la parte posterior de mi cabeza y comenzó a moverse. Mi respiración se enganchó a pesar del ritmo lento pero Sesshomaru no vaciló. Se deslizó dentro y fuera a un ritmo dolorosamente lento y suave, hasta que mi respiración se detuvo atrapada en mi garganta. Él aceleró pero arañé sus brazos y volvió a desacelerar. Bajó su boca a mi oído, su voz baja y ronca cuando habló.
—Me encanta tu sabor, ounyo. Me encanta cómo montaste mi maldita boca. Me encanta mi lengua en ti. Me encanta tu coño y tus tetas, y me encanta que eres toda mía. —Sesshomaru mantuvo su empuje constante mientras susurraba en mi oído. Y me olvidé del dolor sordo, y gemí. Nada era más atractivo que Sesshomaru hablándome sucio con su profunda voz.
Sesshomaru siguió hablando y a través de la incomodidad pude sentir un orgasmo construyéndose. Sesshomaru coló su mano entre nosotros y encontró mi clítoris, frotando frenéticamente a medida que empujaba dentro de mí. Aceleró un poco, y me quejé de ambos, dolor y placer. Sin embargo, Sesshomaru no desaceleró. Él estaba jadeando, su piel resbaladiza por el sudor mientras luchaba por controlarse. Pude ver en su rostro cómo su agarre se desvanecía, pero no perdió el control. Gemí mientras se deslizaba mucho más profundo en mí. El placer irradiaba a través de mi cuerpo.
—Córrete para mí, Rin —dijo con voz áspera, aumentando la presión sobre mi clítoris. Otro pico de placer mezclado con dolor golpeó a través de mí y me corrí, jadeando y gimiendo mientras mi orgasmo sacudía mi cuerpo. Sesshomaru gruñó y empujó con más fuerza. Me aferré a él, los dedos clavándose en sus hombros a medida que él se acercaba a su propio clímax. Con un gemido gutural, Sesshomaru se tensó por encima de mí y pude sentirlo liberarse en mi interior. Gemí ante lo llena y estirada que me sentía. Sesshomaru se mantuvo empujando hasta que pude sentirlo ablandarse. Salió pero se quedó encima de mí, su peso apoyado en sus antebrazos—. ¿Fui demasiado rudo? —preguntó con voz ronca.
—No, estuvo bien. —No me atreví a preguntar cuánto más duro podía ir.
Besó la comisura de mi boca, luego mi labio inferior hasta que hundió su lengua en mí para un delicioso beso. Nos besamos durante mucho tiempo, nuestros cuerpos resbalosos presionados uno contra el otro. No estaba segura de cuánto tiempo estuvimos así, besándonos, pero con el tiempo pude sentir a Sesshomaru poniéndose duro de nuevo.
Mis ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Tan pronto? Pensé que los hombres necesitaban tiempo para descansar.
Sesshomaru se rio, un sonido profundo y atractivo.
—No con tu cuerpo desnudo debajo de mí. —Amasó mi trasero—. ¿Cuán adolorida estás?
Demasiado adolorida, pero por la forma en que frotaba su erección ligeramente contra mis pliegues, no podía decirlo.
—No demasiado adolorida.
Sesshomaru me dio una mirada que dejó en claro que reconocía la mentira, pero rodó sobre su espalda, llevándome con él. Monté a horcajadas sus abdominales. Debe haber visto lo nerviosa que estaba porque acarició suavemente mis costados.
—Tómate tu tiempo. Tienes el control.
Balanceó sus caderas, frotando su longitud sobre mis nalgas.
—Te quiero en control —admití.
Los ojos de Sesshomaru se oscurecieron.
—No le digas algo así a un hombre como yo. —Pero agarró mis caderas y me colocó por encima de su erección. Desde este punto de vista se veía aún más grande. Frotó su punta en pequeños círculos sobre mi clítoris mientras su otra mano se arrastraba hacia mi pecho y lo tomaba. Se alineó a sí mismo con mi apertura antes de agarrar mis caderas y lentamente guiarme hacia abajo. Cuando estaba casi en el fondo, me detuve, recuperando el aliento. Coloqué mis palmas contra su pecho a medida que trataba de acostumbrarme a la nueva posición. Se sentía más grande y mis músculos se apretaron con fuerza alrededor de su erección. Sesshomaru apretó los dientes. Pasó sus manos hacia arriba por mi torso y tomó mis pechos otra vez, retorciendo mis pezones entre sus dedos. Gemí e hice pequeños movimientos de balanceo con mis caderas. Sesshomaru presionó su pulgar contra mi clítoris y lo frotó, entonces, mientras gemía, me empujó hasta el final, hasta la base de su erección.
