La guardia real dedicaba su vida a proteger a la familia gobernante, no tomaban esposas ni tierras, no engendrarían hijos era un voto de por vida como los que hacen los hombres en la guardia nocturna. y lo más importante nunca iras en contra de la familia real.
Arthur Dayne había seguido fielmente a esas palabras, él nunca contradijo una orden, siempre listo para defender la vida del rey y su familia, pero una capada dorada nunca la defendería de entre ellos mismos, con horror todos ellos habían sido testigos de los gritos de dolor y llantos de la reina Rhaella durante las noches, se suponía que ellos protegían a la familia de ataques externos no de entre ellos mismos, pero ahora era diferente se les había dado una orden nueva. proteger la vida de la princesa Lyanna y los hijos que estaba esperando, le había rogado al príncipe Rhaegar que trajese a un Maestre para que asistiese a lady Lyanna durante el parto, pero su amigo Rhaegar se había negado diciendo que entre menos gente supiese sobre la condición de Lyanna más segura estaría, Arthur no sabía nada sobre partos pero si algo estaba seguro es que sólo una partera no sería suficiente, había visto la muerte muchas veces y por experiencia sentía que el extraño paseaba en la habitación de la princesa Lyanna.
El vientre de lady Lyanna era inmenso y no era posible que solo trajera un bebé al mundo, además ella sufría de constantes fiebres que la mantenían delirando durante las noches, todos ellos sabían que la pobre mujer no viviría lo suficiente incluso la vida de los niños corrían peligro si lady Lyanna no tenía la fuerza suficiente para luchar, la partera y las sirvientas murmuraban entre ellas por las noches mientras que la reina dormía, Ser Gerold también sabía que tenían que hacer algo, pero como siempre los votos eran más importantes y a ellos no les tocaba actuar solo proteger a la familia del rey.
Así que harto de solo observar como la pobre mujer sufriría escribió una carta para su hermana y se la entregó a la criada con la orden que la llevase hacia Starfall y se la entregase a su hermana Ashara, su hermana tenía la misma edad que la princesa diez y seis días de nombre, pero ella haría que su hermano enviase ayuda a Lyanna. Toda esta guerra era una vil mentira el príncipe había rescatado a lady Lyanna de un matrimonio político que no quería.
El rey Aerys había tenido razón por única vez los norteños estaban conspirando en su contra, el norte, las tierras de los ríos, el valle y tierras de las tormentas, Rhaegar había visto esto como un oportunidad de derrocar a su padre, pero una vez todos unidos en el torneo de Harrenhall y listos para comenzar las pláticas todo se fue al carajo cuando el rey se presentó al torneo poniendo fin a cualquier intento de rebelión, después de eso conocieron a Lyanna y el príncipe se enamoró de ella y ambos acordaron escaparse y lo demás es historia.
La criada se había ido al primer rayo de sol hace más de quince días, Ser Gerold y Ser Oswell no habían estado molestos por lo que lo que hizo, sino todo lo contrario estaban aliviados de que él haya envido a buscar ayuda para la princesa , la llegada del Maestre, su hermana y dos criadas más, fue un gran alivio para ellos y para la princesa , inmediatamente se atendió la fiebre de la princesa , las noticia sobre la muerte del príncipe en el tridente le dolió profundamente a Arthur, el príncipe era su amigo, pero la desgracia no había acabado allí el pequeño Aegon, la princesa Rhaenys y Elia habían sido asesinados de la manera más cruel y sanguinaria.
Quería mucho a Rhaegar pero se preguntaba por qué no hizo lo suficiente por sacar a su familia de la Torre roja, porque los abandonó allí, el príncipe se había cegado tanto en la profecía que no miro nada más, porque no le contó a Elia sobre Lyanna y dejó que la princesa creyera que los había abandonado, o acaso Elia sabía sobre el segundo matrimonio, Arthur había querido hacerles tantas preguntas al príncipe Rhaegar, pero una vez más él era un miembro de la guardia real y no tenía nada que preguntar ni cuestionar al príncipe solo seguir órdenes.
"¿La princesa estará bien?"— Fue lo primero que preguntó Arthur una vez que el maestre salió de la habitación, su hermana estaba a su lado siendo de apoyo para él, la joven mujer había perdido mucho en estas lunas, su padre, su hermano, y ahora su esposo y la familia de este, alguien debía estar para ella una mujer tan joven de apenas diez y seis días de nombre.
