Admitiré antes que nada que mi escritura en primera persona es un asco. Lo admito pero no lo acepto. En realidad esta historia nace de mi deseo de desarrollar mi estilo a un grado decente, no lo he hecho nada bien hasta ahora y mi vergüenza es saberlo, pero es que es tan… ¿tedioso? Muchos fics están escritos en esta forma y yo… (Llanto desesperado) yo creí que sería una buena idea intentarlo. No fue así. Y sí, ahora viene la excusa, yo abandone esta historia (no lo hice) porque quería ensayar un poco más antes de entregar capítulos escritos mediocremente; no logré mucho (¿no logré nada?) es solo que no se me da muy bien, entonces pensé: ¿Porque no adaptarla a mi estilo común de narración? Intenté hacerlo (pensaba intentarlo) pero antes de lograr nada, Layla-chan, me aseguras que está bien de este modo. No te creo nada desde luego, pero al menos me permites recordar la verdadera razón de crear esta historia que es precisamente, ¡entrenarme en este estilo! Yo en verdad anhelo manipularlo algún día perfectamente, me costará media vida lo sé pero, es igual, continuaré hasta lograrlo, de hecho, pensaba extender esta historia hasta que lo lograra XD, pero suena a mucho trabajo y me parece que con algo así como 6 episodios este joven fic quedará perfecto, he de sufrir la pena de tener que lamentar el hecho de que lo que pudo ser una gran historia, quizá no se logre debido a mi mala escritura pero, por lo menos podré justificarme al mostrar mis yemas desgarradas y adheridas a mi ocupado teclado pues esa será la prueba máxima de que nada quedará en una falsa promesa o un fútil intento. Kiyohime Blaze sabrá superar sus propias debilidades y carencias, mientras tanto, un episodio más de esta extraña anécdota protagonizada por Yaya, Hikari y mi tan apreciada Nami (personaje de mi invención que me ha parecido excelente para darle sabor a "Dulce Tentación" y al cual le he tomado un gran afecto). Por favor, disfruten de la lectura.
Disclaimer: Strabery Panic no me pertenece.
Cap II
"Nanto Yaya"
Fue raro conocer a alguien como tu Hikari, nunca pensé que llegaría a toparme con un ángel en esta escuela, sin embargo, esta tarde he visto uno…
Justamente el día antes de comenzar el segundo año en Astraea. Me encontraba en el ensayo matutino del coro, precisamente en la capilla donde se celebran las ceremonias de las 3 escuelas que existen en esta colina, aún eran vacaciones pero, yo había regresado 3 días atrás por petición de una sempai, la líder del coro de hecho. Me uní oficialmente a dicho grupo hace como un año, aunque podría decirse que he pertenecido a él desde siempre. Debido a las constantes victorias de las que se ha hecho, su fama es nacional. Muy pronto se celebrará el siguiente concurso inter escolar de coros, así que Kirie-sempai, la líder, me ha pedido volver antes de casa y… bueno, es difícil negarle algo, me es difícil a mí.
En realidad prefiero pasar el mayor tiempo posible en casa pero… pocas veces se tiene esa oportunidad en esta escuela. ¿Sabes? Yo he crecido en este lugar, todas mis memorias se remontan a Spica, a Astraea… Llegue aquí desde preescolar, sí, desde algo así como los 4 años. Creo que recordaré toda mi vida el momento en que mi padre nos anunció a mi madre y a mí que así sería. Me deprimió sobremanera saber que tendría que ir lejos de casa pero, creo que lo que yo sentí no se compara con lo que habrá sentido mi madre, ella simplemente lloró inconsolablemente desde el primer momento, pidió incesantemente a mi padre que no me hiciera ir pero… el solo habló del prestigio de la familia y de cómo lo aumentaría el mandarme a esta escuela, dijo que solo la gente con más dinero en el país envían a sus hijas ahí y cosas como esa. Ella me abrazó por casi una hora luego de que él se fuera para evitar escucharlo, yo estaba asustada, no quería ver a mi madre así pero, mi padre lo había decidido ya, nada podía hacerse ahora, yo lo sabía y aun así, no sabía muy bien cómo actuar, solo me abracé a mi madre y le prometí que volvería en cuanto iniciaran las vacaciones, sonreí como pude, quería calmarla y creo que funcionó porque besó mi mejilla y se calmó.
A partir de ese momento no se separó de mí para nada, incluso dormía conmigo, muchas veces lo hacía pero, solo cuando mi padre salía de viaje, ahora simplemente lo hacía. Así pasaron los días, en la segunda semana, un sábado por la noche, ella empacó mis cosas, parecía triste pero no lloró más, al menos no frente a mí. Una vez más durmió conmigo, mi padre estaba en casa pero, ella sencillamente lo ignoraba, estaba todavía molesta con él. Al día siguiente me despertó temprano, yo nunca duermo mucho así que fue fácil. Me dijo que había llegado la hora, esos días simplemente fueron los más hermosos de mi vida, quedarán guardados en mi memoria toda mi vida.
