Aclaraciones: En el siguiente ultimo capitulo, van a ver a un Wesker un poco Ooc. Me disculpo por eso. Hay similitudes con mi otro fanfic que se llama "Manipulada" más que nada por la escena final.

Summary: [Three-Shot] Fiel a su control, obedece sin resistencia…Ella está bajo su control.

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Bajo control

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III Control sobre mí


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Cuando los meses pasaban, el encierro para Jill parecía tan eterno, ya no era consciente de cuantos meses habrán pasado desde aquella caída hacia el vacío, ella sabe y supone que sus compañeros deben creer que está muerta, al igual que Chris, a quien extraña…

Últimamente, para sorpresa de Valentine, el enemigo se delataba su interés por las acciones que hacia como demostración, llevarle la comida y querer ayudar en alimentarla pero ella se negaba con ver su presencia. Él la cuidaba a su manera, siempre controlándola desde su distancia, obviamente sabia por sí mismo que se estaba "encariñando" de nuevo con ella, a pesar de querer demostrar indiferencia hacia Jill… Wesker todavía tenía en su mente, la imagen de la joven Jill Valentine en su mente y sobre las cosas que pudieron pasar en aquellos tiempos, antes de todo el caos que causaría en Raccoon City.

Tres días después, Albert la estaba acorralándola sobre en la cama, estando por encima de ella, solo porque aquella mujer había mencionado a ese nombre… A Chris Redfield, ante las cámaras de seguridad había admitido que lo extrañaba y que lo amaba, solo que no quería romper esa amistad. El enemigo se había quedado arriba de ella para arrinconarla, estaba furioso por volver a escuchar ese nombre, por ser el testigo de una confesión, si la estaba espiando pero le dolía ver por las cámaras como ella lloraba y se preguntaba por las demás personas, sin dejar de mencionar a su compañero.

Jill sentía que su cuerpo estaba dormido, no podía defenderse con empujarlo o golpearlo con algo, ella se sentía indefensa con tenerlo encima. Sin embargo, Albert Wesker asomó su rostro para robarle un beso, ella giraba su cabeza así rompe el beso pero él la obligó a que lo mire y que su rostro quede firme al momento de besarla otra vez. Él se quita sus guantes de cuero negro para introducir su mano derecha por debajo de la ropa, explorando los senos de la joven, quien trataba de contener las lágrimas, queriendo despertar de esta horrible pesadilla; no podía sentir la mitad de su cuerpo y esto se debía a algo que habrá comido o le inyectaron mientras que dormía. El sujeto seguía explorando su cuerpo, acariciando y haciendo círculos con sus dedos sobre el abdomen de la muchacha, aún continuaba besándola, lento pero fogoso y la obligaba a que abriera un poco más la boca para que su lengua se introdujera, haciendo un pequeño jugueteo de lenguas, Jill ahogaba un gemido se sentía rara…Un profundo eco pudo escuchar de sus propios latidos de su corazón. Su mente le gritaba que se resista, que huya como pueda pero su cuerpo dormido no podía, no le permitía ni siquiera levantarse u oponerse…Las opciones se terminaban ¿Qué podía hacer?

Poco a poco, las lágrimas empezaron a deslizarse por su mejilla hasta humedecerla, Wesker se da cuenta de esto y rompe el beso, hacia contacto visual con ella y seca sus lágrimas.

P-Por favor, déjame ir —habló con voz ronca, trataba de suplicar que la deje libre.

No puedo y no debo —contestó, tras levantarse de la cama y retirando sus manos de ella, di media vuelta para retirarse en silencio, la puerta se deslizaba para cerrarse a sus espaldas.

Ese día, Jill volvió a llorar tenía miedo de que algo más suceda con ella y no solo por los experimentos, sino por las intenciones de su enemigo.

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Su cuerpo chocaba de frente contra la pared, el sujeto parecía estar apegado a ella. Por más, que ella buscaba la manera de liberarse de su agarre, sentía como él olía su cabello y deslizaba sus manos sobre su brazo que fue al descubierto. La joven trató de pegarle un codazo en el abdomen de su enemigo, por más que haya recibido el golpe, Wesker ni siquiera se inmutó en moverse; su mano derecha se deslizó por su cuello hasta tocar el mentón, aún estaba a sus espaldas, mientras que la izquierda movía hacia un lado la bata médica, sea a quien sea que le haya robado el uniforme. Jill miraba de reojo como su muslo fue expuesto para ser tocado, nuevamente, por esos guantes de cuero.

Mientras más te resistas, más voy a insistir —le susurró en el oído.

Ella trató de mover sus piernas pero él seguía sin moverse, hasta que sintió como su mano se deslizaba desde el muslo, hasta ir metiéndose dentro de su ropa. Jill ponía sentir esa respiración por su nuca, le inquietaba sentirse así, atrapada. Cada vez que forcejeaba, Wesker solo demostraba su risa profunda, que causaba una reacción escalofriante ante la chica que se le insinuaba.

