Disclaimer: "Harry Potter" no me pertenece, es propiedad de J.K Rowling. La presente historia está hecha por diversión y sin fines de lucro.
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CAPÍTULO 3
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Harry estaba en problemas.
A pesar del esfuerzo que hicieron los profesores de Hogwarts y los muchos sanadores traídos de San Mungo, no pudieron descubrir qué era la poción. La espantosa obra que habían recreado sus amigos y él era irreconocible.
Ahora que el dichoso diario había desaparecido por completo, Hermione apenas podía recordar los pasos en la preparación y ni qué decir de en qué lugar se equivocó. Así que saber los ingredientes no era ninguna ventaja.
Pese a todo ello Harry trataba de mantenerse sereno o lo intentó hasta que su terrible caso fue expuesto en el diario El Profeta y le trajo muchos problemas.
Lo que pensó que era un pequeño incidente, se había convertido en un asunto del Ministerio cuando el mismísimo Ministro de Magia hizo acto de presencia en la enfermería de Hogwarts un día después de lo ocurrido, un poco dolido por enterarse de lo sucedido de esa manera y no por Harry. Kingsley había traído consigo a magos expertos en encantamientos y pociones, pero que llegaron a la misma conclusión que sus profesores: una poción desconocida con efectos inespecíficos y por lo tanto imposible de revertir hasta tener nuevos datos.
Harry estaba tratando de no entrar en pánico, porque aunque podía sobrellevar el estar ciego, no podía soportar el no tener magia. Su mundo entero cambió al descubrir que era un mago, fue feliz y por primera vez en la vida sintió que pertenecía a un lugar. Hogwarts era su hogar. Pero ahora que estaba ciego y sin magia temía perderlo todo, tenía que admitir estaba aterrado.
Aun así lo soportó, no por él sino por las personas que lo amaban.
Llevaba encerrado una semana en la enfermería. Le hicieron muchos análisis y recibió visitantes desconocidos que llegaban con la esperanza de ser el salvador de niño que vivió pero que se marchaban más que decepcionados por no lograrlo. No habían descubierto nada nuevo y eso era deprimente. Harry hacía todo lo posible para no imaginar un futuro en estas condiciones, así que trataba de no pensar mucho en ello, de todos modos no había mucho que pudiera hacer.
Pero había alguien que se negaba a aceptarlo.
Hermione se culpaba por todo. Y aunque Harry le había insistido que el único causante de todo era él mismo, ella no aceptaba eso. Cuando Madame Pomfrey se vio en la obligación de echarla de la enfermería, su amiga se encerró en la biblioteca para averiguar cómo curarlo, sin dormir y sin comer. Ron trató de ocultárselo para evitar que se preocupara. Pero pudo escuchar como McGonagall reprendía a su amiga por ser inconsciente con su propia salud luego de desmayarse en plena clase y le prohibió perderse las comidas en el Gran Comedor, era eso o negarle el acceso a la biblioteca. Ella no tuvo otra opción, no si quería ser de ayuda.
Ron, por otro lado, estaba haciendo todo lo posible para que Harry no estuviera triste. Venía en todas su horas libres, cuando no cuidaba de Hermione, lo mantenía al tanto de todo lo que sucedía en el colegio o en el mundo mágico y en ocasiones le expresaba lo indignado que estaba de la poca habilidad de los nuevos jugadores de los Chudley Cannons. Harry estaba asombrado de todo el esfuerzo que estaba haciendo su amigo para animarlo, pero sobre todo la madurez que demostraba al tomar el liderazgo de su grupo y cuidarlos.
Y había otro asunto importante y preocupante a la vez: Ginny no había vuelto a visitarlo. No desde el primer día.
Harry pensó que estaba ocupada, después de todo estaban cerca de sus exámenes. Pero ahora se preguntaba si se debía a otra causa. Aún podía escuchar sus sollozos de cuando vino a la enfermería negándose a aceptar la historia que una devastada Hermione le había contado. Apenas le habían permitido unos minutos con ella y eso era todo.
Él quería salir de ese lugar y buscarla, decirle que no se preocupara y que superarían juntos esta situación como siempre lo hacían, pero sabía que ni siquiera podría dar un paso fuera sin tropezar con algo y terminar en el suelo. Así que sólo podía esperar. Ella necesitaba tiempo.
'No puedo culparla, debe estar tan aterrada como yo', se dijo.
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"¿A dónde vas, Draco?"
Se quedó inmóvil cuando escuchó la voz de Blaise. Se había asegurado de esperar hasta que no haya nadie en la sala común para escabullirse por la puerta sin ser visto. Claramente Blaise, bajo un encantamiento desilusionador, lo había esperado.
"Saldré a dar un paseo", dijo Draco girándose para encarar a su amigo.
"¿Un 'paseo'? ¿Eso es lo has hecho todas las noches en esta semana? ¿Dar un paseo después de medianoche?", cuestionó Blaise, para luego suspirar con cansancio. "Draco, sé a dónde te diriges. No me mientas".
"Si lo sabes, entonces no preguntes". Draco quería evitar esta conversación a toda costa, así que le dio la espalda y se apresuró para salir. Pero Blaise no estaba dispuesto a dejarlo ir.
"Solo saldrás lastimado, Draco. Ya basta, por favor", suplicó su amigo. "No hay nada que puedas hacer y no hay nada para ti allá. Deja de torturarte".
"No me importa. No espero nada de todos modos", y aunque su voz se mantenía serena, Draco se sentía desolado por esas palabras.
"Si estás haciendo esto por el rumor que escuchaste sobre la noviecita de Potter, entonces no lo vale"
Todo el mundo lo sabía, era un secreto a voces. Ginebra Weasley coqueteaba con cualquier tipo lo suficientemente atractivo, mientras su novio estaba en la enfermería. Ni él mismo lo podía creer.
'¡La comadreja se había vuelto loca!', se dijo cuándo lo oyó por primera vez.
Incluso llegó a pensar que Pansy había hecho algo para quitarla del camino. Grande fue su sorpresa al saber que Ginny lo estaba haciendo por propia voluntad.
'¡Esa maldita arpía!', había pensado Draco al descubrirlo y se lo habría gritado en la cara de no haber sido por sus amigos.
"Posiblemente Potter no lo sepa pero si se entera y lo cree, la perdonará. Sabes que eso sucederá". Blaise tenía razón, pero Draco no podía evitar ir a verlo.
"Lo sé, pero necesito verlo. Simplemente no puedo alejarme de él, no mientras está sufriendo". Si no podía verlo durante el día se sentía ansioso, estresado y sin energía. "Además, quizá mi veela pueda hacer algo, ¡no pierdo nada intentándolo!".
"¡No!", gritó Blaise. "¡Esto es como un círculo vicioso! ¡Mientras más cerca estés de él, más querrás verlo y estar a su lado! ¡De esa manera nunca podrás superarlo! ¡Entiéndelo!".
"¡No me importa!", gritó exaltado, pero rápidamente recuperó la calma. "Blaise no lo entiendes, no puedo controlar lo que siento. ¿Qué harías si estuvieras en mi lugar? ¿Dejarías sola a Pansy?".