Después de desayunar, nos dirigimos al auto y nos encaminamos a Astraea Hill, luego de 4 horas llegamos, sí, yo también llegué un domingo. Tenía el corazón destrozado, mamá hizo todos los trámites, yo no solté su mano ni un instante, no quería hacerlo pero… si se lo decía lloraría otra vez, nunca me ha gustado verla llorar, una mujer tan fuerte… me dolía en el alma saber que sufría pero, nada podía hacer. Me acompaño a mi cuarto donde acomodó mi equipaje, no estoy segura de si eso podía hacerse pero… nadie lo evitó, no podrían. Lo hizo tan lentamente, yo estaba feliz pero, sabía que el momento de la separación llegaría de todos modos. Cuando terminó me abrazó fuertemente y me cargó en sus brazos, eso me hacía sentir tan segura, tan protegida… acogida por sus cálidos brazos, fui feliz tan feliz en ese breve instante, finalmente me bajó y sacó una caja mediana de una bolsa que traía consigo, aunque yo no la había notado, serían los nervios que me impedían ser perceptiva. Me la entregó, la abrí y pude ver el contenido en su interior, era un pastel completamente de chocolate, de esos que ella solía hacer en casa. No lo sabes, pero mamá es dueña de una gran cadena de restaurantes y la especialidad en cada uno de ellos son los postres, ella es chef pastelero de mucho renombre, y te contaré algo, esos deliciosos postres son hechos por ella. Ella los crea y les entrega la receta a sus empleados de mayor confianza. El que me entregó aquel día era su más reciente invención pero prometió que solo lo prepararía para mí, cosa que ha cumplido hasta ahora y te diré, que me encanta que así sea. "Te enviaré uno cada semana" dijo mientras me sonreía amorosamente, yo por mi parte extendí la caja hacía ella, quería que los comiéramos juntas, como cuando estábamos en casa y ella experimentaba con nuevas recetas, yo… no quería que nos separáramos, pero, pero… oh, en fin…
Luego de disfrutar de aquel pastel se despidió, ya había atardecido. Me pregunto que habrá hecho mi padre en ese tiempo. Yo no había pensado en él y sé que mi madre tampoco, creo que seguía molesta con él. Me pregunto si lo ha perdonado ya, supongo que sí, el tiempo ha pasado, además, ellos siempre se llevaron bien, él la quería tanto… y ella a él. Además, ella no es una persona que sepa guardar rencor, siempre me decía que alguien que crea postres, debes ser feliz y sonreír siempre… yo, de verdad quería irme a casa con ella, pero era imposible ya, al final, se despidió y se fue, cada paso que dio de mi cama hacia la puerta me partió el corazón, hubiera corrido a alcanzarla pero si lo hacía… no sé qué hubiera pasado, tan solo iba a dejarme en aquel lugar que con el tiempo, se convertiría en mi hogar. Nunca me ha interesado el prestigio ni nada de eso pero… "esfuérzate Yaya-chan. Conviértete en una jovencita fuerte. Disfruta cada día que pases aquí. Yo… te esperaré siempre, cada día, hasta que vuelvas a casa. Yo siempre te… esperaré…" Para cuando terminó de hablar, sus lágrimas ya fluían por sus mejillas y yo ya había corrido a abrazarme de sus piernas, estaba detrás de ella, no podía verla pero, sabía que no podía dejar de llorar y para entonces yo tampoco "Me esforzaré. Yo lo haré mamá. Regresaré pronto a casa, cada vez que pueda" ella se giró y se inclinó hasta quedar a mi altura que en ese entonces no era tanta "Eso es pequeña Yaya. Yo vendré a buscarte de vez en cuando…"Al final se fue como estaba planeado y yo me quedé en la habitación, sola, miré a la ventana y vi cómo salía de los dormitorios y recorría todo el camino hasta llegar al auto, me pareció que no le hablo a Papá, tampoco subió en el asiento del copilo, una vez ella dentro, se fueron y… mi vida en Astraea Hill comenzó.
Ciertamente me buscó algunas veces, muchas si consideramos que tiene que viajar constantemente dentro y fuera del país. Yo por mi parte estudié tanto como pude, las clases eran mi único interés, pero un día… durante una ceremonia, el coro se presentó. Yo vi a sus miembros, esas chicas parecían tan grandes entonces, quizá tanto como mamá. Sus voces me llenaban de calor el corazón, me recordaban los abrazos de ella. No me moví ni un poco mientras las escuchaba, la ceremonia terminó luego de un rato pero… yo quería seguir escuchando esas voces tan hermosas, quería cantar con ellas. Las seguí y llegue a la parte trasera de la capilla, no el jardín donde tú y yo nos vimos por primera vez. En el salón que hasta hoy es donde se practica. Todas se reunieron, acababan de tener una presentación pero, ensayarían una vez más, ahora le encuentro sentido a tal entrega, los mejores han de aprovechar cada segundo para pulir sus habilidades. Su ensayo comenzó y yo te juro estaba conmovida; para la quinta canción yo estaba completamente dominada por esa bella melodía, tanto, que sin darme cuenta comencé a cantar, conocía la canción así que no fue problema seguirlas pero… eleve tanto mi voz que inevitablemente me escucharon, todas callaron y me dejaron seguir, no me di cuenta hasta que terminé, tenía los ojos cerrados y cuando los abrí me encontré con todas esa miradas curiosas, nunca he sido nerviosa pero, claro que me tomaría por sorpresa algo así, en fin, todas esas chicas se abalanzaron contra mí y una me tomó en sus brazos, supe después que era la líder, preguntó mi nombre y bueno… que te puedo decir, estaban completamente rendidas a mis jóvenes encantos, me tocaron tanto que me estaba mareando, yo era como un lindo peluche para ellas pero, después de eso me permitieron asistir a sus ensayos y… al final de ellos me daban la oportunidad de cantar con ellas, desde tan corta edad entenderás ahora la razón de mis pulidas habilidades, pero es que no pude evitar ir a escucharlas todos los días, yo en verdad quería estar ahí y ya que ellas me lo propusieron… acepté. Mucho me dijeron que sería genial si pudiera ser un miembro oficial pero, claramente mi corta edad era un problema, comenzaba a acostumbrarme a ello pero, tampoco me amargaba, con el tiempo conocí gente nueva, incluso de otra escuelas como Tamao-chan, ella es un año mayor que nosotras pero, te aseguro que es casi imperceptible. Nos llevamos bien desde el principio, ella al igual que yo en ese momento no compartía habitación así que a veces nos reuníamos clandestinamente en su cuarto o en el mío por las noches, bebíamos té que ella preparaba y compartíamos el pastel que a mí me enviaban. Era muy divertido estar con ella, también es una chica muy inteligente así que algunas veces me ayudo con los deberes, tienes que conocerla, es una buena chica.
