Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, Shiori Teshirogi y Chimaki Kuori.


—... no vas a usar tu tarjeta, así tu madre sabrá que ni siquiera saliste de la ciudad.

Pero… si no me vas a regresar mi maleta, y no tengo dinero en efectivo, ¿cómo conseguiré ropa? ¿o debería quedarme con lo que tengo por todo el tiempo que dure el plan?

—¿Ya conociste a tu primo? Nada indica tanto familiaridad como usar la ropa de un conocido consanguíneo.

—Escucha, Shi…

—Y si no te sientes cómodo busca trabajo, eres un adulto con un título universitario, no dudo que encontrarás algo bueno... Escuche señor Solo, debo irme, estoy en medio de una reunión y me están mirando mal por hablar con usted e interrumpir las negociaciones diplomáticas, consiga empleo, viva su vida como un chico normal, sea paciente y aprenda de su nueva experiencia.

—¡No! ¡Espera! ¡Shiji…!

Shijima colgó la llamada desesperada de Julián Solo y suspiró. No le preocupaba el joven heredero, sabía que tenía todo el apoyo que necesitaba justo dónde lo había dejado, así que sólo hizo una nota mental para decirle a Hysminai que se encargara de cuidar las dos maletas que Julián había dejado en su auto hasta que fuera el momento de su esperado regreso.

Tenía esperanza de que la experiencia le sirviera a Julián para su crecimiento personal, para que pudiera manejar a su madre de mejor manera, forjar carácter para evitar que lo que le hizo su madre no se volviera a repetir.

—¿No te da vergüenza mentirle en la cara a ese chico?

La voz de la mujer a su lado interrumpió su tren de pensamientos. Shijima alzó los hombros y le restó importancia al tema, con la mirada al frente.

—No le mentí en la cara, estábamos hablando por teléfono, a lo mucho y le mentí en el oído.

—Eso no suena mejor, me siento mal por él, sonaba desesperado…

El pelirrojo entrecerró los ojos y levantó la cabeza, mirando directamente a la rubia de baja estatura que intentaba trenzar su corto cabello, que le llegaba un poco más arriba de los hombros pero que para él era como si estuviera igual de calvo que Death Toll. Ella sólo le sonrió mostrándole los dientes y lo sostuvo de las mejillas para que volviera a bajar la cabeza y la dejara continuar con su trabajo.

—Ya… sé que yo te dije que lo hicieras pero fue más como una sugerencia, no tenía que tomartelo a pecho, ¿recuerdas cuando estábamos en el Lykeio y te dije que soñaba con tener una libreta con cubierta de piel al estilo del siglo XV, junto con un frasco de tinta natural y mi pluma de ganso y tú apareciste al día siguiente con todo eso? Mi abuela no me creyó cuando le dije que me lo gané en la escuela por mis altas calificaciones…

—Eso fue porque sabía que no tenías el primer lugar.

Shijima sonrió cuando sintió que un mechón de cabello era jalado con más fuerza que los demás. No estaba preocupado por Julián y cuando la conversación comenzó a girar sobre otros temas incluso terminó olvidando al joven heredero y sus problemas de adaptación.

Ojalá Julián también pudiera olvidarlo o ignorarlo, pero como lo estaba viviendo era imposible. Para su suerte, buena o mala, Kanon había pensado lo mismo que Shijima y se la pasó hablando con sus tías sobre la posibilidad de conseguir algo de ropa por unas cuantas horas, para cuando regresó a la habitación, lo hizo acompañado por Seraphina y Calvera, quienes le llevaron varias prendas de ropa usada ofrecidas con una amable sonrisa antes de retirarse y recordarle que se apresurara porque el desayuno casi terminaba.

Así fue como el heredero de una gran fortuna, el hombre detrás de una de las más grandes navieras del mundo, el centro de los jóvenes multimillonarios, terminó usando lo más decente que encontró entre el montón de ropa llena de agujeros.

Después de la ropa limpia y una ducha pequeña porque ya no había agua caliente, bajó al comedor, tímido. Todavía no sabía cómo sentirse en esa casa, además de avergonzado por interrumpir la tranquilidad del hogar de su empleado y dejar que echaran de su cuarto a su aparente primo.

Camus todavía estaba algo molesto por eso, bien sabía que dormía también en el Hotel Thorne con sus abuelos, pero eso no significaba que no disfrutara de la habitación limpia que le ofrecían los Galanis. Aún intentaba comprender lo que sucedía y cómo era posible que tuviera alguna compatibilidad genética con Julián Solo de la que sus padres nunca tuvieron la decencia de informarle; había pasado parte de la noche, con Milo porque no tenía otras opciones y le daba miedo compartir habitación con Zaphiri, hablando al respecto.

—No puedo creer que Shijima no dijera nada, después de que viví con él… ¿crees que Shaka lo sepa? —se quejó cuando ya estaban acostados en la pequeña cama individual.

