Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Baian estuvo más que dispuesto a ayudar cuando Kanon le dijo que le consiguiera un trabajo a Julián. Para el castaño eso era sencillo; no tenía nada en contra de Julián, era uno de sus amigos más viejos, pero su posición como "El heredero" lo ponía en un pedestal, era difícil molestarlo por cosas sencillas debido a que Julián a menudo no entendía las cosas sencillas. Claro, Baian tampoco entendía mucho del mundo real hasta que conoció a Io y el pelirrosa le mostró toda una gama de cosas que él no sabía que podía hacer por su cuenta, como tender su cama o lavar un utensilio de cocina, pero eso no lo limitaba a buscar formas de provocar a Julián.
Así que Baian estaba dispuesto a ayudar a su amigo en su búsqueda de prueba del mundo real.
Era de noche cuando se encontró con Julián en su propio centro de operaciones, o de su padre en realidad, a él no le darían acceso hasta que se gradurara, lo que tardaría mucho en suceder por las tres materias que cargaba.
—Es sencillo, necesitamos una persona más en limpieza, sólo tienes que pasar por CADA piso y dejar TODAS las oficinas limpias, el señor Georgiou será tu supervisor.
Baian intentó no sonreír con burla al ver a su amigo terminar de ponerse su overol de trabajo. La expresión de Julián mostraba desconcierto, pero su mirada brillaba con cierta determinación que Baian conocía bien.
—Si sabes usar al menos una escoba, ¿no?
—Mi tía me enseñó, ¿el señor Georgiou me conoce?
—Nop, para él sólo eres Ilyn, el chico nuevo.
Julian se ajustó la gorra que completaba su uniforme y miró la puerta del vestidor en el que estaban, por dónde entraba un hombre canoso con el mismo uniforme que usaba.
Julián estaba dispuesto a hacer un buen trabajo. Empezó haciendo todo lo que su supervisor le decía, barrió con fuerza el suelo, recogió toda la basura que los empleados dejaron en los botes ese día de trabajo, limpió las ventanas, mezcló los productos de limpieza y despertó mucho después en el hospital.
—Oh, Julián, estaba tan preocupada —le dijo Seraphina apenas vió que el joven abrió los ojos—. Temía que su excelencia fuera a quitarme tu custodia.
—Seraphina, no vayas a aplastarlo —detrás de ella, Dégel intentó sostenerla por los hombros para alejarla del joven convaleciente.
—Escuchaste a Hysminai, parecía seria, y le dijo a Shijima su excelencia, significa que estaba molesto, Dégel, ¿qué voy a hacer si me quita la custodia de Julián?
—Eso es literalmente imposible —razonó el francés, brindándole una breve sonrisa de apoyo a su esposa—, sabes que él no lo haría y su asistente sólo se refiere a él así cuando están trabajando.
—¿Qué… qué fue lo que pasó? —en voz baja, Julián le dedicó una mirada de desconcierto a sus tíos que silencio su pequeño desacuerdo.
—Fue mi culpa —dijo Calvera, entrando a la habitación—. Siempre olvido explicar lo importante, cuando le enseñé a Kanon a coser olvidé decirle que tenía que hacer un nudo al final, la playera que zurció se deshizo en dos días y él terminó a mitad de la calle sin un lado de la playera, la gente pensó que Aspros no cuidaba de sus hijos.
Sus amigos lo visitaron más tarde y Baian sólo le confirmó lo que ya le habían informado sus tíos. No todos los limpiadores se podían mezclar. Él tuvo suerte, señaló el castaño (que desconocía tanto o más que Julián sobre el arte de los limpiadores), el señor Georgiou lo encontró justo antes de desmayarse, cuando estaba lo suficiente mareado por los químicos como para percatarse de que continuaba mezclandolos.
Io negó mientras Kaza se burlaba, Kanon intentaba no reprender a su amigo y Krishna lanzaba frases filosóficas sobre lo delicada que era la vida. El pelirrosa consideró que tal vez Julián no era bueno en la limpieza, de hecho no lo era para nada, así que sería su momento para intervenir.
—... es sencillo, sólo recoger las órdenes, entregarlas, sonreír y ser carismático, tienes mucho carisma, podrás hacerlo —le comunicó después de hablarle a Izō sobre la situación de su amigo.
—No siento que Julián tenga lo suficiente para eso, ¿y si alguien lo descubre?
—No seamos pesimistas, Sorrento, veamos primero cómo se desarrollan las cosas.