Grité de sorpresa más que de dolor y me congelé, exhalando lentamente para superar la sensación de plenitud absoluta.
—Rin —dijo Sesshomaru con voz áspera. Me encontré con su mirada. Un indicio de incertidumbre brillaba en sus ojos.
Forcé en mis labios una sonrisa.
—Dame un momento.
Él asintió, sus manos descansando ligeramente en mi cintura mientras me observaba. Solté otra respiración, y luego moví mis caderas experimentalmente. Había una punzada dolorosa pero también había placer.
—¿Me ayudas? —susurré, mirándolo fijamente a través de mis pestañas.
Sujetó mi cintura, sus dedos extendiéndose a través de mi trasero y guiándome en un ritmo lento de balanceo y rotación. Era estimulante sentir la fuerza de su cuerpo debajo de mis manos, sentir sus músculos pectorales flexionarse bajo mis dedos, pero incluso mejor, era la mirada en sus ojos mientras me veía encima de él. El hambre y la admiración mezcladas con otra emoción que no me atrevía a adivinar se desplegaron en sus ojos. El pecho de Sesshomaru se sentía sólido bajo mis palmas, su respiración volviéndose más rápida mientras empezaba a empujar hacia arriba, conduciéndose dentro de mí más duro y más rápido. Su pulgar se movía de ida y vuelta sobre mi clítoris a medida que se conducía dentro de mí sin cesar. Grité. Sesshomaru agarró mis caderas en un apretón fuerte y empujó más rápido. Lancé mi cabeza hacia atrás, montando a través de mi orgasmo mientras sentía a Sesshomaru tensarse debajo de mí y liberarse con un gemido bajo.
Me estremecí sin poder evitarlo encima de él cuando bajé de mi clímax. Me dejé caer hacia delante sobre el pecho de Sesshomaru y presioné mis labios en los suyos. Su corazón latía con fuerza contra mis pechos. Colgó sus brazos alrededor de mi espalda y me apretó con fuerza contra él.
—No voy a perderte —gruñó, sorprendiéndome.
—No lo harás.
—La Bratva se está acercando. ¿Cómo puedo protegerte?
¿Por qué la Bratva tendría algún interés en mí?
—Encontrarás una manera.
» » • « «
»»NOTAS DE AUTOR««
¿Por qué la Bratva tendría algún interés en mí? Ajajaaaay ustedes que opinan…
Con lo chiquita y menudita de Rin ese man la ha de partir en dos… jajaja inmediatamente me pongo a hacer el siguiente cap
Glosario:
HND Aeropuerto Internacional de Tokyo-Haneda
Ounyo Princesa con connotaciones afectuosas.
Existen clanes con nombres definidos pero por practicidad se nombrarán por la región, familia o prefectura que gobiernan.
Clan Taisho: Región Kanto; sede Tokio; prefecturas Ibaraki, Tochigi, Gunma, Saitama, Chiba, Tokio y Kanagawa
Clan Homonsha: Región Chubu; sede Yamanashi; prefecturas Niigata, Toyama, Ishikawa, Fukui, Yamanashi, Nagano, Gufy, Shizuoka y Aichi.
Clan pendiente*: Región Chugoku; sede Hiroshima; prefecturas Tottori, Shimane, Okayama, Hiroshima y Yamaguchi.
Yakuza Mafia japonesa
Oyabun El Jefe de la Región
Kobun cualquier subordinado del oyabun dividido en:
Kumicho Jefe general/prefectura (Daiku segundo al mando en caso de arresto);
Saiko-komon Consultor principal
So-honbucho Jefe de sedes/municipio
Wakagashira Administra sedes divididas bandas; Shateigashira Jefe de la banda
Otras categorías son:
Shigiiin asuntos legales Kaikei contadores Komon negociadores
Kyodai hermanos mayores Shatei hermanos menores
Oji-san Miembros que se unen cuando son ancianos