"Es una situación completamente diferente. Pansy y yo nos amamos, ambos tenemos sentimientos por el otro". Blaise sabía que lo que diría a continuación rompería el corazón de su amigo, pero tenía que hacerlo. "Él no te ama Draco. Así que no tienes ninguna obligación hacia él".
Hubo un largo silencio, donde sólo podían escuchar el crepitar de la leña quemándose en la chimenea.
"Pero yo lo amo y es mi decisión ir a verlo. No puedes hacer nada para impedírmelo. No te dejaré hacerlo", susurró Draco peligrosamente y sin darle tiempo a su amigo para rebatir, salió rápidamente de la sala común.
Cuando llegó a la enfermería, abrió la puerta lentamente y entró sin hacer ruido. Se dirigió a la cama más alejada que estaba oculta por biombos. Y lo vio.
Harry estaba dormido profundamente. La luz de la luna que ingresaba por la ventana acariciaba su bello rostro y lo hacía ver perfecto.
'Parece un ángel', pensó
Cada noche se permitía observarlo detenidamente y cada noche se enamoraba aún más de él. Jamás pensó sentir un amor tan grande y profundo por alguien, pensó que él no tendría la oportunidad de sentirlo. Pero Harry le dio eso y aunque era doloroso no se arrepentía de amarlo. Amaba sus largas pestañas, su nariz perfilada, sus delgados labios rosados y su mandíbula marcada. No sabía si era por su veela, pero para él Harry era el hombre más hermoso del mundo.
Amaba todo de él.
"Umm". Harry se removió entre sueños y frunció en seño.
'Adorable', dijo Draco internamente.
No pudo evitar alzar la mano e intentar tocarlo, pero se detuvo abruptamente al escuchar lo siguiente.
"Ginny", susurró Harry.
Draco se quedó rígido.
Escuchar el anhelo impregnado en esa sola palabra lo devolvió a la realidad. Fue como un baldazo de agua fría y recordó lo que su amigo le dijo.
"Él no te ama".
Draco no sabía si reír o llorar. Dijo que no esperaba nada de Harry, pero inconscientemente se permitió soñar con un futuro feliz a su lado.
'Soy un estúpido', se reprendió. 'El único culpable aquí soy yo'.
Se alejó rápidamente de él y salió de la enfermería con un nudo en la garganta.
La torre de Astronomía, pese a los malos recuerdos, fue el único lugar seguro en el cual refugiarse.
Tenía que pensar muchas cosas, sobre él y su futuro. Debía tomar una decisión, la mejor para todos.
Blaise tenía razón. No podía estar así para siempre.
"Ya no debo verlo", se dijo.
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Harry se sentía extraño.
Desde la Batalla de Hogwarts había tenido pesadillas regularmente. Pero desde el accidente pudo dormir sin molestias. Cada mañana al despertar sentía una calidez en el pecho que lo hacía sentirse reconfortado y le daba una sensación de seguridad. Estaba casi seguro que si no fuera por eso no podrían mantenerse cuerdo, no con todo lo que le estaba pasando.
Pero hoy no pudo sentirlo.
"Señor Potter, ¿le sucede algo?, ¿le duele el pecho?" cuestionó Pomfrey al verlo en ese estado y con una mano acariciando su pecho.
"¿Qué?", Harry salió de su ensimismamiento. "Oh, no. Estoy bien, no se preocupe".
Harry se había acostumbrado a su falta de visión, así que ya no se sobresaltaba cuando escuchaba una voz lo suficientemente cerca sin previo aviso.
Comió el desayuno que le trajeron y tomó las pociones que la enfermera colocó en sus manos.
"El día de hoy el clima no es muy bueno. Posiblemente haya una tormenta. Si usted lo prefiere, puedo poner un encantamiento silenciador a su alrededor", ofreció la enfermera.
"Oh". Ahora que no podía ver. Su audición había mejorado de forma alarmante. Todos se preguntaban si era parte de los efectos secundarios de la poción. Eso provocaba que había ciertos ruidos que lo molestaban de sobremanera. "Si por favor, se lo agradecería mucho".
"De acuerdo", dijo Pomfrey para luego alejarse.
"¡Espere!". Harry estaba ansioso por preguntar si cierta pelirroja había venido a verlo. "Bueno, quizá…, yo solo… Me preguntaba si alguien diferente a Ron y Hermione había venido a verme".
Hubo un corto silencio, incluso pensó que la enfermera no había entendido sus palabras y cuando se proponía a repetirlas nuevamente escuchó la respuesta.
"Teniendo en cuenta que la Directora ha prohibido las visitas de personas ajenas a la familia o amigos cercanos", hizo una pausa significativa. "No señor Potter. No ha venido nadie más que esos dos".
Harry pudo interpretar claramente lo que ella no dijo: Ginny no había venido a verlo.
"Oh". Bien, muchas gracias, Madame", dijo tratando de que no le temblara la voz.
'Tranquilo. Ginny vendrá en cualquier momento. Estoy seguro. Solo tengo que ser paciente', se animó.
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"¡Ginebra Weasley!", gritó Ron.
Tenía el rostro enrojecido por la furia y daba grandes zancadas para alcanzar a su pequeña hermana que trataba de escabullirse del pasillo y huir de él, por sexta vez.
'¡Esta vez no escapará!', se prometió.
Ronald Weasley no podía entender cómo había hecho Ginny para evadirlo durante una semana, teniendo en cuenta que compartían algunas clases y residían en la misma torre, pero lo había logrado. Ella desaparecía mágicamente después de cada clase y jamás estaba en la sala común. En todas las pocas oportunidades que tuvo para encararla, ella había salido corriendo justo como ahora.
Entre cuidar de Hermione, alentar a Harry, buscar a Ginny y tratar de no desaprobar el año, lo estaban volviendo loco.
"¡Detente allí mismo!", vociferó nuevamente, sin importarle que tenían muchos ojos mirando la escena. Avanzó muy rápido y cogió su brazo bruscamente para luego arrastrarla al salón en desuso más cercano.
"¡Ron suéltame! ¡Me estás lastimando!", dijo la pelirroja que trataba de liberarse inútilmente.
Cuando la puerta se cerró con un estruendo, él se giró bruscamente y la liberó.
"¡Una maldita semana! ¡Llevo tratando de hablarte por una maldita semana! ¡Por Merlín! ¿¡Qué es lo que te pasa!?", exclamó Ron casi fuera de sí.
"¡Deja de comportante como un crup rabioso! ¡No sé a qué te refieres!", refutó Ginny, también levantando la voz.
"¿¡No lo sabes!?". Ron estaba atónito por el descaro de su hermana.
"¡No! ¡No lo sé! No sé porque te comportas así. ¡Estás asustándome!", lloriqueó la menor de los Weasley.
"Oh Ginny, eso no funcionará conmigo. Podrás distraer a mamá y papá con eso, pero a mí no". Ronald la miraba intensamente. "Así que en este preciso instante me explicarás qué son todos esos rumores en la escuela. Y no quiero excusas, vas a decirme la verdad".
"No sé a qué rumores te refieres", negó ella con la frente en alto y encarándolo.
"Vaya", dijo el otro soltando una risita, se cruzó de brazos y le cuestionó. "¿Quieres que te diga lo que escuché, Ginny? ¿De lo que el bastardo de Zacharias Smith estaba fanfarroneando?".