"La temperatura ha disminuido significativamente y la princesa ahora está estable, le he dado un poco de leche de amapola para los delirios que ha estado teniendo. Y sobre su estado de embarazo efectivamente son dos bebes que está esperando"— Dijo el Maestre mientras se limpiaba las manos, pero algo andaba mal y él lo sabía por la mirada del maestre.
"Hay algo que no nos está diciendo maestre que es"— Pidió que le dijese la verdad preocupado por escucharla, su hermana estaba callada apretando su mano como apoyo.
"La princesa Lyanna es muy joven para dar a luz a dos bebés, su cuerpo apenas se ha desarrollado lo suficiente como para soportarlo, inclusive si solo fuese un bebé estaría en gran peligro si yo no hubiese venido, me temo que la princesa Lyanna fallecerá al dar a luz al segundo bebé o peor aún ningún bebé viviría y morirán antes de salir , la pérdida de sangre será mucha y su joven cuerpo no lo soportará, el príncipe Rhaegar fue muy irresponsable al poner en cinta a una mujer tan joven, por el estado tan avanzado del embarazo , puedo afirmar que el príncipe la embarazó aun cuando ella tenía diez y cinco"— Dijo el Maestre y Arthur sintió culpa al escuchar eso, la princesa estaba algunos días de fallecer y no solo eso la vida de los bebés igual.
"¿Arthur eso es verdad?"— Preguntó Ashara sonando disgustada hacia el príncipe.
"Me temo que sí, antes de salir Harrenhall lady Lyanna y el príncipe yacieron juntos y allí concibieron a los bebés, celebraron el día de nombre de la princesa en la isla de los rostros y allí fue donde se casaron"— Confesó Arthur sin la fuerza de mirar al Maestre o su hermana a la cara.
"Arthur eso es algo terrible, ¿porque no detuviste al príncipe de hacer algo tan irresponsable él era tu amigo?"— Preguntó Ashara preocupada por la princesa Lyanna.
"Rhaegar era mi amigo, pero yo soy un miembro de la guardia real a nosotros no nos toca ir en contra de las acciones de la familia real"— Confesó sintiéndose más culpable, ¿podría haber evitado que el príncipe desposara a Lyanna Stark, Rhaegar quería otra esposa eso era cierto, pero podría haber sugerido a otra mujer con la edad suficiente para dar a luz.
"Eso ya no importa en estos momentos, lo que ahora sigue es que alguien le dé la noticia a la princesa Lyanna sobre lo que pasará."— Dijo el Maestre tan sereno como si la muerte de la princesa no fuese nada, no lo culpaba el hombre había visto muchas veces este tipo de casos, además no era familiar ni conocía a la princesa.
"Yo seré quien le diga… Después de todo es lo mínimo que puedo hacer"— Declaró mientras alzaba la mirada al maestre y este solo asintió, después de la plática con el maestre él y su hermana esperaron hasta la mañana siguiente a que despertara la princesa.
"¿Cómo está la princesa?"— Le preguntó ser Gerold una vez que él salió de la Torre, su hermana había ido a dormir cansada después de cabalgar todo el día.
"Morirá una vez dé a luz al segundo bebé, su cuerpo es muy joven para soportar el desangramiento, inclusive los bebés corren peligro de morir con ella, el maestre dice que Rhaegar fue muy irresponsable al embarazarla"— Explicó mientras veía las reacciones de sus hermanos.
"¡Mierda!"— Fue lo único que dijo Ser Oswell mientras se alejaba de ellos.
El comandante Gerold que siempre había sido un hombre serio y que no mostraba tan fácilmente sus emociones, parecía triste al saber que la princesa fallecería.
"Mañana le diré a la princesa su destino y lo que ella diga será lo que se hará"— Dijo mientras miraba las estrellas, la casa Targaryen había perdido el poder y ahora solo eran ellos la guardia real de los pequeños príncipes que estaban en el vientre de la princesa Lyanna, pero y sus hermanos que.
Que pasaba con Ser Oswell o Ser Gerold, querrán seguir a los príncipes, él no los abandonaría hizo un juramento y lo tenía que cumplir.