Bien, aunque pase casi toda mi infancia con Tamao, la verdad es que una vez llegué a la adolescencia, mis intereses se definieron un poco más, no sé si sería el hecho de que siempre me rodearon chicas mayores y muy, muy sexys o… tan solo un capricho sin fundamentos aparentes porque, cuando me interesé por las relaciones no amistosas, siempre busqué chicas mayores (o más bien ellas me buscaron a mí), mi hermosa cara y mi cuerpo perfecto ayudaron bastante, lo cierto es que jamás se me pasó siquiera pensar en salir con alguien de mi edad, ni mucho menos menor, solo no era posible. La verdad jamás hubo un compromiso real con nadie pero, te aseguro que todas mis relaciones fueron muy profundas.
Un día al finalizar los ensayos, decidí conocer un poco más aquella capilla, mientras caminaba sin dirección fija, algo llamó mi atención, era una puerta de madera al fondo de un pasillo un tanto estrecho, me dirigí hacia ella y la abrí, Hikari, en ese momento me topé con un hermoso paisaje, el ruido no llegaba hasta él y eso lo hacía lucir tan místico… solo desee que mi madre pudiera ver eso, quería compartir tal vista con ella, a quien tanto quiero. Quién me iba a decir que años después me iba a topar con un ángel en ese mismo lugar, ¿cómo fue que llegaste a él? Está casi oculto y… bueno. Aquél día yo salí para tener mi momento a solas como siempre, no importa cuánto tiempo pase, ese lugar sigue siendo mi favorito. Conforme me acercaba a la puerta que daba al patio trasero, jugando con mí boina, percibí una hermosa voz que se aclaraba conforme me acercaba. Tal canto era como un hechizo; sin embargo, ver a la hechicera… no, al ángel que emitía tales notas fue… mágico. Solo pude perderme en tu canto y cual marinero ante una hermosa sirena, caminé hacia ti completamente dominada, sin embargo, cuando notaste mi presencia, callaste aparentemente asustada, me miraste con miedo y… escapaste de mí, lo cierto era que tu hermosa mirada azul me cautivó, me negué a dejarte ir sin conocer tu nombre, corrí para alcanzarte pero, al parecer tal acto te asustó aún más, seguiste corriendo y yo también, de un momento a otro y sin que yo pudiera hacer nada, caíste, tropezaste con la raíz de un viejo árbol que se encontraba a tu paso, para cuando llegué hasta a ti, comenzabas a reponerte de la caída, solo pude arrodillarme a tu lado, perdida en la belleza de tu rostro, lo juro, jamás he mirado nada más hermoso y no pude menos que sonreír pero, volví a la realidad de golpe, tu rodilla, estaba herida, la caída fue la causa. Bien, no soy experta en curaciones… pero me pareció que podía ayudarte aunque fuera un poco, mi pañuelo sirvió. Lo envolví con toda la delicadeza que pude, todavía estaba afectada por tu dulce cara, tanto… que encontré fascinante incluso el color de tu blanca piel rasgada… ok, debo dejar de pensar esas cosas.
-¿Te duele?
Oh, Dios, ¿qué digo? Te has quejado, claro que te duele. Aunque… lo has negado. Realmente eres linda.
-Yo… te compraré otro – Dices en un susurro pero no entiendo tus palabras. -Tu pañuelo. Se arruinó – terminas y no puedo evitar sonreír, tu honestidad es tan dulce…
Mmmm… me gustaría hacer algo por ti pero, no sé cómo hablarte, realmente eres muy tímida. ¡Ah!, lo tengo, has cantado hace un momento ¿no?, quizá si hago lo mismo ahora… bien, podría intentarlo. He cantado toda mi vida y justo ahora, no necesito entonarme, lo he hecho ya después de todo, el ensayo del coro acaba de terminar. Comienzo en mi mejor tono, quiero adoptar el mejor ritmo, quiero que mi canto llegue a ti, quiero… que tu canto se una al mío… por eso, solo por esta ocasión… cantemos juntas.
En verdad mis sentimientos logran llegar a ti, porque atendiendo mis deseo comienzas a cantar también y lo haces maravillosamente lo que causa en mí una emoción desconocida hasta ahora, quisiera, quisiera quedarme más tiempo contigo pero… debo volver a los ensayos, en la próxima ceremonia yo estaré entre las voces principales y… hay tanto por hacer. Solo… solo tengo que irme y lo hago. Mientras camino una vez más hacia la capilla noto que he olvidado despedirme, preguntar tu nombre… tampoco llevabas algún uniforme y… "Yaya eres una tonta" suspiro, de nada sirve ahora reprocharme, en todo caso alguien tan hermosa no puede permanecer oculta por mucho tiempo, aunque no pueda verte hoy, seguro que mañana te veré en la ceremonia de bienvenida. Perdida en ese pensamiento sonrío ampliamente y vuelvo al ensayo, este transcurre con normalidad, cuando concluye Kirie-sempai me hace esperar y me pide que más tarde la busque, accedo y me retiro a mi cuarto, sería buena idea cambiarme, también tengo que arreglar todo para mañana, en fin, una vez vaya con sempai no creo que me libere pronto.
Bien, no me queda más que intentar disfrutar mi último día "libre", voy tan pronto como puedo a mi habitación y la encuentro un tanto… diferente. Hay algunos libros sobre la cama libre, será… recuerdo de pronto que alguien llegaría este día, seguramente serán de esa chica, que raro, jamás he compartido habitación y… honestamente no tengo idea de cómo debería actuar, supongo que no me resta más que improvisar, me imagino que ha salido por que, no parece estar aquí, en fin, mi único objetivo por ahora es salir de esta toga, me encanta lo juro pero, llevo toda la mañana dentro de ella, creo tener derecho a cansarme de ella. Solo me dirijo al baño e intento abrir la puerta pero, antes de poder tocarla siquiera algo me lanza haciendo que pierda el equilibrio, quiero sostenerme de algo pero me es imposible, no hay nada cerca, inevitablemente caigo de espaldas y no es agradable en lo absoluto, un dolor seco ha recorrido todo mi cuerpo, lo raro sin embargo, es algo más, algo suave ha caído sobre mí. El impacto me hizo cerrar los ojos pero, puedo sentirlo aun así, los labios de alguien, acarician explícitamente los míos, no puedo evitar la curiosidad, en todos mis años en esta escuela es la primera vez que esto me pasa, abro lentamente los ojos solo para encontrarme con la imagen más encantadora posible, es nada más y nada menos que el ángel de esta mañana, definitivamente este es un día hermoso pienso mientras instintivamente he comenzado a profundizar el beso y logrando con ello que esta chica lo corresponda. Estoy intrigada pero, más que eso… embelesada.
