»»NOTAS DE AUTOR««

Hola chicas me apena iniciar con una nota de autor, pues es algo que detesto pero desafortunadamente es la única opción viable en estos momentos. Por favor les pido leer hasta el final y espero sus comentarios al respecto. Ayer o antier me preguntaron a cerca de Kagome e Inuyasha, además de como le iba a hacer con Sango y Miroku. Créanme que nada fue pensado sobre la marcha, siempre supe como iba a acomodar a los personajes principales además de integrar a Naraku y sus extensiones. Comenté que seguía la historia de Kirinmaru, y luego InuKag dependiendo de su recepción, pero me dijeron que no se iban a sentir motivadas por leer de Kirin ya que es un personaje que no les gustó. Pero ya tenía trazado mi plan y si no se puede cumplir pues mejor dejo las cosas aquí, ya no continuar…lamento si no es lo que esperaban, pero no veo otra manera mas que continuar con el capítulo y ya luego explicarles bien que onda. Ah las engañé. Mentira mis puerkas es una bromita nomás, no se me sulfuren…sigan con el capítulo equis de. (aunque sí me replantee las cosas por sus comentarios y seguiré el orden que tenía en mente y ya ustedes pueden leer la que gusten, independiente de si hay muchas o pocas lectoras. Besos.)


«« DIECIOCHO »»

Tomar un baño era una lucha. Tuve que cubrir los vendajes con un adhesivo a prueba de agua, lo que a su vez era una molestia enorme, pero la sensación del agua caliente llevándose la sangre y el sudor valió la pena. Kagome, Sango y Kohaku se habían ido hace menos de una hora. Padre había insistido en irse. No es que estuvieran mucho más seguros en Yamanashi. La Bratva también se acercaba a Chubu. Al menos, los tuve conmigo un día más de lo previsto. Me habían mantenido entretenida a medida que permanecía acostada en cama mientras Sesshomaru tenía que encargarse de todo. Como Oyabun no podía abandonar a sus kobunes. Necesitaba mostrarles que tenía un plan de acción.

Ya me sentía mucho mejor. Tal vez ese era el efecto persistente de los analgésicos que había tomado hace dos horas. Salí de la ducha y torpemente me puse las bragas. Podía mover ambos brazos, pero el doctor había dicho que debía usar mi brazo izquierdo lo menos posible. Ponerme el camisón resultó más difícil. Me las había arreglado para deslizar una correa por encima de mi hombro lesionado cuando entré de nuevo en la habitación y encontré a Sesshomaru sentado en la cama. Se levantó inmediatamente.

—¿Terminaste con los negocios? —pregunté.

Asintió. Se acercó a mí y deslizó la segunda correa en su lugar, luego me llevó hacia la cama y me hizo sentar. No habíamos sido capaces de hablar a solas desde nuestra primera conversación y entonces había estado drogada por la morfina.

—Estoy bien —dije de nuevo, porque parecía que necesitaba oírlo. Él no dijo nada durante un largo tiempo antes de que de repente se arrodillara ante mí y presionara su cara contra mi estómago.

—Podría haberte perdido hace dos días.

Me estremecí.

—Pero no lo hiciste.

Miró hacia mí entonces.

—¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué recibiste una bala por mí?

—¿De verdad no sabes por qué? —susurré.

Él se quedó muy quieto, pero no dijo nada.

—Te amo, Sesshomaru. —Sabía que decirlo en voz alta era un riesgo, pero pensé que iba a morir hace un par de días, así que esto no era nada.

Sesshomaru acercó su cara a la mía y acunó mis mejillas.

—Me amas. —Lo dijo como si le hubiera dicho que el cielo era verde, o que el sol giraba alrededor de la tierra, o que el fuego era frío al tacto. Como si lo que había dicho no tuviera sentido, como si no encajara en su visión del mundo—. No deberías amarme, Rin. No soy alguien que debe ser amado. La gente me teme, me odia, me respeta, me admira, pero no me ama. Soy un asesino. Soy bueno asesinando. Probablemente mejor que en cualquier otra cosa, y no me arrepiento. Mierda, incluso a veces me gusta. ¿Esa es la clase de hombre que deseas amar?