Por un instante Ginny abrió los ojos muy sorprendida, pero se recuperó rápidamente.
"No es de mi interés lo que él pueda decir. Posiblemente sea una mentira", aseveró.
Si Ron fuera otra persona, quizá lo habría engañado. Pero él conocía perfectamente a su hermana y sabía que estaba ocultando algo.
"¿Estás segura? El sonaba muy confiado", sostuvo.
"Ya dije que no me interesa, Ron. Si sólo quieres hablar de cosas banales me iré".
'Oh Ginny', suspiró internamente.
Su hermana quería huir de él. Evitar esta conversación. Ella normalmente plantaría cara a cualquier situación, pero hoy no. Se preguntaba por qué.
"Bien, te lo diré", sentenció y eso detuvo a Ginny. "Él dijo que 'aunque tenerte en su cama fue divertido, le gustó más poder humillar a Harry' y que 'te comprendía por querer escapar de un miserable squib'. ¿Eso es cierto?", cuestionó él.
Y solo obtuvo silencio.
Un silencio que pudo interpretar como una confirmación.
"¡Por Merlín, Ginny! ¿¡En qué demonios estabas pensando!?". Ron estaba colérico y a punto de explotar.
Ginny, que se había vuelto hacia él, abrió mucho los ojos conmocionada. Pero después de unos segundos, ella sólo bajó la mirada y se quedó callada.
"¿No dirás nada?". Él había querido que su querida hermana negara los hechos rotundamente, que gritara y estuviera dispuesta a ir a golpear a Smith por tal calumnia. Pero Ginny sólo se quedó en silencio, admitiendo los hechos. "¿Ahora entiendes porque estoy así?".
Y otro tenso silencio se extendió por el salón.
"Ginny, traicionaste a Harry", dijo Ron muy decepcionado. "Le fuiste infiel y no conforme con eso divulgaste el hecho de que no podía utilizar magia. ¡Él podría correr peligro si alguien equivocado lo sabe! ¡No puedo creer que estés tan tranquila y feliz como si estuvieras orgullosa de lo que hiciste! ¡Mientras Harry está sólo en la enfermería, ilusionado y esperándote!". Ron se había erguido en toda su altura y la miraba fríamente. "¡Habla de una maldita vez!", gritó.
"Lo siento", susurró ella.
"¡No es conmigo con quien tienes que disculparte!", gritó él.
"¡Lo sé! ¡Lo siento! Yo… Yo solo… solo estaba confundida, es muy difícil. ¡Yo amo a Harry! Simplemente no sé lo que me pasó", dijo desesperada empezando a derramar lágrimas. "Fue un momento de debilidad".
"Oh Ginny". Ron sólo se lamentó y tiró de su propia cabellera, muy exasperado. "Esto no está pasando", murmuró para sí mismo, dándose la vuelta. No quería verla.
No podía creer que su hermana hiciera algo tan terrible y bajo. Estaba muy decepcionado. Si su familia se entera…
'¡Si mamá se entera…!', se lamentó. '¡Por Merlín!'.
"¡Amo a Harry! ¡Y quiero verlo! ¡Pero cada vez que lo intento no puedo, no puedo soportar verlo en ese estado! ¡Soy una cobarde!", confesó ella, se llevó las manos al rostro y empezó a llorar amargamente.
"¡Harry es como un hermano para mí!", contraatacó. "¡También me es doloroso verlo así! ¡Pero no por eso me alejaré de él! ¿¡Así quieres justificar tu traición!? ¿¡Qué es lo que te ocurre!?", le increpó.
Ronald caminaba por la habitación como si fuera un animal encerrado y pateó varias sillas para descargar su furia.
Él sabía que tenía que calmarse y decidir qué haría a continuación.
Después de unos minutos, donde ambos estuvieron más tranquilos, el pelirrojo mayor habló.
"¿Te gusta Zacharias Smith?", cuestionó.
Ron jamás había estado con alguien que no fuera Hermione. Él pensaba que para hacer el amor con alguien, tenía que haber precisamente eso: amor.
Si su hermana se había enamorado de otro chico y no sabía cómo decírselo a Harry, podrían encontrar una solución.
"¡No!". Ginny lo negó rotundamente y tenía una expresión ofendida.
'¿¡Entonces por qué mierda te acostaste con él!?', quiso gritar Ron, pero se contuvo.
Sabía que no resolvería a nada con eso. Tenía que actuar rápido. Había escuchado otros rumores donde aseguraban la poca decencia de Ginny al coquetear con otros hombres, pero los descartó. Toda su vida escolar estuvo plagada de rumores infundados y había aprendido a ignorarlo. Pero ahora había la posibilidad que fuera cierto. Y que llegara a los oídos de Harry.
"Pararás con este juego Ginny", le dijo fríamente. "No quiero volver a escuchar otro rumor".
"Si", dijo ella en un susurro.
"Bien, entonces iras a la enfermería a ver a Harry y le contarás todo", declaró. Las mentiras tenían patas cortas y eran descubiertas tarde o temprano.
"No Ron, no puedo, por favor", suplicó su hermana. "No puedo decirle. Lo lastimará". Ginny perdió todo el color de su rostro y comenzó a temblar.
"Mentirle sería mucho peor. ¡Tienes que decirle la verdad y suplicar por su perdón! ¡Ni pienses que puedes escapar de esto!".
Ginny se encontraba entre la espada y la pared.
"¡Harás eso si no quieres que se lo cuente a papá!", la amenazó.
"¡No! ¡No le digas a papá!". Ginny lo miraba con miedo en los ojos. Si su padre se enteraba del asunto posiblemente la mandaría a vivir con su anticuada tía abuela Tessie y sería recluida allí por muchos años. "Iré con Harry, le diré la verdad", aceptó resignada.
"Bien. Iremos ahora", dijo Ron de manera resuelta.
"¿Ahora?".
"Sí. Mientras más rápido arreglemos este asunto mejor", dijo dirigiéndose hacia la puerta.
"De acuerdo", dijo ella en un susurro.
Después de un corto silencio, Ginny volvió a hablar nuevamente.
"Ron. Sin contar a Smith, ¿quiénes más lo saben?", cuestionó ella mostrando preocupación.
"Justin y Ernie. Pero hablé con ellos y jamás repetirán lo que escucharon, nunca dirían algo que perjudique a Harry", dijo Ron muy seguro de sus palabras. "No te preocupes por Smith, no abrirá la boca, no si no quiere terminar peor de cómo lo dejé". Ron tenía una pequeña sonrisa de satisfacción en el rostro y un brillo maligno en los ojos.
"Eso es bueno", dijo aliviada. "¿Ron?", lo llamó Ginny, con duda.
El pelirrojo, que se encontraba dándole la espalda a ella y con una mano en la perilla de la puerta, al escuchar el llamado de su hermana se giró levemente. Sólo para ver a su hermana apuntándole con su varita.
"Lo siento. ¡Obliviate!", exclamó ella.
Y la mente de Ron se nubló.
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El ambiente se sentía frígido, lo atribuyó al clima. Pero Harry se sentía deprimido incluso después de las noticias alentadoras que recibió.