"Nos quedaremos a lado de los príncipes Arthur "— Aseguró Ser Gerold. "Descansa Arthur me temo que tienes una tarea difícil mañana, nosotros haremos guardia"
"Bien"— Fue lo único que dijo y con eso se marchó a descansar, soñó con el príncipe y este tocaba el arpa en las calles del lecho de pulgas como lo hacía antes, bajo la capucha sus ojos estaban llorando sangre y de pronto ya no estaban en el lecho de pulgas si no en el tridente y Rhaegar yacía muerto con el pecho destrozado.
Arthur no sabía proceder a lo que estaba a punto de hacer no era fácil de decir, su hermana Ashara lo había querido acompañar para hablar con la princesa Lyanna, pero él se había negado a cualquier tipo de ayuda para hacer esto, la princesa había perdido tanto y nadie estaba para ella. Su padre, su hermano, su esposo y probablemente sus hijos, alguien tenía que ser apoyo para ella y Arthur sería ese.
Durante años escuchó como el rey Aerys abusaba de la reina Rhaella y él nunca hizo nada, la reina seguramente habría querido a un amigo para ayudarla y alguien para escucharla, pero la guardia real solo observó y escuchó sin intervenir porque ese era su trabajo, la princesa Lyanna era su oportunidad de expiar sus pecados.
A la mañana siguiente con los primeros rayos de la mañana Ser Arthur entro a la habitación la princesa estaba sentada en la cama mirando hacia la ventana y con su mano ahuecando su enorme vientre, ella se miraba un poco mejor que hace varios días, la sudoración se detuvo, pero su piel pálida aún persistía.
"¿Cómo se encuentra tu gracia?"— Preguntó una vez que ella notó su presencia.
"Me siento un poco mejor que los últimos días Ser Arthur gracias por preguntar"— Dijo lady Lyanna, pero su rostro era un poco melancólico.
"Me temo que han llegado malas noticias mi señora, el príncipe Rhaegar ha muerto, la princesa Elia y sus hijos han sido asesinados por el usurpador de una manera brutal...— dijo Arthur sin pensarlo sabía que si esperaba más tiempo sería más difícil, el rostro de la princesa era tranquilo y triste, lo que más lo sorprendió fue que ella no estaba llorando.
"Yo… ya lo sabía Ser Arthur, gracias por decírmelo."— Dijo la princesa con una triste sonrisa.
"¿Cómo? ¿Cómo es que lo sabía mi señora si puedo saber? — Pregunto el Caballero confundido.
"Soñé que me despedía de Rhaegar y de Elia, vi a dos pequeños niños detrás de estos, cuando desperté supe que los había perdido."— Explicó la princesa Lyanna con tristeza en su voz.
Arthur no dijo nada por unos momentos no sabía que se podía hacer ese tipo de cosas.
"Rhaegar me explicó que se llaman sueños proféticos o sueños de dragón, cuando le dije sobre mi sueño con mi padre y mi hermano, inclusive el mismo Rhaegar me contó una vez que de joven soñó que moriría en una batalla, inclusive cuando nos despedimos por última vez él… se despidió muchas veces de mí y beso múltiples veces mi vientre en crecimiento, creo que él sabía que perecería en esa batalla contra Robert, pero ninguno creímos que Elia y sus hijos morirían."— Dijo la princesa y pocas lágrimas se derramaban de sus ojos.
La explicación sobre como una persona puede soñar con su propia muerte o despedirse de sus parientes en sueños fue una sorpresa para Arthur, como creyente de la Fe de los siete nunca había oído algo como eso, sabía que la princesa Lyanna seguía a los viejos dioses y Rhaegar no seguía a ningún dios en particular.
"Inclusive es el verdadero motivo del porqué estas aquí Ser Arthur, sé que moriré trayendo a mis hijos al mundo, no necesito ningún sueño para confirmarlo. Puedo sentirlo desde hace días en mi cuerpo, pero por favor no culpes a Rhaegar yo fui muy insistente en casarme, tener sus hijos y escapar con él, estuve de acuerdo en todo, me temo que yo también tengo la culpa de las muertes de personas Inocentes, pero mis hijos no, son mellizos Ser Arthur, son un niño y una niña por favor cuiden de ellos cuando yo no esté. "— Pidió la princesa mirándolo a los ojos.
