Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Después de los aspectos básicos de supervivencia, Julián pasó al siguiente punto de su lista. No podía ser mantenido por su tía y familia, tampoco podía quedarse sentado viendo al Sol cruzar el cielo en lo que el plan de sus amigos iniciaba y avanzaba, necesitaba encontrar un trabajo; si no podía cocinar al menos con el dinero pagaría su consumo.
—Con gusto te metería en mi trabajo, Julián, pero mi jefe se fue de vacaciones, dicen que a Inglaterra, mala idea para vacacionar en mi opinión, es demasiado aburrido —le dijo Kanon la mañana del martes que Julián comentó su propósito semanal.
Las comidas de los Galanis eran singulares; el bullicio estaba en cada parte de la mesa, una persona podía sostener hasta dos o tres charlas a la vez y todos comían hasta que Calvera estaba segura de que nadie pudiera decir que todavía tenía hambre.
—Ja, para tu suerte no me interesa trabajar contigo… y necesito pasar desapercibido, podrá sonar interesante, pero no quiero trabajar como incógnito en mi propia empresa.
—Milo, ¿conoces a alguien que busque un empleado?
El primo de Kanon y hermano menor de Aiacos le había parecido un personaje emblemático, su facilidad de palabra y buena actitud fueron suficientes para hacer que le agradara, Julián incluso se preguntó por qué Kanon no los había presentado antes.
—Eso depende, ¿cuál es tu currículum?
—Nada —contestó Kanon por él—. Digamos que nada.
—Mmm… —Milo se llevó una mano a la barbilla, intentando recordar entre sus anuncios del trabajo algo que pudiera ayudar.
—¿Tienes algún talento? ¿Algo que no grite "heredero millonario''? —intervino Zaphiri, tratando de iluminar a los jóvenes confundidos.
—Bueno… yo… Soy bueno con los números…
—Kardia, ahora que estás de licencia no has visto si necesitas a alguien en tu oficina.
—No que yo sepa —el aludido alzó los hombros—. Incluso cuando Blenkinsop se fue, dejó a alguien para ocupar su puesto… ya había olvidado lo que era una oficina normal, sin empleados trabajando medio día u ocupándose sólo de la gente con determinada inicial…
—¿Qué inicial? —interrumpió Seraphina, con una expresión seria e interesada ante esa simple declaración.
—"B".
Julián dejó de prestar atención cuando su tía lanzó un chillido emocionado y comenzó a acribillar a su hospedador con una serie de preguntas sobre su antiguo empleado y sus actividades en su trabajo.
Esa mañana, usando una gorra para que lo ayudara a ocultar su identidad, junto con sus pantalones de mezclilla y playera de Scorpions (que le quedaban grandes porque Milo era bien alimentado), salió de los dominios de los Galanis para dirigirse a la ciudad, en búsqueda de un trabajo.
El transporte público había sido una experiencia compleja; no entendía cómo la gente podía viajar con completos extraños en un lugar que superaba su capacidad, soportando roces íntimos indeseados y fuertes olores sobre los que prefería no profundizar. Antes de viajar Kanon le había informado que mantuviera su teléfono con él para evitar un robo, pero que no lo mostrara a todos porque eso provocaría que también lo robaran, aunque también podían robarle sólo por ver su forma de comportarse, su pose erguida, modales que saltaban a la vista y a veces fino lenguaje podía llamar la atención de otros.
De hecho, Kanon imaginó que Julián no sobreviviría a esa salida; el heredero podía viajar, cruzar media ciudad para ir a su edificio todos los días, pero nunca había caminado por esas calles, no había vivido el ambiente urbano, ni siquiera sabía cómo ubicar su edificio en un mapa.
Por esos simples y razonables hechos, Kanon movió sus contactos dentro de SMT y logró que cierta empleada relativamente nueva de la sección de investigación tuviera el día libre.