—No es una cuestión de desear, Sesshomaru. No es como si pudiera optar por dejar de amarte.

Él asintió, como si eso explicara mucho.

—Y odias amarme. Recuerdo que dijiste eso antes.

—No. Ya no. Sé que no eres un buen hombre. Siempre lo he sabido, y no me importa. Sé que debería hacerlo. Sé que debería pasar las noches despierta, odiándome por estar bien con el hecho de que mi marido es el jefe de una de las organizaciones criminales más brutales y más mortales en Japón. Pero no lo hago. ¿En qué me convierte eso? —Hice una pausa, mirando hacia abajo a mis manos, las manos que habían acunado una pistola hace dos días, al dedo que había apretado el gatillo sin vacilar, sin una sacudida o temblor—. Maté a un hombre y no me siento mal. Ni un poco. Lo haría de nuevo. —Miré a Sesshomaru—. ¿En qué me convierte eso, Sesshomaru? Soy una asesina como tú.

—Hiciste lo que tenías que hacer. Él se merecía morir.

—No hay uno de nosotros que no merezca la muerte. Probablemente nos la merecemos más que la mayoría.

—Eres buena, Rin. Eres inocente. Te obligué a entrar en esto.

—No lo hiciste, Sesshomaru. Nací en este mundo. Elegí quedarme en este mundo. —Las palabras del día de mi boda me vinieron a la mente—. El hecho de nacer en nuestro mundo significa nacer con sangre en tus manos. Con cada aliento que tomamos el pecado está grabado profundamente en nuestra piel.

—No tienes otra opción. No hay manera de escapar de nuestro mundo. Tampoco tenías opción al casarte conmigo. Si hubieras dejado que esa bala me matara, al menos habrías escapado de nuestro matrimonio.

—Hay pocas cosas buenas en nuestro mundo, Sesshomaru, y si encuentras una por lo general te aferras a ella con todas tus fuerzas. Tú eres una de esas buenas cosas en mi vida.

—No soy bueno —dijo Sesshomaru casi con desesperación.

—No eres un buen hombre, no. Pero eres bueno para mí. Me siento segura en tus brazos. No sé por qué, ni siquiera sé por qué te quiero, pero lo hago y eso no va a cambiar.

Sesshomaru cerró los ojos, pareciendo casi resignado.

—El amor es un riesgo en nuestro mundo y una debilidad que un Oyabun no puede permitirse.

—Lo sé —dije incluso cuando mi garganta se cerró con fuerza.

Los dorados ojos de Sesshomaru se abrieron de golpe, feroz y ardiente por la emoción.

—Pero no me importa, porque amarte es lo único puro en mi vida.

Las lágrimas llenaron mis ojos.

—¿Me amas?

—Sí, aunque no debería. Si mis enemigos supieran lo mucho que significas para mí, harían cualquier cosa para conseguir poner sus manos sobre ti, para hacerme daño a través de ti, para controlarme mediante amenazas. La Bratva lo intentará de nuevo, y los demás también lo harán. Cuando me convertí en un hombre de la yakuza, juré poner en primer lugar a la familia y reforcé ese mismo juramento cuando llegué a ser el Oyabun a pesar de que sabía que estaba mintiendo. Mi primera opción siempre debería ser la yakuza.

Contuve la respiración, incapaz de pronunciar una palabra. La mirada que me dio casi me rompió en pedazos.

—Pero tú eres mi primera opción, Rin. Acabaré con el mundo entero si tengo que hacerlo. Mataré, mutilaré y chantajearé. Haré cualquier cosa por ti. Tal vez el amor es un riesgo, pero es un riesgo que estoy dispuesto asumir, y como has dicho, no es una opción. Nunca pensé que lo haría, nunca pensé que podría amar a alguien así, pero me enamoré de ti. Luché contra eso. Es la primera batalla que no me importa perder.

Colgué mis brazos alrededor de él, llorando, y entonces gemí de la punzada en mi hombro. Sesshomaru se retiró.

—Necesitas descansar. Tu cuerpo necesita sanar. —Me hizo acostarme; pero me aferré a sus brazos.

—No quiero descansar. Quiero hacerte el amor.

Sesshomaru pareció afligido.

—Voy a hacerte daño. Tus suturas podrían rasgarse.