Pronto, pero no demasiado, te separas de forma brusca de mi agarre, intentas separarte pero solo quedas a horcajadas de mi lo que sin duda me causa una severa excitación, en todo caso, una acción natural si tomamos en cuenta que estas semi desnuda justo arriba de mí.
-Así que el precioso ángel que encontré esta mañana me ha venido a buscar. – Digo divertida causando aparentemente tu enfado pero no puedo detenerme ahora - Parece que te impresioné ¿eh? Aunque esperarme así es muy… atrevido de tu parte.
Obviamente mi plan es molestarte aunque, siendo objetivos ¿qué haces tú aquí? Mientras te miro encantada intento encontrar respuesta a mi propia pregunta pero, supongo que la conozco.
-¡Yo no te vine a buscar!
Oh, así que la encantadora gatita tiene su carácter. Interesante.
Solo dejar las cosas así no me apetece, así que sin pensarlo me incorporo para alcanzar una vez más su dulce cercanía, la nueva postura es por demás comprometedora para ella, no sé exactamente cuál es su historia ni como terminó semi desnuda sobre mí pero… más que investigar me apetece iniciar un divertido juego, por eso cuando intentas escapar incorporándote completamente lo evito y te atraigo una vez más hacia mí, aunque no creo haber sido muy amable porque te quejas leve… y muy sensualmente, lo que provoca que quiera besarte una vez más y créelo, podría volverme adicta a tus labios.
Una vez nos separamos me dispongo a afrontar tu reacción, algo me hace pensar que no debo confiar en tu aparente fragilidad pero, me parece más interesante así y lo reflejo en una muy amplia sonrisa, sin embargo, luego de ponerte de pie, me miras, lo haces de modo casi dulce y… no me lo esperaba, y de hecho no debí hacerlo, casi en seguida me haces girar la cara con una bofetada horrorosamente dolorosa. Solo yo bajo la guardia en plena batalla.
-Eso es por el beso.
Dices y eso no hace más que aumentar mí diversión. Luces enfadada pero, recuerda querido ángel, "el que se enoja pierde" Me miras fijamente una vez más y noto la profundidad de tus ojos azules. Son como un hechizo que me hace perder en ellos y tal conjuro resulta infalible porque… me pierdo tanto, que solo puedo reaccionar cuando tu mano choca contra mi cara por segunda vez.
-Eso es por el otro beso.
Estas sonriendo, realmente lo haces. Bien, supongo que si el juego ya comenzó, solo podemos continuar hasta que alguien lo gane. Me levanto también y te miro fijamente, si eres intuitiva sabrás que TÚ eres mi objetivo y puedes preparar tus delicadas manos porque, quizá esta vez quiera probar algo más. Puedo leer tu mirada, intentarás escapar así que antes de que lo intentes camino hacia a ti, lo que hace que retrocedas minuciosamente, pero vamos, cuanto puede durar eso, este cuarto no es tan grande, dos metros los retrocedes en apenas 5 pasos, justo cuanto intentas iniciar el 6to, caes sobre mi cama, acción más conveniente, imposible. Casi enseguida me coloco sobre ti.
-Tus labios bien valen mil golpes.
Sin remordimiento alguno me acerco poco a poco a ti, intento calcular la tarifa de mi próxima posesión pero, mi concentración no es la mejor en estos momentos, quisiera, quisiera solo poder perderme en tu cuerpo y, y… me detengo tajantemente, pero es que… estás llorando. Tan rápido como mi flexible cuerpo me lo permite me separo de ti y no puedo menos que avergonzarme por mi reprobable conducta.
-Perdóname – digo quizá solo por etiqueta - no pensé que hubiera nadie dentro, sabía que alguien llegaría pero… - que pena – lo había olvidado. Tú eres Konohana Hikari.
Ok, lo estoy intentando, de verdad lo estoy intentando pero es solo que no puedo contener los sonrojos de mi cara contigo en esas pintas. En serio, exactamente ¿qué haces semidesnuda en mí habitación?
-Yo soy…
Intento presentarme esta vez de modo cordial pero, antes de que logre siquiera terminar mi cara arde… Auch, de verdad arde… ahhhh…. ¡Tú no eres un ángel Hikari! Ah, ya veo, por fin notaste tu apariencia, bien…
-¡Pervertida!
¿Qué? Espera, ¿acabas de llamarme pervertida? Pues déjame decirte nueva compañera, que-yo-no-fui la que… trato de entenderte pero es imposible… tan solo te levantas furiosa, me empujas y te encierras en el baño. No hablas más. Suspiro, supongo que me toca seguir implorando tu perdón.
-¡Te odio!
Está bien… yo quiero hacer las cosas bien pero no estás poniendo nada de tu parte. ¿Sabes que solo provocas mi lado travieso?
-¿A sí? – comienzo a hablar una vez más a la vez que esbozo una divertida sonrisa – pues a mí no me lo parece ¿sabes?
Amplio mi sonrisa esperando a que salgas furiosa y… no sé, ¿me dejes seguir contemplándote? Jaja… pero no lo haces, no respondes… no sales. Espera, estás realmente enfadada. Tu silencio me hace sentir culpable, ok, lo voy a intentar de nuevo…
-Está bien, lo siento, solo estaba jugando. Pero te juro que estoy tan sorprendida como tú, iba a entrar al baño cuando me caíste encima, ni siquiera sabía que estaba pasando hasta reponerme del golpe.
No he mentido, todo fue tal cual he dicho.
-Lo primero pudo ser un accidente, ¿y lo segundo?
Tu percepción es interesante, me causa gracia jaja.