—Tal vez, puedo asegurarte que si lo sabe no le importó lo suficiente y si nadie le pregunta él no cree que tenga la responsabilidad de decirlo —le había contestado Milo, serio porque no estaba preparado para compartir la cama con Camus como antes, así que había optado por darle la espalda, al igual que el francés—. Le enviaré un mensaje mañana, tenemos una partida de serpientes y escaleras pendiente, ese desgraciado ha logrado que caiga tres veces en una serpiente, pero no lo permitiré, !tengo toda una estrategia!

Camus había olvidado su molestia al escuchar la declaración, no creía que la desgracia de Milo fuera responsabilidad de Shaka, pero tendría que verlo para creerle; sólo recordó su propia desgracia a la mañana siguiente, cuando su madre le informó que despejaría su ropero porque su primo requería vestimenta nueva. A Camus no le fastidiaba que su familia regalara su ropa o sus cosas si querían, pero toda la situación se le hacía demasiado extraordinaria, no alcanzaba a digerirlo por completo.

Aiacos tampoco lo había hecho, la presencia de su jefe en su casa y familiaridad con la que Kanon lo trataba era irrisoria. Sabía que su primo era amigo de Julián, pero no esperaba que fueran tan cercanos, siempre imaginó que era algo más lejano, platónico. Violate se encargó de asegurarle que todo estaría bien, si Julián sólo estaba ahí por vacaciones entonces no tendría razón para despedirlo o algo parecido; la pelinegra estaba casi segura que lo único de lo que debían preocuparse era de asegurarse de no parecer una familia de lunáticos, idea que había alertado a su novio por completo.

—¡Maldición! ¡Nosotros somos exactamente eso! —Había gritado esa primera noche, para desgracia de la pelinegra eso no podía ser más cierto.

Después de que Julián eligiera su vestuario, Kanon lo sacó de la casa de sus tíos y lo llevó directo a la suya, diciendo que tenía que llamar a los demás e informales de lo que sucedía y el plan qué llevarían a cabo. Posterior a la reunión, la sensación de aclaramiento lo embargó lentamente, casi tanto como el recuerdo de lo que tenía que hacer ahora, necesitaba un trabajo, alguna forma de obtener dinero para no quedar atrapado con su familia materna.

Con el paso de los días, esa necesidad se convirtió en una urgencia. Julián podía ser un inútil en muchas cosas, como preparar sus propios alimentos, lavar su ropa o hacer cosas sencillas por su cuenta, no obstante, no dejaba que sus debilidades se fortalecieran, desde que era niño le habían inculcado ser perfecto en todo lo que hiciera, no podía dejar que no saber doblar un par de pantalones o la temperatura a la que debía prepararse sus sopas instantáneas lo hicieran sentir una carga para los familiares que acaban de conocer.

Fue una larga semana de entrenamiento. Primero, él mismo decidió limpiar una de las habitaciones disponibles para dejar de usar la de su primo; Calvera y Zaphiri le enseñaron a usar una escoba y espantar arañas.

—No vayas a barrerte los pies —le comentaba la mujer cada vez que lo veía hacerlo mal—. Te dará mala suerte y terminarás casándote con una viuda.

—¿Eso… eso es real?

—Bah, creencias locas del país de Calvera, no le hagas caso —desestimaba Zaphiri siempre que los escuchaba.

—¡No estoy mintiendo! ¡Es cierto! Le sucedió a la prima de una amiga.

Después de limpiar el cuarto, Seraphina le enseñó a doblar su ropa, feliz porque podía pasar algo de tiempo con él.

—No me sorprende que tu madre no dijera nada, mi padre siempre fue un hombre más de arte, a pesar de haber gobernado un pueblito en Francia, siempre soñó con dedicarse al cine —le decía mientras doblaba camisas, sin explicarle o hacerlo lento para que Julián pudiera ver cómo lo hacía—. Mi hermano también siguió sus pasos, pero le encanta la música, cuando éramos adolescentes quería formar una banda punk y llevar la anarquía por todo el mundo… yo, por el contrario, desde que era niña supe que la danza era mi destino.

En los primeros días de su estadía había hecho una investigación rápida para saber si no le habían mentido sobre su relación con Seraphina. La carrera de la mujer lo tenía sorprendido: parte de la Academia de Ballet Bolshoi y la Escuela de Ballet de la Ópera de París, había sido la bailarina principal de lo mejores ballet jamás escritos y se había retirado como lo que era, una figura importante, respetada y amada; en la actualidad manejaba su propia y exclusiva escuela de Ballet en París, o eso le decía Internet, al parecer nadie sabía que Seraphina estaba en Grecia, junto a su marido.

—Nunca he leído algo de su esposo —terminó por revelar con un leve sonrojo, incluso él había olvidado que se suponía tenía que aprender a mantener la ropa impecable.

—No vayas a decirle, lastimarás su orgullo de escritor —le había dicho ella con una sonrisa juguetona—. Y tampoco se te ocurra insinuar que su padre es mejor escritor que él.

—¿Ambos escriben lo mismo?