"No se preocupe princesa nosotros protegeremos a los príncipes."— él le aseguró y la princesa le sonrió, lo sorprendió cuando la princesa intentó ponerse de pie y rápidamente corrió hacia ella para evitar que cayera.
"Princesa debe tener mucho cuidado, no está en condiciones de estar de pie"— Advirtió mientras ella se apoyaba en su hombro y con esfuerzo se logró parar y caminar.
"No me queda mucho tiempo de vida Ser y quiero que mis hijos tengan al menos el recuerdo de las cartas de su madre, Rhaegar dejó muchas cartas para ellos antes de irse, como dije él ya sabía que iba a morir así que antes de irse escribió muchas cartas, así que quiero hacer lo mismo para mis hijos."— Declaró la princesa mientras tomaba asiento y tomaba una pluma y hoja, Arthur vio como ella escribió una carta la firmó y le dio un beso a la carta marcando sus labios en ella, después vino otra carta e hizo lo mismo la firmó y marcó sus labios en la hoja, con cada carta que escribía la princesa las lágrimas caían en las cartas, cuando terminó de escribir la última carta la princesa estaba llorando libremente.
Arthur solo observó como la pobre mujer se desahogaba al saber que no conocería a sus hijos.
"Rhaegar dejó algunos regalos para los bebés, están en ese baúl podrías traerlo aquí"— Pidió la princesa una vez que paro de llorar y este trajo el baúl café con el sello de la casa Targaryen grabado en este.
Cuando abrió el cofre se sorprendió al ver dos grandes piedras adentro de este y varios libros, la primera piedra era gris con negro y la segunda era plateada con manchas doradas, luego supo que no eran piedras si no huevos de dragón, después de su asombro pasó su mirada a uno de los libros y su título era "Fuego y Sangre" el libro era de color rojo con el sello de la casa Targaryen, el otro era color café y era un libro demasiado viejo y de gran tamaño su título era "diario de los reyes, desde Aegon I hasta Jaehaerys II", los otros libros también lo asombraron con su título "Lengua y escritura Valyria, Tomó I de IV" y los otros tres tomos estaban debajo de este, y los últimos libros Arthur no entendía nada de ellos ya que estaban escrito en una lengua que no comprendía.
"¿De dónde saco el príncipe esto?"— Preguntó mientras miraba a la princesa.
"Los huevos y el libro "fuego y sangre" fueron un regalo del Maestre Aemon, el maestre y Rhaegar se enviaban muchas cartas, Rhaegar me confesó que una vez fue al muro a platicar con el Maestre y este le regaló esos dos huevos, el gris oscuro era del lord comandante Brynden Ríos y el dorado era del mismo maestre Aemon que fue puesto en su cuna cuando nació, el diario de los reyes Rhaegar lo tomó de la fortaleza roja, me dijo que ese libro pasa de rey a rey y que estos en su vejez escriben su vida y lo que han pasado durante su reinado, los diccionarios de Valyrio fueron escritos por Shiera Seastar y su hermano Brynden y los últimos tres libros son los libros que Aenar el exiliado trajo de Valyria antes de su maldición y estos estaban escondidos en Rocadragon, según Rhaegar en los libros están los secretos de los señores de Valyria al igual que su magia y del porqué pueden controlar dragones."— Explicó la princesa mientras miraba el cofre detenidamente.
Arthur no sabía que pensar, antes creía que Rhaegar iba a tomar a Lyanna como su segunda esposa y sus hijos serían señores de otros castillos, y Aegon sería el heredero del trono de hierro, pero viendo todo esto, los huevos de dragón y todos los libros ya no estaba tan seguro, realmente el príncipe de Rocadragon había dejado de lado a Elia y sus hijos, no había amor entre Rhaegar y Elia todo el mundo lo sabía, pero sus hijos Rhaegar amaba a sus hijos, o eso dejaba ver. Realmente era tanto el desamor hacia Elia que Rhaegar también lo tuvo hacía sus hijos, el príncipe sacrificó todo por estar con Lyanna, que la hizo tan especial para el príncipe.