Por la tarde el Kingsley había venido a informarle que habían contactado con un elaborador de pociones de España muy reconocido y habilidoso. El cual había aceptado ayudarlos de inmediato y les daba muchas esperanzas de poder analizar y recrear la poción. Así que estaban un paso más cerca de poder curarlo.
Aun así Harry no podía animarse, no con Ginny ausente.
"Señor Potter", escuchó a Pomfrey e interrumpiendo sus pensamientos. "Tiene una visita".
"¿Quién?", exclamó esperanzado, levantándose rápidamente de su cama.
"Tranquilícese, por favor", dijo ella con preocupación, alentándolo a calmarse y tomar asiento. "La señorita Weasley ha solicitado verlo".
Harry inmediatamente dibujó una brillante sonrisa en el rostro. Ella al verlo así de feliz no pudo evitar mirarlo con tristeza, mirada que obviamente Harry no pudo ver y saber su significado.
Madame Pomfrey también había oído los rumores sobre la más joven de los Weasley y estaba más que molesta, pero no podía hacer nada en este caso. Sólo podía intervenir si la salud de Harry estaba en juego. Así que decidió poner límites a dicho encuentro.
"Pero me temo que no puedo darle más que unos pocos minutos, señor Potter. Es por su salud", declaró ella.
"No hay problema Madame Pomfrey", dijo él muy contento y tratando de domar su cabello que sabía que estaba hecho un desastre en ese momento. "Por favor, hágala pasar".
"Y aunque ya le expliqué a la señorita Weasley", comentó la enfermera con un tono un poco extraño. "También quiero explicarle a usted que no debe alterarse bajo ninguna circunstancia, su núcleo mágico todavía es un poco inestable. Así que no quiero que experimente ninguna emoción particularmente intensa. ¿De acuerdo?".
"Así lo haré. No tiene que preocuparse", dijo él muy ansioso por oír la voz de su novia.
"Confiaré en usted", dijo la enfermera con un suspiro.
Harry pudo oír los pasos de madame Pomfrey alejándose, y luego escuchar a Ginny acercándose lentamente.
"Harry", dijo ella un poco temerosa. "¡Oh Harry, lo siento tanto!". E inmediatamente se abalanzó sobre él y le dio un fuerte abrazo. "Perdón por no haber venido a visitarte en esta semana", sollozó.
"Ginny", susurró él devolviéndole el abrazo y disfrutando de la suave fragancia a jazmines de su novia, que tanto había extrañado. "No te preocupes, lo entiendo. Seguramente estabas muy ocupada con los exámenes".
"Un poco", exclamó aún acurrucada sobre el pecho de su novio. "Pero ahora tendré más tiempo y vendré a verte más seguido", prometió. "¿Cómo estás?".
"Estoy mucho mejor ahora que estás aquí. Sabes que te amo, ¿no es así?", susurró él con cariño.
"Yo también", dijo ella con un nudo en la garganta, pero se recuperó rápidamente.
Ginny comenzó a contarle muchas cosas sobre la escuela y cómo estaba segura que este año volverían a ganar la copa de Quidditch.
'Superaré esto', se dijo Harry. 'Si ella está conmigo no puedo rendirme'.
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"¡Ron!", exclamó Hermione.
Ella estaba muy molesta.
Había buscado al pelirrojo durante toda la tarde y sólo hasta ahora pudo encontrarlo. Su novio, quien estaba muy cómodo durmiendo en uno de los sillones de la sala común, despertó bruscamente cuando escuchó el grito.
"¿Hermione?", dijo él aún desorientado y observando los alrededores. "¿Por qué estoy en la sala común?", preguntó.
"¡Eso es lo que yo quiero saber!", refutó ella muy indignada. "¡Te perdiste la clase de encantamientos! ¿Ron, en qué estabas pensando? ¡Estamos a pocos días de los exámenes! ¡Las clases son importantes!".
"¿Qué?", dijo Ron muy confundido. "Pero si yo estaba en…, la ¿biblioteca?".
"¡Claro que no! ¡Hannah estuvo toda la tarde allí y me dijo que jamás te vio! ¿¡Dónde estabas!?"
Ronald Weasley estaba muy confundido, no recordaba cómo había llegado a ese lugar. De hecho, no recordaba nada después de su primera clase en la mañana. Y al mirar por la ventana vio que estaba oscureciendo.
"¿Hermione? ¿Sabes qué día es hoy? ¿Cuántos días faltan para los exámenes?", preguntó él comenzando a alarmarse.
"Es viernes", contestó ella muy desconcertada. "Faltan 9 días. Ron ¿estás bien?". Ella había abandonado todo su enojo y ahora se encontraba preocupada por su novio.
"Eso es un alivio", dijo él más tranquilo. "Hermione, sé que es imposible de creer pero, no… no recuerdo nada desde esta mañana. Lo último que recuerdo es que salí de la clase de defensa y luego nada". Ron no sabía cómo explicar esa extraña situación.
"¿Qué? ¿A qué te refieres, Ron?". Ella ya había empezado a preocuparse. Él no utilizaría una excusa tan extraña y fácil de desmentir. "¿Perdiste la memoria?".
"No lo sé", dijo Ron entrando en pánico. "Simplemente no hay nada. No puede haber caminado dormido hasta aquí, ¿verdad?".
"Claro que no". Ella lo negó rápidamente. "¡Vamos a la enfermería! Madame Pomfrey tiene que revisarte", dijo levantándose del sofá donde terminó sentada luego de la extraña explicación de Ron.
"¡No!", gritó él.
"¡Ron no seas terco!"
"No quiero ir allí", insistió. "¿No puedes hacerlo tú?".
"¡Claro que no! ¡Necesitas que un mago entrenado te vea!". Hermione se negó rotundamente. Había estado leyendo muchos libros muggles y mágicos sobre medicina ya que quería ser Medimago. Pero creía que sólo alguien con experiencia debía hacer los procedimientos correctos, más aún después del accidente en el cual resultó herido Harry.
"¡No quiero que Harry se preocupe! Está muy intranquilo y no quiero agregarle más preocupaciones. Además quizá se deba al estrés por los exámenes. ¡Sólo Merlín sabe que me volveré loco uno de éstos días!", exclamó muy frustrado.
Hermione tampoco quería que Harry se preocupara.
"Aun así esto es demasiado extraño Ron. ¿Qué pasa si te sucedió algo? ¿Y si alguien te hizo daño?", exclamó alarmada y empezó a examinarlo con las manos. "¿Te duele algo? ¿Estas herido?".
"Si, estoy bien. Solo que no recuerdo nada desde la clase de defensa. Ni siquiera recuerdo haber almorzado", dijo él para luego levantarse abruptamente y lamentarse. "¡Por las barbas de Merlín! ¡No lo recuerdo! ¿¡Me perdí el almuerzo!?", exclamó horrorizado.
"Ron eso no es importante ahora".
"¡Claro que es importante!", rebatió. "Se supone que tengo que vigilar que no te pierdas de las comidas. ¡Oh no! ¡McGonagall va a matarme!", dijo y se dejó caer pesadamente en el sillón.
"¡No exageres!", lo reprendió. "Y para información si asistí al almuerzo. ¡Fue precisamente porque no te vi allí que me preocupé y empecé a buscarte!".