-Ah, bueno – comienzo a decir - es que te veías tan sexy que… no pude resistirme, perdóname ¿sí? – Pienso que tu reacción es exagerada - Hay Hikari-chan, fue solo un beso, ya perdóname.
Si hubiera vivido esta situación por cada beso que he dado en mi vida… créeme, ya no tendría cara para esta fecha. O ya no la tendrían ellas, es decir… es siempre a mí a quien le roban los besos.
Pero no lo tomas con humor porque de pronto me gritas.
-¡¿Solo un beso?! ¡Te robaste mi primer beso!
¿Qué? Espera, eso no puede ser, es decir… Solo no. No, no, no. No se supone que… además yo no hice nada, fuiste tú la que…. ¡ahhhhh! Me siento mal…
-Saldré un momento para que te cambies, tengo que entregar unos papeles, tomate tu tiempo, tardaré un poco.
La toalla y mi boina están en el suelo, recojo ambas y coloco la primera en el perchero de al lado, me coloco mi gorro y salgo de ahí. Esto ha ido demasiado lejos y necesito distraerme. ¡Dios! ¿Cómo fue que todo terminó así? Camino hacia la puerta y salgo de la habitación. Mi sempai me pidió que fuera así que seguramente es algo importante; recorro el pasillo mientras medito lo que esa chica dijo "su primer beso" eso quiere decir que su cara de inocencia es real, ahora me siento verdaderamente una pervertida. Pero jamás planee algo así ¡lo juro! Tan solo se dio… me dirijo a la habitación de sempai, cuando llego a su puerta me detengo frente a ella y suspiro con fuerza, este ha sido un día por demás extraño y mi cara aún arde por los golpes que recibió, ¿será que en verdad los merecía? Aunque siendo objetivos, yo soy una víctima en todo caso. Bien, aunque los golpes ayudaron en algo a superar la excitación, apenas puedo creer que esa niña me haya causado tal impresión, es decir, si… es linda y todo pero, honestamente… jamás me han parecido atractivas las chicas de mi edad, es solo que… rodearme todo el tiempo de chicas hermosas, todas mayores que yo, creó en mí una especie de… "gusto" por mis sempai Jajaja. Al final nunca quise ser yo la que tuviera que mostrarle a nadie lo que era la diversión, me parecía en cierta forma algo… grotesco nada personal solo… me irrita la inocencia. ¡Dios! No puedo creer que haya tomado SU… ¡primer beso! Ahhh… me siento como una acosadora, en verdad me siento como una pervertida y yo ni siquiera… (Suspiro) da igual ahora, solo debo… olvidar eso y… empezar de nuevo quizá. Sonrío ante la idea y toco finalmente la puerta que se impone ante mí, esto es todo, mi vida debe continuar, ha sido un día extraño pero, no puedo solo perderme en él.
La puerta se abre con sutileza y puedo ver el interior pero antes de poder saludar soy arrastrada impetuosa hacia el interior.
-¡Auch! Sempai – le sonrío en cuanto la veo - Vine, como me lo pediste.
-Te estaba esperando. Las clases comienzan mañana y debemos prepararnos para reclutar nuevos miembros. Yaya-chan, además…
Sé que como siempre se ha hundido en el trabajo y no le interesará dejarlo pero, aunque nos vimos esta mañana… no soporto la tentación de probar sus labios, quiero dejar atrás lo sucedido con Hikari y solo Kirie-sempai puede ayudarme. Ella es… una especie de ser celestial ¿un ángel? Quizá, aunque no, ella es como una de esas Diosas de la mitología, es… como una joven Ninfa dotada de gracia y elegancia, un ser hermoso simplemente fascinante. Con ese rostro tan hermoso, esos labios finos, pupilas verdes hechizantes a juego con su tan larga cabellera azul que con justa razón es la envidia de muchas chicas, ella es… mi adoración. La beso tan apasionadamente que siento que estoy depositando mi alma en ella a través de sus labios. Me gusta, mucho de hecho, la vi muchas veces de lejos, aun antes de que fuera un miembro oficial del coro pero, jamás había podido hablarle, no de la forma en que quería. No sé como fue pero, lo cierto es que me encontré mirándola cada día, en cada oportunidad. Una sempai bella e inteligente, ella podía ser eso para cualquier chica de mi edad o menor… pero no para mí. Para mí ella se convirtió en una obsesión, en un sueño a realizar, en mi gran anhelo. Pero es que era en verdad hermosa, siempre lo fue, muchas chicas "interactuaban" conmigo como siempre, cada día, pero ya ninguna lograba apartarla de mi pensamiento. Jamás hablé de amor con nadie, no lo hice con ella, sin embargo… un día le hablé de cómo me sentía. Le conté todo, las horas del día que le dedicaba en mis pensamientos, la necesidad que sentía por verla cada mañana durante el desayuno, cada tarde durante los ensayos y cada noche luego de concluir con ellos. Me gustaba. La adoraba, quería estar con ella, solo eso. No me interesaba nadie más si podía tenerla a ella, pero si no podía… tampoco me interesaba.
Si lo pienso, quizá fue algo descarada mi confesión pero, ni yo era tímida ni estaba mintiendo. Era lo que sentía y no creo que a ella le pareciera mal porque me miró por unos segundos antes de sonreír con esa gracia tan hipnotizante que tenía ella para hacerlo casi todo, luego tan solo pregunto: "¿y cómo debo reaccionar a ello?" ella no bromeaba, en verdad deseaba conocer mis intenciones "¿qué buscas diciéndome esto?" Su suave y elegante voz me perdió en un hechizo que apenas noté mientras caía en él, me hundí en la duda, cierto, ¿qué buscaba? ¿Salir con ella?, supongo que sí, es decir, usualmente ese es el resultado de una confesión pero, jamás había salido con nadie, sí, había tenido muchas relaciones para entonces pero, nada formal, eran más bien como… ¿acompañantes cariñosas? Ok, eso sonó grosero. Pues bien… no eran "especiales" y ella, ella lo era, lo fue siempre… lo es ahora. Cielo santo, pensándolo bien, quizá era amor después de todo.
