ALERTA DE SPOILER: Es importante leer el fanfic "Haikyuu:2013-2014" para entender el contexto de este "Omake". Solo para dar una idea base al lector, Tobio Kageyama tiene una relación sentimental con una joven extranjera llamada Zoe Taracena.

OOOOOO

La pareja había tenido una fuerte discusión un 2 de Enero de 2018, a causa de que Zoe había llegado al día siguiente a su hogar producto de un encuentro casual con un "amigo" y le había invitado a tomar, y Tobio no la había encontrado esa noche del 1 de Enero en su hogar y no le contestaba las llamadas.

Kageyama, en su impotencia, había "cortado" toda comunicación con la chica, en la ofuscación de saber que ella estaba con otra persona… con Atsumu Miya…justamente con el colocador de los MSBY Black Jackals. Sabía que su novia aún conversaba con ese chico, y tal vez por ese motivo el hermano mayor de Osamu Miya le seguía gustando.

A pesar de aquella discusión, Zoe no olvidó enviarle el detalle a Kageyama del día de San Valentín el 14 de Febrero. Ella sabía que él no rechazaba los dulces lácteos y menos que tuvieran cacao; le mandó una pequeña nota deseándole éxitos en el ciclo de partidos que iniciaban para el año de la temporada 2017-2018.

Un mes después, ella creyó esperar la respuesta… pero ese 15 de Marzo su alegría se desvaneció. No obstante, recibió un presente del Día Blanco justamente de él… de ese joven tan irreverente y extrovertido egresado del Inarizaki. Y ese gesto de atención y cuidado del detalle la hacían dudar sobre sus sentimientos.

Los meses continuaron, y a finales de Abril fue el jugador de los Schweiden Adlers quien tomó la decisión de finalizar la relación que tenían de una manera algo diplomática. Taracena aceptó su determinación unilateral con sentimientos encontrados, pero respetó los motivos que llevaban a aquel muchacho a no continuar su relación afectiva.

OOOOOOOOOO

-¡Sorpresa!- exclamaron dos chicas en la entrada principal del apartamento de Zoe.

La mujer les observó con asombro.

-¡Hitoka! ¡Amane!- exclamó diciendo sus nombres y las mujeres sonrieron de forma circunspecta -¿Qué hacen aquí?

-Venimos a hacerte compañía el día de hoy- le contestó Amane Kioku ingresando con el pack de bebidas alcohólicas que había comprado.

-Creo que necesitas conversar un poco y desahogarte- le dijo Yachi y le mostró el otro pack de bebidas alcohólicas.

Zoe sonrió divertida. Dejó a la segunda y cuarta manager del club de voleibol masculino del Karasuno ingresar a su pequeño apartamento y cerró nuevamente la puerta con seguridad.

Kioku Amane mantenía el mismo corte en su cabello con la diferencia de que se había hecho un ligero balayage en tonos azules; ahora usaba lentes de montura elegante y había engordado un poco más pero no estaba en sobrepeso… su rostro en forma redonda la delataba un poco.

Por su parte, Yachi Hitoka si se había dejado crecer más el cabello y usualmente se lo recogía en una coleta correctamente hecha. En su ingreso a la universidad dejó de ser tan introvertida y socializaba un poco más con sus compañeros de estudio.

Ese día, se habían enterado de la ruptura de la tercera exmanager del equipo de voleibol masculino del Karasuno con uno de los jugadores estrella de los Schweiden Adlers; las tres conversaban seguido ya que habían compartido muchas experiencias juntas al ser las encargadas del club en la escuela preparatoria, y tenían un grupo de chat entre ellas.

-¡Ese Kageyama es un idiota!- exclamó Amane ya entrada de copas y con un sonrojo en sus mejillas -¡Quien veía al vice capitán así de estricto y mira con las que salió!

-¿Te explicó las razones, Zoe-chan?- le preguntó Hitoka tomando un sorbo de cerveza.

-Dijo que no iba a tener tiempo para estar juntos ahora que también iniciaban los torneos internacionales y era titular del equipo japonés.

-¡Tonterías!- exclamó Kioku golpeando la mesa donde estaban el acompañamiento de las bebidas -Quien verdaderamente está contigo no busca excusas.

-Eso pensé, Amane… pero no puedo hacer nada en contra de esa decisión.

-¡Maldita sea!

-¡Amane! No seas grosera- le pidió Hitoka -Apenas llevas tres cervezas y ya estás sintiendo los efectos del alcohol.

La aludida hizo un puchero de incomodidad y tomó una porción de pizza de la caja que habían ordenado.

-Yamaguchi conversa con Kageyama muy seguido- le comentó Hitoka a Zoe -Me dice que en estos días lo ha sentido como ausente y más serio de lo que usualmente se comporta. Supongo que debe ser porque estaba pensativo en tomar la decisión de la ruptura.

-El capitán es un chico muy observador y analítico- intervino Amane y se acomodó sus lentes -Por eso era el mejor defensa estratega.

-Pero Zoe… Yo te siento "tranquila" con la decisión de no seguir con el noviazgo- le comentó Yachi y tomó papas fritas de un recipiente.

-Es difícil de explicar… pero…

-¿Pero?- preguntaron Yachi y Kioku al mismo tiempo.

-En cierta medida… yo tuve algo de culpa para que él tomará esa decisión.

La segunda y la cuarta manager se miraron con extrañeza, y fue ahí donde Zoe les contó lo que sucedió el primero de enero de ese año. Ese detalle no se los había contado previamente porque siempre consideró su salida con el colocador de los Jackals algo muy íntimo y personal… y porque esa salida le produjo un regocijo y una alegría muy especial.

-Taracena Zoe…- le dijo Amane con un tono de malicia libidinosa -¿Estás segura de que no lo hicieron?

-No- le dijo ella -Yo estaba sola en la habitación cuando desperté.

-Pero dijiste que estabas muy ebria- le mencionó Kioku -¿Y si tuvieron algo rápido y no lo recuerdas?

En ese momento, Taracena quedó pensativa: podía descartar esa posibilidad porque había despertado con su ropa del día anterior… pero usaba una falda amplia. ¿Sería posible que ellos hubiesen tenido sexo con las prendas de vestir puestas? ¿Atsumu hubiese sido capaz de hacerlo sin su consentimiento o en su defecto estando embriagado?

-¿Qué pretendes, Amane?- le preguntó Yachi.

-Que cabe la posibilidad de que en su estado inconsciente ellos si hubiesen tenido sexo y nisiquiera lo recuerden. Eso pasa- le respondió la mujer de lentes.

-Igual ya no interesa- intervino Taracena venteando su mano derecha.

-Por cierto, ¡Vamos a encargar Onigiris!- exclamó Amane y tomó su teléfono para llamar.

-Ya tenemos pizza, Amane- le recordó Hitoka -Tú lo que quieres es escuchar la voz de Osamu Miya- le murmuró Hitoka en un susurro y mirándola de reojo.

-Me encanta su voz… no lo voy a negar. ¿O es que acaso no te gusta la voz de algún chico que no sea la del capitán Yamaguchi?

-Bueno…- meditó Hitoka -Siempre he pensado que la voz del Ushiwaka es una voz muy varonil.

-Pero él estaría fuera de concurso, Yacchan- le comentó Zoe -El capitán Ushijima es otro mundo.

Las tres chicas suspiraron al mismo tiempo. No podían ocultar que la presencia del jugador de los Adlers encantaba a cualquier mujer que conociera del deporte.

-Volviendo al tema…- dijo Hitoka -Zoe… ¿tú crees que pudieron tener sexo esa noche?

La aludida negó.

-¿Pero te hubiese gustado?- le preguntó Kioku tomando la conversación al aire.

-¡AMANE!- le gritó Yachi y la aludida respondió la llamada del local, omitiendo el regaño de su sempai.

-No- contestó Zoe de forma dubitativa -Por mucho que estuvieramos distanciados Tobio y yo, eso no justificaba tener intimidad con otra persona.

-Pero no es con otra persona, Zoe…- le recalcó la hija de Yachi Madoka -Tú sabes quién es esa persona y lo que él siente por tí… y la forma como te pones cuando están juntos.

Taracena volvió a tomar alcohol, escondiendo su rostro en la botella de cristal.

En ese momento, Amane colgó.

-¡Listo!

-Te vas a gastar toda tu mensualidad en esta reunión- se quejó Yachi mirando con seriedad a Kioku.

-Tranquila, que tengo mis ahorros para situaciones de contingencia como estas.

Yachi suspiró resignada.

-¿Qué ordenaste?

-El combo de onigiris variados: de vegetales, pollo y salmón.

-Buena elección- le halagó Zoe -Yo también la pido de vez en cuando.

-Apenas le dí la dirección supo que era tu domicilio- le contestó la chica a la extranjera -Se vé que ordenas mucho ahí.

-Si… si es cierto.

Las tres mujeres conversaron durante un largo tiempo; cantaron, rieron, y sacaron una botella de whisky que la extranjera tenía en su refrigerador, regalo que le había obsequiado Jasper en su última visita a Japón.

-Por cierto, ahora que veo esa botella de whisky… ¿Cómo va la relación de Madoka-san con George?- le preguntó Taracena a Hitoka.

-La relación va muy bien- contestó divertida -Nunca había visto a mamá tan feliz y relajada. ¡Es más! Ha dejado de ser tan estricta con los asuntos laborales.

-Eso quiere decir que el capitán Rivan y tu son técnicamente hermanastros- agregó Kioku y sirvió los últimos mililitros de la botella de whisky.

Las tres mujeres ya estaban somnolientas y ebrias de tanto consumir alcohol, por lo que empezaron a subirle al tono de sus conversaciones.

-Si… técnicamente.

-Yo si quisiera tener un hermanastro como Rivan-san- se sinceró Amane -¡Que envidia!

-La última vez que vino se quedó en casa y cuando me visitó Tadashi, él se lo quedaba mirando extraño- recordó la pelirrubia.

Taracena rió a carcajadas.

