Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de Catriana y fue beteada por geekgir7.
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—¿Hm? —sus pasos eran lentos mientras inclinaba la cabeza hacia un lado, los ojos oscuros miraban los shinobi de pie en la entrada. Al detenerse a poca distancia, se fijó en los protectores de Konoha en sus frentes y la oscuridad se apoderó de él por completo. Una lenta sonrisa emergió. Alcanzando su espalda, se escuchó el sonido del metal deslizándose de una funda—. Debe ser mi día de suerte —comenzó a caminar de nuevo, observando con una especie de alegría enfermiza la forma en que se tensaron; el miedo le dio un pequeño impulso—. Solo había venido por Naruto, pero me vendría bien hacer ejercicio antes.
Todos tenían que morir. Cada uno. Su familia, su clan, no podrían descansar hasta que él lo hiciera.
Más allá de la enorme puerta, estaba la única persona a la que tenía que matar sin importar nada. No solo matar, sino que también destruir todo lo que representaba. Sus creencias, sus tonterías de justicia, su retórica molesta sobre "salvarlo". Todo eso se interponía entre él y la completa aniquilación de Konoha. Y él tendría su venganza.
Los ojos de sus enemigos se abrieron cuando su espada comenzó a brillar y chispear con el poder del Chidori. Conocían esa técnica; no había un jōnin vivo en Konoha que no conociera el movimiento del Ninja Copia.
Se rio entre dientes ante el miedo de ellos, porque sabían que serían superados. Miedo, coraje, al final no le importaba. Se tensaron cuando de repente dejó de caminar. La sonrisa desapareció.
—Es hora de morir.
Luego desapareció.
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Hinata se paró en el borde del acantilado, los ojos blancos observaban su entorno mientras las venas llenas de chakra mejoraban su visión. Madara se había debilitado por luchar contra Naruto, pero al rubio tampoco le había ido tan bien. No estaba completamente segura de todo lo que había sucedido y para ella, honestamente, no importaba. Naruto necesitaba protección hasta que pudiera recuperarse y eso era exactamente lo que ella pretendía hacer. Sakura e Ino estaban haciendo todo lo que podían y ella también tenía que hacer algo.
Se trataba de amor y al mismo tiempo no lo era. Ella lo amaba, pero también entendía que él era alguien especial. Sería fundamental para la guerra; él sería el factor decisivo, podía sentirlo. Era absolutamente imperativo que viviera.
Su rango de visión con el Byakugan era excepcional. De hecho, tenía el rango más amplio registrado en su clan, de unos diez kilómetros. Ni siquiera Neji, el genio del clan, podía ver tan lejos y tan detalladamente como ella. Entonces, cuando vio a Uchiha Sasuke acercándose rápidamente, ella se puso en movimiento, puso sus manos en sus auriculares en un intento de alertar a los que custodiaban la puerta.
Desafortunadamente, la rapidez del Uchiha era ridícula y estuvo allí antes de que ella pudiera parpadear. Hinata aumentó su velocidad tanto como pudo, pero no había absolutamente ninguna forma de que llegara a tiempo; simplemente no tenía oportunidad.
«—No, Naruto-kun...»
Ella sabía por qué estaba allí y no iba a dejar que se saliera con la suya. No importaba qué, no lo dejaría atravesar esa puerta. Inmediatamente, comenzó a pensar en cómo podría distraerlo o en como herirlo con un ataque sorpresa.
Él era más fuerte que Pain, ella lo sabía. Sabía que, si él captaba siquiera una pista de ella, podría despedirse de sus planes de ataque y de su vida. No sería revivida; todos los ninja médico estaban dentro. No es que tuviera miedo; era solo que, una vez más, huir no era una opción.
«—Solo un poco más... Por favor...»
Observó con horror cómo derribaba a todos con brutal eficiencia. Sin vacilación, sin arrepentimiento, sin remordimiento, solo con el deseo de matar.
¿Cómo podía Naruto seguir creyendo que iba a salvarlo? Quería creerle porque creía absolutamente en el rubio, pero... Simplemente no podía visualizarlo. Todo lo que podía hacer era esperar que él tuviera razón; porque si no, mucha gente moriría a manos de esta persona.
«—No, Naruto-kun, no dejará que eso suceda.»
En el momento en que estuvo dentro de su alcance, ni siquiera lo dudó. Con los puños brillando con una increíble cantidad de chakra, golpeó al Uchiha desde atrás.
—¡Juuho Shoushiken!
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No fue suficiente. Estas personas ni siquiera pudieron darle la misma emoción que Danzō; ni siquiera fue un verdadero desafío. Los cortó lentamente, irritado por su incapacidad de proporcionarle siquiera un entrenamiento y por eso quería que sufrieran.
De hecho, había estado tan molesto que cuando llegó el ataque casi no había logrado esquivarlo. Fue solo porque había sentido un pico masivo de un chakra desde atrás que rápidamente giró a la derecha cuando una nube de chakra en forma de león vino volando hacia su rostro.