El fin de nuestro apasionado beso llega y yo no quiero aceptarlo pero, nada puedo hacer en contra de su cruel evasión.
-También te extrañé.
Es lo que dice. Su rostro está un poco sonrojado pero su respiración es armoniosa, incluso la mía está algo agitada. Siempre es así, su control es envidiable bajo cualquier situación, es decir, aquel día le confesé mis sentimientos y no pude más que recibir un beso en la frente al permanecer en silencio frente a ella por casi un minuto, se retiró. Y no pude decir nada. Fue una mancha en mi expediente, una conquista no realizada, una víctima no sometida.
-¿Cómo te ayudo?
Lo cierto es que tal falla me afectó en demasía, fue su rechazo, fue su evasión, fue su mirada, su sonrisa… odié su sutil arrogancia, pero no podía dejar de adorarla, de desearla… la quería, la quería para mí… y la tendría. Las tendría ambas, a su arrogancia y a ella.
-Comenzaré a hacer el papeleo, organizaré los formularios que serán entregados mañana y quiero que seas tú personalmente la que se encargue de reclutar a chicas con potencial.
-¿Y cómo sabré quienes tienen potencial? – Es decir, no soy Psíquica.
-Yaya-chan… lo sabrás. Te lo aseguro. – Y eso dijo ella. Suspiro, no sé porque lo intento, jamás podré ir en su contra.
"Sal conmigo" finalmente le grite mi deseo una semana después de mi fallido intento, en verdad me costó reponerme. Mi orgullo herido dolía, no quería saber de nadie, estaba deprimida y con justa razón. Esa fue la primera vez que quise llegar a algo con alguien y fui rechazada, entonces lo pensé. No me había rechazado, solo me había preguntado que pretendía con ella… y fui yo quien no pudo contestar. Meditando aquello, me armé de valor un buen día después de los ensayos y la esperé a la salida, por los exámenes que justo habían coincidido con mi depresión, no tuve que verla en esa semana así que tuve tiempo para reponerme y una vez lo logré casi completamente, hice un nuevo intento… pero tampoco me fue muy bien. Lo había planeado toda la noche, me había mentalizado todo ese día y ni así pude lograr nada "lo siento… tengo un poco de prisa" tal respuesta pudo ser el detonante a mi propia destrucción pero no lo fue. Ya me había propuesto conquistarla y definitivamente lo haría. Su nuevo rechazo… solo me ayudaba a reiterar mis objetivos. El tiempo paso y me convertí en la mejor del coro (claro, después de ella), no fue difícil debido a mi tan bien pulido talento, además, me uní a ella en sus ensayos privados con una profesora contratada directamente por la escuela. Ella era la líder y tenía un trato especial, yo por mi parte me encargue de convencer a mi tutora de que sería muy productivo dejarme tomar también esas clases y como era de esperarse… pronto pude pasar todo el fin de semana a su lado y además cantando, que era al final lo que más nos gustaba a ambas. Seguro que fue el canto mi mejor aliado al final, medio año pasó hasta que pude pedirle una vez más que saliera conmigo pero, esta vez a diferencia de la primera, yo la conocía un poco mejor… y ella a mí, quizá tuvo dudas aun pero, al final, terminó aceptándome, bien… no lo hizo textualmente pero… Ok, la bese, solo no pude con la tensión, sentía que no lo hacía, ella me rechazaría de nuevo a pesar de que ahora tenía todo para ser aceptada, es decir, ¡le dije lo que quería! Tal como ella me lo pidió, aun así… no me atreví a esperar su respuesta, no con palabras. La besé y me beso, eso fue todo y yo… tan solo atesoré ese día como el más maravilloso de mi vida…
Desde entonces estamos juntas ¿qué somos? No lo sé, quizá nada, pero está bien así. Sí el compromiso nos separará, entonces prefiero no tenerlo. Está bien solo estar con ella, está muy bien de esa forma.
-¿Me ayudas con los datos y sellos?
-Por supuesto.
La tranquilidad de este cuarto es insuperable; huele bien, está ordenado y cada detalle es reflejo de su dueña. Ah, cómo me encantaría dormir aquí por lo menos una vez… pero ella no me lo ha permitido; he decidido dejar de intentarlo por un tiempo, podría ser peligroso presionarlo. Mi humor decae mientras me resigno pero eso cambia rápidamente cuando escucho hablar a mi preciosa musa.
-¿Has conocido a tu nueva compañera?
Aunque su pregunta hace que se me dispare la glucosa, no estoy preparada para responder eso.
-¿Nueva? Ah…
Genial, ahora estoy balbuceando. ¿Pero se me puede culpar? Es decir, ¿qué le voy a contar? Sí, la conocí, estaba semidesnuda cuando me cayó encima y bueno, ella me beso accidentalmente al parecer y bueno, le correspondí, pero está bien ¿no es así? Es decir, esas cosas pasan. O ya sé, algo como "pues, no solo la conocí, también robé su primer beso, aunque fue un accidente jaja" ¡Nunca! Nunca le contaré lo que pasó esta tarde, ella no sabrá que le fui infiel sin desearlo ni que esa niña pues… pues… me gustó. No más que ella pero… ¡ahhh! Como sea, solo no puedo contarle esas cosas.
-¿Qué pasa?
Creo que le contaré después de todo.
-Verás. Nami-sempai, la verdad es que…
-Aunque entrará a segundo ella sigue siendo una nueva alumna también. ¿Crees que le interese el canto? Podríamos invitarla a unirse al coro, sería una buena forma de animarla; seguro que ella dejó algunos amigos a los que extrañará.
Le gusta cantar, ella lo hacia esta mañana. Es buena en realidad.
Giro con la velocidad de un rayo hacia mi sempai (ok, no tan rápido) Me he dado cuenta, lo he recordado ¡claro! Ese no fue el primer encuentro que tuve con Hikari-chan, la vi detrás de la iglesia mientras de hecho ¡cantaba!
