La Pasantía
*Sinopsis: Peter es aceptado en el programa de becas Stark y están tan impresionados con su trabajo, que le asignan trabajar directamente con Tony Stark, el hombre del que ha estado enamorado durante toda su vida. Tony no puede resistirse al chico de dieciséis años que siempre le mira con unos ojos tan bonitos y adorables, y que se aferra a cada una de sus palabras. [Traducción autorizada]
Disclaimer: Marvel y sus personajes no me pertenecen. Todo es propiedad de Stan Lee, Kevin Feige and so on. Esta historia no es completamente mía, sino una traducción. El autor original es TheStigsWriterCousin, y bajo su autorización publico mi traducción. Siempre será así con mis traducciones, todas autorizadas.
ADVERTENCIAS/Tags: Antes de leer, es muy importante que sepas que este OS lleva Starker underage, pérdida de virginidad, smut, relaciones amorosas y consensual con un menor de edad. Si nada de lo anterior no te gusta, para tu comodidad te recomiendo pasar de largo ;] nadie te obliga a leer~
*Notas de traductora (Sthefy): Vale, esta es una traducción que tenía pendiente desde hace como... 3 años XD y así como esta, muchas más(? adajsjs Pero ahh, mi pecado es la procrastinación, gente bonita, qué les puedo decir, estoy trabajando en elloo~
Ahora sí, ¡feliz lectura! -corazón corazón-
Capítulo Único
A Peter le temblaban las manos al salir del ascensor. Esto era, definitivamente todo. Estaba a punto de conocer a Tony Stark, en persona. Hacía una semana que había recibido la carta de aceptación y por fin esto iba a pasar. No sólo le habían aceptado y aprobado la beca en Industrias Stark, sino que la carta también decía que sus ideas mostraban un "increíble ingenio de cara al futuro", y que había sido elegido para trabajar directamente con el señor Stark y su equipo.
Puede que se haya desmayado (o no) al leer esa parte. A fin de cuentas, Tony Stark era su héroe, incluso sin ser Iron Man. Era todo lo que Peter quería ser de mayor, había idolatrado al hombre desde que tenía 7 años y ahora iba a trabajar con él, codo con codo, hombro con hombro. La boca de Peter se secó al darse cuenta de que estaba a punto de estrechar la mano de Tony Stark. Iba a poder tocarlo.
Años atrás, su aprecio por Tony Stark había comenzado de forma inocente, sólo era un niño que admiraba a un hombre que estaba cambiando el mundo, pero... La pubertad cambió muchas cosas para Peter. Su voz había empezado a bajar, sus músculos empezaron a llenarse y su inofensiva adoración al héroe había dado un giro. Pasó de querer ser como el Sr. Stark a querer estar con él, debajo de él, completa y totalmente poseído por él...
La noche que recibió la carta de aceptación, apenas pudo dormir, pero cuando su cuerpo finalmente se rindió, tuvo un sueño muy vívido. Estaba en el laboratorio, inclinado sobre su escritorio, trabajando en algún tipo de fórmula cuando el señor Stark se acercó por detrás de él. Las manos del hombre mayor le rodeaban la cintura, los dedos se introducían en los pantalones para acariciarlo mientras le susurraba al oído:
«Has estado trabajando muy duro, Peter...» El aliento caliente de Tony le hizo temblar. «Deja que te ayude a relajarte..»
Peter se despertó a la mañana siguiente con un par de bóxer pegajosos y una vez que las compuertas se abrieron, no hubo manera de cerrarlas. Noche tras noche se encontraba a merced de Tony, dejando que el hombre le hiciera todo tipo de cosas indecibles. No tenía ni idea de dónde sacaba su mente las ideas, teniendo en cuenta que nunca había visto ningún tipo de vídeos para adultos y las cosas con las que soñaba... Eran francamente sucias.
Incluso después de otro sueño húmedo, Peter se había masturbado en la ducha antes de aventurarse a la Torre Stark, queriendo estar seguro de que había sacado los pensamientos sucios de su mente para poder concentrarse. Tenía que hacer un buen trabajo para el señor Stark si quería conservar el puesto de interno y no podía hacerlo si estaba demasiado ocupado intentando mantener sus erecciones bajo control.