—¡Juuho Shoushiken!
No hubo vacilación ni pausa. En el momento en que falló, ella volvió a la carga, intentando golpear con los puños en lugares muy estratégicos de su cuerpo. La única razón por la que no la había matado de inmediato era que le parecía vagamente familiar.
Ojos blancos. Solo había un clan con esos ojos y esos eran los Hyūga. Así es; había habido una chica de su edad en la academia con esos ojos. Nunca había pensado mucho en ella; había sido mansa y tranquila. En ese momento, él se había alegrado de que ella fuera una de las pocas chicas que no le molestaba o gustaba de él.
Pero había algo más; algo en ella lo estaba haciendo dudar. Obviamente, ya no era mansa y tímida, ya que lo estaba atacando a pesar de que ambos sabían que ella no era rival para él. Mientras esquivaba hábilmente sus patadas y puñetazos, frunció el ceño, tratando de averiguar por qué ella le producía esos sentimientos.
El clan Hyūga había sido el clan número uno en Konoha con el Uchiha justo detrás de ellos. Había rumores de que el Sharingan había surgido del Byakugan, la línea sucesoria de los Hyūga. El Byakugan en sí era uno de los dōjutsu más poderosos que había y ella parecía ser capaz de utilizarlo bien.
Su nombre... Hinata. La extraña chica que siempre se sonrojaba y andaba detrás de Naruto. Tenía una hermana menor y su padre...
Ella era la heredera. Ahora recordaba que ella era la heredera del clan.
Con ese pensamiento, algo caliente comenzó a formarse en su estómago y se elevó mientras miraba a esa chica. Aunque ella tenía su edad, esta Hyūga tenía todo lo que a él le habían arrebatado. Tenía a su hermana, a su familia, a su clan, era heredera. Itachi había sido el heredero del clan Uchiha antes de que Konoha le ordenara matar a todos.
Los Hyūga eran el orgullo y la alegría de Konoha, mientras que los Uchiha había sido los bastardos que había sido despreciados desde el principio. Los Hyūga habían sido considerados los que tenían la línea de sangre superior, sangre que era tan codiciada que ellos se habían separado en castas solo para proteger a la línea principal.
Eran los más antiguos, los "mejores" y esta niña era su heredera. Este shinobi de Konoha, esta perra tenía todo lo que él se merecía. Se le entregó todo en bandeja de plata mientras él había sido arrojado a los peldaños más bajos de la sociedad. Eran tan opuestos como el blanco y el negro, sin embargo, casi habían vivido las mismas vidas. La única diferencia era que ella era elogiada mientras él estaba condenado.
La rabia lo llenó al ver a la chica de ojos blancos que tuvo la audacia de siquiera intentar poner una mano sobre él. Luego vino la prisa, en su mente ella significaba lo que había deseado, necesitado. Matar a la heredera del prestigioso clan de Konoha, la única persona que tenía todo lo que él debería tener, esa sería una dulce justicia. Se lo merecía más que nadie, simplemente por lo que representaba.
—No lo haré... —sus ojos se entrecerraron mientras continuaba con su infructuoso asalto. El sudor le perlaba la frente y era obvio que estaba cansada, sin embargo, siguió adelante y su control de chakra se mantuvo estable—. ¡No dejare que lastimes a Naruto-kun!
La duda lo llenó de nuevo ante la declaración. Ella estaba peleando con él... ¿Por Naruto? Esto no le cuadraba. Naruto no era un Hyūga, ni siquiera era de un clan. ¿Estaba arriesgando su vida por él?
—¿Por qué? —ella solo parpadeó ante la pregunta, pero no dejó de moverse, no dejó de intentar golpearlo. ¿Por qué? Ella no podía vencerlo, tenía que saber eso, entonces, ¿por qué estaba desperdiciando su vida por él? ¿Por qué estaba tirando a un lado todo lo que tenía por el bien de un idiota idealista?
«—¿Por qué?»
O ella no entendía la situación o simplemente estaba loca; independientemente, su respuesta lo derribó.
—Porque... Lo amo. Él significa todo para mí y significa mucho para muchas personas —ella se movió abruptamente y casi le golpeó el pecho con la mano, pero él fue mucho más rápido que ella—. ¡No dejaré que me quites eso!
—¿Incluso si mueres? —¿Su clan no significaba nada para ella? ¿Naruto realmente significaba tanto?
«—¿Por qué todo siempre vuelve a Naruto?»
—No me quedaré sin hacer nada. Naruto-kun cree en ti, pero...
—Pero es un tonto —en un repentino estallido de velocidad, la agarró por el cuello y la estrelló contra la enorme puerta de piedra. Envainando su espada, los ojos carmesí se abrieron cuando su mano libre comenzó a brillar con el Chidori—. Y tú también lo eres.