-Ahora si me vas a entender cuando te decía que Jas era demasiado "receloso"- le comentó la extranjera en un tono divertido, secando las lágrimas que había derramado.

-Pero contigo era diferente porque se conocían hace tiempo, Zoechan- le comentó Hitoka -No entiendo por qué se tenía que poner de esa manera si también conocía a Yamaguchi.

-Porque Jasper ya te considera como de su familia, Yachan- le explicó la extranjera.

-No entiendo- intervino Amane.

-Debo explicarles su vida para que me puedan entender- les dijo Zoe y carraspeó su garganta para aclararla -Jasper no creció con figura materna: su madre falleció cuando él apenas era un bebe. Por ende, él siempre vió a su hermana mayor como una madre… y cuando ella falleció de cáncer, quedó desorientado porque las dos mujeres de su familia ya no estarían con él. Por ese motivo, él se aferró tanto al voleibol para que durante las fases del duelo él no las recordara a cada instante.

-OK.

-Cuando él me conoce, se "encariña" conmigo porque ve en mí a su hermana mayor. Por eso cuando ambas lo conocieron pudieron pensar que él estaba enamorado de mí pero lo que en realidad siente es ese amor filial que dejó de experimentar durante su niñez y parte de su adolescencia.

-Entonces…- meditó Hitoka.

-Cuando George inicia su relación con Madoka-san, él se puso muy contento: porque en cierta medida iba a tener una madre y una hermana: justo lo que la vida le arrebató años atrás se lo está regalando ahora.

-Ya voy entendiendo- dijo Amane.

-Por eso no se te haga extraño que con Madoka-san y contigo sea muy atento y receloso.

Yachi dejó escapar unas lágrimas.

-Me siento extraña al pensar que tengo un hermano- susurró nostálgica.

-¡Y mayor que no es lo mismo!- le aclaró Kioku -¿Sabes algo? Una revolcada con el capitán Jasper sería interesante.

-¡Amane!- le gritó Hitoka.

Zoe volvió a reír a carcajadas.

-¿Cuando regresa otra vez Jasper, Zoe?- le preguntó Kioku.

-No lo sé, porque ahora debe estarse preparando para la Liga de Naciones que se celebra en Francia desde el 25 de Mayo.

-¿Japón va a participar?

-Si- le contestó Taracena, recordando que hace unos días Atsumu Miya le llamó para desahogarse de la decepción porque no lo habían escogido como titular y/o suplente en esa justa deportiva, sino a Sakusa siendo el único miembro de los Black Jackals en el seleccionado titular.

-¿Y después de esa competencia?

-Viene la del Campeonato Mundial de Voleibol en Italia/Bulgaria en Septiembre.

-¡Ash! O sea que puede venir a Japón a finales de año.

-Es lo más probable.

-¿Es en serio lo de revolcarte con Rivan-san?- le preguntó Yachi anonadada.

-¿Por qué no?

-¡Amane!

-¡Qué! Ahora no me digas que tu y el capitán Yamaguchi no lo hacen, Hitoka. ¡Qué aburridos!

-No he dicho eso.

-¿Entonces?

-Qué estás actuando como si fueras promiscua.

-Mientras no le afecte a alguien más, todo marcha bien para mí- le dijo Amane y tomó un sorbo de cerveza.

-A ver, Hitoka- intervinó Zoe con la vista entrecerrada -¿Tu si estas teniendo sexo con Yamaguchi?

-¡Zoe!

-¡Ay! Pero estamos entre nosotras, Yachan… ¿No vinieron a que conversaramos sin tapujos?

-Pues…

-Sólo contesta, Hitoka- le inquirió Amane -¿Hace cuanto tuvieron sexo?

La única hija de Yachi Madoka se puso más colorada.

-O déjame y llamo a Yamaguchi para preguntarle directamente- le dijo Kioku buscando el teléfono móvil.

-¡NO!- exclamó la aludida bajándole el equipo de sus manos -¿Cómo se te ocurre que Tadashi te va a contestar eso?

-Contesta, entonces…

Hitoka suspiró resignación.

-Esta semana.

-¿Cuándo?

-El lunes.

-¡Ah! quitándole el aburrimiento al primer día de la semana.

-Ahora te toca contestar a tí.

-Hace como un mes… tú sabes que no tengo pareja estable.

-Pero sales con Sakunami.

-¿Quién?- preguntó Zoe con interés -¿Te refieres a Kosuke Sakunami? ¿El del Datekko?

-El mismo. Ahora faltas tú, Zoe…

-Pues creo que perdí si me comparo con ustedes- comentó divertida.

-¿Desde cuándo?

-Desde el año pasado…

-¿Cuándo?

Zoe desvió la mirada y buscó su botella de cerveza.

-Noviembre.

-Si que estás grave, Zoe- le dijo Amane -Te hubieses acostado con Miya.

-De saber que todo terminaría así, lo hubiese hecho- se quejó Taracena -¡Ahí si Tobio hubiese tenido razones de peso para terminar con fundamento!

Las mujeres sonrieron divertidas… y continuaron su conversación de temas y revelaciones sexuales.

-¿Quién fue tu primera vez, Zoe?- le preguntó Amane a su amiga de preparatoria.

-Él… Atsumu Miya.

-¿Estando en la escuela?

-Si.

-¿Y cómo? Si las prefecturas están muy retiradas.

-¿Recuerdas que el Karasuno participa en los Torneos Vocales?- intervino Yachi y la mujer de lentes asintió -En el primer torneo que asistimos como invitados para el 2013 Zoe fue en representación del club vocal junto con el club de música a Kobe.

Kioku abrió la boca sorprendida.

-¿Y se encontraron allá y tuvieron sexo?- le preguntó a Taracena y está asintió, tomando otro sorbo de cerveza -¿Así como si nada?

-Ya nos habíamos conocido antes- le dijo Zoe y mordió un onigiri de vegetales.

-¿Dónde?

-En el primer Torneo Intercolegial de Voleibol Playa de Odaiba.

-Oh, si… recuerdo que tu eras la que siempre acompañaba a los chicos a ese torneo porque se cruzaba con el Campamento de Verano y Hitoka hacía acompañamiento en ese.

Ambas asintieron.

-Caramba… eso es lo que yo llamo "tener osadía"

-Después de eso no han vuelto a tener relaciones íntimas- intervino Yachi y volvió a comer papas fritas.

-¡Con razón el tipo está buscándote a cada rato, Zoechan!- dedujo Amane -Esa obsesión no la va a dejar hasta que le des la oportunidad otra vez.

-Si, claro- musitó la aludida y volvió a tomar un trago.

-¿Y quien lo hace mejor: Kageyama o él?

-¡Amane!- le gritó Yachi.

-¿Qué? ¿Qué tiene de malo?

-No puedo comparar eso, Amane- le dijo Zoe -Con Miya solo estuve una vez… y pues con Kageyama he intimado un poco más.

-¡Ajá! Tomaré como respuesta que lo hace mejor Kageyama.

Taracena alzó los hombros en señal de desinterés y volvió a tomar trago.

-¿Y quién fue tu primera vez, Hitoka? ¿El capitán Yamaguchi?

-Si… fue él- contestó Hitoka desinhibida.

-¿Y el tuyo, Kioku?- le preguntó Zoe.

-Yaotome.

Hitoka se atragantó con la papa y Taracena casi se le va el alcohol por la nariz al escuchar la respuesta de la chica.

-¿Yaotome Renzo?- le preguntaron al unísono.

-Si.

-¿Y cuándo?- le preguntó Hitoka con interés.

-No fue en la escuela preparatoria. Fue en la universidad: estudiamos en la misma facultad.

-Yo si decía- comentó Hitoka -Porque prácticamente Yaotome pasaba con Shoji y Tokita en los entrenamientos.

-Conversabamos mucho en la universidad porque nuestros horarios coincidían- agregó Amane y tomó el último sorbo de whisky -Y una cosa llevó a la otra.

-De lo que uno se entera después de tantos años- comentó Zoe en forma divertida.

-¿Qué más desean saber?

-Ay, Dios- se quejó Yachi embriagada -¿Seguimos con el tema sexual?

-¿Y cual más si ese es el interesante?

-Tú eres la que estás preguntando, Amane: sigue el juego- le recordó Zoe.

-A ver… ¿quién conversa con el señor de abajo?

Kioku, Yachi y Taracena levantaron la mano.

-¿A quién le han visitado por la otra entrada?

Hitoka y Zoe se miraron circunspectas… y fue Yachi quien levantó la mano.

Taracena alzó una ceja.

-¿En serio?

-¡Zoe!- le regañó la cuarta exmanager del Karasuno -Dijimos que no íbamos a cuestionar.

-Lo sé… pero se me hizo particular, lo siento.

-¿Te gustó, Hitoka?- le preguntó Amane.

Ella negó.

-No me sentí cómoda… por eso solo lo hemos intentando una sola vez.

-¿Y tú, Amane?- le preguntó Zoe.

-No me gusta… pero tampoco me desagrada.

-Nunca lo he intentado- respondió Taracena -Igual tampoco me lo había pedido.

-Siguiente pregunta- dijo Hitoka.

-¿Quién recibe Cunnilingus?

Las tres levantaron la mano.

-¿Quién ha amanecido y se ha despertado al día siguiente?

Las tres repitieron el movimiento.

-¿Mañaneros?

Las tres nuevamente alzaron sus manos.

-¡Vaya! Estos chicos saben mucho.

-No me sorprendería que conversen entre ellos sobre estas cosas- dijo Yachi.

-Lo hacen, sempai- le respondió Taracena -Cuando son muy cercanos conversan sobre eso al igual que lo hacemos nosotras. La cultura no es impedimento para eso: sean americanos, europeos, asiáticos o africanos, ellos hablan de eso.

-Cambiemos de pregunta…- dijo Kioku -¿Qué otro chico jugador de voleibol masculino les parece atractivo?

La extranjera y la estudiante de Diseño Gráfico quedaron pensativas.

-¿Hitoka?