Julián estaba indeciso sobre los lugares a los que debía dirigirse o lo que debía hacer primero, ¿iba por todos lados preguntando si alguien no solicitaba un trabajador experto en nada en particular o sólo analizaba el mercado? Tan ensimismado estaba, que no se percató de que una chica se acercaba a él hasta que una mano pasó frente a su rostro intentando llamar su atención; Julián parpadeó varias veces antes de reconocer a Thetis frente a él, con un sombrero de ala ancha y flores en la parte del frente, y un llamativo vestido rosa.
—¿Thetis? —murmuró, no había esperado verla ese día.
Aún no sabía cómo dirigirse a ella después de la maravillosa realidad que le había dado Kanon; podía ser un hombre desempleado que no sabía cocinar, parcialmente libre, pero eso no quitaba la premisa de que la última vez que se habían visto frente a frente a solas él la había rechazado, o algo muy parecido a eso.
Por toda respuesta, la rubia sonrió de forma brillante, con toda la sinceridad y cariño que podía expresar en esa pequeña acción; batió sus pestañas de forma coqueta y un tenue rubor se dibujó en sus mejillas. El Sol iluminaba su rostro, su rubio cabello brillaba como largos hilos dorados, tenía un aura celestial que provocó una leve vergüenza en Julián, vergüenza por no haber hecho nada antes.
—Kanon me dijo que el señor Solo está de vacaciones, y el señor Solo me dijo que está comprometido —el rubor de Thetis aumentó—, pero Julián… me dijeron que Julián es libre, así que… yo sólo quería saber si a Julián le gustaría salir conmigo…
—A Julián le gustaría —respondió de inmediato—. Quiero decir, me gustaría… Me gustaría, Thetis.
Intercambiaron una mirada, nerviosos por sus palabras, decididos a ser libres. Julián extendió la mano hacia ella, quien la tomó tímidamente, con el sonrojo marcándose en sus mejillas.
—¿Por qué estás usando vestido? Odias los vestidos —dijo Julián cuando empezaron a caminar, sin soltarse.
—Kanon dijo que estás en una misión en cubierto, así que decidí vestirme igual para salvaguardar las apariencias, ya sabes, así nadie sospecha.
Julián rió por lo bajo y por primera vez en un largo periodo de tiempo se sintió feliz, sin preocupaciones que lo mantuvieran en vela o a punto de arrancarse los cabellos y salir corriendo. No era muy asiduo a tener una cita, sus pocas relaciones duraban poco tiempo debido a que siempre estaba trabajando, no obstante, sin tener ni una moneda en los bolsillos de sus pantalones regalados, para cuando Thetis lo acompañó de vuelta a casa (porque él se perdía entre todas las líneas del metro y autobús) sin duda podría decir que esa había sido una de las mejores citas de su vida.
Con una sonrisa brillante y digna de comercial de pasta dental, Julián miró a Thetis desaparecer un par de calles lejos, justo cuando su autobús se detenía en la parada; después se dió la vuelta y esperó hasta que alguien le abriera la puerta de la casa que lo hospedaba.
—Jefe, creí que llegaría más temprano —lo saludó Aiacos—. Kanon lleva esperándolo desde las seis.
—Gracias, Aiacos, ¿hay alguna novedad?
—Al señor Kido no le gustó el acuerdo prenupcial, Minos cree que podrían tardar dos o tres semanas en armar una contrapropuesta si trabajan sin descanso, tienen que ser muy cuidadosos, Minos puso cláusulas que los tienen contra las cuerdas —respondió el pelinegro con una sonrisa que se borró rápidamente—. Nunca voy a casame con Minos... o dejar que él haga un contrato, de lo que sea.
Dentro de la casa lo esperaba su cena en el comedor, dónde Kanon jugaba con su teléfono, y Milo y Camus trabajaban en sus respectivas laptops.
—Al fin, estaba comenzando a pensar que ya te habías perdido —le dijo Kanon, apagando de inmediato su teléfono celular—. Por tu cara imagino que ocurrió algo bueno.
—Sí… yo… —murmuró Julián sintiendo cómo sus mejillas comenzaban a calentarse— creo que todo va a estar bien ahora.
—¿Eso significa que encontraste trabajo? —Milo lo miró por encima de su vaso con agua, cuando dejó de prestarle atención a su proyecto.