Déjame ir, Wesker habló en voz baja, maldiciéndose internamente por su voz que se quebraba con cada manoseo del enemigo. Le desagradaba su presencia pero lo peor de todo, es que su cuerpo reaccionaba de otra manera.

Ella misma se asqueaba.

¿Por qué debería? Interrogó, haciendo una pequeña presión en uno de sus senos, haciendo que la joven ahogue un gemido —Eres mi experimento, Jill, después de todo…Yo te salvé.

¡Nunca te pedí que me salvaras!— musitó, elevando el tono de su voz quebrada ¡Chris va a descubrir que estoy viva!

De pronto, Wesker apretó su mentón, quitó su mano que se escondía por debajo de la roba de Jill, para apretar su cabeza y rostro contra la pared, haciendo un ligero golpe seco, la joven se quejó gritando en voz alta pero él tapó su boca con la otra mano. Las lágrimas empezaron a caer, humedeciendo las mejillas de la ex Stars, quien cerraba los ojos para imaginarse que estuviera en otro lugar, que toda esta pesadilla terminara pero sabe que no será así

¡Nunca vas a escapar Jill!Exclamó molesto con volver a escuchar el nombre del otro hombre—. Chris no te merece… Después de todo lo que hago por ti, así me tratas.

¡Prefiero morir!

Ella gritó pero todavía sentía una presión en su boca, la estaba asfixiando, eso causo que entrara en desesperación, su cuerpo luchaba nuevamente para escaparse. Albert hizo una mueca de disgusto, estaba molesto con ella y con Chris, a quien la joven lo mencionaba bastante seguido, quitó su mano de la boca para dejar de hacer presión. Él esperaba que ella lo agradecería, después de todo le salvo, la "revivió"; Excella es una mujerzuela, no es de su gusto, solo la utiliza para que su negocio tenga éxito, nunca le interesó ese tipo de mujer. En cambio con Jill, recordar viejos tiempos le genera un poco de bronca porque en el medio de ellos siempre estuvo Chris Redfield.

El rubio de gafas oscuras se queda analizando silencio la posición que ambos continuaban, Wesker saca una jeringa de su bolsillo, nuevamente, vuelve a sujetar fuertemente los brazos de aquella mujer para clavarle la jeringa en el hombro derecho, haciendo que ella casi pierda el equilibrio de sus propias piernas; entonces, desde ese momento, él prosiguió actuar, aprovechando la ocasión tras sedarla, la bata volvió a levantarse… Los cuerpos se movían con cierto frenesí.

Del otro lado de la habitación, había una mujer escuchando ligeros golpes contra la pared pero nunca le dio importancia, ya que un guardia le informó que su socio estaría ocupado hablando con sus clientes.

Valentine en los próximos días no sentiría nada y él empezaría a analizar como reaccionaba el virus dentro de su cuerpo, Jill cada día estaría dispuesta ante su amo y señor. Por más que Excella discutiera con Wesker por haberla reemplazado por Jill, actos de venganza tratarían de corromperla pero el rubio siempre estaría ahí, consolándola a su manera y curándola. Aunque también tendría su propia rebeldía, no solo contra Excella por desquitarse con ella, sino que también existiría momentos en donde su mente trataría de tener conciencia, de nuevo.

Albert Wesker la tendría bajo su control de nuevo, no solo al administrarle el virus, sino también sobre su cuerpo…Disfrutando cada detalle, aunque a esa muñeca de trapo no demostrar ningún sentimiento por él, como le hubiera gustado que ocurriera antes, en las cenizas de Raccoon City.


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Por la mañana, ella amanecía en una amplia habitación, rodeada de muebles caros, se daba cuenta de eso por el tipo de madera y su diseño, lo mismo por las cortinas de color bordo que por la suavidad de su tela parecía ser costoso. La joven miraba a su derecha para encontrarse con el cuerpo de un hombre de cabello rubio, quien le daba la espalda, las sabanas seguían cubriendo su cuerpo desnudo. Ella observaba todo desde la ventana, la cantidad de personas ya mutadas deambulaban y obedecían a una voz femenina que se trasmitía a través de altavoces o parlantes, informando de unos nuevos visitantes que estaban recorriendo parte de África, se le hacía indiferente escuchar que Excella nombraba a los visitantes, por alguna extraña razón siente que de alguna parte escuchó ese nombre, por otro lado, se le hacía indiferente y desconocido.