—Si te refieres a que ambos hacen un uso excesivo de la retórica y la sobre reflexión de las actividades más mundanas del ser humano… sí, escriben lo mismo. En lo personal a mí me gusta más el drama, y el romance… ¿No tendrás una novia por ahí?

Aun cuando Dégel le había hecho prometer que no le haría preguntas indebidas al sobrino que acababa de conocer, Seraphina no podía evitar preguntar, le gustaba el romance, amaba escuchar las historias de los demás y hacer de celestina en caso de ser necesario. Julián no necesitó pasar mucho tiempo con ella para percatarse de ese detalle; pero no importaba, ni siquiera su madre se mostraba interesada por lo que sucedía románticamente en la vida de su hijo. Esa tarde, las lecciones de doblado quedaron en el olvido ante la larga charla que sostuvo con Seraphina sobre su vida amorosa, con detalles omitidos porque, naturalmente, prefería guardarse algunas cosas para sí.

También tuvo sus respectivas clases de lavado con Dégel, quien, para alivio del heredero, no lo cuestionó sobre sus propias obras, pero sí sobre sus conocimientos literarios. Esa había sido una tarde larga, con grandes cuestionamientos que no supo cómo responder; no era que fuera un hombre falto de cultura, pero ese no era su fuerte, él era un hombre ocupado en sus negocios, el tiempo de lectura se había quedado en el Lykeio, cuando tenía que hacerlo para cumplir con sus tareas diarias.

—La lavadora básicamente hace todo, incluso podrías lavar en una lavandería, con algo de dinero, esta actividad ha perdido su relevancia —le decía Dégel, después de explicarle la delicada secuencia de botones que debía presionar para obtener un lavado exitoso.

—¿Usted lavaba su ropa en Francia?

—No, tenemos un ama de llaves, pero cuando era joven... —había dicho Dégel antes de carraspear algo incómodo— el contexto no importa, el punto es que pasamos un tiempo por nuestra cuenta, como tú, sé lo complejo que puede ser para ti ahora.

Y vaya que lo era, lo más difícil eran las clases de cocina. No era tan tonto, había visto a Io cocinarse una y otra vez cada vez que lo iba a visitar, pero nunca había puesto en marcha todo lo que había visto. En esos primeros días se había cortado, quemado, incendiado el almuerzo de los Galanis, salado la cena, amargado las bebidas y casi había envenenado a su primo al darle el platillo lleno de picante de Milo.

Para el final de la semana tenía las manos llenas de banditas y la amarga sensación de la derrota; su tía y familia habían tratado de animarlo, a su extraña forma (Dégel no dejaba de lanzar reflexiones al azar que después anotaba, olvidando que estaba tratando de animarlo en el proceso, y Camus era menos frío que de costumbre, según lo que podía apreciar), pero eso no había sido suficiente para animarse, todavía sentía que esos días afirmaron la premisa de que en realidad no sabía nada de la vida real, no la vía fácil que había conocido toda su existencia, sino la senda difícil que recorrían todas las personas.

Y todavía le faltaba mucho por aprender.


Comentarios:

¡Gracias por leer!

Tengo un par de notas explicativas para este pequeño capítulo:

*Serpientes y escaleras. El juego de mesa Serpientes y Escaleras es una derivación occidental de Gyan Chaupar o Leela, un juego de la India del siglo XVI que era utilizado para instruir en la filosofía hindú sobre las consecuencias de las buenas y malas acciones. Naturalmente, siendo algo de su país de origen, Shaka disfruta jugar incluso la versión occidental, y si en el proceso molesta a Milo entonces el premio es doble.

*Barrer los pies. En realidad no sé si sea una idea muy generalizada de México, pero al menos, desde que tengo uso de razón, mi abuela siempre me dijo que si pasaba la escoba por los pies de alguien más cuando barría entonces le echaba la mala suerte a esa persona, quien se terminaría casando con una vieja viuda. Honestamente, no sé por qué ese es el castigo por barrerle los pies a alguien (y por qué el castigo es para esa persona y no para uno mismo) o por qué es ese castigo en particular; pero es parte del folklore, he escuchado que si no es lo de la viuda (o viudo según sea el caso) entonces la superstición dicta que la persona afectada no va a casarse.

*Academia Ballet Bolshoi. Creada en 1776, la Academia Estatal de Coreografía de Moscú, mejor conocida como La Escuela de Ballet del Teatro Bolshoi es una de las más antiguas y reconocidas a nivel mundial, para muchos la mejor opción para aprender este bello arte, bien dicen que no hay nada como el ballet ruso.

*Escuela de Ballet de la Ópera de París. Primera escuela de ballet del mundo (1713), nos dice en su primer artículo "La Escuela de danza de la Ópera Nacional de París tiene por misión principal la enseñanza profesional de la danza académica clásica". Sus pasillos y salones vieron la academización de la danza clásica, marcando el francés como la lengua de enseñanza. Tanto la academia francesa como rusa aceptan alumnos de todas partes del mundo, eso sí, después de cumplir con un estricto protocolo de entrada.

De nuevo, y cómo siempre, gracias por leer!