Cuando las puertas del ascensor se abren, los ojos de Peter se abren de par en par. Sale lentamente, mirando a su alrededor como si hubiera alguna manera de procesar completamente lo mucho más increíble que es el lugar de lo que imaginaba. Sigue el pasillo principal, pasando por escritorios cubiertos de esquemas y hologramas de átomos de elementos que no podía identificar flotando en el aire, brillando de un azul radiante. Casi chocó con un brazo robótico mientras miraba, y apenas se detuvo a tiempo.
—Tú debes ser Peter —exclamó Tony desde un escritorio en el otro extremo de la sala, observando al chico que parecía haber tropezado con la tienda de dulces más grande del mundo y que le habían dicho que podía tener todo lo que quisiera.
—¡Oh! Sí-uh... Lo siento, sobre el- Um robot... —se dio una palmadita en el brazo con el que había chocado, tropezando con sus palabras, sintiéndose como un idiota—. Soy Peter, sí. Ese soy yo. Peter —se enderezó un poco, alejándose del equipo antes de que pudiera derribarlo por completo.
Tony sonrió mientras observaba al chico, tan claramente abrumado por el escenario.
—Tony —se señaló a sí mismo y Peter sonrió nervioso y asintió.
—Lo sé —su sonrisa se desvaneció rápidamente al sorprenderse a sí mismo siendo demasiado informal—. Es un placer conocerle, señor Stark. Soy un gran admirador de su trabajo. Su artículo del mes pasado sobre la existencia e inexistencia de ecuaciones elípticas con potenciales cilíndricos, exponentes subcríticos y términos cóncavos fue simplemente... —hizo una pausa para recuperar el aliento—... Increíble.
La sonrisa de Tony se ensanchó cuando Peter se entusiasmó. Normalmente odiaba que la gente lo elogiara, pues sentía que era más bien una forma de echarle humo por el culo y de hacer la pelota, pero este chico... Su expresión de asombro era tan genuina y Tony la encontró increíblemente entrañable, por no hablar de la forma en que sus mejillas se sonrojaban
—Dime, ¿qué te ha parecido el de la transformación de la velocidad relativista y el principio de simultaneidad absoluta? —Tony se apoyó en un escritorio frente a donde estaba Peter, las manos del chico jugaban con la parte inferior de su camisa nerviosamente
—¿Sinceramente? —inquirió en voz baja, inseguro.
—Sí. Dímelo sin rodeos, chico —se lamió los labios mientras se acomodaba, interesado en escuchar lo que el chico tenía que decir.
—No fue tu mejor momento —respondió Peter, titubeante.
—¿Oh? —Tony levantó una ceja.
—Bueno, hiciste muchos puntos buenos... Y las matemáticas eran impecables, por supuesto, pero ¿Einstein? —Inquirió Peter, encogiéndose ligeramente de hombros—. Supongo que ya se ha hecho antes. Estaba bien escrito, claro, pero no había verdaderas ideas y no había... ¿Corazón en ello? Supongo. Daba la sensación de que escribías por publicar, y no porque te importara la investigación —terminó Peter, con los hombros encorvados como si estuviera dispuesto a recibir un grito por pasarse de la raya.
Tony se echó a reír. Pepper había insistido en que mantuviera su presencia en la comunidad científica y le había exigido que desenterrara uno de sus viejos trabajos, lo puliera y lo publicara si no quería escribir uno nuevo. La simultaneidad absoluta le importaba una mierda, pero todo el mundo la había alabado, diciéndole que era una genialidad.
Todos, excepto este chico.
—Tienes toda la razón —Tony se acercó, dándole una palmadita en el hombro al chico—. Déjame decirte algo, Peter —tiró del chico, sin perderse el pequeño jadeo que soltó—. Te va a ir muy bien aquí.
Peter lo miró con la mayor de las sonrisas, con sus ojos saltones brillando.
—Gracias, señor Stark.