-Bueno… a mi siempre me ha parecido lindo Hinata Shoyo- sonrió la chica rascándose la mejilla con su dedo -Fue la primera persona con la que hice empatía al ingresar al club y siempre fue muy atento conmigo.

-Pues te cuento que él está enamorado de tí, Yachan- le confesó Taracena mientras servía la botella de whisky que había abierto en vasos medianos de trago.

Kioku y Yachi quedaron absortas.

-¿En serio?- consultó la joven de lentes.

-Si. Me lo dijo una vez ya estando radicado en Brasil.

-¿Y por qué no se lo confesó a Yachi?

-Porque cuando tenía planeado hacerlo en tercer año se le adelantó Yamaguchi- contestó Taracena -Y en eso Hinata no quiso intervenir: él se había dado cuenta de que el capitán también le gustaba Hitoka desde la primera vez que se conocieron en el club de voleibol.

La pelirrubia bajó la mirada observando su vaso de vidrio.

-El quería confesarse el día de la graduación, porque sabía que durante varios años no volvería a verte ya que había tomado la decisión de viajar a Río de Janeiro. Tampoco esperaba que tu sintieras el mismo afecto porque él siempre ha pensado que el amor entre dos personas debe fluir sin presiones.

-Quién lo hubiese imaginado- murmuró Amane con seriedad.

-A fin de cuentas, él respetó la decisión de que estuvieras con Yamaguchi porque así se dieron las cosas.

-Zoe… ¿Hinata sigue enamorado de mí?

-No lo sé, Hitoka… En Brasil hay mujeres más bellas.

-¡Zoe!- le gritaron Yachi y Kioku a manera de regaño.

-¡Ay! ¡Qué delicadas!

-Que remedio- murmuró Hitoka y observó a su otra kouhai -Continuemos… ¿Tú, Amane?

-A mi me parece genial este chico que está en los Tachibana Red Falcons… ¡Hakuba Gao!

-Jugaba en el Kamomedai junto con Hoshiumi- le comentó Zoe -Era bloqueador central.

-Una vez fui a un partido de la V-League y le pedí el autógrafo- recordó la chica con los ojos iluminados -¡Esos dos metros de alto son imponentes!

Yachi y Taracena sonrieron divertidas.

-¿Y tú, Zoe?- le preguntó Yachi.

-Ya lo sabemos, Hitochan- enfatizó la mujer de cabello corto -Atsumu Miya.

-Eh… ¡no!- negó Taracena, captando la atención de sus amigas.

-Uh- vocifero Amane de forma extendida -¿A ver, sempai? ¿Hay otro chico que te parezca simpático aparte del hermano de Osamu Miya?

-Pues dejame decirte que si existe- se defendió la mujer y apoyó su cabeza sobre su mano izquierda.

-¿Quién es?

-Kiyoomi Sakusa.

-¿Sakusa?- repitió Hitoka sorprendida.

-¿No es el jugador de los MSBY Black Jackals?- preguntó Amane -¿El chico que tiene dos lunares en su ceja derecha?

Zoe asintió.

-Vaya, sempai. No me lo hubiese imaginado- contestó Kioku -¡Oh, si! ¡Tal vez!

-¿Por qué?- le preguntó Yachi

-Ya me di cuenta que a Zoe le gustan los tipos de caras muy serias. ¿No ves a Kageyama?

La aludida colocó un puchero de incomodidad.

-Oye si… es cierto.

-Me gusta su voz- les comentó Zoe, recordando el timbre de voz del muchacho.

-¿Han conversado alguna vez con él?- le preguntó Amane.

-Una vez… en el Torneo Nacional de Primavera. Después de ese momento, no lo he hecho.

-El día que puedas hacerlo otra vez te pondré en un pedestal- le dijo la mujer de lentes -Ese chico es bastante temperamental y solitario.

-Si, claro.

-¿Tienes más preguntas?- le consultó Hitoka.

Kioku quedó pensativa.

-¿Posición preferida?

-En cuatro- mencionó Zoe.

-Misionera- contestó Hitoka.

-Eh…. - dijo Amane con gesto aún más malicioso.

-Contesta, Amane- dijo Yachi en tono de regaño.

-Está bien, está bien… Arriba.

En ese momento, Zoe se levantó del sofá para estirarse.

-Ya es muy tarde- les recordó y todas miraron el reloj de pared -Ayúdenme a sacar los futones de la segunda habitación: dormiremos en la sala.

-Esta bien- le dijo Yachi.

-La conversación está muy entretenida pero ya debemos descansar- agregó Amane y tambien se levantó del sofá -Voy recogiendo las sobras y limpiando la sala.

Unos minutos después, las tres mujeres recogieron la mesa, se bañaron y colocaron los futones uno al lado del otro. A pesar de la embriaguez que tenían, tenían lucidez para hacer algunos quehaceres a esa hora de la noche.

-Gracias por la visita Hitoka, Amane- les agradeció Zoe -Me hacía mucha falta conversar así con ustedes y tener estas reuniones.

-Ustedes también me hacen mucha falta, sempais- les dijo Kioku mientras miraba al techo del apartamento -Veamonos más seguido.

-Yo lo voy a intentar- agregó Hitoka -Mientras Tadashi no se moleste por eso.

-Yamaguchi no es de ese tipo de personas, Yachan- le dijo Taracena -Si le dices que estas con nosotras en alguna reunión él no se va a negar. Nos conoce y sabe con quienes vas a estar.

-Lo que no sabe es que hablamos de temas sexuales- dijo Amane con una sonrisa picarona -Por cierto, Zoe… hay una pregunta que quiero hacerte desde hace tiempo.

La chica ladeó su cabeza para observar a la mujer de cabello corto.

-Si los gemelos Miya no tuvieran el cabello teñido o con un corte diferente. ¿Tú podrías diferenciar a Atsumu de Osamu?

-Buena pregunta- intervino Hitoka y ladeo su cabeza para mirar a Taracena -¿Podrías?

-Si- contestó la extranjera sin titubear -Atsumu tiene el color de sus ojos marrón; Osamu los tiene de un tono negro cenizo.

-Ya veo.

-¿Y si estuvieras a oscuras con ellos?

Zoe abrió los ojos sorprendida al igual que Yachi.

-¿Y esa pregunta a qué viene, Amane?- le preguntó su sempai.

-No lo sé… pensé en un hipotético caso de que en una borrachera llegues a confundirte de persona y Osamu se llegue a propasar…

-Que es prácticamente improbable- mencionó Zoe.

-Pero no imposible- le inquirió Kioku.

La extranjera sonrió ante la osadía de la pregunta y miró hacía el frente.

-Habría un detalle que me podría sacar de ese predicamento.

-¿Cuál?- preguntaron Hitoka y Amane al unísono.

Zoe sonrió.

-Atsumu tiene un gesto particular cuando yo… le toco sus labios.

Las dos amigas la miraron con interés.

-Muerde suavemente mi dedo en un gesto de picardía. Por lo que si quedara a oscuras sin saber cual de los dos es, solo pasaría mis dedos sobre sus labios… y si no lo hace, es Osamu.

-¿Cómo estarías tan segura de que su hermano no conoce esa reacción?- le preguntó Amane y bostezó.

-Hay cosas que son de intimidad masculina- le recordó Zoe.

-Buen punto.

-Zoe… describes ese gesto como si lo hicieran con frecuencia- mencionó Hitoka y también bostezó.

-No… fue algo que noté la primera vez que estuvimos juntos… y cuando estuvimos cerca a principios de este año en la salida a tomar… podría decirse que es una "manía"

-Zoe… ¿Tu crees que el tenga sexo con otras chicas?- le preguntó Amane.

-Es posible- le dijo, recordando que Atsumu le había dicho que había tenido sexo con una fan unos meses atras.

-¿Qué sientes sobre eso?

-Es libre de tener relaciones con quien desee… pero… me siento incómoda pensando que se ha acostado con otra persona y pudo pasarla bien.

-Es lo mismo que debió sentir él durante el tiempo que estabas de novia con Kageyama- le mencionó Hitoka sin ofenderla -Tampoco debió ser fácil para él pensar que la mujer que ama lo hace con otra persona.

Taracena escondió su rostro en el futón. Era cierto… por eso, no debía ser egoísta con él.

Tal vez por eso la ruptura le estaba dando la señal de que podía darse una oportunidad con ese muchacho que le demostraba en sus pocos encuentros y sus pocos mensajes un afecto y una atención incondicional.

-Date una oportunidad con él, sempai- le dijo Amane con los ojos cerrados y con un tono de voz más suave -Me contarás una historia cuando aceptes ser su novia.

-También pienso lo mismo, Zoechan- comentó Hitoka también con sus ojos cerrados -MIya-san te ha demostrado ser muy atento y especial, y ha aguantado momentos incómodos por defenderte. Vive esa experincia con él…- le fue susurrando lentamente la novia de Yamaguchi, y se quedó dormida.

Zoe sonrió con los dos comentarios de sus amigas, y lentamente fue cerrando sus ojos.

Las tres se habían quedado dormidas. El día sábado, les esperaba una buena resaca.

OOOOOOOOOO

Tobio Kageyama y Zoe Taracena se desconectaron totalmente. No volvieron a saludarse ni a saber uno del otro, hasta que a finales de Junio… una noticia asustó a la joven extranjera.

Zoe llegaba a su apartamento esa tarde del 30 de Junio, cuando sintió que su celular vibraba dentro de su bolso. Lo tomó con sigilo después de abrir la puerta y vió el nombre del llamante en la pantalla táctil.

-¿Entrenador?- le preguntó sorprendida.

-Zoe…- le escuchó decir al hablante, con algo de agitación.

Al fondo se escuchaban sonidos de ambulancias

-¿Por qué escucho sirenas?- le preguntó confundida -¿Qué pasa?

-Tuvimos un accidente… perdimos el control del volante…

Zoe abrió los ojos de desconcierto.

-¿Tobio iba con usted?

-Es quien sufrió las heridas más graves.