"Lo siento, no sé lo que me pasó", dijo él muy abatido.
Después de unos pocos minutos en silencio, Ron saltó de su asiento y la miró esperanzado.
"¡Hermione! ¡Puedes ver mis recuerdos con Leglimancia!"
"¿Qué? ¡No Ronald! ¡No lo haré!". Ella sabía el hechizo, pero jamás lo había practicado. "Puedo lastimarte o quizá empeorar aún más las cosas".
"Claro que no, confío en ti", dijo Ron con una sonrisa y sinceridad en los ojos.
"¿Cómo puedes decir eso? ¡Después de todo lo que pasó!". Hermione estaba entrando en pánico.
'¿¡Por qué Ron sigue confiando en mí!?', se preguntó.
Harry también pensaba así. Él la había consolado y se había culpado de todo.
Los dos siempre la protegían.
"¿¡Por qué nadie me está culpando!?", gritó desesperada.
"Lo que sucedió no fue tu culpa, Hermione. Harry lo sabe y yo también. Fueron las circunstancias, nadie pensó que podría terminar así. Empiezo a creer que ese libro estaba maldito o algo. ¡Desapareció como si nada!", declaró.
"Oh Ron", sollozó ella.
Hermione no había dejado de culparse, por lo menos no internamente. Jamás lo haría. No hasta que pudiera curar a Harry y devolverle la vida que estaba perdiendo.
Él la abrazó dulcemente y acarició sus cabellos.
"Tranquila. Solucionaremos este lío. Siempre logramos lo que nos proponemos, esto no será diferente. Quizá nos tome algo de tiempo, pero definitivamente vamos a resolverlo", aseguró él.
Hermione le regaló una pequeña sonrisa entre sus sollozos.
"Pero tienes que entender algo", habló nuevamente Ron. "No estás sola Hermione, me tienes a mí. Sé que no soy el más inteligente, pero puedo ser de gran ayuda. Jamás te dejaré sola. Tú y Harry siempre van a poder contar conmigo".
"Gracias Ron", dijo con lágrimas aun cayendo por sus mejillas.
Y después de varios minutos estuvo más calmada y retomaron su conversación.
"Si ves mis recuerdos podríamos saber qué es lo que pasó realmente", argumentó el pelirrojo.
"Bueno, está bien", dijo ella pero no convencida del todo. "Pero si sientes alguna molestia me lo dirás y pararé, ¿de acuerdo?".
"Sí. Te lo diré", aseguró.
Se trasladaron a la habitación que compartían los chicos de octavo año, por seguridad. Hermione no quería tener ninguna distracción y realizar un hechizo impecable.
"Bien. Aquí vamos. ¡Legilimens!", susurró ella mirándolo a los ojos y con mucho cuidado se adentró en la mente de Ron.
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"Draco, cariño. Has estado distraído todo el día. ¿Sucedió algo?", preguntó Pansy con cuidado. Luego de ingresar a la pequeña sala de estar ubicada en los dormitorios de octavo año, ella decidió indagar lo que le pasaba a su mejor amigo.
La noche anterior, Draco había desaparecido de las mazmorras en algún momento y no había regresado hasta el amanecer. Todo esto lo supo por Blaise.
'Si sólo lo hubiese sabido, quizá le habría impedido ir', se recriminó internamente. 'Fui descuidada'.
Su novio no le había comentado nada porque creía que podía haber empeorado las cosas.
'Bueno, lo más probable es que si se habría involucrado quizá las cosas habrían terminado peor, teniendo en cuenta los métodos que habría utilizado', suspiró cansada.
Pansy era capaz de desmayarlo y atarlo a su cama. Lo que, obviamente, no le habría gustado al rubio.
'Blaise tomó la mejor decisión', se dijo.
"He de suponer que Blaise te ha informado de 'mis salidas nocturnas', ¿no es así?", dijo Draco con cansancio, dejándose caer en el confortable sofá que había allí.
Al escucharlo, supo que seguía molesto. Su novio también le había confesado muy abatido que había dicho algunas palabras un poco duras en su desesperación por detenerlo.
"Sabes que nosotros sólo nos preocupamos por ti porque te amamos mucho y no queremos que sufras. Por favor perdona a Blaise", suplicó Pansy.
"Lo siento Draco. Sé que no hay excusa para lo que hice, pero no puedo ver cómo te lastimas a ti mismo. Supongo que no fue la mejor forma de enfrentarte. Perdón". Había sinceridad en las palabras y los ojos de Blaise.
Draco sabía que su amigo sólo había actuado por lealtad y cariño hacia él. Después de todo Blaise sólo le había dicho la verdad.
"No te preocupes por eso. Sólo estabas tratando de protegerme", dijo dirigiéndole una pequeña sonrisa. "Me ayudaste a tomar una decisión".
"¿Qué? ¿Una decisión?". Pansy confundida.
"¿Qué decidiste?", preguntó ansiosamente Blaise.
"No puedo seguir guardando esperanzas por algo que jamás sucederá", dijo Draco, mirando hacia la ventana donde sólo se podía observar la oscuridad del lago negro. "Me alejaré de Potter lo más que pueda. Y ahora que está recluido en la enfermería, será muy fácil hacerlo. Faltan pocos días para los exámenes y para el fin de año. Así que tengo la esperanza de que hasta que llegue ese momento pueda soportarlo".
Cuando Draco volvió la mirada hacia sus amigos, pudo ver los ojos empañados de lágrimas no derramadas de Pansy y tristeza en los ojos de Blaise.
"No se preocupen. Estaré bien. Sé que puedo hacerlo. Pero si no, ¿pudo confiar en ustedes para que me impidan hacer locuras?".
"Oh Draco. ¡Claro que puedes confiar en nosotros! ¡Nunca dudes de ello! ¡Siempre haremos lo mejor para ti". Pansy cogió sus manos y le hizo una promesa. "Jamás estarás sólo. Siempre puedes contar con nosotros para lo que sea".
"Gracias chicos. Los quiero mucho", dijo Draco un poco emocionado y reconfortado, preguntándose qué cosa buena había hecho en su vida pasada para merecer tales amigos.
"Nosotros también".
Los tres compartieron un abrazo en común y después de recordar muchas anécdotas del pasado, decidieron que debían acaban con las asignaciones dejadas por sus profesores y tener libre todo el fin de semana.
Se dirigieron a la sala común de su casa. Todavía quedaban algunos alumnos de sexto y séptimo año, que estaban charlando amenamente.
En el momento que se dirigían hacia su lugar habitual, escucharon a Daphne Greengrass quejándose de alguien.
"No lo puedo creer", decía muy indignada. "Después de todo lo que hizo, ahora está de lo más campante sintiéndose la reina del universo. Presumiendo que su relación con Harry Potter no puede estar mejor que nunca". Daphne siempre había tenido un pequeño enamoramiento por el Gryffindor, así que cualquier buena noticia de la feliz pareja no le agradaba para nada. "Esa mujer desvergonzada es una arpía…".
No necesitaron saber a quién se refería, fue muy claro para ellos: Ginebra Weasley.
Pansy no estaba dispuesta a seguir escuchando tonterías, más aún si lastimaban a Draco. Así que no se le ocurrió otra cosa más que gritar de emoción y señalar lo primero que vio en la ventana.
