Cap. VIII "Fallas".
La tensión en el grupo es casi intolerante. Llevamos dos semanas sin parar en los dormitorios y solo regresamos en ocasiones para tomar clases y recibir trabajos extras que realizamos durante el trayecto de ciudad en ciudad. Esta vez el concurso de coros es más dinámico. Éramos el más temido hasta hace tres días que nos han robado la victoria y no puedo asegurar que nos recuperemos fácil de ello.
Bien, la historia es lo menos complicada, conocí a una chica de otra escuela en una de las reuniones de coros donde nos dan instrucciones y algo que comer o beber, la atracción simplemente fluyó y pasamos la tarde juntas, haciendo de todo, no quisiera dar detalles esta vez. El punto fue que me entretuve tanto que no llegué a tiempo a la presentación, lo que nos restó puntos. Desde entonces, la líder del coro no me mira, no me habla si no es para dirigirse a todas y evidentemente ha terminado conmigo, yo sigo cerrando los ojos con la esperanza de que todo sea un mal sueño. Como sea, la primer ronda ha terminado, ahora estamos empatadas con dos escuelas más y volveremos a Spica para el anochecer. Me siento deprimida.
Todos sabemos que Spica no perdona las derrotas y repudia las fallas, yo floto entre ambas calamidades.
Al llegar al dormitorio encuentro a una Hikari recostada boca abajo en su cama, al parecer leyendo, creo que le ha sorprendido el sonido de la puerta pero no se ha girado, eso me recuerda que incluso ella ha pasado de mí desde antes de irme, no pude arreglar nada porque no estuve aquí y ahora mismo eso me hace sentir como si otro pilar en mi vida se viniera abajo. Solo suspiro y me meto a la ducha, clean the sudor de mi cuerpo me pondrá algo de alivio. Así pasa y me voy a dormir en silencio hasta el día siguiente, como supuse, Hikari no ha dicho nada.
Creo que la última vez que me sentí absurdamente vacía fue cuando vi a mi madre ir en el auto de mi padre sabiendo que no nos veríamos en mucho tiempo. Demasiado. Es la mañana del Lunes y he despertado minutos después de lo que acostumbro, Hikari sigue durmiendo, aprovecho eso para prepararme y salir al comedor, creo que solo debería retomar mi rutina a antes de la llegada de mi pequeño Ángel, ya no recuerdo si hice algo para molestarla, pero no puedo pensar bien, ahora son demasiadas cosas, me siento tonta por dejarme distraer con una treta tan básica en un concurso tan serio, esa chica era claramente una trampa, ella ni siquiera formaba parte del otro coro, al menos no de las concursantes oficiales. Mi sempai era algo así como mi lugar seguro lo que ya no será porque crucé la única línea que nunca iba a borrar por mí,
Si lo pienso, la única razón por la que las personas no tomamos en serio las relaciones, es justo por eso, el miedo a las rupturas, al abandono, al distanciamiento con la persona que te gusta, qué rayos. Solo quiero irme de pinta y gritar hasta que pierda la voz, debería salirme del coro. No soportaré ver a Hikari y Sempai y tener que bajar la mirada para aceptar que ambas finjan que no existo. Quizá podría pedir mi cambio a otro colegio, es decir, he pasado toda mi vida aquí, es como una condena que se cumple. Oh no.
Grito, pero tenue, antes de llegar al comedor, Hikari debería apresurarse, casi nadie falta ya. Veo a lo lejos a Sempai que sostiene un libro entre sus piernas, comprendo que se está poniendo al corriente con las materias, Shizuma-sama charla con la presidenta y Amane-Sempai sufre su fama al escuchar los suspiros de sus fans, creo que solo me sorprende que Hikari sea una más de ellas, parecía más seria, debe ser que Amane-sempai es así de sorprendente.
Queda un minuto para iniciar la oración y Hikari aparece agitada por la puerta principal, de alguna manera me sorprende que "lo lograra". Si logro ordenar mi vida, verla a ella, ver a sempai, y que ninguna me hable, solo me llevará a mis primeros días en Spica, donde ninguna existía, donde estaba sola, donde extrañaba mi casa, mi cuarto, mis libros, a mamá y me sentía triste, pero entendía que todo iba a pasar. Si solo no me centro en ellas, la soledad no lastimará, como no lo hizo antes.
Si mi suerte emerge, quizás podría arreglar todo este embrollo.
Hubiera querido que mi regreso fuera más épico, pero no han sido buenos días, solo días y mi melancólico estado de ánimo se ha contagiado a mis personajes. En todo caso me relaja estar acá y armar esta historia mientras me pongo al día con tierna agonía, les juro que no recuerdo de qué va todo. La continuaré apenas pueda aunque sea con capítulos chiquitos continuos como aquí. Dios. Yo en serio estoy feliz de estar aquí.