Taracena cayó de rodillas en el genkan, asustada.

-¿Quienes más iban?

-Sokolov y Hoshiumi.

La chica puso su mano contraria en el rostro en señal de preocupación.

-¿A qué hospital los van a llevar?- le preguntó tratando de no tartamudear y escuchó con atención la respuesta -Voy para allá- colgó inmediatamente y se levantó apresuradamente para alistar un pequeño bolso.

Por la hora, aún podía tomar el Shinkansen que la llevaría hasta Tokio.

En la estación, se encontró con Asa Hoshiumi, la madre de Korai.

-Hoshiumi-sensei- le llamó la chica, reconociendo a la mujer en la distancia.

-Taracena-san- le saludó con gesto de preocupación. Zoe respiraba agitadamente

-¿Va para Kodaira?

-Si. ¿Sabes del accidente?

-Sí señora. Vamos juntas.

Ya estando en el centro hospitalario, se encontró con su entrenador que llevaba el brazo izquierdo vendado y con un torniquete y a la hermana mayor de Tobio Kageyama; esta la reconoció inmediatamente a pesar de que llevaba un corte de cabello diferente: era ella quien se lo había hecho.

-¡Zoe!- le abrazó desesperada.

-¿Qué les han dicho?- le preguntó la extranjera.

-Su condición es delicada- le mencionó Nicolas -Está en observación.

-¿Cómo está usted, entrenador?- le dijo la chica, mirando el brazo enyesado del hombre de 30 años.

-Solo tuve una fractura y rasguños por la cabeza- le dijo señalando sus vendas.

-¿Poliana está aquí?

-Viene en camino- le comentó -Estaba dejando a Rubens con la niñera.

-¿Cómo están Sokolov y Hoshiumi?

-Los están revisando en estos momentos- le contestó -No tuvieron heridas de consideración.

Luego entonces, quien había sufrido la mayor parte del trauma por el accidente había sido Kageyama. Zoe recordó su accidente unos años atrás y sintió temor por él: hace tres años había empezado su carrera profesional y no quería que le dieran una noticia que truncara sus aspiraciones.

En ese instante, un doctor salió de un pasillo y llamó a los familiares de Tobio Kageyama.

-Su condición es estable- les mencionó -Tiene un trauma cerrado de tórax derecho con fractura en dos porciones distintas de la cuarta y quinta reja costal. Lo ingresamos inmediatamente a cirugía para descartar tórax inestable y tuvimos que colocar grapas costales. En estos momentos está en habitación bajo anestesia general.

Las dos mujeres y el hombre extranjero que las acompañaba suspiraron aliviados.

-Que bueno- dijo Miwa con una mano en su pecho -¿Cuándo podremos verlo?

-Una vez pase el efecto de la anestesia… puede ser e horas.

-Gracias- le agradeció Nicolas y el galeno se alejó de ellos para continuar con su labor -Supongo que te vas a quedar hasta que despierte, ¿cierto, Zoe?

-Si, entrenador.

-Voy a revisar cómo van los chicos.

-Voy con usted- le dijo la chica -Miwa, ¿deseas comer algo?

-Traeme lo que gustes, Zoe-chan- le dijo la mujer de cabello negro -Estaré en sala de espera.

Pasadas aquellas horas, Tobio Kageyama reaccionó a la anestesia. Otro médico auxiliar le auscultó para evaluar su condición post-cirugía y unos minutos más tarde, se acercó a sus familiares.

-El paciente ya está despierto- les indicó el trabajador -Sólo puede entrar una persona a verlo por el momento, pero...

-¿Pero?- le preguntó Miwa.

El galeno sonrió.

-Pregunto por alguien llamado Zoe.

La aludida se sorprendió; el profesional en salud se dió cuenta.

-¿Es usted?

-Si.

-Sólo los familiares directos pueden ingresar a verlo.

-Es su esposa- le contestó inmediatamente Miwa.

Taracena le miró de reojo.

-Acompáñeme… -le indicó el hombre en su traje blanco y los dos avanzaron por un largo pasillo.

El doctor dejó a la chica en aquella habitación y le indicó que sólo podía estar 15 minutos, ya que el paciente debía seguir descansando. Zoe asintió sin decir palabra alguna y se acercó a la cama donde reposaba Tobio.

Kageyama tenía la cabeza vendada y una cánula nasal conectada a una toma de oxígeno de pared le brindaba el gas que necesitaba para respirar sin complicaciones; mantenía los ojos cerrados y la cabeza ladeada hacia el lado de la ventana. Debajo de su bata hospitalaria, habían vendas no tan apretadas en su torno.

Taracena trató de no llorar en ese instante, y se le acercó con sutileza; se le arrugaba el corazón verlo en aquel estado de indefensión, fracturado y adolorido.

-Tobio- le murmuró con sigilo y se acercó a la camilla; a un costado de la misma dejó el bolso que traía consigo.

El chico reconoció su voz y volteó con cuidado su cabeza para mirarla.

-Hola, Taracena.

Ella captó su mensaje: cómo ya no tenían una relación estrecha, era entendible que él ya no le llamara por su primer nombre. Él había regresado a la costumbre de tratarla de manera formal. La mujer suspiró resignada.

-¿Cómo te sientes?- le preguntó ella, mirándolo con desasosiego.

-Mareado- le contestó -Quiero cerdo con curry y huevo.

La chica sonrió levemente.

-No vas a poder comerlo mientras estés hospitalizado- le indicó.

-Que mal- le dijo y con la mano derecha golpeó dos veces la camilla, en una señal de que se sentara a su lado.

Taracena obedeció.

-Ahora entiendo el susto que pasaste cuando te accidentaste hace mucho tiempo- le comentó en forma empática.

-No pienses en eso ahora- le dijo y le tomó la mano con fuerza -Nos interesa saber que estás bien.

-¿"Nos"?

-Miwa está en la sala de espera- le indicó -Está muy preocupada por ti.

El chico suspiró hondo.

-¿No se molestó porque dije que quería verte primero a ti?

Taracena negó. No le dijo que ella había intercedido para que pasara primero a verlo diciendo que era su "esposa"

-¿Por qué pediste verme a mi primero?- le consultó -¿Cómo estabas seguro de que podía estar aquí?

-Simple corazonada- le respondió.

Zoe sonrió levemente.

-¿Cómo están los muchachos?

-Están en revisión en estos momentos- le contestó ella -Nicolas ya está dado de alta.

-Fue quien nos ayudó a salir del auto- recordó Tobio e hizo un gesto de incomodidad; sentía un fuerte dolor de cabeza.

-No te esfuerces- se preocupó Taracena -Por favor, duerme un poco.

Tobio apretó con fuerza la mano de la chica; no quería soltarla.

-Ví a mi abuelo- le comentó con nostalgia -Lo vi igual que la última vez.

La mujer se asustó; ver a familiares fallecidos es una señal de que la persona pudo estar a punto de morir.

-¿Qué te dijo?

-Que aún no me espera- le murmuró y el chico dejó escapar unas lágrimas -que está preparando algo muy especial para mi.

-¿Algo especial?

-Dijo que lo vería en un par de años.

Taracena se ruborizó. Aquellas revelaciones o alucinaciones que tienen las personas en los accidentes trágicos eran vaticinios de hechos a largo plazo.

-Tobio, yo...

-Quédate conmigo- le dijo el hombre con ternura en aquella cama hospitalaria -Por favor, quédate- le volvió a repetir y le besó tiernamente la mano -Sé que no estoy en condiciones de pedirte favores, pero no quiero estar solo.

Taracena captó enseguida que a aquel chico de 22 años no le gustaban los hospitales, porque le recordaban los últimos instantes de vida de su abuelo Kazuyo, y los asociaba con momentos dolorosos de su infancia, como la muerte de su madre.

La chica se encontraba en un predicamento: la próxima semana iniciaba exámenes de curso de idiomas y todos eran de índole conversacional; si no los hacía tendría que pagar supletorios para presentarlos en Julio. Pero Tobio la necesitaba… no podía dejarlo solo… ambos sabían que ya no los unía una relación sentimental pero los corazones de ambos se llamaban en ese momento.

En aquel instante, la discusión de principios de año no estaba en la mente de Kageyama; a él solo le interesaba que ella estuviese a su lado: era la única a quien quería cerca durante el tiempo de hospitalización y de recuperación.

A Zoe le timbró su equipo celular y al ver quien le llamaba contestó enseguida.

-Hola, Hinata- le saludó y Tobio la miró fijamente.

-Zoe… ¿estás en el hospital?

-Si.

-¿Cómo está?

-Fue intervenido quirúrgicamente, ya que tuvo trauma torácico.

-¿Qué le pasó?

-Tuvo fractura de costillas.

-¡Qué dolor!- le exclamó Shoyo del otro lado del teléfono -¿Cuándo podemos visitarlo?

-No lo sé, Hinata- le indicó -Aún no nos han confirmado.

A la habitación llegó la enfermera, dando la señal de que el tiempo había finalizado.

-Ya te devuelvo la llamada: debo colgar.

-Esta bien- le dijo el pelirrojo.

Ambos colgaron la comunicación.

-Terminó el tiempo- indicó la mujer -El paciente debe seguir descansando.

-¿No puede quedarse conmigo?- le preguntó el chico a la auxiliar de salud.

-Claro: su esposa se puede quedar con usted durante el tiempo de hospitalización.

Tobio quedó extrañado.

-¿Esposa?

En ese instante, Taracena le dió un beso efusivo en sus labios y le tocó el rostro con delicadeza.

-Nos vemos más tarde… "querido"- le dijo Zoe para que la enfermera no sospechara; la funcionaria de la clínica se había escondido detrás de su tabla al ver el momento de afecto de la pareja.

La chica salió acompañada por la mujer en su uniforme blanco, dejando al jugador de los Schweiden Adlers desconcertado.

-¿Esposa?- se volvió a preguntar y llevó los dedos de su mano derecha a sus labios.

Extrañaba la cercanía de Zoe y la forma como le besaba: siempre le finalizaba con un leve mordisco.