Julián le dió la razón a Krishna, prefiriendo ignorar a Isaac y su amenaza de ir a verlo. Dos días después Julián estaba en su nuevo trabajo, usando un elegante uniforme negro que resaltaba la pequeña placa con su nombre. Pasó esos dos días aprendiendo sus líneas, memorizando el menú y anotando todas las sugerencias que le hacía Io sobre los platillos que más se servían; ambos pasaron tanto tiempo estudiando que para el segundo día Baian invadió la casa de los Galanis, fingiendo que no estaba levemente celoso por el tiempo compartido entre sus dos amigos.
Lo que más nervioso ponía a Julián no era el trabajo en sí, sino el temor de que alguien lo reconociera. Ese era uno de sus restaurantes favoritos de toda la ciudad, y si Julián Solo frecuentaba un lugar entonces toda la élite griega también lo hacía, había un peligro latente al estar atendiendo las mesas.
Justo cuando se preparaba para salir de los vestidores, descartando sus justificados temores, el timbre de su teléfono le advirtió de un nuevo mensaje, de parte de Thetis, quien le pedía que se asomara por la ventana que estaba detrás de los casilleros.
La rubia lo esperaba ahí, todavía enfundada en su traje de oficina, esperaba pronto comenzar con el trabajo de campo; apenas Julián se asomó ella espero a que él subiera el vidrio de la ventana para poder recargarse en el marco e impulsarse para darle un corto beso en los labios.
—Io dijo que si veníamos te pondríamos más nervioso, pero quería desearte buena suerte —explicó rápidamente cuando se separaron—. ¿Cómo te sientes?
—Algo nervioso —se sinceró Julián, poniendo una mano sobre la de ella en el marco de la ventana—. Pudiste enviar un mensaje.
—Sí, pero así no podría hacer esto —Thetis volvió a impulsarse hacia el frente para besar a Julián en la mejilla, sacándole al peliazul una sonrisa.
Julián suspiró por lo bajo y le mostró a la rubia una sonrisa ladina. Sus nervios se disiparon bajo la manta del cariño de Thetis. Ella, en cambio, le sonrió de forma más abierta y puso su mano sobre la de él, acariciando sus nudillos.
—Estoy segura que no te reconoceran, la gente con la que haces negocios nunca mira a los trabajadores a la cara, es… elitista, pero hay que ver el lado positivo.
Las palabras de Thetis fueron suficientes para motivar a Julián, eso y su inmenso cariño; minutos más tarde Julián tuvo que abofetearse varias veces para quitar el efecto de retardo que ella provocaba en él.
Apenas se formó junto con los demás camareros Julián se propuso dar lo mejor de sí. Se presentó en su primera mesa recordando todas sus líneas, recomendó el mejor vino según su experiencia, hizo reír a los comensales, sirvió las bebidas magistralmente...
Y después…
Después metió la manga de su camisa en una sopa, su cabello se atoró en la puerta giratoria de la cocina y derramó casi toda la entrada de una pareja sobre él, chocó seis veces con Syd, o tal vez era Bud… o ambos, le tiró una rebanada de pastel a Io, casi se corta un dedo y para el final de la noche no tenía ni idea de por qué las puntas de su cabello estaban chamuscadas y su camisa estaba manchada de hollín en las espalda.
—Eres un desastre —le dijo Io cuando terminaron su turno, sin poder creer todo lo que había sucedido en tres horas (no le habían dado el turno completo a Julián debido a que estaba en prueba).
—Le pagaré a tu jefe todos los daños cuando mis "vacaciones" terminen.
Krishna decidió, después de ver el desastre de Baian e Io, que era su turno de darle un trabajo a Julián. Para la tarde siguiente llevó a su amigo a uno de los bancos en los que su familia tenía algunas inversiones.
—Busqué algo que hasta un niño puede hacer —explicó mientras detrás de él Julián se mantenía con una capucha para evitar miradas indiscretas, y Baian e Io rodaban los ojos.
—No es nuestra culpa que apenas estemos descubriendo que Ilyn es un inútil —se defendió Baian.
—... esta es la bodega —ignorando a su amigo, Krishna se concentró en Julián.
El banco central contaba con una gran bodega que servía para guardar el material que se utilizaba en la institución, desde ligas para los billetes hasta material de papelería. Nada que significara una gran pérdida o material valioso.
—Te encargarás del inventario, debes anotar quien te pide que cosa y asegurarte de que todo esté en orden. Hay una computadora ahí para ayudarte.
