En una de esas salidas obligadas por Kurogiri, Shigaraki Tomura se paseó por los lugares cercanos a la UA. Conocía esos lugares, sabía que se podía encontrar con héroes o con los aspirantes a héroes, pero también sabia que el era fuerte y unos pocos NPC no serian suficientes para hacerle mucho daño, en cambio podía ver u obtener de casualidad un poco de información o ver la seguridad del lugar a las afueras de la fábrica de héroes, además podía cumplir con esas asquerosas salidas que Kurogiri le obligaba hacer.
El no creía que salir a despejarse ayudara mucho a sus planes y a los de su maestro. Mientras caminaba entro a un parque, vio a gente reunida alrededor de un niño que si no recordaba mal era el hijo de Endeavor. Era un aspirante a héroe muy poderoso que podría ser su enemigo, pero en ese momento no le importaba.
Camino hasta un puesto que estaba ahí, simplemente compro una de las cosas que vendían ahí, una manzana acaramelada, no era tan fan de las cosas dulces, pero quizás comer algo así le ayudara a pensar mejor en estrategias para lograr sus objetivos.
Se alejo algo de aquel grupo que parecían fans del bicolor, una banca alejada del bullicio y ese prospecto de héroe. Se sentó en aquella banca y miro hacia el atardecer mientras le daba una mordida a lo que había comprado. Estaba metido tan profundo en sus pensamientos que apenas noto como una niña de cabellos plata opaco le miraba y se sentaba a su lado. Maldijo su descuido por no notarla a tiempo.
La niña solo se quedó ahí un rato sin decir nada, lo que puso nervioso a Shigaraki al no entender por que una niña se sentaba a su lado habiendo tantos asientos alrededor. La niña también comía una manzana acaramelada igual que el, notó como en momentos la mirada de la pequeña le escaneaba, lo que le causaba cierto desagrado.
—Nos parecemos— cuando iba a darle otra mordida a su propia manzana el susurro de la niña llego a sus oídos, lo que le dio un escalofrío. Su mirada se volvió rápidamente hacia la niña, escaneándola al completo. Era una niña pequeña de no mas de 10 años, piel clara por falta de sol, cabello claro y sin mucho brillo, una mirada rojiza profunda, como si hubiese visto demasiadas cosas para un niño de su edad y un pequeño cuerno que sobresalía de uno de los lados de su cabeza.
Por alguna razón al verla se vio a si mismo, cuando su sensei le había tendido la mano. Por alguna razón sabia algo, a pesar de que físicamente ambos tenían cierto parecido, algo dentro suyo le decía que la niña no se refería a eso.
Asintió inevitablemente, la niña se conformo con eso, ambos se quedaron en un silencio agradable mientras cada uno comía su propia manzana. Sintió una pequeña conexión y algo de paz, no fue el único y algo en eso se sentía cálido.
—Cuando hui de overhaul tenia mucho miedo, me encontré con dos personas y les pedí ayuda, pero el les engaño diciendo que solo jugaba cuando les pedí ayuda, creí que nunca volvería a tener una oportunidad y estaba arruinada, que era verdad y estaba maldita— la tristeza con la que hablaba aquella niña era equiparable a su sorpresa al escuchar de nuevo el nombre de aquel bastardo.
—¿Dijiste overhaul? — la niña noto las marcas en su frente producto del desagrado de nombrar a aquel bastardo que se creía mejor que el.
La niña asintió sin pensar mucho en ello, creyendo que aquella persona sabia que el era una persona muy mala.
—Si, pero no paso mucho cuando todo un gran grupo de héroes interrumpió para salvarme, entre ellos mis dos héroes lemillon y deku— Eri sonrió con alegría, en cambio Tomura ato cabos en su cabeza, esa niña debía ser de donde sacaban las balas anuladoras de quirks. Que esta niña adorara tanto a héroes le daba asco, pero el deseo de presumir le llego repentinamente.
—Sabes, conocí a Overhaul antes— la niña se sorprendió de sus palabras —Nuestros quirks son similares, pero el creía que era mejor que yo y mato a una compañera mía — noto como la niña se tenso al escuchar que sus habilidades eran parecidas e inmediatamente dirigió la mirada a sus manos.
—Parece que sabes como funciona, pero ¿sabes? Yo me encargue de que ya no pueda usar mas su quirk— una sonrisa y mirada de satisfacción se coló en shigaraki al recordarse a si mismo desintegrando uno de sus brazos —Unos amigos y yo nos encontramos con el cuándo lo arrestaron— parecía que aquello había captado la atención de la niña.
Dándole el ultimo bocado a la manzana el de cabellos celestes se quito uno de sus guantes mientras dirigía su mano junto al palo de la manzana frente a la niña.
— Sus brazos terminaron así— la niña abrió sus ojos carmesíes mientras que el palo de la manzana desaparecía convertido en mas que polvo. A pesar de la extraña situación la niña sintió algo de alivio dentro suyo, si ese tipo malo ya no tenia su quirk sus miedos se calmaban poco a poco.
La pequeña de cabellos blanquecinos se extraño al ver como el chico a su lado se levantaba mientras ponía sus manos a la altura de su pecho y daba una sonrisa divertida, mientras miraba a su lado.
Miro hacia el mismo lugar, topándose con un Todoroki Shoto que emitía un frio distinto a su peculiaridad, miraba con bastante rigidez a la persona con la que Eri había estado hablando hacía unos momentos.