En el primer mes, habían encontrado su ritmo. Peter sólo iba al laboratorio tres días a la semana, pero ya habían hecho un progreso increíble. El chico tenía muchas ganas de aprender y era lo suficientemente inteligente como para seguir el ritmo de Tony, a veces incluso adelantándose a él. Se movían juntos como una máquina bien engrasada, Peter haciendo zig cuando Tony hacía zag. Trabajaban muy cerca la mayor parte del tiempo, compartiendo el escritorio para poder colaborar, al menos eso le decía Tony a Peter. En realidad, era porque le resultaba completamente embriagador estar cerca del chico.
Bastaba con un rápido roce de su mano en la espalda de Peter cuando se inclinaba para revisar su trabajo para que el chico se estremeciera. A veces, cuando Tony se ponía detrás de él, Peter cerraba los ojos y respiraba profundamente, pensando que Tony no se daría cuenta, pero definitivamente lo hacía.
Sabía que no debía seguir burlándose de él, que sólo era un niño, por el amor de Dios, pero nunca había sido bueno con el control de los impulsos y el pelo del chico olía a fresas y luego estaba la forma en que Peter lo miraba... Era sólo cuestión de tiempo que todo llegara a un punto crítico y dejara de poder alejarse.
—¿Sabes qué, chico? He tenido un largo día. Puedes dejarlo para la próxima vez o terminar si quieres, pero yo voy a dar por terminada la noche —fingió estar cansado, pero en realidad acababa de llegar a su límite con Peter y su dulce rubor que podía ver arrastrarse hasta sus orejas. Si no conseguía algo de espacio, iba a tener a ese chico sobre el escritorio en los próximos cinco minutos.
Peter asintió con la cabeza, decidiendo seguir adelante y encontrar un buen punto de parada antes de guardar el trabajo. Sólo un par de minutos después de que Tony se hubiera marchado, hizo su maleta, dándose cuenta de que aún tenía que hacer firmar su trabajo para la escuela. Los días que trabajaba en el laboratorio, salía temprano de la escuela, por lo que tenía que hacer un seguimiento de las horas y Tony tenía que firmarlas cada semana, pero se había olvidado desde que el hombre se fue temprano. Si no lo hacía firmar, puede que no le dejaran seguir utilizando su último periodo para las prácticas
—FRIDAY, necesito ver al Sr. Stark. Necesito que me firme el papel.
—Por supuesto, Peter. Piso 27 —FRIDAY le guió amablemente, abriendo el ascensor y enviándole a la planta correcta antes de avisar a Tony de su llegada—. Peter está aquí para verte.
Tony apenas había tenido la oportunidad de servirse una bebida antes de que llegara la alerta.
—¿Para qué?
—Dice que necesita que firmes un papel.
—Bien. Hazlo pasar —Tony se había olvidado por completo, pero sabía que era importante para Peter, así que no podía culpar al chico por seguirle la pista para conseguirlo—. ¡Aquí! —llamó antes de dar un rápido sorbo, continuando con la acomodación mientras esperaba que Peter se abriera paso por la suite hasta la cocina, donde se encontraba. Pasó el dedo por el nudo de la corbata mientras miraba hacia abajo, quitándose los zapatos. Cuando volvió a levantar la vista, Peter se dirigía hacia él, observándole mientras se quitaba lentamente la corbata.
Los ojos de Peter vieron cómo Tony dejaba el accesorio de seda sobre la encimera y tragó saliva.
—¿Sr. Stark?
—No me hagas caso, sólo me estoy poniendo cómodo —sonrió Tony mientras movía las manos hacia los botones de su camisa, abriéndolos uno a uno, muy consciente de que los ojos de Peter seguían el movimiento. Pudo ver cómo el pecho del chico subía y bajaba más rápido con cada uno de ellos hasta que llegó al último, desprendiéndolo de sus pantalones de vestir.
A Peter le temblaban las manos mientras se acercaba, colocando el papel en el mostrador junto a la corbata de su jefe, poniendo el bolígrafo encima para él. Se sintió como si hubiera vuelto a un sueño cuando el cuerpo de Tony se apretó contra su espalda, sus manos justo debajo del borde de su camisa, agarrando su cintura.
—Peter... —la boca de Tony rozó su nuca, sintiendo los pelos de punta.
—Señor... —El cuerpo de Peter tembló ante el contacto, su voz apenas un susurro.