A simple vista parecía ser un trabajo sencillo, Krishna no era un experto explicando, pero su jefe inmediato en el lugar sí le aclaró sus dudas. Básicamente solo tenía que anotar quien se llevaba qué de la bodega y contar todos los materiales para asegurarse de que todo estuviera en orden.
Era un trabajo sencillo.
Pero él era Julián Ilyn, y parecía que esa versión de él estaba destinada a ser un fracaso en el rudo mundo laboral. Sólo estuvo quince minutos detrás de esa computadora sacando inventarios y estaba seguro que él no había hecho nada, pero en ese momento la computadora tuvo un problema y dos minutos después el banco cerró sus operaciones porque un virus informático había entrado en la red desde su computadora.
—El banco dice que el problema no fue tuyo, sino del chico que trabajaba contigo, pero por seguridad es mejor que no regreses al lugar —le explicó Sorrento cuando se reunieron en un parque cerca del hogar de los Galanis.
—¿Cómo le has hecho para perder tres trabajos en una semana? —le preguntó Krishna, con una expresión de derrota.
—Creo que ahora es nuestro turno para encontrarle un trabajo a Julián, ¿qué dices, Isaac? —Kaza no dudó en abrazar al joven por los hombros, comenzando a pensar en algo en lo que Julián no fuera a meter la pata.
—He estado hablando con Thetis y Kanon —Isaac se removió incómodo, desajustando la corbata de su uniforme escolar—, creemos que tal vez deberíamos dejar de conseguirle trabajo a Julián.
—Es probable que Julián sólo sirva para ser Julián Solo, el heredero, no el chico de limpieza o el camarero o el encargado de bodega —Kanon alzó los hombros, también era probable que Julián no estuviera hecho para el mundo real, pero él no diría nada.
Baian y Kaza comenzaron a discutir con Kanon sobre esa premisa, pronto se unieron Sorrento e Io, mientras Isaac les daba la espalda para contestar un mensaje de texto y luego pasar a otras conversaciones que tenía con sus amigos de su edad, olvidando a los mayores.
Julián se mantuvo en la banca en la que estaba desde que lo habían llamado. A su alrededor algunos niños ocupaban los juegos que estaban por todo el lugar o corrían de un lado al otro, con algunos padres mirándolos a la lejanía. Ni siquiera la cálida mano de Thetis sosteniendo la suya o el suave olor a coco que emanaba su cabello era suficiente para alejar sus trágicos pensamientos sobre lo inútil que era. Se cuestionaba cómo podía ser tan bueno para los negocios y mantener a flote una empresa naviera sin peetañear pero pésimo para todo lo demás.
—Julián —la llamada de Kanon detuvo la discusión y llamó la atención de todos, incluyendo Isaac—. Nadie nace con un talento especial, excepto Sorrento y su oído especial, tal vez, todos debemos practicar y practicar.
—Es cierto Julián, la vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar.
—Baian, ¿de verdad acabas de usar la frase de una película? —Sorrento negó con la cabeza.
—Es una buena frase y una buena película —razonó Io.
—¡Así es! ¡Dejen de juzgarme!
—Si ya vimos que Julián no es bueno para mantener un trabajo por más de veinticuatro horas sin terminar intoxicado, atentado contra una institución bancaria o destruyendo un restaurante, ¿qué es lo que haremos?
—Podríamos armarnos una cooperación para mantener a Julián mientras tanto —sugirió Baian.
—En realidad eso no es necesario, mis tíos no tiene problema con él, siempre están alimentando a alguien más y tía Seraphina está preocupada porque Julián vaya a irse si no lo cuida bien.
—No necesito ayuda —Julian de levantó de la banca, soltando la mano de Thetis—. Soy un adulto, puedo hacerlo, sólo necesito encontrar algo en lo que sea bueno y que no revele mi verdadera identidad, y si no soy bueno entonces practicaré, me niego a regresar con mi madre.
La sentencia de Julián no permitía réplicas, después de eso él comenzó con su interrogatorio. La naviera estaba bien, lo que no le sorprendía; todos estaban usando camisas y se veían tan elegantes como Kanon exigía, el plan estaba funcionando, y eso que sólo habían pasado poco más de dos semanas, Julián incluso admitía que Isaac se veía menos problemático con su uniforme escolar perfectamente puesto; el señor Kido estaba levemente molesto por su desaparición pero Sorrento le aseguró que ya estaba notando el cambio de vestuario, y por supuesto lo aprobaba, así que ver a la élite griega siendo elegante ayudaba a disipar su mal humor.