Arrastré mis manos sobre su pecho, por su estómago tenso hasta que rocé el bulto en sus calzoncillos.

—Él está de acuerdo conmigo.

—Siempre está pero no es la voz de la razón, créeme. —Me reí, y luego hice una mueca cuando el dolor se disparó por mi brazo.

Sesshomaru aún se cernía sobre mí, pero negó con la cabeza.

—A eso me refiero.

—Por favor —susurré—. Quiero hacerte el amor. He querido esto por mucho tiempo.

—Siempre he hecho el amor contigo, Rin.

Tragué fuerte y comencé a acariciar la erección de Sesshomaru través de la tela delgada. Él no se retiró.

—¿No quieres esto?

—Por supuesto que quiero. Casi nos perdimos el uno al otro. No quiero nada más que estar lo más cerca posible de ti.

—Entonces, haz el amor conmigo. Lento y suave.

—Lento y suave —dijo Sesshomaru en voz baja y supe que ya lo tenía. Se movió hasta el borde de la cama y comenzó a masajear mis pies y pantorrillas. Abrí mis piernas más amplio. Mi camisón se alzó, dejando al descubierto mis delgadas bragas blancas a Sesshomaru. Sus ojos viajaron hacia arriba y supe que podía ver lo mucho que quería y necesitaba esto. Sesshomaru gimió contra mi tobillo, y entonces arrastró sus dedos por mi pierna, solamente rozando la piel hasta que acarició mi centro con los dedos. Mi ropa interior se pegó a mi resbaladizo calor—. Haces que lento y suave sea muy duro para mí. Si no estuvieras herida, me enterraría en ti y te haría gritar mi nombre.

—Si no estuviera herida, querría que lo hicieras.

Sesshomaru sacudió su lengua a través de mi tobillo y luego suavemente chupó mi piel en su boca.

—Mía.

Luego cubrió mis pantorrillas y muslos de besos, diciendo la palabra "mía" una y otra vez mientras se abría camino hacia mi centro. Deslizó mis bragas hacia abajo, y entonces se posicionó entre mis piernas y besó mis labios externos.

—Mía —susurró contra mi carne caliente. Me arqueé e inmediatamente me estremecí de dolor.

—Quiero que te relajes por completo. Sin tensar los músculos o el hombro te hará daño —dijo, sus labios rozando contra mí mientras hablaba, dejándome mojada por la excitación.

—Siempre me tenso cuando me vengo —dije en broma—. Y realmente, en serio, tengo muchas ganas de venirme.

—Lo harás, pero sin tensarte.

No le dije que pensaba que eso era imposible. Sesshomaru probablemente podía verlo en mi cara y su expresión decía que aceptaba el desafío.

Debería desafiarlo más a menudo. Cuando empezó a darme placer con toques delicados, besos y lamidas que hicieron que mis dedos se doblaran con necesidad, sentí que mis músculos se relajaron y mi mente derivó a un capullo de felicidad. Mis gemidos tranquilos y el suave sonido de la boca de Sesshomaru trabajando en mis pliegues se mezclaban con el silencio de la habitación. Un nudo se formó lenta y profundamente en mi interior, y cada roce de la lengua de Sesshomaru lo tensó, luego deliciosa y lentamente el nudo aflojó y mi orgasmo fluyó a través de mi cuerpo como la miel, solté un largo suspiro a medida que Sesshomaru mantenía mi orgasmo en marcha por lo que pareció como un sin fin de toques suaves. Lo vi levantarse a través de una neblina que no tenía nada que ver con los analgésicos. Se deslizó fuera de sus calzoncillos mientras yo yacía acostada saciada en la cama. Mi cuerpo estaba zumbando como si cada célula hubiera sido infundida con el dulce placer. Se estiró por encima de mí, su punta en mi entrada. Luego se deslizó dentro de mí muy lentamente, estirándome. Dejé escapar un largo gemido cuando me llenó por completo.

—Mía —dijo en voz baja.

Me quedé mirándolo a los ojos a medida que se retiraba centímetro a centímetro hasta que sólo su punta estaba en mi interior antes de entrar de nuevo una vez más.

—Tuya —susurré.