—Está bien —la oscura mirada de Sasuke se posó con molestia sobre la tímida Hyūga. ¿Por qué Iruka-sensei siempre lo emparejaba con chicas para las tareas grupales? Era muy molesto. Siempre terminaba haciendo todo el trabajo porque la chica se equivocaba demasiado al tratar de impresionarlo o estaba demasiado ocupada pensando en él como para procesar pensamientos inteligentes. Por eso prefería trabajar solo—. No te interpongas en el camino y será la aprobación más fácil que obtendrás.
—P-pero... —miró hacia abajo, muy incómoda—. Pero se supone que debemos... —la chica comenzó a inquietarse y él la miró como si fuera una especie de extraño animal. ¿Cuál era su problema?
En realidad, ahora que lo pensaba; ella no se sonrojaba o trataba de llamar su atención. De hecho, estaba casi seguro de que su presencia era lo que la hacía sentir incómoda. No estaba seguro de si sentirse aliviado o insultado; no quería que las chicas estuvieran encima de él, pero ser rechazado sin una razón real tampoco era agradable. ¿Qué le hizo él a ella de todos modos?
Con el ego ligeramente magullado, decidió probar las aguas. Sasuke se inclinó hacia ella, lo que le valió gritos de sorpresa por parte de las chicas acosadoras, que estaban observando. Tal como lo había sospechado; en lugar de sonrojarse y chillar emocionada, parecía como si hubiera visto un fantasma y se alejó de él tanto como su asiento se lo permitió.
—Tu no... —frunció el ceño, sin estar completamente seguro de si estaba feliz o molesto—. No eres como las otras chicas.
—Sigues siendo diferente —observó. Solo esta chica valoraría la vida de un perdedor sobre su propio clan. Solo esta chica se enamoraría de ese chico idiota. La idea lo enfureció aún más porque era como si ella escupiera sobre lo que él quería recuperar. ¿Y para qué? ¿Por Naruto?—. Y aun así vas a morir —lanzó su mano hacia su pecho, con el objetivo de empalarla con el Chidori.
Algo se apoderó de su muñeca y lo detuvo en seco. Sus ojos brillaron salvajemente cuando volvió la cabeza hacia quien lo interrumpió.
—¿Madara? —¿Qué demonios?
—Tienes la mala costumbre de escapar cuando te pido que te quedes —dijo el anciano, sus ojos se movieron hacia la Hyūga—. Nos vamos.
Eso no era lo que Sasuke quería escuchar.
—¿Por qué? —dejando ir a la chica, se encogió de hombros ante el hombre mayor, medio tentado en arremeter contra él—. Él está ahí y...
—Completamente inaccesible para nosotros —cortó y Sasuke notó cómo la mirada de Madara seguía moviéndose hacia la chica—. Con tu nivel y heridas, no podemos romper los sellos que protegen la puerta. Por eso te dije que esperaras —sonaba exasperado, pero a Sasuke no le importaba. Ahora quería probar su hipótesis.
—Está bien —su mano volvió a la garganta de la chica antes de que pudiera alejarse. Ella dejó escapar un grito ahogado, pero él ni siquiera la estaba mirando—. Me ocuparé de esto.
—No.
—¿Por qué?
La respuesta no llegó de inmediato. Madara no era estúpido, ahora sabía que Sasuke estaba buscando respuestas.
—Tú... No necesitas preocuparte por eso ahora —para sorpresa del joven Uchiha, el anciano sonaba divertido.
La reacción hizo que su deseo de sangre y retribución se desvanecieran y fuese reemplazado con la curiosidad. ¿Por qué esta Hyūga era lo suficientemente importante como para que Madara se preocupara por su vida? Él la miró impasible.
«—Eventualmente lo averiguaré.»
Además, ahora que estaba más tranquilo, matarla realmente no era lo que quería hacer. Para nada. Lo que quería ahora era destruir la única cosa en la que ella tenía fe, que resultó ser la única cosa que quería destruir.
Sonriendo, la dejó ir y se acercó a Madara.
—Hyūga —su sonrisa se convirtió en una mueca—. Nos volveremos a encontrar —esta chica, que era su igual y su opuesta; destruiría a Naruto, luego a Konoha. La dejaría para el final porque ella sufriría exactamente de la misma forma que él. Así como todo le había sido arrebatado, él se lo quitaría a ella. Ella sentiría su dolor y luego la mataría.
La ironía en su máxima expresión.
FIN
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Notas: ¡Hola! ¿Cómo están? Aquí estoy de vuelta en el ruedo, con otro oneshot. Pero a estas alturas de la vida, todos ustedes saben que yo no poseo autocontrol con los fics SasuHina. Sobre todo, con los oneshot, siento que me ayudan a distraerme de los longfics. Espero les guste este pequeño SH. Y no olviden visitar una pagina genial en Facebook, se llama SasuHina Nos Plagio y allí encontré buena información sobre COMO escribir un fic y también unos memes con los que me rei un montón.
Besos.
Naoko Ichigo