Chris Redfield, Chris Redfield…Nada, nada venía a su mente. Unos brazos fuertes y musculosos la rodearon por la cintura y el rostro de un hombre que se acercaba hacia ella para besarla por desde la nuca hacia el cuello, Jill se mostraba obediente ante el tacto, no sonreía, no reaccionaba solo se dejaba manosear por ese sujeto. Albert continuaba besándola, hasta voltearla para que lo mire a los ojos, esos ojos rojizos tan intensos como la lava, esos ojos donde se notaba que había vendido su humanidad a cambio de perfeccionarse por sí mismo. ¿Acaso ella sería la siguiente perfeccionada? Era tan obediente, tan sumisa como también, que actúa en el momento, sin protestar, sin reclamar nada a cambio.Él se propuso un nuevo proyecto que ni siquiera su socia estaba enterada y que solo involucra a Jill…"La reproducción de la perfección" Esto significa, crear al heredero perfecto, poder, habilidades, inteligencia y de carácter como líder.

Ambos estaban tapados con sus sabanas, él sabía que pronto Excella vendría a despertarlo, como siempre trataba de insinuarse, por su parte, no la soportaba solo la utilizaba para llegar a sus objetivos como siempre hizo con otras personas. Jill tenía su cabello teñido de rubio, al parecer su socia quería algo de discreción al momento que la enviaba en hacer ciertos negocios a parte, también si se trataba de expandir el virus en Africa.

Ella lo miraba de reojo hacia Wesker, sintió una pequeña punzada en su cabeza con la palma de su mano no pudo disimular su dolor de cabeza. El sujeto la guio hacia la cama nuevamente.

—Necesitas otra inyección —le habló una vez que la sentó en el colchón.

—Sí, amo —contestó mostrando una gesto de dolor en su rostro —Me duele la cabeza.

Ella extendía su brazo y él le clavaba la aguja sobre la piel. La joven lo analizaba en silencio, cada mañana, cada día, cada noche… Venia hacia él, porque tenía órdenes para ella, en ningún momento se negó en revelarse, tampoco en mostrar alguna resistencia porque Jill le es fiel, obedece, cualquier misión sería capaz de seguir al pie de la letra porque ella está bajo su control.

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Después de mucho tiempo, él mismo estuvo frente a la tumba de Jill Valentine. La vio caerse al vacío junto con Wesker, él la perdió en aquella misión. Sufrió tanto tras recordar constantemente y sintiéndose culpable. Señalándose a sí mismo, en que su final tenía que haber sido de esa manera, caer al vacío arrastrando a su enemigo. Solo por defenderlo a él, para evitar que sea asesinado por Albert. Ella lo había golpeado a Chris, su máscara se retiró de su rostro. "¿Qué le hizo, Wesker?" Fue lo único que pensaba al mirarla al lado del enemigo, siendo tan obediente y bajo sus órdenes, bajo su control. Había quedado en shock, tras descubrir la verdadera identidad de ese ser que infectaba a las personas en África… Se trataba de Jill Valentine.

— ¡Jill, soy Chris! —exclamó, con euforia. Sentía que los huesos de su brazo derecho se rompían, cada vez que ella presionaba el agarre.

Ella no era Valentine, ya no es ella. Todo lo que recuerda de su carácter, los momentos previos a misiones, las charlas y sobre todo, su compañía que tanto la estima. Sería capaz de recuperarla…De alguna forma, todo tendría que tener una solución.

—Excelente, Jill —le felicitaba Albert, aplaudiendo con cierta simpatía y satisfacción por solo verlo siendo torturado de esa manera.

Un puñetazo la alejó del mejor momento, Sheva estaba ahí, acompañando a Redfield y cumpliendo su deber como para protegerlo. Defendiéndolo de Valentine, peleando contra su nueva rival, quien retrocedía al momento del contraataque y tratando de defenderse utilizando sus brazos. Albert hizo una mueca de disgusto, ante tal interrupción, estaba viendo que su mejor experimento estaba siendo dañado y retenido por la otra compañera de Chris. Sus labios formaron una línea caída, hasta que mostraba sus dientes rechinando por la molestia de ese dúo.

"Que rápido, Chris ya abandonó a Jill" pensó, avanzaba con lentitud. Hasta que en un abrir y cerrar de ojos, para sorpresa de Sheva; fue golpeada haciéndola que caiga al suelo de manera brusca, el ruido de la caída era seco y sordo.

Valentine estaba a su lado, de nuevo. Aunque decidió hacer algo frente a su rival, dándole algunas indicaciones a la joven que lo acompañaba; le agradaba la idea de verla tan obediente, y sin resistencia alguna, cuando se atrevió en tocarla su barbilla elevándola un poco con sus dedos para que quede a la altura de sus labios. Se tomaba su tiempo para analizar aquellos ojos azules claros, recordando todo el desempeño que invirtió en ella y en lo que piensa invertir a futuro con su nuevo proyecto. No solo esa mujer estaba controlando, sino que desde el principio él se sintió controlado por ella, porque no siempre iba a negociar con su socia, Albert regresaba a buscarla a Jill; por un lado, él quería asegurarse de que aquella mujer no intentara en escaparse de nuevo, también, ella lo controlaba y se aseguraba de que no intentara atacar a alguien o en buscar a Chris… ¿Quién sabia ella de las cosas que estaba haciendo él? Nada, pero le gustaría creer que a pesar de tenerlo cerca, no estaría contaminando al mundo con el virus.