Apoyó su cabeza nuevamente en la almohada de la camilla y ladeó su cabeza para mirar por la ventana; en esa posición, se quedó dormido.

OOOOOOOOOO

Al día siguiente, casi 24 horas después, Tobio Kageyama recibió una visita que no esperaba. En ese momento se encontraba sólo en su habitación.

-Entonces si eres tú- le indicó el fisioterapeuta con una sonrisa afable.

-Ennoshita-san- le saludó Tobio asombrado.

-¿Cómo te sientes, Kageyama?

-Me duele el pecho.

-Es normal: sentiste el impacto en esa parte de tu cuerpo. Que bueno que hayas tenido el cinturón de seguridad puesto.

-¿Trabajas aquí?

-Si: fuí trasladado hace tres meses- le indicó y se acercó al piecero de la camilla hospitalaria -Vengo a realizarte la exploración física para diligenciar tu anamnesis o historia clínica. Te voy a ir haciendo una serie de preguntas y debes contestarme con un "si" o un "no"- le comentó y empezó con las piernas de su excompañero de escuela preparatoria para hacer la primera revisión de extremidades inferiores.

-Esta bien.

Ennoshita movió uno de los pies de su compañero y le preguntó si le dolía; Tobio nego. Tomó el pie del otro lado y le dijo la misma respuesta: así fue para cada movimiento en sus piernas que le hacía el antiguo capitán del equipo de voleibol masculino de la preparatoria Karasuno.

Acto seguido, le movió el brazo izquierdo en varias rotaciones y le hizo la misma pregunta.

-No.

Chikara tomó el brazo derecho y volvió a consultarle.

-Si... siento malestar.

-Es el área dónde recibiste el impacto del golpe- murmuró -Voy a palpar tu tórax, así que voy a retirar la parte superior de tu bata hospitalaria para seguir con el chequeo y voy a retirar tus vendas para ver la cicatrización.

-Esta bien.

Chikara miró el movimiento del pecho de su amigo y palpó los costados revisando la integridad de las costillas verdaderas, las costillas falsas y las costillas flotantes. Evitó tocar la herida y notó que la cicatrización de la misma era muy buena.

-Cada cierto tiempo debes lavar la herida con agua y jabón de forma cuidadosa- le indicó -¿Estás respirando bien?

-Siento malestar en la exhalación.

-Es una molestia "normal"- le manifestó -Por lo reciente de la cirugía no puedo evaluar la Técnica Malsava, en la que tomas aire y lo expulsas de forma abrupta para para medir la presión intratorácica. Eso lo podremos hacer en 8 días.

Ennoshita miró el pecho del hombre y revisó sus movimientos respiratorios. Tomó su fonendoscopio y auscultó el ritmo cardíaco de su excompañero de estudio.

-¿Te dijeron que tuviste una fractura costal leve en dos costillas verdaderas?

-Si.

-¿Tienes la radiografía?- le preguntó y su amigo le indicó el lugar donde se ubicaba. Ennoshita tomó aquel sobre, sacó el papel y lo puso sobre el visor.

-Que bueno… los clips costales son pequeños- se sorprendió -Te colocaron los de seis segmentos, lo que quiere decir que la fractura fue muy leve y no compromete la integridad ósea.

El joven fisioterapeuta anotó unas observaciones en una tabla que había traído consigo.

-Con esa información terminamos el chequeo inicial. Estos datos nos sirven de base para programar las sesiones de fisioterapia- le indicó -El objetivo de estas sesiones son reducir el dolor que estás sintiendo y que puedas respirar sin complicaciones en las semanas posteriores a tu alta médica.

-¿Voy a tener sesiones de recuperación?

-En efecto. Como por 10 o 12 semanas- le contestó.

Kageyama hizo un gesto de preocupación.

-¿Lo preguntas por los partidos de la V-League?

El paciente negó.

-¿Entonces?

-En Septiembre es el Campeonato Mundial de Voleibol Masculino en Italia.

Chikara suspiró resignado.

-No quiero darte falsas esperanzas, pero es posible que no puedas ir, Kageyama.

Tobio miró hacia abajo, comprendiendo la situación.

-Tu valoración final se le debe entregar al entrenador y al médico deportólogo de tu equipo para que estén enterados de que vas a incapacitarte por un largo tiempo. No es recomendable que estés en un juego de talla internacional porque sería muy reciente a tu recuperación, y aunque no tengas contacto físico el agotamiento puede afectar tu ritmo cardíaco y agitar tu caja torácica.

-Entiendo.

Ennoshita volvió a acomodar su vendaje y le puso su prenda superior, cuando los dos chicos sintieron que alguien ingresaba a la habitación.

-Hola- saludó Zoe y notó la presencia de Ennoshita -¡Capitán! ¡Qué bueno verlo!

-No seas tan formal, Taracena- le indicó -Ya no soy capitán- le dijo apenado.

-Es cierto- le dijo y notó el atuendo del muchacho -Está con uniforme. ¿Trabaja aquí?

-Si. De hecho acabo de finalizar el chequeo de fisioterapia de Tobio para programarle las sesiones de recuperación- le contestó retirándose los guantes de látex de acuerdo al protocolo y los arrojó en la caneca de residuos biológicos.

-Que bueno que seas tú quien le acompañe en este proceso- mencionó la chica y dejó un paquete sobre una mesita cercana -¿Quién las realizaría?

-Por ser Kageyama pediré hacerlas- le indicó -La confianza entre el fisioterapeuta y el paciente es vital en el proceso de recuperación y al conocernos desde hace tiempo eso facilita la rehabilitación.

El aludido sonrió levemente.

-Gracias por eso.

-¿Cómo estás tú, Taracena?- le preguntó Chikara y se agachó para ver la prótesis de la mujer -¿Cómo vas con tu prótesis?

-Estoy bien. La pieza es mejor que la anterior.

Chikara revisó la unión de la pieza con la extremidad movible.

-¿No te molesta el muñón?

-Al principio, pero ya no.

-¿De qué hablan?- les preguntó Kageyama.

-Taracena adquirió una nueva prótesis de avanzada tecnología, también de alto impacto- le contestó el chico y se reincorporó -Cuando tiene dudas con sus cuidados y uso, me llama para consultarme.

-Ya veo.

-Los dejo. Debo visitar otro paciente- les dijo revisando un dato de la historia clínica que estaba bajo nota de enfermerìa y mirò a la chica -Zoechan… ¿ustedes dos están casados?

La pareja se ruborizó.

-No, no- le dijo apenada moviendo las manos hacia los lados -Es que… para que me dejaran pasar… - la chica miró de reojo a su "expareja" para luego esconder sus manos en sus piernas -la hermana de Tobio dijo que yo era su esposa y así quedó en los registros de visitas.

Chikara sonrió divertido. Y Kageyama ahora entendía mejor el comentario de la enfermera.

-Hacen linda pareja- comentó de forma amena -Nos vemos mañana.

La pareja se despidió de su superior, aún conservando el rubor de sus mejillas.

-Gracias por venir- le dijo el paciente en cama a Zoe.

Taracena negó y sacó una pequeña cajita de la bolsa que traía.

-¿Quieres?- le preguntó mostrándole la bebida y al hombre se le iluminó el rostro a pesar del dolor -Sabía que sí.

Le ayudó a poner la pajita en la caja de tetrapak y se lo entregó.

-¿Cómo te sientes?

-Hoy me siento más adolorido- le dijo tratando de no esforzarse.

-Ya se está pasando el efecto de la anestesia en órganos internos- le comentó la chica.

En ese momento, el teléfono móvil de la chica timbró con una melodía en particular; aquel ruido se lo había colocado ella cuando esa persona llamara para identificarlo mejor. Zoe dudó en responder la llamada, pero después de cinco timbradas, atendió al comunicador.

-Hola- le dijo tímidamente.

-¡Zoe!- le saludó el chico del otro lado -¿Viste las noticias?

-¿Noticias?

-Si. Kageyama sufrió un accidente y está en condición estable.

Zoe miró a Tobio; él solo la veía sin ningún tipo de reproche; aún no sabía quién era la persona con la que ella estaba hablando.

-Lo sé…- le dijo.

Su interlocutor hizo un silencio incómodo.

-Estás con él, ¿cierto?

Zoe se mordió los labios.

-Activa la videollamada- le dijo el chico y su interlocutora cambió el gesto de su rostro -Descuida: no voy a discutir con él. Actívala.

Taracena obedeció y activó la cámara para voltear su dispositivo. Cuando Kageyama se dió cuenta de quien la estaba llamando, cambió su semblante enseguida.

-Hola, Tobio-kun- le saludó el chico de forma amable.

-Hola, Miya-san- le contestó el pelinegro.

-¿Cómo te sientes?

-Estoy mejorando.

-Las noticias dicen que el accidente fue bastante aparatoso- le mencionó -qué bueno que tú y los demás se encuentren bien.

En las palabras del hermano mayor de Osamu Miya no había toques de ironía o sarcasmo; las decía con sinceridad y preocupación.

-Vas a estar ausente un buen tiempo- le dijo -Ahora si los Schweiden Adlers tienen una baja interesante.

-Eso es lo que tu piensas- le contestó Kageyama con sarcasmo.

Los dos siguieron discutiendo sobre el juego y Zoe les veía con diversión; era como si el destino no los hubiese enfrentado por el amor de una misma mujer, chica que estaba en ese momento en aquella intervención.

-Me preocupa el equipo nacional contigo como colocador suplente- le decía Kageyama -Sigues siendo "inestable".

-Al menos yo si podré ir a Roma y Florencia en Septiembre- se defendía el chico de cabello teñido de rubio -Tu viaje está en veremos.

Ese fue un golpe bajo de Atsumu hacia Tobio.

-¿Roma? ¿Florencia?

-Si. Ya anunciaron las sedes y los grupos.

-¿En qué grupo quedamos?