—Dime que pare y lo haré —exhaló mientras sus manos empujaban la suave camiseta de algodón hacia arriba, sintiendo la cálida piel del chico contra sus palmas—. No volveremos a hablar de esto y no afectará a tus prácticas, lo juro.
»Pero... si quieres esto... —Tony continuó hablando, los labios arrastrándose por el cuello de Peter mientras los dedos del chico se extendían por la encimera, sus ojos parpadeaban aún cerrados—. Si me quieres... —Tony hizo rodar sus caderas contra el trasero de Peter y éste respiró con fuerza—. Te lo daré todo. Dime, Peter... ¿Qué quieres?
El corazón de Peter sentía que se le iba a salir del pecho y no podía respirar porque Tony lo estaba tocando, ofreciéndose a Peter y Dios, quería oírlo decir...
—Te quiero... —pensó que seguramente se despertaría en un momento y descubriría que había estado soñando todo el tiempo, pero no le importaba. Deseaba a Tony de todas las formas imaginables.
—Por favor, tóqueme, Sr. Stark...
La forma en la que Peter dijo su nombre con tanta reverencia fue directa a la polla de Tony, que ya se estaba poniendo rígida, y no perdió tiempo en darle a Peter lo que le había pedido tan amablemente. Sus manos se deslizaron hacia abajo para desabrochar los pantalones del chico antes de arrastrarse hacia el interior para agarrarlo sin apretar.
—¿Alguien te ha tocado así alguna vez? —tenía la sensación de saber la respuesta, pero como el viejo verde que era, quería escuchar al chico decirlo.
—No... —la boca de Peter se abrió en un gemido silencioso.
La otra mano de Tony subió por la camiseta de Peter, acariciando su increíblemente sensible pezón, manteniendo una ligera presión mientras Peter arqueaba la espalda ante el contacto
—¿Eres virgen?
Peter asintió.
—¿Por qué? —Los dientes de Tony rozaron la cáscara de la oreja de Peter y éste se estremeció—. Eres un joven hermoso, Peter… Estoy seguro de que mucha gente quiere estar contigo.
—Ellos no son tú —Peter dejó caer la cabeza hacia atrás, hundiéndose en el pecho de Tony—. Sólo te he querido a ti…
—¿Alguna vez has pensado en mí mientras te tocabas? —Tony dio un leve movimiento de muñeca y las caderas de Peter tartamudeaban.
—Todo el tiempo. —admitió. Tony pudo sentir que su piel se calentaba ante la admisión.
Se obligó a apartar las manos el tiempo suficiente para dar la vuelta a Peter y contemplar su imagen. Sus ojos, normalmente brillantes, estaban oscuros de lujuria y medio cerrados, la boca colgando flojamente abierta, las mejillas enrojecidas. Mirando hacia abajo, pudo ver la punta de la polla de Peter sobresaliendo de la banda de sus calzoncillos, tan perfectamente rosada y brillante.
Colocó las manos a ambos lados de la cabeza de Peter y se inclinó hacia él, presionando sus labios, un poco sorprendido cuando el chico separó sus labios para él al instante. Fue lento, profundo y hambriento, y las manos de Peter se aferraron a sus antebrazos como si temiera que se alejara.
Era obvio que Peter era inexperto, pero como siempre, aprendía rápido y estaba tan, tan ansioso por complacer, abriéndose completamente a Tony, confiando en que él lo guiara. Apartó una mano, continuando a besar al chico, chupando su lengua mientras bajaba a acariciarlo.
—Ngh... Sr. Stark... —Peter gimió contra sus labios mientras Tony lo agarraba con mucha más firmeza, sin querer burlarse más. Sacudió al chico rápidamente, tragándose cada jadeo y gemido que llegaba cada vez más rápido hasta que la mano libre de Peter se agarró al mostrador para sostenerse mientras llegaba al clímax en la mano de Tony.
—Buen chico...—Tony lo besó más suavemente, bajando hasta su mandíbula mientras Peter recuperaba el aliento.
Peter sonrió un poco, un calor extendiéndose a través de él mientras lo besaban y lo elogiaban; amaba el sonido de la voz del hombre resonando contra su piel.
