Todoroki Shoto no quería ir a su casa ese fin de semana, no tenía ganas de llegar y encontrarse a su viejo, tampoco podía ir a visitar a su madre como solía hacerlo cada fin, ya que le estarían haciendo ciertos estudios. Sin nada más que hacer su plan era quedarse dentro de la residencia de estudiantes de su clase. Todos sus compañeros planeaban ir a sus casas y visitar a sus familiares o simplemente salir a algún lado.
Estaba seguro que pasaría un fin de semana normal y aburrido, pero sus pensamientos fueron cortados cuando alguien llamaba desde el otro lado de su puerta. Se dirigió hacia ella y la abrió, topándose con su maestro al otro lado junto a una pequeña mata de cabello blanco grisáceo escondida detrás del mayor.
—Normalmente no te pediría esto, pero ya que eres el único estudiante que se quedara en los dormitorios, me gustaría que cuidaras de Eri ya que yo tengo una misión que atender estos días— la voz de Aizawa se escuchaba algo cansada, algo mas de lo normal, como si estuviera bastante lleno de cosas problemáticas que atender.
El Todoroki solo asintió sin pensarlo mucho, después de todo su maestro podía estar bastante ocupado con sus dos trabajos como sensei y héroe y a la vez cuidar de la pequeña Eri. Después de eso Aizawa Shota se fue, dejando a Shoto a cargo de cuidar de la pequeña.
Ambos eran silenciosos y de pocas palabras, sin embargo, ambos no estaban incomodos con el silencio. Rara vez interactuaban mucho entre ellos y solían entender que el otro no tenia mucho que decir, pero era agradable.
Mientras Shoto realizaba sus tareas recordó las palabras que Mina había dicho alguna vez cuando ella y las chicas llevaron a Eri al centro comercial Los niños necesitan salir a que les de el aire de vez en cuando. Cuando le propuso a la pequeña el salir a dar un paseo esta no se negó, se noto que estaba nerviosa pero no demostraba aversión por ello.
Así ambos salieron de los dormitorios de la UA a caminar a un parque que no estaba tan lejos. Originalmente solo era una caminata, pero la pequeña Eri logro divisar un puesto de comida ambulante, cuyos productos también incluían manzanas acarameladas, Shoto no era ajeno a su gusto por este dulce ni tampoco a la mirada que la niña dirigía hacia ellas, así que se dirigió al puesto junto a la pequeña Eri que sonrió levemente al recibir su manzana acaramelada.
Shoto llevo a Eri hacia unas bancas del parque para poder comer aquel dulce, su mirada estaba centrada en eri quien comía de forma lenta pero con entusiasmo aquella manzana, le recordaba en cierta forma a el con el soba, con esa sensación cálida en su pecho se dispuso a comer su manzana.
El cielo comenzó a teñirse de naranja mientras ambos degustaban su comida, el Todoroki tenia la mirada perdida sin darle mucha importancia a la gente que compraba cosas en la carreta del puesto. De repente un pequeño grupo de gente que pasaba por ahí pareció reconocerlo así que fueron directamente hacia donde el estaba haciéndole preguntas.
Parecía que le habían reconocido por el festival deportivo y le estaban haciendo preguntas típicas de fanáticos de héroes que le recordaban un poco al Midoriya.
Cuando pareció que aquel grupo ya no tenia más que decirle dirigió su mirada a donde se suponía que estaba Eri, pero ya no estaba ahí. Un pequeño sentimiento de pánico le invadió al pensar que la había descuidado y perdido, un futuro héroe no debía hacer algo como eso menos con un niño indefenso que tenia que ser supervisado correctamente.
Dio una rápida mirada escaneando los alrededores, encontró aquella cabellera blanquecina en otra banca un poco mas alejada, estaba sentada junto a una figura vestida con pantalones y sudadera algo gastadas, no se podía ver la cara de la otra persona, pero si unos mechones claros saliendo de aquella capucha de la sudadera, unos mechones celestinos claros que le dieron un escalofrió a Shoto.