Estaba demás decir que todos habían saltado del susto.
"¡Que hermosa!", dijo apresurándose a ir hacia ese lugar y llevando consigo a sus dos amigos.
Era una selkie. Pero Pansy actuaba como si hubiera visto a la criatura más hermosa del mundo. Todos estaban confundidos, incluso la propia selkie.
"¿Qué te sucede Parkinson? ¡Es una maldita selkie! ¡Deja de asustarnos de ese modo!", exclamó Daphne muy molesta por la conmoción.
"Perdona, pero no es mi culpa que seas una amargada y no puedas apreciar la belleza de la vida", dijo Pansy muy tranquila y esperando a que la mayor de las Greengrass explotara. Pero la que lo hizo fue su hermana menor.
"¡Deja a mi hermana en paz, Parkinson!", gritó Astoria en su defensa.
"¿Qué? ¿Toqué una fibra sensible? ¡Relájate!", dijo Pansy con un tono de burla en la voz. "Ésta es una de la razones por las que tu hermana aún no puede conseguir una pareja decente. Todos los buenos partidos huyen despavoridos al conocer su personalidad", sentenció. "Tener una cara bonita no es suficiente, querida. Si sigues así te quedarás sola", dijo esta vez mirando a Daphne.
Pansy se estaba vengando.
Draco había rechazado a todas las familias que habían intentado comprometerlo con sus hijas o hijos y una de ellas era la familia Greengrass.
Desde que nació, Draco estuvo comprometido con Astoria. Pero jamás habían tenido mayor contacto fuera de la escuela y no pasaban de ser simples conocidos.
Cuando Lucius fue condenado a Azkaban por ser un mortífago después del suceso en el Ministerio, los Greengrass rompieron el compromiso y les dieron la espalda. Incluso después de la batalla de Hogwarts, Draco no tenía más apoyo que el de sus dos amigos. Fue despreciado por las familias neutrales, las que pertenecían al bando de la luz y las que estaban al servicio de Voldemort.
Pero una vez que se supo que en realidad era un espía trabajando para el lado de la luz y que incluso Harry Potter lo confirmaba, todos se acercaron a él nuevamente. Mucho más, cuando salieron a la luz nuevos testigos, como Bill Weasley que aseguró que lo había salvado de ser mordido por Greyback. Incluso Lavender Brown testificó haber sido salvada por él en la Batalla de Hogwarts. Aunque posiblemente Draco no sabría de estos dos últimos, no cuando Harry Potter robó su atención durante su juicio.
Pero sobre todo había muchos testigos que afirmaban que Draco había acabado con Fenrir Greyback.
Muriendo de curiosidad, Pansy le había preguntado a su amigo sobre ello cuando llegaron a Hogwarts.
Según él, la trágica noche cuando murió Dumbledore el hombre lobo también había acudido. Mientras corría hacia la torre de Astronomía, se había topado con la pelea de Bill Weasley y Greyback, donde el primero ya había sido desarmado y estaba a merced del otro, al ver esto tuvo una sensación extraña. De alguna manera había pensado que debía separarlos a toda costa y lo hizo. Había lanzado un Expulso tan poderoso, que Weasley había salido disparado hacia atrás estrellándose contra una pared y perdiendo el conocimiento. Greyback estaba muy molesto por la interrupción, ya que había planeado torturar y morder al pobre hombre, pero Draco le había dicho que no estaban para juegos y lo ignoró.
Su amigo también le había comentado, que sólo después de leer sobre veelas, había descubierto el porqué de su actuar. Según lo que decía el libro, una veela podía reconocer al compañero de otra veela y aunque no era su obligación sentían que debían protegerlos. Algo así como un compañerismo entre veelas.
Eso tenía sentido ya que Bill Weasley era el compañero de Fleur Delacour, quien poseía sangre veela.
Por otro lado, lo que pasó con Greyback en la Batalla final, había sido un tanto impactante para Pansy.
Draco le había confesado que había disfrutado acabar con el hombre lobo, aunque no lo recordaba del todo. Había estado en modo automático.
Su amigo no había pensado en salvar la vida de nadie. Lo que hizo lo había hecho por satisfacción propia. Después de ganarse la enemistad de Greyback, éste le había confesado su deseo por torturar a Harry y morderlo, Draco aún ahora se preguntaba si el hombre lobo había descubierto su secreto en ese entonces. Aunque era algo imposible ya que ni él mismo lo sabía con certeza en ese tiempo.
Así que después de ayudar a evacuar a los estudiantes de su casa, la veela de Draco había buscado acabar con el ser que quería lastimar a su pareja. Estaba furioso y fue un milagro que los demás no descubrieran su herencia. Con su poder desatado y su reciente habilidad adquirida fue sorprendentemente fácil para él. Draco recordaba vagamente que había eliminado a varios mortífagos que se interponían en su camino hacia el hombre lobo, entre ellos a Augustus Rookwood, Rabastan Lestrange y muchos más. Lo que, inesperadamente había facilitado las cosas para Frey y George Weasley que resguardaban los pasillos del colegio y evitó muchas muertes ese día, o eso habían declarado los gemelos. Y así se sumaron muchas confesiones de alumnos y profesores que habían visto al Slytherin luchando fieramente.
En resumen, Draco resultó ser uno de los magos que más contribuyeron en la Batalla de Hogwarts, salvando muchas vidas. Eso fue suficiente para que el diario El Profeta lo buscara para una entrevista. Él se habría negado al principio pero su madre había insistido en que lo hiciera para devolver el honor a su familia. Así que él aprovechó la oportunidad para decir sus pensamientos y expectativas para el futuro del mundo mágico.
Ahora todos tenían una imagen muy diferente de él y lo respetaban. Aunque todavía existían personas que pensaban que todo eso era sólo una actuación, afortunadamente eran muy pocas.
La familia Greengrass había vuelto a ellos muy arrepentidos por su actuar. Pero incluso Lucius Malfoy los había rechazado y había cortado toda amistad entre las dos familias. Lo que había provocado la burla de los rivales de la dicha familia neutral.
Daphne y Astoria no se quedaron tranquilas, y aunque no lo demostraron públicamente, habían tratado de esparcir malos rumores sobre la vida privada de Draco. Pero nadie los creyó. Obviamente todo el asunto había llegado a los oídos de Pansy, quien supo rápidamente quienes eran las culpables. Su amigo jamás había llegado a enterarse. Ella no sólo había utilizado toda la influencia de su familia y la de Blaise, sino también la de sus muchos otros aliados para provocar la caída de los Greengrass.
Pansy estaba segura que Daphne había intentado acercarse a Harry para recuperar el prestigio de su familia, pero éste ni siquiera la había notado. Pero Ginebra Weasley sí. Ella había colocado algo en la bebida de la Slytherin que había hecho que su piel tuviera un tono verdoso sumamente repugnante que no se quitó hasta 2 semanas después, fue seguramente un producto proporcionado por sus hermanos. Pansy claramente había disfrutado muchísimo la situación.
Así que ahora estaba más que encantada de cómo habían terminado las cosas para las hermanas, más aún cuando escuchó, por su madre, que esa familia se preparaba para abandonar Inglaterra y empezar de nuevo en otro país.