-En el grupo A- intervino Zoe y Kageyama volteó el equipo móvil para que Atsumu observara a la chica -Japón quedó en el grupo de Italia, Bélgica, Eslovenia, República Dominicana… y Argentina.

Tobio agudizó su mirada.

-¿Argentina?- confirmó el último país y ella asintió.

-Nos encontramos nuevamente con Oikawa- le dijo Atsumu a su compañero de equipo nacional -Por cierto, ¿de dónde sacaste la información?

- Me la envió esta mañana Jasper.

-¿En qué grupo quedó Brasil?- le preguntó Tobio.

-En el B- respondió Taracena -Con Canadá, Francia, Egipto, China y Países Bajos.

-¿También juegan en Italia?

-No. En Ruse, Bulgaría.

-Ese grupo si lo veo cruel- dedujo el gemelo Miya -China nos hizo el partido imposible en el torneo clasificatorio del año pasado.

-No me lo recuerdes- le dijo apesadumbrado, recordando cómo la actitud de Bokuto en el partido no era la más apropiada, porque justo antes de iniciar aquel juego recibió la llamada de una chica que le estaba cortando la relación.

-Zoe, necesito conversar contigo… a solas- le dijo Atsumu y la chica observó inmediatamente a Tobio; este reaccionó a aquella petición, y suspiró resignado.

-Adelante- murmuró y apoyó su cabeza en la almohada.

La chica se levantó del asiento, y pidió salir un momento de la habitación. Cuando lo hizo, terminó la videollamada para regresar al modo de escucha.

-Estamos solos, Tsumu.

-Zoe, el equipo está buscando un intérprete que nos acompañe en el campeonato en Italia. ¿Te interesa?

A la chica se le iluminaron los ojos.

-¿En serio?

-Si. Me lo dijo Iwaizumi que es el entrenador personal del equipo.

-A mi me encantaría, Atsumu… pero…

-¿Pero?

-No quiero dejar sólo a Tobio- se excusó.

-Él estará bien, Zoe- le dijo -Va a necesitar descanso y reposo después de sus sesiones de terapias. Hazlo por él.

-Querrás decir "hazlo por mí"- le corrigió la chica y el aludido suspiró.

-Soy muy predecible, ¿cierto?

Taracena sonrió divertida.

-Dame el teléfono de contacto de Iwaizumi-kun, por favor- le pidió la chica -Conversaré con él para ofrecerles los servicios.

-¡Esa es la actitud!- exclamó el muchacho.

Taracena le colgó unos minutos después, y volteó a ver la puerta de la habitación del hospital. Aún faltaban varias semanas.

oooooooooo

La chica extranjera de 20 años fue contratada por la Asociación Japonesa de Voleibol para ser la intérprete deportiva del seleccionado japonés en el Campeonato Mundial de Voleibol Masculino a celebrarse en Italia y Bulgaria para el mes de Septiembre de 2018.

La joven llamó a su madre para darle la noticia, quien se alegró por su hija al ser contratada para una justa deportiva que a ella le gustaba y en el que ejercería sus conocimientos idiomáticos; no obstante, le recordó que era un trabajo temporal y que el dinero que le cancelarían por honorarios profesionales debía usarlo para su manutención durante los meses que faltarían antes de viajar de forma definitiva.

-Recuerda que si no consigues trabajo estable antes de finalizar Noviembre viajaras con nosotros.

-Lo tengo presente, mamá- le contestó su hija con algo de recelo aquel día de finales de Agosto.

Taracena acompañó al colocador de los Schweiden Adlers hasta su alta médica; ese último día lo ayudó a regresar a su apartamento en Kodaira, y le dió algunas indicaciones para el proceso de recuperación, las mismas que había recibido hace unos años ella cuando se accidentó.

Durante varias semanas de Julio y finales de Agosto, Ennoshita era la persona que asistía a las terapias domiciliarias de recuperación de su compañero de escuela. Lo hacía por espacios de una hora de lunes a viernes en horas de la mañana. Como aquellos meses eran de receso de semestre académico en la Escuela de Idiomas, Zoe pudo estar al pendiente de los cuidados que necesitaba Tobio durante ese tiempo… el detalle era que ella se quedaba en Kodaira en su apartamento, y descansaba en una habitación diferente.

Kageyama, como una forma de compensar su apoyo y compañía, le brindaba un techo, alimentación y transporte: ella era la encargada de hacer las compras mensuales y los quehaceres de su hogar, siempre manteniendo la "distancia" y el respeto hacía su compañero de escuela preparatoria.

Ambos, estaban conscientes de que actuaban diplomáticamente, y a pesar de que "vivían juntos" solo conversaban lo estrictamente necesario. Irónicamente, el tiempo que les hacía falta para compartir como pareja ahora lo estaban experimentando y ya no tenían un noviazgo formal.

Y fue en ese convivir, en ese día a día, que Kageyama entendió las quejas que ella le expresaba cuando discutían: ella deseaba compartir con él momentos de una intimidad como pareja diferente a un encuentro sexual: el compartir de una salida, el sonreír por las ocurrencias que pasaban, las vergüenzas que podían tener en algunas situaciones comprometedoras. Fueron en esos días en casas, cuando reflexionó que efectivamente estaban tan enfocado en su carrera como profesional, que estaba dejando atrás en el sendero a quien le había abierto su corazón y había aceptado la distancia de un noviazgo.

Por otro lado, Taracena también había meditado algo parecido en el aspecto de la convivencia del día a día. Muchas veces, al finalizar cada jornada, anhelaba que por cosas de la vida él tomara la iniciativa de compartir el lecho juntos, pero rápidamente se le desvanecía aquel pensamiento cuando cada quien se ocupaba de lo suyo. A fin de cuentas, ella no se daba una falsa esperanza de que ambos regresaran a darse una nueva oportunidad.

En varias oportunidades, él la escuchaba en su práctica oratoria de italiano y como niño pequeño, tomaba los textos para familizarse con la lengua e intentar aprenderlo pero le era complejo. Kageyama reconocía que no era bueno para los idiomas así como lo era Zoe; aún así, ella le enseñaba con paciencia porque conocía esa debilidad de su parte.

No por algo, Tsukishima en muchas oportunidades, lo seguía llamando "el líder de los cuatro idiotas del Karasuno.

El día que terminaron las sesiones de fisioterapia en casa y Ennoshita dio un parte positivo de la mejoría de su amigo, fue justamente para la fecha en la que ella se preparaba para tomar el vuelo que llevaría a la selección de Japón al Campeonato Mundial de Voleibol Masculino en Italia.

-Ya me voy- le dijo levantándose de uno de los asientos de la sala y se acomodó su chaqueta negra con sesgos rojos -MIwa confirmó que llegaría a las ocho de la noche para acompañarte durante todos estos días que voy a estar ausente.

-Estaré pendiente de su llegada.

-Sigue cuidándote.

-Por favor, cuídate tu también.

Tobio la observó alejarse al abrir la puerta, y la detuvo con un leve llamado de su nombre, cuando ella se viró, buscó inmediatamente algo en su teléfono móvil y con un leve rubor en sus mejillas, le envió una melodía por chat.

-Por favor… escúchala…- le dijo -...Cuando esperes el taxi en la recepción.

La chica asintió y salió de su apartamento.

Mientras esperaba el taxi que la llevaría al Aeropuerto en la recepción del edificio, acomodó sus audífonos y puso a sonar la melodía. La guitarra y el piano de la canción hacían un acorde melódico, y la voz del cantante profundizaba el ambiente.

Hoy que no estás cerca

Y que te extraño hasta morir

Me pregunto si alguna vez te he dicho

Lo que te has vuelto para mí.

Tú sabes bien de donde vengo

Y ahora que estoy ligado a ti

Que no me pase ni un segundo más

En el que no te haga sentir

Que eres el descanso al final de la jornada

Y el campo en el que quiero

Librar diez mil batallas

Eres la promesa de refugio y de sosiego

La paz y la certeza

Lo más cercano al cielo.

Taracena agudizó su mirada mientras veía el dispositivo móvil. ¿Cómo Tobio pudo dar con aquella melodía? ¿Cómo podía expresar sus sentimientos a través de una canción que no era en su idioma?

Puede ser que mi silencio

Te castigue el corazón

Y que me sientas distraído

Como escapando de tu amor

Que no te engañe esta distancia

Ya mi viacrucis término

No quiero más que estar en casa

Para decirte entre caricias

Que eres el descanso al final de la jornada

Y el campo en el que quiero

Librar diez mil batallas

Eres la promesa de refugio y de sosiego

La paz y la certeza

Lo más cercano al cielo.

Eres tanto, eres todo… donde tu estés será mi hogar

La otra mitad de la galaxia

Donde quiero terminar.

-Taracena-kun- le llamó la mujer en la recepción del edificio, sacando a la joven de su concentración -Hay alta demanda de taxis por la zona: dicen que en cuarenta y cinco minutos llega un automóvil para el servicio. ¿Está bien así?

La chica miró el reloj de pared y asintió. Estaba bien de tiempo para llegar a un vuelo internacional teniendo en cuenta la distancia que tenía que recorrer el taxi desde Kodaira hasta Haneda que era de aproximadamente una hora.

Se levantó del mueble y le encargó el cuidado de la maleta a la trabajadora.

-Ahora regreso- le indicó -Se me está quedando algo importante.

Eres el descanso al final de la jornada

Y el campo en el que quiero

Librar diez mil batallas

Eres la promesa de refugio y de sosiego

La paz y la certeza

Lo más cercano al cielo

Taracena tomó una bocanada de aire y exhaló con fuerza, para buscar el ascensor. En menos de dos minutos, regresó rápidamente al apartamento del jugador de los Schweiden Adlers y tocó la puerta. Unos segundos después la atendieron.

-¿Cuántas batallas es que dices que quieres librar?- le preguntó Taracena a Kageyama respirando con agitación.

El aludido pestañeó dos veces.

-Diez mil- contestó recordando que la letra de esa canción la tenía traducida en japonés en un escrito a mano.