-Seguro que ella querrá unirse – mis ojos brillan intensamente mientras aseguro tal cosa. Estoy emocionada lo admito, tanto como una pequeña que ha sido premiada con lo que ha deseado desde hace meses; pero no puedo evitarlo, mi mente se llena de los recuerdos de la voz de ese ángel, Hikari en verdad es un ángel.
Durante algunos segundos me pierdo de la realidad, pero el resplandeciente verde que da color a las pupilas de Nami-sempai me traen de vuelta, amo sus ojos. Ella seguro que está confundida, yo tan solo declaré aquello.
-Verás sempai. Por la mañana, mientras tomamos el primer descanso del ensayo, yo fui como siempre a la parte trasera de la Iglesia y ahí estaba ella, aunque entonces yo no sabía quién era. Estaba cantando. Sempai, su voz es… dulce… hermosa. Bueno, claro que al ser natural seguro que alguien con tu experiencia y talento le encuentra algunas fallas pero, si se une seguro que su voz se puede convertir en algo increíble. Sempai… creo que necesitas a esa chica en el coro.
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Finalmente voy de regreso a mí… al cuarto que comparto con Hikari-chan. Wow, esto es como abandonar de pronto la soltería. Aunque yo tengo a Kirie-sempai jaja… o al menos eso quiero pensar. Antes de entrar suspiro por tercera vez en mi día, hoy los suspiros no me abandonaran. Giro la cerradura y entro, creo que la he sorprendido, estaba leyendo según veo.
-Hola. Ya regrese.
Digo cortésmente para hacerle saber que soy yo pero ni siquiera me mira o contesta.
-Mira.
Lo intento de nuevo. Le extiendo la hoja y con dificultad la mira sin embargo el resultado es favorable.
-¡El santo Coro!
Su grito me alegra, al menos ahora sé que si me está atendiendo, aunque tampoco quiero incomodarla así que me alejo y me siento en mi cama al otro extremo del cuarto.
-Ah, me entregaron los formularios para reclutar nuevos miembros, y llené uno para ti, solo tienes que firmarlo y ya está.
En realidad no puedo decir si sempai estuvo de acuerdo o no, pero creo que la contagié con mi entusiasmo, solo pude asegurarle que Hikari era buena, y de hecho lo es.
-Tu voz es hermosa así que no puedo arriesgarme a que alguien más te tenga, le hable de ti a mi sempai y dijo que podías presentarte, solo te hará una pequeña prueba pero no te preocupes, lo lograrás, yo te ayudaré.
Me dirijo a ti de nuevo para explicarte la situación, en realidad no hay mucho que decir… o eso me parece a mí.
-¿No quieres unirte?
Mi pregunta surge luego de verte tan pensativa. En realidad creí que te pondrías feliz… además, también quería corregir un poco mi falta anterior, está bien, no lo hice a propósito, de verdad… aunque supongo que eso ya no importa.
-No sé qué hacer, nunca he estado en un coro.
Te miro y luces insegura así que me acerco a ti para mostrarte m apoyo.
-Sí, ya veo, los entrenamientos son muy rigurosos, pero creo que yo podría ayudarte.
En realidad no espero que aceptes pero…
-Está bien.
Tu respuesta afirmativa me sorprende pero me tranquiliza también. Recuerdo que justo en mi escritorio tengo las letras de algunas canciones así que voy a buscarlas, pronto regreso contigo otra vez y te las entrego.
-Estas son todas la canciones que el coro practica y algunas más, la que tendrás que cantar es esta, ¿recuerdas? Lo has hecho antes – tomas los papeles y me miras por un breve momento - ¿quieres que practiquemos?
La propuesta surge de la nada pero creo que sería conveniente para ti aceptar.
-Tal vez no deba molestarte, seguro que tienes cosas que hacer, apenas volviste de vacaciones y debes prepararte para mañana.
Tu negativa me parece hasta normal de algún modo pero… tu argumento no tanto.
-¿Vacaciones? – No logro entender tus palabras por un momento - ah, claro, no de hecho solo fui a casa dos semanas, en realidad es rara la chica que pasa todas las vacaciones con su familia, algunas ni siquiera salen.
-¿Qué?
Hay no, creo que me estás entendiendo mal.
-Ah, no te preocupes – te aclaro antes de que te hagas ideas raras, aunque me resulta muy graciosa tu inocencia Hikari jaja - lo que pasa es que la escuela jamás cierra y hay veces que debemos trabajar en vacaciones por los clubs, los concursos y eso, no es obligatorio. Además algunas chicas viven lejos y prefieren llegar antes a la escuela. En mi caso es porque mi sempai me pidió que asistiera a las prácticas, pronto habrá un concurso.
-Ya veo – dices un poco más tranquila.
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He preparado mi atril para colocar las hojas y me encargo de prepararlas para que Hikari pueda leerlas sin problema, comenzamos el ensayo pero aunque la chica lo hace bien al principio, pronto llega a la parte difícil y se estanca en ella. Vuelve a empezar por iniciativa propia pero falla de nuevo, y la misma historia otra vez. Puedo sentir su desesperación así que intento calmarla.
-Tranquila – le digo a la vez que me preparo para cantar - Si te desesperas no lograrás nada, mira, hazlo conmigo, esta parte solamente.
Le muestro la forma correcta de afrontar esa estrofa a la vez que recuerdo el momento en que me tocó a mí. Fue en los ensayos con Kirie-sempai, a mí también me costó mucho pero ella me ayudo al igual que yo lo hago ahora con esta niña, pensando en ello me es imposible evitar sonreír.
-Ahora tu – te digo una vez termino. Es importante ensayar para alcanzar la supremacía - ¿crees poder hacerlo sola? Es solo que necesitas acostumbrarte a esa parte, ¿quieres que lo hagamos juntas antes?
-Si no te molesta.
Oh, Dios… esta niña es tierna en desmedida.
-A mí me servirá también, no te preocupes, no te dejaré hasta que lo logres, ¿bien? – raro… pero no puedo evitar sentir que estoy tratando con una niña pequeña e indefensa, quizá al final esa es sin duda lo más cercano a la realidad.