Pansy realmente esperaba que la hermana mayor de las Greengrass se quedara sola y amargada.
"Inglaterra no es el único lugar en el mundo, Parkinson", susurró fríamente Daphne.
"Cierto", dijo Pansy con una sonrisa de satisfacción en la cara. "Pero eso no cambiará lo que eres, ni lo que hiciste. Te deseo mucha suerte. La necesitarás".
Entonces es ese momento pudo ver cómo Daphne abría muchos los ojos. La rubia pudo interpretar el mensaje oculto allí. Pansy había sido la principal culpable de la caída de su familia.
Daphne había ido muy lejos al intentar lastimar a Draco, fue una jugada estúpida movida por el resentimiento. Pero fue su más grande error. Nunca nadie había molestado a Draco durante su estancia en Hogwarts. Bueno, nadie más que el trío dorado y ese era otro asunto. Draco era respetado no precisamente por temor a la familia Malfoy. Era por su amiga. Todos sabían que si alguien atacaba a Draco, Pansy los destruiría con sólo mandar una carta a su querida madre. La familia Parkinson era dueña de muchas empresas, tenía inversiones por todo el mundo y conexiones con muchas familias y personas poderosas, incluso en el mundo muggle. Dicha familia siempre mantuvo un perfil bajo, pero tenía mucha influencia en el mundo mágico entre las sombras.
Ciertamente, ellas debieron de haberlo esperado. Pansy Parkinson era muy peligrosa.
"¡Tú!", exclamó Astoria tratando de llegar a Pansy y golpearla, pero fue detenida por su hermana.
"Ya basta, Astoria", dijo Daphne. Su hermana no era estúpida, seguramente había llegado a la misma conclusión que ella. Pero era demasiado tarde para hacer algo.
"Pero Daphne, ella…", trató de argumentar pero la calló con una mirada significativa.
"Faltan pocos días para irnos de Hogwarts. No quiero terminar involucrada en una pelea sin sentido. Papá no lo aprobará", dijo en un tono amargo. Y con eso ambas hermanas se marcharon.
La pequeña multitud de personas que se había formado alrededor de ellos se dispersó. Sólo entonces Blaise soltó un suspiro de alivio.
"Vaya, eso fue intenso", dijo él.
"Si", coincidió Draco. "¿De que hablaban?", preguntó.
"Oh no se preocupen. Solo fue una pequeña información que obtuve de mamá", dijo ella muy tranquilamente.
Draco y Blaise intercambiaron miradas aún sin estar convencidos por completo.
"Aproveché la oportunidad para hacer que se callara y dejara de hablar de la pequeña comadreja", presumió Pansy.
Sólo en ese momento ambos chicos le dieron la razón y la felicitaron.
"Gracias Pansy", dijo Draco, regalándole una pequeña sonrisa.
"Recuérdame jamás desatar tu ira, Pansy", bromeó Blaise.
"Anotado", dijo ella. "Creo que es mejor si terminamos los deberes en nuestras habitaciones".
"Definitivamente", estuvieron de acuerdo los otros dos.
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…*…*…*…
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"Es muy extraño", susurró Hermione.
Una vez que lanzó el hechizo, fue muy fácil entrar en la mente de su novio.
Pero sus temores se volvieron realidad, cuando confirmó lo dicho por su novio. Su último recuerdo antes de despertar era salir de las clases de defensa, no había nada más que eso. Pero podía notar ligeros rastros de magia entre ambos recuerdos, lamentablemente no era suficiente para averiguar a quien pertenecía.
Así que volvió a ver el recuerdo muy detalladamente. Podía ver cómo Ron había sido de los últimos en salir del aula, porque uno de sus libros había desaparecido y sólo cuando lo encontró se retiró del allí. Al salir al pasillo sólo pudo observar a un pequeño grupo de estudiantes conversando entre sí: Zacharias Smith, Justin Finch-Fletchley y Ernest Macmillan. Ron se dirigía hacia ellos, pero antes de llegar allí el recuerdo se desvanecía y todo lo que seguía era oscuridad, para luego ver a Ron despertando en la sala común de Gryffindor.
"¡Claro que sí!", exclamó él. "Es como si alguien me hubiera desmayado y traído a nuestra sala común. Sólo eso podría explicar lo que ocurre".
"Eso o…", dijo ella con duda. "Alguien eliminó tus recuerdos".
"¿Un obliviate?", cuestionó. "Pero, ¿por qué yo?".
"Es muy simple. Dime, ¿por qué alguien querría borrarte la memoria?".
Cuando vio que Ron no le seguía el ritmo, decidió contarle su hipótesis.
"Viste u oíste algo que no debías", dijo Hermione muy confiada. "Algo realmente malo o vergonzoso para alguien".
"Oh", exclamó Ron abriendo mucho los ojos pero rápidamente su mirada se llenó de decepción. "Pero aun si sabemos la causa, no podemos saber quién lo hizo. Un obliviate no se puede deshacer. Entonces estamos igual que al principio".
"No del todo", susurró Hermione
"¿A qué te refieres?"
"No fuiste herido, sólo te borraron una parte específica de recuerdos, así que no es un enemigo y es muy habilidoso en encantamientos. Se tomó la molestia de traerte hasta nuestra sala común sin ser visto, tiene que ser cercano a ti y apreciarte lo suficiente para preocuparse por tu bienestar, además de conocer todos los pasadizos secretos en Hogwarts. Pero sobre todo es un Gryffindor ya de otro modo no podría haber entrado aquí. Aunque cabe la posibilidad de que el culpable no haya actuado solo".
Después de un corto silencio y un jadeo por parte de su novio, él habló.
"Eres increíble", susurró Ron anonadado. "¡Hermione eres una genio!".
"No… no es para tanto", exclamó ella muy avergonzada y las mejillas sonrojadas. "Sólo es sentido común".
"Aun así eres increíble", dijo él dándole una mirada de admiración. "Cada día me deslumbras más. ¡Tu inteligencia no tiene límites!".
Hermione sólo se limitó a sonreírle y sonrojarse cada vez más.
"Bien", dijo ella después de un carraspeo. "Regresando al punto. Nuestro campo de búsqueda se ha reducido. Eso lo hace mucho más fácil. Pero debemos ser discretos cuando recolectemos información".
"¿Y si le preguntamos a la Dama Gorda?"
"No creo que obtengamos mucha ayuda de ella, sería una pérdida de tiempo. Además si se lo decimos, la Directora McGonagall se enterará de todo y recuerdo que dijiste que no querías que nadie lo supieran por el momento".
"Sí. Tienes razón". Ron no quería meterse en problemas, aunque técnicamente él había sido la víctima. Pero por primera vez en mucho tiempo estaba teniendo un año escolar relativamente tranquilo y quería mantenerlo así.
"Mañana es sábado. Así que tendremos más tiempo para buscar pistas. Ron, tu irás al campo de Quidditch muy temprano, ¿cierto?". Como era de esperarse Hermione ya tenía un plan.
"Con Dean, Seamus y algunos chicos de séptimo año, ¿por qué?", preguntó Ron, un poco perdido.
