Disclaimer: PPG no me pertenece
A medida que Blossom avanzaba, en el camino iban quedando pequeñas escarchas que marcaban sus pasos. Con las manos en los bolsillos, trato de mantener sus pensamientos en orden para evitar dar media vuelta y deshacer lo que había hecho.
"Me voy" había anunciado a sus hermanas y al profesor.
Sintió una presencia poderosa cada vez mas cerca suyo y frenó en seco. Buttercup había aterrizado en frente de ella.
—Blossom —susurro, como tratando de encontrar las palabras.— ¿Por que-?
Pero la pelirroja sabia que su hermana la entendía perfectamente, así que el buscarla tal vez fue un impulso para aclarar sus ideas o tenía la esperanza de que fuese todo una broma.
—No tengo más nada que decir. Estoy cansada de todo esto.
Mientras hablaba, Bubbles aterrizo a su lado levemente. Era evidente que siguió a sus hermanas, aunque más lento.
La última en llegar tomó aire y empezó a hablar:
—Se como te sientes. Es decir, se que las tres podemos sentir nuestras emociones perfectamente, por eso te entiendo. —hizo una pausa, pero como ninguna de sus hermanas parecía dispuesta a interrumpirla, prosiguió.— Pero ¿De verdad vamos a dejar la ciudad? ¿Dejar de ser las heroínas? Francamente no puedo imaginar algo así.
—Por supuesto que no —saltó esta vez la morena.— ¡Fuimos creadas para esto!
—Claro que no —hablo Blossom frunciendo levemente el ceño.— El profesor nunca planeó esto y lo sabes.
—¡Pero ya reacciona, Blossom! ¿Qué vas a hacer? ¿Irte como una adolescente caprichosa? ¿Crees que eso solucionara algo? —exploto Buttercup mientras empezaba a dar vueltas.
La líder se masajeó la sien. No tenía ganas de discutir el tema con sus hermanas, para ella todo estaba aclarado.
—¿Solucionar que? En Townsville ya ni hay villanos.
—Pero podrían aparecer si nos vamos —le dijo suavemente Bubbles, mientras la observaba como implorando con la mirada.
—¿Y que? —soltó la líder con una frialdad que las sorprendió.— Estoy harta de ser la esclava de la ciudad. ¿No están de acuerdo conmigo? Está bien. Quédense y protejan Townsville. Pero yo ya estoy cansada y no pienso volver.
—¿Y el profesor? —le pregunto Buttercup como quien usa su último recurso.—¿Piensas dejarlo a el también?
—Si. ¿Y sabes qué? No lograrás hacerme sentir culpable por más que nombres uno por uno a los habitantes de la ciudad, así que si ya terminaste de hablar...
Buttercup cerro con fuerza su puño, incapaz de creer lo que oía. Bubbles había comenzado a llorar en silencio. Ninguna hablo hasta pasados unos minutos, en los que la pelirroja se coloco la capucha del camperon que traía y anuncio:
—Si es todo, me voy. Y si ustedes quieren quedarse deberían ir a casa ya, el profesor se va a preocupar.
Empezó a alejarse hasta que la risa histérica de su hermana morena la hizo voltear.
—¿Buttercup? —pregunto Bubbles con cautela.
La superpoderosa verde paro su risa, y con los ojos llorosos se dirigió a ella:
—¿De verdad crees que volvería a casa si no fui capaz de traerte de regreso? ¿Con que cara quieres que mire al profesor?
—Entonces no te entiendo ¿Para que me buscaste? ¿Vendrás conmigo?
—No. A diferencia de ti no voy a perder la cabeza. Me quedo en la ciudad, pero no volveré con el profesor.
Bubbles soltó un suspiro. Había secado sus lagrimas de un manotazo, aunque sus ojos seguían emanando una tristeza profunda.
—Yo iré con el profesor. Me encargare de anunciar que se han ido. No se preocupen.
Blossom levanto el brazo para abrazarla, pero pareció pensarlo mejor y prefirió quedarse callada.
—Entonces aquí es donde nos despedimos —soltó la morena como si nada, ignorando las lágrimas que había empezado a soltar.— Deberíamos marcharnos ya, entonces. Cada una por su lado.
—Las extrañare —susurró Bubbles como quien no quiere la cosa, aunque sabía que con sus poderes ambas la habían escuchado.
La pelirroja sonrió enigmáticamente. Después de un leve movimiento de cabeza, despegó y empezó a volar lejos de allí. No soportaría ver un segundo mas las caras de sus hermanas, porque la harían arrepentirse.
Buttercup se giro hacia Bubbles rápidamente. Parecía que no encontraba las palabras.
—Vete tu también —dijo Bubbles, casi sonriendo ante el intento de su hermana de dar unas palabras emotivas de despedida.— No es necesario que alargues tu partida, y te agradecería que no lo hagas mas difícil.
Buttercup la abrazo y la rubia quiso corresponderle pero no sentía la fuerza necesaria.
—Lo siento.
—Tranquila. Se que estarás bien. Y todas lo estaremos... Después de todo, aunque Blossom lo niegue, somos las chicas superpoderosas. —se rio la rubia, aunque sus ojos amenazaban con llorar nuevamente.
Buttercup también soltó una risita. Su hermana empezó a levitar y se fue alejando cada vez mas rápido. Se pregunto si ya habría sucumbido al llanto o si simplemente quería largarse de allí de una vez.
Decidió irse caminando hacia algún lugar dentro de la ciudad. A pesar de lo último que dijo Bubbles, no se sentía poderosa ni con ganas de utilizar sus poderes.
A decir verdad sentía que estos se habían marchado junto con la partida de sus hermanas.