—¿Trabajo…? ¡Carajo! ¡Olvidé que tenía que buscar trabajo!
Los dos primos y Camus lo miraron sorprendidos, esa mañana Julián parecía muy resuelto a ver las posibilidades de oficio, Camus incluso había visto en esa determinación un poco del carácter de su madre, cuando estaba convencida de estar haciendo lo correcto.
—¿Qué estuviste haciendo entonces? —A pesar de que lo intuía, Kanon quería escuchar a su amigo decirlo con sus propias palabras.
Julián volvió a sonrojarse, con una sonrisa culpable se acomodó en la mesa para destapar su cena y comenzar a comer.
—Tuve una cita —respondió, agradeciendo que Baian y Kaza no estaban cerca para burlarse de él y su probable expresión de bobo enamorado.
—¿Saliste a buscar trabajo y terminaste teniendo una cita? —Camus alzó una ceja cuando Julián asintió con una sonrisa que bailaba entre culpable y soñadora.
—Señor, qué suerte tienen algunos —bromeó Milo, con una sonrisa relajada antes de regresar a su trabajo, estaba en ritmo y no quería perderlo.
—¿De verdad olvidaste que estabas buscando trabajo? —siendo ignorados por Milo y Camus, que se vieron inmersos de nuevo en sus respectivos trabajos, Kanon se concentró en su amigo, sonriéndole algo burlón.
—No es algo que acostumbre, Julián Solo nunca había tenido la necesidad de buscar trabajo.
—Sí, pero no lo olvides, no eres Julián Solo, el señor Solo está de vacaciones y tú eres un pobre desempleado que vive en la casa de los amigos de su tía… eso suena bastante extraño.
—Mamá tiene una terminología para eso: gorrón —intervino Milo, sin despegar la vista de su pantalla—. Es un sujeto que se aprovecha de la buena onda de los demás para comer gratis o ser mantenido sin pagar.
—Ya lo sé Milo, tú y tía Calvera nunca desaprovechan la oportunidad para hacer un guiño a su terminología mexicana.
—Sólo quiero decir que es complicado para mí concibirme como dos entidades diferentes —sabiendo que se acercaba una pela entre los primos, Julián redirigió la charla al tema principal—. Julián… y el señor Solo, es una locura.
—Tal vez deberías leer el segundo capítulo de la tesis de Shaka, habla sobre la creación del alter ego como una forma de supervivencia ante los dilemas diarios —sugirió Camus—. Tiene mención honorífica por si no te da confianza.
—Oh sí, yo estuve presente cuando se escribieron los últimos tres capítulos, fue muy estimulante —Milo asintió recordando los días donde él y Aioria se la pasaban jugando en sus teléfonos o pelando mientras de fondo escuchaban a Shaka escribir con ritmo y sin perder la concentración de cada una de las palabras que conformaron su tesis—. Y mi nombre está en la nota de agradecimientos, tengo una copia de eso, y estoy antes de Aioria, eso es un punto extra sobre él.
Mientras cenaba, Julián rectificó su idea de esa mañana, necesitaba un trabajo y estaba resuelto a obtenerlo, no más citas improvisadas hasta que lo tuviera.
O eso pensó, Thetis no tardó en enviarle un mensaje para sugerirle ser su guía en sus paseos en la ciudad.
Kanon frente a él no necesitó que le dijera algo, ya se imaginaba la razón por la que Julián sonreía tan brillantemente. A ese paso las improvisadas vacaciones de Julián se irían en citas con Thetis y nada de aprendizaje. Tal vez era el momento de intervenir, de nuevo. Casi se sintió como un padre estando sobre su hijo para hacerlo salir adelante.
—Ahora entiendo cómo se siente tío Kardia cuando Milo está perdiendo el tiempo siendo un idiota, que es la mayor parte del día.
—¡Oye! ¡Te estoy escuchando!
Comentarios:
¡Gracias por leer!
El próximo capítulo es el último. Planeé solo dar un plano general de lo que está haciendo Julián y como lo veremos en el futuro, además de que era importante que al fin se involucrara con su familia conesanguínea.
De nuevo, y como siempre, gracias por leer!