—El mundo real es tan cercano… quiero decir, aunque sea diferente, yo también tengo que despertar temprano para ir a la oficina y a veces me quedo hasta tarde.
—¿Crees que mantener tu fortuna te hace trabajar al mismo ritmo que alguien que sueña con tenerla?
Julián achicó los ojos, mientras pensaba en la respuesta tomó el shaker y comenzó a agitarlo, aventándolo de un lado a otro sin dejarlo caer. De regreso en casa, Julián no tardó en unirse a su tío y los señores Galanis en una improvisada noche de cócteles para todos, menos Kardia que tenía el alcohol prohibido; el joven heredero pronto terminó dominando la noche, preparando las bebidas según las recetas que sacaba de Internet.
Cómo estaba demasiado distraído en la charla no pudo verlo, pero los tres mayores habían notado casi de inmediato que Julián tenía una habilidad desconocida hasta ese momento: era un talentoso bartender. En la hora que llevaba trabajando ninguna botella o copa se le había caído, no había derramado ni una gota de alcohol y hasta había impresionado a todos con sus movimientos espectaculares. Incluso su forma de poner sombrillas, moviendo el palo central con dos dedos para dejarlas caer dando vueltas, era casi mágica.
Kardia le había pedido un montón de tragos sólo para ver al joven trabajar.
—Podría ser… no desestimó el esfuerzo de los demás, pero creo que todos trabajamos dentro de nuestras posibilidades buscando los mismos objetivos, aunque algunos ya los tengan, mantener una fortuna es igual de exhausto que conseguirla, sólo me gustaría tener talento para algo real…
—¿No crees que la negociación es un talento? No cualquiera puede cerrar tratos millonarios —Zaphiri alzó una ceja cuando vió como Julián servía el daiquiri.
—¿Y de verdad no tienes talento para nada fuera de eso? —Dégel recibió su copa y observó a Julián darse la vuelta para comenzar a limpiar sus instrumentos.
—No… creo que no sirvo para la vida normal, ni siquiera sabía que usar tanta agua para lavar desgastaba las manos… o que un palo con cerdas ayudaba a limpiar, siempre creí que todos tenían aspiradoras y las escobas eran para las brujas americanas.
Kardia y su padre intercambiaron un mirada, ambos tentados a decirle que veía demasiada televisión, Dégel solo quiso afirmar que de hecho el mito de las brujas y la escoba había nacido en Europa, pero ninguno de los tres pudo decir algo. En ese momento la puerta principal fue abierta y por ella entraron Calvera y Seraphina, ambas satisfechas con la fructífera noche en el bar; sensación que cambió cuando vieron el alcohol y a Julián secándose las manos con el delantal que tenía amarrado en su cintura.
—¡¿Qué están haciendo?! —exigió saber Calvera, mirando a su esposo iracunda cuando notó las tres copas llenas de distintos cócteles frente a él.
—Antes de que empieces —dijo Kardia, levantando en recién preparado cóctel para dárselo a la pelinegra—. Prueba esto.
Seraphina y Calvera intercambiaron una mirada, la ex bailarina le quitó a su esposo su bebida y le dió un trago, intrigada. Ninguna de ellas era fan de los cócteles, pero debido a su trabajo, en el caso de Calvera, y a que le gustaba pasar su tiempo libre en un bar, en el de Seraphina, ambas conocían lo suficiente para determinar si un cóctel era bueno o malo; y ese era uno bueno.
Ninguna pudo emitir su juicio en voz alta, pero Zaphiri respondió una de sus preguntas con una sola pregunta.
—¿Qué trago preparará ahora, joven Ilyn?
Ignorando las expresiones de las mujeres, Julián se concentró en la página de cócteles que estaba abierta en su teléfono.
—Estaba pensando en un Tom Collins.
—¿Tú estás preparando los cócteles, Julián? —preguntó Seraphina, viendo una de las bebidas intactas que estaba frente a Kardia.
—Sí.
—¿Sabes preparar cócteles? —cuestionó Calvera, viendo al joven limpiar el lado de la mesa en el que trabajaba antes de ordenar todo lo que necesitaba para su bebida.
—No, es la primera vez —Julián detuvo sus movimientos cuando se percató de ese pequeño detalle—. No he envenenado a alguno, ¿o sí? —alarmado, le dió un rápido vistazo a los adultos para asegurarse de que ninguno estuviera sacando espuma por la boca o algo parecido.