El camino extendiéndose ante nosotros era uno de oscuridad, una vida de sangre, muerte y peligro, un futuro de siempre cuidarme las espaldas, de saber que todos los días podía ser el último para Sesshomaru, de temer que un día podría tener que verlo recibir una inyección letal. Pero este era mi mundo y Sesshomaru era mi hombre, y recorrería este camino con él hasta el final.

A medida que me hacía el amor, con su platinado cabello cubriéndonos como un refugio impenetrable, llevé mi mano hasta el tatuaje sobre su corazón, sintiendo su latir contra mi palma. Sonreí.

—Mío.

—Siempre —dijo Sesshomaru.

(Continuará…)

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⟨⟨ UNIDOS POR EL DEBER ⟩⟩

La esposa de Kirinmaru "El Dragón" del Alba murió hace cuatro años. A punto de convertirse en el jefe más joven en la historia de la yakuza en Yamanashi, Kirinmaru necesita una nueva esposa y Midoriko fue elegida para el papel. Midoriko también perdió a su esposo, pero su primer matrimonio siempre había sido un espectáculo. Cuando tenía dieciocho años, accedió a casarse con Meidomaru con el fin de ocultar la verdad: que él era gay y amaba a un extraño. Incluso después de su muerte, ella mantuvo su secreto, no solo para preservar el honor de un hombre muerto, sino también para protegerse. Pero ahora que está a punto de casarse con Kirinmaru, su castillo de mentiras amenaza con desmoronarse. Kirinmaru solo tiene treinta y seis años pero ya es temido y respetado en la familia, y es conocido por conseguir siempre lo que quiere. Midoriko está aterrorizada por la noche de bodas que puede revelar su secreto, pero sus preocupaciones resultan infundadas cuando Kirinmaru muestra su lado indiferente. Pronto su miedo se sustituye por confusión e indignación. Midoriko está cansada de ser ignorada. Está decidida a obtener la atención y el deseo de Kirinmaru, incluso si no puede conseguir su corazón que todavía pertenece a su difunta esposa.


»»NOTAS DE AUTOR««

¡ME PINCHES PUDRO DE AMOOOOOR! Solo Sesshomaru se arrodilla ante Rin, ay no saben que emoción de pensarlo. No veo las horas de poder traerles el punto de vista de Sesshomaru.

Lamento que haya sucedido la muerte de Jaken pero así va esto. Me gustan estas novelas porque endulza lo suficiente la cosa sin pasarse de melosa. y las escenas candentes realmente se antojan. No son necesariamente locas, si no que hasta de simplemente leer lo sabroso de un beso uno ya se anda acalorando.

Créanme que agradezco a toda y cada una de ustedes su reviews y estas benditas vacaciones para traerles todo de montón. Como dije al inicio todos los personajes de Inuyasha están acomodados en este universo de mafiosos, espero les puedan dar una oportunidad a estas novelas, como ven están muy bien construidas, aunque sé que Yashahime no fue lo mejor para motivarnos a saber más de los personajes nuevos o villanos…. Si bien cada novela es autoconclusiva y cuando llegue su pareja favorita pueden leer sin broncas, les recomiendo que vayan en orden porque siempre dan detalles o información importante. El POV de Sesshomaru espero iniciarlo a más tardar en dos semanas ya que debo terminar algunas modificaciones sustanciosas. Pero la que definitivamente iniciaré la siguiente semana será la de Midoriko y Kirinmaru. Elegí esa pareja porque pues poque no...ademas soy Setsui y Setsuna aun ni nace.

Las parejas Canon son inamovibles, pero las demás están hechas a mi gusto personal, comentarios de la web y . de mi Beta. Las sugerencias son bienvenidas.

Crónicas de Kanto y Chubu

1. Unidos por el Honor (Rin+Sesshomaru)

2. Unidos por el Deber (Midoriko+Kirinmaru)

3. Unidos por el Odio (Kagome+Inuyasha)

4. Unidos por la Tentación (Sango+Miroku)

5. Unidos por la Venganza (x confirmar)

7. Unidos por el Amor (Rin+Sesshomaru)

Crónicas de Hiroshima…

1. Lealtades Retorcidas (Kohaku+?)

2.

Independientes

Dulce tentación (Ayame+Koga)