—Vamos al dormitorio, cariño. —Tony cogió la corbata del mostrador antes de levantar a Peter del suelo y las piernas del chico se enroscaron alrededor de su cintura mientras seguía hablando—. Voy a cuidar muy bien de ti.. —besó el cuello del menor, sentándolo en el centro de la cama—. Vas a estar gritando mi nombre, rogándome por más… Cuando termine contigo, nunca querrás a nadie más. Serás todo mío.
Peter había enganchado sus brazos a los hombros de Tony, envolviéndolo con fuerza mientras lo llevaban a la otra habitación. Podía sentir cómo se endurecía de nuevo ante las palabras de Tony, deseando que hiciera realidad esas promesas.
—Soy tuyo... Siempre he sido tuyo.
Tony tiró la corbata en la mesita de noche antes de dar un paso atrás, desnudándose por completo, sonriendo por la forma en que Peter miraba su dura polla como si fuera un caramelo que quisiera comer, su lengua saliendo para lamerse los labios. De vuelta en la cama, se tira la camisa de Peter por encima de la cabeza, tirándola a un lado antes de deslizar sus pantalones, Peter se había quitado los zapatos mientras Tony se desnudaba.
Quería mostrarle a Peter todo lo que el cuerpo humano era capaz de hacer, todas las formas diferentes en que podía darle placer al chico, pero ver a Peter llegar al clímax ya lo había acercado demasiado. Sacó lo que necesitaba de la mesita de noche mientras Peter se acomodaba contra las almohadas.
Tony frotó su mano en el tembloroso muslo de Peter mientras calentaba los resbaladizos dedos de su otra mano. Las manos de Peter se apoyaban en su estómago con nerviosismo. Tony lo estaba besando suavemente mientras alineaba sus dedos con el apretado agujero de Peter cuando el chico se separó.
—¿Dolerá? —preguntó. Tony sonrió por lo precioso que era.
—No, cariño... Nunca te haría daño —miró a Peter a los ojos para que supiera que estaba diciendo la verdad—. Sólo necesito que te relajes, voy a abrirte bien y despacio.
—De acuerdo —asintió Peter; respiró profundamente y lo dejó salir antes de que Tony presionara la punta de su dedo dentro lentamente. Dejó que se quedara allí un momento antes de volver a sacarlo, repitiendo el movimiento superficial varias veces antes de empujar más profundamente.
—Perfecto... Lo estás haciendo muy bien para mí, Peter —Tony continuó distrayéndolo con besos y palabras alentadoras mientras agregaba un segundo dedo, girando libremente dentro de él antes de demasiado tiempo. Chupó un ligero moretón en el hombro antes de retirarse para acariciarlo—. Eres mío…
—Sí… —Peter estuvo de acuerdo mientras Tony le metía los dedos.
—Quiero que te entregues todo a mí, Peter —Tony añadió un tercer dedo y mientras podía sentir a Peter tensarse, la cara del chico no le mostraba más que placer.
—Soy tuyo para que me tomes, Sr. Stark. Todo lo que quiera. —Peter cerró los ojos al sentir que se abría.
—¿Cualquier cosa? —Tony lo besó mientras se ponía el condón, asegurándose de que estaba bien lubricado antes de ponerse en posición. Peter asintió con la cabeza, con los ojos aún cerrados mientras sentía la dureza de Tony contra él—. ¿Confías en mí?
—Sí. —respondió, su propia polla más que lista para ir de nuevo. Tony se acercó a la mesa lateral donde había tirado su corbata, agarrándola.
—Dame tus manos.
Peter abrió los ojos mientras extendía las manos sin preguntar, su mirada era más curiosidad que otra cosa.
—Todavía puedes decir 'no'... —le ofreció la salida por si acaso había cambiado de opinión. Peter negó con la cabeza, extendiendo más las manos, más cerca de Tony.
—Quiero que... Por favor, me ates.
Tony se lamió los labios, la mirada de inocencia en la cara de Peter junto con las palabras que acababa de pronunciar eran casi suficientes para que se corriera en ese mismo momento. Utilizó la corbata para atar las muñecas de Peter con fuerza, pero no demasiado. Agarró las ataduras y sujetó las manos de Peter por encima de su cabeza con una mano mientras presionaba lentamente su cuerpo dispuesto, con la otra mano sujetando las caderas del chico.