—Estamos bien —afirmó Dégel.
—Estamos más que bien —le corrigió Calvera—. Estoy teniendo una idea.
Julián vió determinación en la expresión de Calvera y seis días después continúo viéndola, junto con algo más que no pudo definir, una mirada que Seraphina también le daba cada vez que lo veía detrás de la barra. Era algo parecido al orgullo, o tal vez sólo era una expresión que sobre analizaba, no lo sabía, sólo podía sentir que eso era reconfortante.
—Así que… ¿este es tu talento especial? ¿Ser un barman?
—De hecho el término correcto es bartender, un barman es quien sólo sirve bebidas alcohólicas, el bartender hace todo el espectáculo y las mezclas.
Kanon movió las manos de un lado al otro, imitando los movimientos que Julián hacía para entretener a la gente que esperaba sus bebidas.
—Si tu madre te viera diría que has traicionado el estándar familiar al trabajar en un centro de distribución de bebidas alcohólicas —Sorrento rió al imaginar a la elegante señora Solo visitando ese lugar sólo para reprender a su hijo.
—¿Quién diría que tu talento especial es servir bebidas? —Kaza alzó una ceja antes de llevarse su vaso a la boca.
—Y que lo harías tan bien —afirmó Io jugando con la sombrillita de su trago.
Julián sonrió y continuó limpiando sus vasos; él tampoco esperó que ese fuera su talento especial pero no se quejaba, se divertía al preparar tragos y escuchar a la gente impresionarse con sus ágiles movimientos, y Thetis le había dicho que se veía bien con su uniforme (guapo, era la palabra que había utilizado en realidad pero a él le daba algo de pena decirlo en voz alta).
Oficialmente Julián Solo estaba de vacaciones, en Londres con sus amigos ingleses aprendiendo cómo ellos hacían su trabajo, probablemente el joven heredero estaba paseando por los grandes barrios ricos como Chelsea o Kensington, comprando una casa de campo al norte de Inglaterra, visitando a la reina, tal vez incluso hasta estaba en algún otro lugar de Europa, extendiendo el mes de reunión de los jóvenes multimillonarios menores de treinta años. Oficialmente, el joven heredero Solo estaba viviendo la buena vida, disfrutando de la fortuna familiar.
Extraoficialmente, en cambio, Julián vivía en una calle popular de Atenas, por las mañanas en lugar de despertar entre seda o satín lo hacía en una pequeña cama individual que él mismo se encargaba de arreglar, dentro de una pequeña habitación dónde había ropa que al menos otras dos personas habían usado antes de él. Julián desayunaba café y dos rebanadas de pan, a veces acompañaba a su tía y a Calvera al mercado, cada dos días lavaba su uniforme del trabajo, otras veces tenía pequeñas citas con su novia a la que le preparaba el almuerzo (el pan de pita ya no se le quemaba tanto). Algunas personas pensaban que el señor Solo salía de fiesta en la noche, a los centros nocturnos más exclusivos de Inglaterra, la verdad era que a partir de las seis de la tarde Julián ya estaba en su trabajo, sirviendo tragos y escuchando las quejas de los clientes.
Y aunque estaba trabajando y hacía más cosas en esos días que en su vida normal, para Julián esas eran verdaderas vacaciones, vacaciones de su título de heredero, vacaciones de las presiones y altas expectativas; por primera vez en mucho tiempo, posiblemente en su vida, Julián estaba viviendo como quería y vaya que lo estaba disfrutando.
Comentarios:
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Algunas explicaciones importantes:
*Daiquiri. Este es un cóctel que lleva hielo, ron, jugo de limón, jarabe y cáscara de limón; su procedimiento es bastante sencillo sólo hay que mezclar los ingredientes líquidos, mezclarlos en un shaker (el agitador que utilizan los bartender) y después ponerlo todo en una copa, con el hielo y como decoración la cáscara del limón.
*Tom Collins. Según una investigación rápida por Internet, esta bebida se originó antes de los refrescos y usualmente se sugiere emplear Old Tom Gin, ya que brinda más sabor. Sus ingredientes son ginebra, jugo de limón, azúcar, soda (agua carbonatada, sifón o refresco), rodajas de limón y hierbabuena para decorar
*La explicación que dió Kanon sobre la diferencia entre un barman y un bartender es completamente precisa.
De nuevo, y cómo siempre, muchas gracias por leer!