-Empieza con esta- le dijo de forma sugestiva y lo haló del suéter que llevaba puesto para darle un beso apasionado e intermitente.

No se debe asumir que sucedió después de ese momento: ambos lo estaban anhelando… ambos se estaban necesitando.

OOOOOOOOOO

20 de Septiembre de 2018. 9:00 am.

Alrededor de 15 días después, la joven pentáglota regresó a Kodaira.

-¡Zoe! ¡Bienvenida!- le saludó la hermana mayor de Tobio abriendo la puerta del apartamento.

-Ya estoy en casa, Miwa- le dijo la chica y ambas se abrazaron.

La chica había regresado con el seleccionado japonés del Campeonato Mundial de Voleibol Masculino en Italia ese jueves a las 7 de la mañana, después de un vuelo con diversas turbulencias.

-Debes estar cansada del viaje- le dijo la estilista recibiendo su maleta -¿Tienes hambre?

-Un poco. ¿Y Tobio?

-Está dormido.

Zoe miró el reloj ubicado en la pared y se extrañó de que a esa hora aún el hombre siguiera descansando.

-Quiero verlo.

-Primero dúchate y come- le sugirió la hermana del dueño del apartamento.

-Está bien- respondió resignada.

Una vez que higienizó su cuerpo y tomó los alimentos que le había preparado Miwa, se acercó a la habitación del chico. Se sentó a su lado y le llamó bajito.

-Tobio- le susurró con ternura.

El hombre ladeó su cabeza y reconoció a quien le llamaba.

-Ya llegué.

-Bienvenida, Zoe.

La chica abrazó con fuerza al hombre y este le contestó el abrazo de la misma manera. Estaba contenta porque otra vez, el chico le volvió a llamar por su nombre; pero reaccionó al recordar que esa cercanía podía lastimarlo.

-¡Perdón!- se excusó -Se me olvidaba tu recuperación.

-Ya estoy bien… no me duele tanto.

Tobio acarició el rostro de la chica y le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja. ¿Era real lo que estaba pasando? Estaban tan cerca y él no había medido distancia; en ese momento ella se ruborizó un poco.

-¿Cómo les fue?

-Volvimos antes de tiempo: no superamos la primera fase.

-Que mala noticia.

-La rueda de prensa es una cosa estresante.

-Ellos tienden a ser implacables.

-Me dieron a entender que querían verte en ese torneo en vez de a Onigashira-kun… y a Miya.

Kageyama hizo una mueca de disgusto.

-Es lo que pasa cuando se "acostumbran" a un jugador en determinada posición: no ven el potencial de los otros y si pasa algún error es por el integrante que suelen llamar de "reemplazo"

-Ya veo.

-Por cierto… ¿Miya se propasó contigo?

Taracena dudó en responder.

-No…

-Zoe…

-No se propasó conmigo: estuve todo el tiempo acompañada de otras personas.

-¿De quienes?- le preguntó Tobio con su gesto típico de desconfianza.

-A ver…- le dijo la chica -¿Te vas a poner celoso si te los menciono todos?

-¡Ah!

Zoe rió divertida mientras el muchacho le seguía preguntando otras cosas; Miwa observaba desde la puerta aquella escena entre la pareja, y les cerró la puerta con delicadeza.

Unos minutos después, el chico se levantó para tomarse una ducha demorando más de lo acostumbrado por la limitación en su torso. Durante ese tiempo, las dos mujeres que le acompañaban en su hogar estaban sentadas una al lado de la otra tomando un poco de bebida caliente en la sala.

-¿Sabías que en tu ausencia Grace-san trajo toda tu ropa y tus artículos de aseo personal para el apartamento?- le dijo Miwa mientras tomaba un poco de té en el sofa con las piernas sobre el mismo sillón.

-¡¿Eh?!- exclamó la chica derramando un poco de líquido tibio sobre su blusa.

La mujer de cabello corto rió divertida.

-¡Vamos, Zoe! No es para tanto… ella sabe que ustedes viven juntos y quiere que ya tengan vida marital aunque no estén casados.

Miwa al parecer aún no sabía que entre ellos la relación había terminado: su hermano como que no le había contado ese detalle. Tal vez, su madre llevó sus pertenencias hasta el hogar porque ella sabía que su hija estaba ayudando al chico en su etapa de recuperación, y por lo que percibía su progenitora tampoco le había comentado ese detalle a la estilista.

-Mi madre ya quiere ser abuela- comentó con suspicacia -Por mucho que le digo que aún no pienso en tener hijos, ella se hace la de oídos sordos.

-Ella solo quiere conocerlos, querida- le dijo Miwa -Por cierto, ¿ustedes han pensado en tenerlos?

-¡NO!- volvió a exclamar Zoe con la cara colorada.

Pensar en hijos con una persona con la que ya no compartía afecto la hacía sentir "presionada"; pero por un lado se sintió nostálgica, porque con su ruptura también se iba la ilusión de conocer al largo plazo a quien sería "Kazu".

-Pero están trabajando fuertemente en esa tarea- le dijo la nieta de Kazuyo con doble sentido y probando otro sorbo de té.

Zoe suspiró hondo.

-No quiero hijos por ahora- le contestó Taracena desviando la mirada -por lo menos no en los próximos cinco años.

-Está bien: aún eres jóven y quieres disfrutar esa "libertad"- comentó Miwa y suspiró por un largo segundo -¿Sabes algo?

Zoe le miró

-Nunca me imaginé ver a mi hermano en esta circunstancia.

-¿Cúal?

-Viviendo con una chica. Siempre fue tan distante y entregado a su juego que no pensé verlo acompañado de alguien.

-Yo tampoco me lo imagino…- meditó unos instantes y recordó algunos momentos en la preparatoria.

-La ausencia de nuestros padres y la muerte del abuelo fueron momentos cruciales para Tobio-chan- le comentó Miwa con cierta nostalgia -Creyó que la felicidad no era para él… y por eso en cierta medida se aferró tanto al deporte que el voleibol fue su refugio para profesar amor incondicional. Pero… llegaste tú!

Zoe abrió los ojos sorprendida.

-Lo veía sonreír más a menudo y salir más a reuniones con ustedes… supongo que tú estabas en ellas- hizo una pausa y tomó un sorbo de té -Hasta tenía el regalo de cumpleaños que le entregaste la primera vez que lo visitaste en casa como si fuese un trofeo en un pedestal.

Taracena sonrió con regocijo.

-No sabes el esfuerzo que hizo para ahorrar y poder llevarte a la cita en Sendai para el Tanabata Matsuri: fue la primera vez que le ví una sonrisa y una alegría indescriptible. Fue en ese momento, cuando descubrió que el último deseo de su tanzaku se cumplió.

-¿Su deseo?

-Si. El último deseo que había escrito y dejado bajo una rama de bambú fue "conocerte"

La chica de menor edad se ruborizó.

-Era muy niño para plasmarlo como debía ser… pero le pidió a las estrellas que pudiera conocer a alguien muy diferente… ¡y aquí estás!

Zoe recordó que cuando le preguntó aquella vez sobre ese deseo él no quiso revelarle su contenido; le había dicho que era un secreto.

-Tal vez es muy testarudo… y se le dificulta expresar lo que siente… pero en el fondo de su corazón te ama… y pienso que le gustaría poder demostrarlo mejor.

Al escuchar esa palabras Taracena quedó en un predicamento.

-Miwa-chan, yo… dudó la chica en proseguir pero continuó -Quiero hacerte una pregunta… no para que me la respondas como la hermana de Tobio sino como una amiga.

La aludida le observó con detenimiento.

-Si yo te dijera que en algún momento… dudé de mi amor por él… ¿me creerías?

-¡Sí!- exclamó enfáticamente -Hay chicos más simpáticos y agradables de él.

Zoe no esperaba aquella reacción y respuesta.

-No me digas que… ¿te gusta alguien aparte de Tobio?

Con el rubor de sus mejillas, Zoe le contestó a Miwa. Su interlocutora sonrió divertida.

-¿Yo lo conozco?

-Eso creo.

-¿Es compañero de equipo de Tobio?

-No precisamente…

-¡Ah! Es de otro equipo. Muéstrame quién es- le indicó y la chica buscó una imagen en su teléfono móvil -¿Y tienes una foto de él en tu teléfono?

-Tengo varias fotos aquí con muchas personas- se defendió Zoe -No solo de él- puntualizó y buscó la imagen donde se veía más simpático: se la enseñó a Miwa y la mujer le miró con agudeza.

-¿Entonces es él quien te hace dudar de lo que sientes por Tobio?

Taracena asintió.

-Dime algo, ¿tú le gustas?

-Si.

-Peor la cosa- concluyó Miwa -¿Estuvieron juntos en este viaje?

-Tocaba.

-No me refiero a los encuentros grupales… si estuvieron en algún momento solos.

-No- le mintió -Intenté estar lejos de él.

-Para evitar tentaciones.

-Para evitar tentaciones.

Miwa suspiró hondo y puso su mano sobre el hombro izquierdo de la chica.

-Lo mejor es que entre más distantes y menos comunicación se tengan es lo mejor, Zoe- le sugirió la mujer doce años mayor que ella -"Amar a dos le rompe a tres el corazón"

Esa última frase, penetró en el subconsciente de Zoe. Tenía que ponerle fín a ese dilema amoroso que tenía por los dos chicos ya que no podía pasar su vida evitando ese problema.

-Yo me tengo que ir- dijo la mujer estilista y se levantó del sofá -Ahora que llegaste me puedes relevar.

-Gracias por todo, Miwachan.

-Lo hago con gusto, Zoe- le respondió la mujer -Tienen mucho que conversar solos… y en esas conversaciones no debo estar presente.

Unos minutos después, la hermana mayor de Kageyama abandonó el apartamento. Zoe miró con detenimiento aquel hogar y su corazón palpitó con fuerza, cuando se dió cuenta que el dueño de esa casa se acercaba a ella caminando lentamente.

-¿Ya se fue Miwa?

-Si. No quiso molestarte para despedirse.