Peter jadeó mientras echaba la cabeza hacia atrás en la almohada, los brazos tirando ligeramente contra las ataduras, queriendo instintivamente agarrarse a Tony. La presión aumentaba en él mientras tomaba al hombre mayor centímetro a centímetro hasta que estaba tan lleno como podía estarlo.
Tony le dio a Peter algo de tiempo para ajustarse, moviendo sus caderas en círculos para ayudar a estirarlo más antes de comenzar a sacar. Lo hizo de forma superficial y lenta, haciendo una pausa para añadir un poco más de lubricación antes de que Peter empezara a arquearse contra él, con su cuerpo pidiendo más. Sin embargo, lo mantuvo ligero hasta que Peter empezó a retorcerse.
—Por favor, Sr. Stark... No me duele, puedo aguantar más —Peter insistió mientras intentaba desplazarse hacia abajo hasta que la mano de Tony lo detuvo.
—Dime cuánto más —Tony se sumergió para tomar uno de los pezones de Peter entre sus dientes y el chico se sacudió—. Dime cuánto quieres mi miembro.
—Nngh... —Peter gimió mientras Tony le mordía y chupaba mientras decía esas cosas tan sucias. Su cara ardía de rojo intenso, pero necesitaba más y Tony no se lo iba a dar a menos que hiciera lo que le decía—. Lo quiero más fuerte... Por favor, no es suficiente... —Tartamudeó cuando el hombre empujó dentro de él con más firmeza, pero sólo una vez antes de volver al ritmo lento—. Así... Más rápido.
—Puedes hacerlo mejor, nene... Dime qué quieres que te haga y lo haré —Tony sonrió mientras se movía hacia el otro pezón de Peter, tratándolo con un poco más de rudeza.
Peter sabía lo que Tony quería oír, sabía lo que quería que le hicieran, pero le daba mucha vergüenza decirlo. Necesitaba salir de su propia mente. Le dijo a Tony que confiaba en él y ahora era el momento de demostrarlo. Realmente confiaba en que Tony cuidaría de él..
Peter cerró los ojos con fuerza y fue a por ello.
—Quiero que me des la vuelta y me metas la cara en el colchón.. Fóllame tan fuerte que lo sienta toda la semana —oyó a Tony gemir por encima de él, así que siguió—. Nggh.. Hágame gritar, Sr. Stark, ¡por favor! —Levantó un poco la voz, desesperado porque Tony le diera lo que quería.
—Joder, chico.. —Tony se inclinó para besar su rápidamente antes de sacarlo y voltearlo, levantando sus caderas en el aire. Volvió a entrar en él con suavidad, pero rápidamente aceleró el ritmo.
—¡Oh, Dios! —Peter gimió cuando Tony empezó a penetrarle de verdad, con una mano en las muñecas y la otra entre los omóplatos. Su culo estaba en el aire, las rodillas separadas a ambos lados de él manteniéndolo abierto.
Tony levantó a Peter por los hombros lo suficiente como para deslizar los brazos por debajo de él y así poder tocarse mientras Tony le agarraba las caderas y se zambullía en él con todas sus fuerzas. Los dos sudaban y el cuerpo de Peter se sacudía en la cama con cada empujón, el chico era un lío de gemidos sin parar debajo de él.
Peter se acariciaba con rapidez mientras Tony lo follaba sin piedad y no tardó en morder la almohada mientras se corría, regando sus manos y la cama de Tony. Dejó escapar fuertes bocanadas de aire contra la suave superficie, tratando de recuperar el aliento mientras Tony continuaba hasta que sus caderas comenzaron a tartamudear.
Tony se quedó quieto dentro del chico, con las manos frotando la parte baja de su espalda mientras aguantaba las olas de su propio orgasmo, esperando a que su polla dejara de temblar para sacarla. Se tumbó en la cama al lado de Peter mientras el chico se desplomaba hacia un lado, con la cara completamente extasiada.
—¿Fue bueno, Sr. Stark? —susurró Peter, quién aún buscaba la aprobación de Tony.
Este se rió, mientras extendía la mano para acariciar la mejilla del otro.
—Fue perfecto, chico. Eres perfecto.
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