Comienzo a cantar y me sigues en cuanto te hago una seña, la verdad no quiero que nuestra estancia en la residencia sea un infierno ni nada parecido, yo en verdad deseo arreglar las cosas con esta chica. La miro esforzarse conforme nos acercamos a las notas pesadas, ninguna deja de cantar y solo puedo esperar que logre superar el reto. Lo logra.
-¡Lo logré Yaya-chan!
Me emociono con ella, lo que no espero es que me abrace con tal entusiasmo, aun así sonrío, ella en verdad es como una niña pequeña jaja. Con tal idea en la mente acaricio su cabello como lo haría con mi hermanita pequeña, quizá una prima lejana tomando en cuenta que no tengo hermanos. Pero antes de poder retirar mi mano de tus rizadas extensiones rubias tú te separas de mí, así que hablo de nuevo.
-¿Lo ves? Solo necesitabas relajarte, ahora solo tienes que practicar y practicar, ya sabes que SI puedes.
-Gracias – escucho que dice mientras me acomodo mi boina – Me has ayudado mucho.
Termina de decir y le sonrío como muestra de mi disposición.
-Te ayudaré tanto como pueda para borrar esa mala imagen que tienes de mí, sé que no hemos tenido la mejor presentación pero…
Inevitablemente vuelvo al tema incómodo de esta tarde pero… quiero arreglar las cosas, yo en verdad quiero hacerlo. Me giro hacia ti pero antes de lograr toparme con tu mirada los papeles que estoy sosteniendo se me resbalan de las manos. Intento recogerlos pero me es imposible coger el último. Siento como pretendes inclinarte hacia mí para ayudarme pero antes de lograrlo te desplomas, dejo a un lado los papeles y me centro en ti, preocupada. Entonces lo veo, tu rodilla, la herida. No la has atendido como es debido y está empeorando.
-Hikari, no me digas que se ha inflamado así por la caída de hace rato. Lo siento, no me he dado cuenta, ven, vamos, siéntate en la cama, te curaré.
Si lo pienso bien, hoy solo le he causado problemas a esta chica. No tengo sin embargo tiempo para esto, me dirijo a mi cama y la rodeo para sacar un pequeño botiquín que mi madre prepara constantemente para mí, yo en realidad nunca necesite nada de esto pero hoy será útil. Una venda y pomada es lo que tomo y vuelvo con mi tierno ángel.
-Es árnica, mamá siempre me manda cosas como estas, le he dicho que no necesito tantas pero… ella es así.
-¿Te llevas bien con ella? – me pregunta.
-Bueno – pienso en que contestar - la adoro y ella a mí, si, nos llevamos bien – digo con convicción, luego medito un poco y complemento mi respuesta - aunque es muy celosa.
-Donde hay celos hay amor – responde acertadamente, cierto, muy cierto.
-Pues si… eso parece – digo antes de continuar con su rodilla - Resiste un poco ¿de acuerdo? Voy a vendarte para que no tengas molestias mientras duermes, solo debes cobijarte bien y así lo inflamado bajará. Mantener caliente el músculo ayudará bastante, estarás bien, la pomada también está trabajando – envuelvo por última vez la venda y la aseguro con un pequeño broche - Listo
La veo estirar su pierna y no parece que le moleste más.
-Gracias Yaya-chan, eres muy amable – dice con una sonrisa hermosa.
Su calma recién iniciada dura poco, puedo verla intentar levantarse seguramente para continuar con el ensayo así que la detengo.
-De ninguna manera señorita, debes acostarte, no te preocupes por la prueba, ahora estás lista, solo recuerda como lo hemos hecho, yo estaré ahí contigo.
Te relajas de nuevo y eso me tranquiliza.
-¿Conmigo? – cuestiona en un susurro y sé que es el momento de intentar cambiar las cosas.
-Sí. Ya sé, ¿Por qué no nos quedamos con el primer encuentro y esta última plática? Olvidemos lo demás. Comencemos de nuevo, ¿estás de acuerdo?
La miro con la esperanza de que ella simplemente acepte y de ese modo podamos ser amigas en plena forma pero, antes de poder evitarlo, mi cara arde de nuevo, lo hace sin remedio.
-¡Baka!
Hikari me ha vuelto a abofetear… y duele, duele en verdad horrores. Duele más que las veces anteriores, duele porque ella quería arrancarme la piel esta vez, ¿pero por qué? Está enfadada, su grito es feroz.
-Pero que… Hikari…
Intento razonar lo que acaba de pasar pero me es imposible. No entiendo. ¿Qué hice ahora? Solo quería arreglar las cosas y… ¡Ah! Me alejo de su cama en la cual se ha metido y envuelto casi como una maniática, ella no es un ángel, claro que no lo es… ¡está loca! Es una loca sin remedio…. ¡Dios! Sabe siquiera el peso de su mano… me arde la cara y es horrible. De saber que igual lanza bofetadas la beses o no… mejor la hubiera besado… Respiro hondo para intentar calmarme, esto igual va a continuar, seremos compañeras a partir de ahora y más me vale acostumbrarme a la pequeña fiera, eso servirá para el convivio diario, solo espero… poder con ella…
Una vida a pasado y ... he publicad, lo haré de nuevo, yo definitivamente no me olvidaré de mis historias. gracias por su lectura y layla-chan, este episodio fue terminado especialmente para ti en esta navidad XD, tu regalo tal como prometí.
Rod-san... tienes toda la razón, este no es mi estilo pero, pero... ¡yo quiero perfeccionarlo! así que sígueme apoyándome... y gracias por tu lectura y honestas palabras... tu comentario está aqui al fin, pero lo siento, yo no tengo face book ni esas cosas, nada personal es solo que se me dan mucho los vicios y creo que con el manga y anime tengo más que suficiente... gomen... pero ahora que tienes cuenta me puedes enviar un mensaje o algo así y podemos de ese modo mantener contacto si es lo que te apetece, en todo caso, gracias ya nos encontraremos en el siguiente capítulo...