-Esta bien.

-¿Necesitas ayuda?

-Si- le mencionó y Zoe le sirvió de apoyo para caminar -¿Me llevas hasta el sofá?

-Claro- murmuró la chica y lo condujo hasta el amplio sillón y se sentaron juntos.

Zoe mantuvo su distancia del muchacho. Ella estaba consciente de que ambos no habían "arreglado" sus diferencias a pesar del encuentro sexual que tuvieron antes del viaje y del abrazo que se dieron unas horas antes. También, debía solucionar el tema de que su madre había traído su ropa hasta Kodaira.

-Quiero salir a trotar- le dijo Kageyama sacándola de sus pensamientos.

-¿Y… ya puedes hacerlo?

-No.

-¿Pero puedes salir a caminar?

-Si.

-Yo te acompaño- le convidó -¿Quieres salir ahora?

-No. Prefiero más temprano en la mañana.

-Si. Es verdad… se me olvidaba ese detalle.

Zoe se recostó en el sofá y levantó las piernas en el mismo.

-Ya sé que mamá trajo algunas cosas hasta acá.

-Prácticamente todo tu guardarropa- le ironizó Kageyama.

-Qué pena contigo- se excusó la chica -Mañana vuelvo a empacarlo todo.

-No… no lo hagas- le aclaró él con un leve rubor en sus mejillas -Este también es tu hogar. Puedes quedarte el tiempo que desees.

Zoe le miró con atención.

-¿Te puedo hacer una pregunta algo… privada?- le preguntó la chica con algo de recelo.

-Si, claro.

-Es que… eh…- meditó para conversar sobre aquel tema -... Puedo saber… ¿Qué venimos siendo?

Kageama sonrió y la atrajo hacia él, abrazándola de lado con poca fuerza.

-Creo que no tengo derecho a contestar esa pregunta- se sinceró -Fuiste mi novia… y ahora…

-¿Ahora?

Tobio suspiró con fuerza mientras cerraba sus ojos y apoyaba su cabeza sobre la sien de la chica.

-Solo un compañero que te pidió el favor de que lo cuidaras en su convalecencia.

-Pero entre compañeros no tienen sexo- le aclaró la mujer.

Y el hombre se acordó del encuentro de hace unos días atrás.

-Bueno… entonces solo soy un hombre que se atrevió a tener sexo con una mujer a la que le tiene un gran aprecio.

Taracena se sorprendió al escuchar esas palabras.

-¿Yo te puedo hacer ahora la pregunta… privada?

La aludida asintió y él retiró su cabeza de su lado para mirarla con atención.

-¿Me acompañas… en un viaje?

-Un… ¿viaje?- le preguntó con extrañeza.

-Fuera de Tokio… Estaba pensando en Hawaii.

-¿Hawaii?- repitió la chica con asombro.

-Si… me han dicho que es un lugar muy bonito y paradisíaco. Pero me dijeron que era mejor ir acompañado… con una persona especial. Y la única persona que para mi es importante… eres tú.

Zoe enterneció su rostro.

-Tobio… ¿estás seguro de que quieres ir conmigo a Hawaii?

-Si.

-Sabes por qué te lo pregunto, ¿Cierto?

El aludido se ruborizó y asintió avergonzado.

-El inglés no se me da muy bien- le respondió desviando la mirada -Estaría todo el tiempo contigo.

Zoe sonrió.

-¿Qué dices? ¿Me acompañas?- le volvió a preguntar.

La chica meditó unos instantes.

-Sé que lo haces con buena intención, pero… creo que debo rechazarlo. Perdóname.

Kageyama se recostó en el amplio sofá y suspiró.

-Sabía que podías negarte… y aún así lo intenté.

La joven tragó saliva y se acurrucó arriba del sillón agarrándose sus piernas.

-Tobio...

Él la miró.

-Tal vez esto que te voy a decir vaya a escucharse algo grosero, pero yo… yo quiero darme la oportunidad de estar con otra persona- le murmuró sin observarlo.

Kageyama chistó levemente y se incorporó en el asiento, echándose hacia adelante y apoyando sus brazos sobre sus rodillas.

-"Esa persona" tiene nombre propio, Zoe- le aclaró Tobio -Puedes decirlo.

Taracena no le contestó.

-Nunca dejaste de quererlo… y debo ser honesto al decir que él se esmeró por hacer más cosas para demostrarte lo mucho que te ama, entre esas cosas el aprender español.

Se escuchó una risa entrecortada.

-El que lo haya hecho les da una conexión más cercana.

Taracena levantó la mirada.

-Tenías razón cuando dijiste que no ibas a poder sostener esta relación en la distancia- mencionó la chica -Hicimos lo posible por estar juntos durante los pocos momentos que pudimos vernos… y fueron momentos muy lindos.

Ambos se miraron y sonrieron con ternura.

-Sé que cada uno tomará el mejor camino a partir de ahora. Y espero que cuando nos volvamos a encontrar en el sendero de la vida, recordemos que antes de tener un noviazgo… fuimos compañeros de equipo… en un deporte que nos brindó la dicha de vivir momentos interesantes.

Tobio empuño su mano derecha y la ubico frente a ella.

-¿Sin rencores?

La chica contestó el saludo.

-Sin rencores.

Zoe en ese momento se estiró en el amplio sofá.

-¿Irás a los partidos de la V-League de esta temporada?- le preguntó él.

-Si- le contestó ella -Y también espero poder acompañarlos en los campeonatos de los próximos años también como intérprete deportiva.

-Que bueno. Espero que la Asociación Japonesa de Voleibol te tenga en cuenta: de la gestión que hiciste en la primera fase del Campeonato dependerá tus futuras contrataciones.

-Espero haberlo hecho bien.

-Verás que sí.

-Hablando de contrataciones, ¿te han contactado para hacer publicidad en medios?

-Si: hice uno para una marca de especias de curry dos meses antes del accidente.

Taracena se incorporó y le observó con suspicacia.

-¿Qué?- le preguntó el chico confundido.

-¿Es en serio, Tobio? ¿Comida?

-¿Qué tiene de malo?- le preguntó con un puchero y su típica seriedad característica.

-Es publicidad alimenticia- le indicó -El nicho de mercado no es al que usualmente va dirigido el marketing deportivo. Hay que ser selectivos.

-¿Selectivos?

Zoe suspiró resignada y buscó en su teléfono móvil una publicidad que había guardado de Sakusa Kiyoomi promocionando un perfume para mostrársela al muchacho; Tobio la reparó con detenimiento y le miró con malicia.

-¿Qué haces con una foto de Sakusa en tu teléfono?

-Pues me gustó esa publicidad.

-¡Ajá! La publicidad.

-¿Qué? No me digas que te vas a poner celoso de Kiyoomi-san.

Kageyama chistó y Taracena sonrió divertida.

-¿Sabes quien colaboró en esa publicidad?

El hermano de Miwa le observó con más atención.

-Hitoka.

Tobio volver a ver con detalle la imagen del perfume en el que salía su compañero del seleccionado japonés.

-Mira esta otra- se le acercó para desplazar la fotografía dentro de la subcarpeta que tenía en su móvil: era de Atsumu Miya mostrando un reloj de pulso elegante en contraste de negro con dorado.

-Ajá…

-Ahora no me vayas a molestar por el hecho de que tengo una foto de él- se defendió -Tengo a varios de ustedes en mis fotografías.

Tobio pasó la imagen siguiente y era una de Kotaro Bokuto en una imagen muy colorida publicitando lentes de sol de una famosa marca española; y siguió encontrando imágenes de sus compañeros de equipo nacional promocionando diferentes marcas de artículos, hasta que se encontró una de Jasper Rivan con una bebida y se la mostró a su novia.

-Es una bebida deportiva famosa en Brasil- le explicó -Una cosa son bebidas hidratantes y otra muy diferente es alimento convencional.

Tobio chistó.

Y de repente, encontró una imagen que lo puso colorado. Zoe se dió cuenta y recordó la imagen publicitaria a la que había sido convocada para los Juegos Paralímpicos de Invierno de Pieonchang de ese mismo año.

-¿Eres tú?- le preguntó sorprendido para corroborar que era la chica y ella asintió -Qué hermosa.

La composición de aquella fotografía era de Zoe sobre una tabla de snowboarding en un enfoque desde abajo, tomando como punto dorado de la imagen su prótesis de la pierna izquierda: usaba un atuendo abrigador en tonos lilas y unas gafas de protección contra la nieve.

-Gracias.

-¿Cuando te la tomaron?

-En Febrero de este año.

-Es… es una toma muy interesante.

-Hice mi mejor esfuerzo para que saliera profesional.

-Te ves muy linda- le halagó el chico.

-Gracias…. ¿te digo algo?

Él la miró con atención, devolviéndole el teléfono.

-Se va a escuchar extraño, pero… te extrañe mucho- le dijo en un tono sereno -Italia es un país muy bello y ojalá hubieses podido ir.

-Algún día la visitaré… tengo una corazonada sobre eso.

Y ese día… llegaría unos meses después con su fichaje para el Alí Roma.

OOOOOOOOOO

Dos días después, Zoe Taracena se despidió de Tobio Kageyama y regresó a su pequeño apartamento en Sendai. Ambos se abrazaron en un gesto que demoró varios minutos, buscando en ese afecto la compensación del tiempo que no pudieron estar juntos.

-Sigue mejorando, Tobio- se despidió la mujer.

-Sigue mejorando, Zoe- se despidió el hombre.

Y se alejaron el uno del otro, buscando cada uno su destino en el camino de la vida.

Unas horas más tarde, la chica abría la puerta de su apartamento en Sendai. Miró aquellas paredes buscando una explicación para seguirse aferrando a ese país, y a un futuro en él. Exhaló resignación y se acostó sobre su cama, apoyando su mano en la frente.

-¿Será que me regreso?- se decía para sí misma -Allá estaré con Jasper y Lili… pero… ellos ya están formando una vida…

Y así quedó postrada en su colchón, cavilando posibilidades.