"Diles que perdiste un libro que te presté, que no recuerdas donde lo olvidaste y les preguntarás a ellos si vieron algo", indicó Hermione. "Posiblemente ellos te dirán en qué lugar te vieron y preguntarán si buscaste allí. No trates de averiguar más que eso. Y actúa como siempre".
"De acuerdo", aceptó Ron. "¿Y tú que harás?".
"En el último recuerdo que tienes, las únicas personas que te vieron fueron Smith, Justin y Ernie. Les diré lo mismo, que perdiste un libro mío y preguntaré si ellos lo encontraron en el pasillo". Hermione confiaba en su plan. "Por el momento, ellos son los más sospechosos aunque no sean de nuestra casa. Estoy segura que saben algo. De acuerdo a cómo reaccionen a mis palabras veré que hacer. Esta vez no fallaré. Tu sólo confía en mi".
"Hermione, pondría mi vida en tus manos sin dudarlo", dijo él muy tranquilamente.
La sinceridad y la confianza ciega de Ron la dejaron sin palabras. Sus palabras la llenaron de calidez y sus ojos reflejaban el amor incondicional que le tenía. La conmovió.
Hermione se sintió afortunada por tenerlo.
"Gracias", dijo y lo abrazó.
Bajaron a la sala común y estuvieron acurrucados frente al fuego por mucho tiempo, se habían perdido la cena y casi era medianoche.
Hermione estaba a punto de decirle que era hora de irse a descansar, hasta recordó algo.
"¿Ron?"
"¿Umm?", respondió él completamente relajado y tranquilo.
"¿Quieres que vaya a las cocinas y te traiga algo de comer?", ofreció Hermione con una pequeña sonrisa.
"¡Oh, Hermione! ¿Te he dicho ya cuanto te amo?". Ron tenía una sonrisa deslumbrante en la cara.
"Creo que hoy no lo hiciste", dijo ella soltando una risita.
"Te amo Herms", dijo él mirándole a los ojos.
Aún le sorprendía que al escuchar esas palabras sintiera lo mismo que sintió cuando las escuchó por primera vez. Incluidas las mariposas en el estómago.
"Yo también te amo", susurró ella regalándole un tierno beso en la mejilla.
Cuando Hermione regresó con deliciosos platillos Ron estaba tan feliz que podría haber llorado. Una vez que terminaron de comer, se disponían a dirigirse a sus respectivas habitaciones.
"Oh, casi lo olvido", se reprendió. "Ginny visitó a Harry hoy o ayer. Él estaba muy contento. Me siento muy aliviada que hayan podido superar esta situación", dijo ella alegremente.
Cuando no obtuvo respuesta, miró en dirección a Ron. Este estaba inmóvil y tenía los ojos desenfocados.
"¿Ron?"
Después de unos segundos él frunció el ceño, pudo ver cómo el brillo volvía a sus ojos, parpadeó un par de veces y habló.
"Que extraño", se dijo. "Por un momento creí recordar algo pero se esfumó". Ron se revolvió el pelo muy frustrado. "Debe ser el cansancio", supuso aún confundido. "Estoy feliz por Harry".
"Oh Ronald. Fue un día duro para ti, es mejor que vayas a descansar".
"Sí. Duerme bien Herms".
"Tú también".
Al día siguiente como prometió, Ron salió a jugar con los chicos de su casa, mientras que Hermione ingresaba al Gran Comedor para tomar su desayuno. Estaba caminando cerca de la mesa de Hufflepuff cuando escuchó que alguien mencionaba el nombre de su novio y dejó de caminar abruptamente.
"¡Ronald Weasley es muy sexy!", decía una chica de quinto año muy sonrojada.
Hermione la reconoció vagamente, se había cruzado con ella por los pasillos un par de veces y siempre estaba rodeada de sus amigas. A ellas les gustaba cuchichear y soltar pequeñas risitas cuando venían a un chico guapo. Era como un pasatiempo para estas chicas. Aun así Hermione sintió una pequeña molestia, no quería que hablaran de Ron.
'¡Él es mi novio!', protestó internamente.
"Lo es, ¿verdad?", dijo otra. "Pertenece a una familia sangre pura, es uno de los héroes de guerra, el mejor amigo de Harry Potter y escuché que es bueno en los estudios, ¡fue Prefecto!", enumeró con los dedos. "¡Eso lo hace un buen partido!", gritó extasiada.
'Hablan de Ron, ¿cierto?', pensó Hermione muy confundida.
"Es muy guapo y tiene unos preciosos ojos azules", dijo la primera con ojos soñadores. "Es muy alto y ¡sus músculos! ¡Uff!", hizo el ademan de desmayarse.
"¡Con ese cuerpo debe de ser muy apasionado en la cama!", chilló la segunda con el rostro extremadamente rojo.
'¿¡Qué demonios!?', gritó internamente Hermione, tratando de no unir la palabra 'cama' y 'Ron' en una sola frase, bloquear lo que venía a su mente al hacerlo. Y sonrojándose furiosamente al no lograrlo. 'Esto se está pasando de la raya. ¿¡Cómo pueden hablar así de Ron!?'. Hermione estaba empezando a enojarse. '¡Quiero golpearlas!', se dijo.
La Gryffindor se estaba acercando peligrosamente a ellas, con una mirada asesina en los ojos. Dispuesta a hacerles entender lo que era el decoro y la educación, pero sobretodo que ella era la novia de Ron, así fuera por las malas. Pero lo que escuchó a continuación nuevamente la debuto en seco.
"Zacharias Smith es un pelele a su lado, no entiendo cómo pudo pensar que podía ganarle en una pelea a Ronald Weasley", habló la primera chica nuevamente y de forma burlesca. "Hubieras visto cómo lo dejó. ¡Lo derribó con un solo golpe! ¡Ron estaba furioso! ¡Se veía bastante ardiente!", soltó una risita muy complacida de haber sido testigo de todo el sucedo. "Smith se lo pensará dos veces antes de volver a enfurecerlo".
'¿Ron golpeo a Smith?', se preguntó Hermione. '¿Cuándo? ¿Por qué?'.
Estos hechos abrían un nuevo panorama a toda la situación. Así que Hermione Granger como la buen Gryffindor que es, las encaró dispuesta a obtener hasta la más mínima información que pudieran darle. Les dedicó una sonrisa un poco retorcida que hizo que las otras dos chicas palidecieran cuando la notaron.
"Oh. Creo que escuché algo interesante", dijo ella. "Cuéntenme más, por favor".
Después de todo aún seguía molesta. Se sentía como una leona furiosa y hambrienta, dispuesta a devorar a sus presas.
Quizá lo haría después, una vez que obtenga lo que quiere.
N/A: Me demore siglos reescribiendo el capítulo. Siento mucho la demora. Aun así espero que lo hayan disfrutado.
Para Bael, C y Sof77: ¡Estoy feliz que les haya gustado la actualización!, muchas gracias a ustedes por leerlo. En estos primeros capítulos veremos mucho el sufrimiento de nuestro querido Draco, pero se lo compensaré, no se preocupen. Aunque el amor entre Draco y Harry se desarrollará poco a poco, les aseguro que valdrá la pena. Seguirá habiendo mucho drama en la historia y seguramente odiarán a un personaje en particular más que otros, jajaja.
Nos vemos en el siguiente capítulo ;)