Él apenas miró de reojo, para comprobar y verificar el dolor que sentía Chris Redfield al verlos besándose delante de ellos. Sus labios se profundizaban, su compañera solo seguía sus instrucciones como debe ser; como le ordenó y ella obedeció, siendo tan servicial y lo sabe por todo el trabajo que realizó bajo su se sintió raro, obviamente, le estaba destrozando lentamente el corazón al otro sujeto. Wesker comprendió que cuando existió un momento de resistencia durante el periodo de prueba de experimentos, ella se había resistido ante sus toques y suplicaba por su vida, hasta el momento que se atrevió a besarla de igual manera que en esta "gloriosa" escena. Pero esto es diferente, no había lágrimas de su parte que lo hacía disfrutar más del beso, adoraba ver como alguien suplicaba, se rendía ante él. Ella ya no era la misma, ni siquiera sabe ¿Cuáles son sus sentimientos hacia él? Pero sabe que no le corresponde por eso era mejor manipularla hasta el punto de hacerla creer que sentía algo por él y no por Chris, mantenerla así valió la pena. En teoría. Llegó más lejos con Valentine como siempre quiso y estaba de su lado, era lo único que le importaba.

Ya tuvo lo que quiso, controlar y utilizarla para un propósito, y después aplastar estrujando los sentimientos de Chris Redfield hacia Jill Valentine.

La sensación seguía, pero le gustaba de alguna manera, por más que se contradecía mentalmente. Distancio sus labios, su compañera lo miró por unos segundos y después, veía hacia Chris y Sheva.

Albert estaba decidido a su siguiente jugada: —Qué tal una pelea de dos contra dos, ¿Qué me dices Jill?

— Si, amo — aceptó, después de mostrar su indiferencia una pequeña sonrisa de lado apareció en su rostro.

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Años más adelante, un niño de castaño rojizo estaba jugando a la pelota junto a su madre, o quien decía ser su madre. Nadie los estaba espiando, solo se encontraban jugando sin importar lo pobres que eran, esa mujer se encargó de criar bien a ese muchacho… Sin saber quién es su padre y madre biológicos, al pensar que también esa mujer fue una ex científica de la empresa farmacéutica Tricell; recuerda que Wesker había criado a un bebé prematuro hasta la edad de diez años, estaba pasando por un desarrollo adelantado, fue alimentado por la madre hasta ciertos meses y luego, fue encubado y con tubos para seguir adelantando el desarrollo del niño, con la idea que llegue a la adolescencia para explotar sus habilidades y su inteligencia.

La idea de Wesker, no es que quiera un hijo o quizás sí, también el proyecto de "La reproducción de la Perfección" era una idea para cambiar de cuerpo, o trasladar parte de su mente al de ese niño- adolescente, con la intención de poder escaparse de la mejor manera y que su cuerpo sea solo un cascaron vacío para que crean que había muerto. Sabía que Chris Redfield estaba decidido matarlo y junto a la BSAA.

A la ex científica le preocupaba por el futuro que le esperaba a ese chico, que estaba por cumplir trece años, que sea idéntico a su padre, sobre todo su perspectiva de como ver el mundo y la humanidad.

—Jake, vamos a comer.

—Sí, mamá…

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Fin-


N/A: Perdón si me tarde un poco en actualizar, espero que este capítulo les guste. Solo desarrolle de manera sutil algunas cosas, no es que me voy a enfocar precisamente en todo. Espero que les haya gustado, como a mí que disfruté en escribirlo. Sé que es raro este Shipp pero me gusta, aparte de otros. No quiero decir que Jake sea hijo de Jill, pero es todo muy sospechoso imaginar que Wesker tuvo a Jill todo este tiempo. Sobre la idea volada que agregue sobre "El proyecto de la reproducción de la perfección" es una idea mia, jajaja puede que sea exagerada xD

¡Espero que les haya gustado, Saludos y cuídense!

Atte. J.H ©

PD: Hola Manu entiendo que decís que escriba algo sobre Fairy Tail pero aun no tengo pensado en aparecer en ese fandom. Por ahora tengo enfocado escribir one-shot y terminar mis fanfics que dejé en hiatus, como algunos de Iori x Leona que se merecen un final y otro sobre Eddie x Lisa. A parte de Yamcha x OC, ¡Saludos y cuídate!