La voz de la princesa lo saco de sus pensamientos. "coloca las cartas en el cofre Ser Arthur, me temo que si me acerco demasiado a esos huevos una terrible fiebre cae sobre mí y los bebés se vuelven muy inquietos"— Dijo la princesa mientras enrollaba las cartas en un listón azul. Arthur hizo lo que le pidió y colocó las cartas adentro del baúl para después cerrarlo y ponerlo donde estaba.
"Cuando ya no esté, quiero que le entregues estas cartas a mi hermano Ned, sé que él vendrá aquí. Por favor Ser Arthur no se enfrenten a mi hermano, él no es como su amigo Robert no lastimara a mis hijos."— Aseguró la princesa, pero Arthur no sabía que decir, su obligación era cuidar y proteger a la princesa y los príncipes de cualquier amenaza y para Arthur Ned Stark era una amenaza.
"No puedo prometer tal cosa mi señora, pero haré lo que pueda para evitar una pelea contra su hermano"— Dijo en un intento para que la princesa, dice en un intento de tranquilizarla.
"Arthur, eres un gran hombre. Gracias estar aquí para mi"—agradecido la princesa con una sonrisa amable, él desea que ella no tenga que morir, desea que Lyanna se salve por un milagro de los siete, ella era un alma tan joven y amable que no tenía que fallecer y saber que ella tiene que morir le duele el corazón, siente que él también tiene parte de la culpa, su tan solo hubiese detenido a Rhaegar, pedirle que busque a otra mujer esto no estaría sucediendo.
"Siempre estaré allí para usted princesa"— Él le asegura para luego retirase y hacer guardia.
Arthur y sus hermanos cuidan la torre mientras Ashara y las siervas se quedan con la princesa hasta que cae la noche, Arthur reza a la madre para que le da fuerza a la princesa y sus hijos puedan sobrevivir, reza al herrero y al padre para que guíen al maestre y pueda salvar la vida de la princesa, Arthur nunca ha orado tanto en su vida, pero él lo hace por la princesa, la princesa necesita a alguien quien vele por ella y esa persona es él. Hoy sueña con los cuerpos sin vida de Elia y sus hijos, ella lo culpa por no estar con sus hijos, los verdaderos príncipes, Arthur observa los cuerpos sin vida del pequeño Aegon y Rhaenys envueltos en una capa roja y dorada, instintivamente él desvía la mirada de la horrible escena.
"¡Están muertos! ¡Mis hijos están muertos por su culpa!" — Le grito la princesa Elia mientras ella lo tomaba del cuello y lo obligaba a mirar los cuerpos de los niños que juraron proteger.
"¡Permitiste que Rhaegar nos abandonará, dejaste que él quisiera olvidar a sus hijos como si no fuesen nada, como si fuesen mascotas que se pueden desechar y reemplazar por otros!"— Acusó la princesa mientras se paraba enfrente de él.
Se despertó abruptamente cuando siente una mano tocarle el hombro, cuando sus ojos se acostumbran a la luz se da cuenta que es la nodriza de los príncipes Willa.
"La princesa está dando a luz"— Dice la mujer y él rápidamente se pone de pie y corre hacia la habitación de la princesa, cuando llega se da cuenta que el maestre ya ha empezado a maniobrar para que los bebés salgan, su hermana Ashara está al lado de la princesa para servir de consuelo, la princesa lo llama cuando lo ve entrar y él corre hacia ella y entrelaza su mano con la de ella y sirve de apoyo hasta el final amargo.
Arthur no sabe cuántas horas han pasado desde que se despertó y corrió hacia las habitaciones de la princesa, el primer bebé salió con bien y es una niña y ella comienza a llorar de forma incontrolable, el maestre rápidamente se la entregó a la sierva para limpiarla y asegurarse de que este bien, para este punto la princesa está perdiendo mucha sangre, pero aun así ella lucha por traer a su segundo bebé al mundo. Arthur ha estado en innumerables batallas, pero la batalla que está teniendo la princesa es la más difícil que él ha visto en su vida, está seguro que si él estuviera en la posición de la princesa probablemente ya hubiese muerto.
A los pocos minutos de sacar al primer bebé viene el segundo, y con la venida del segundo bebé una gran cantidad de sangre sale del cuerpo de la princesa, el bebé llora igual de fuerte que su hermana cuando lo sacan, parla este punto la princesa apuntó de desvanecerse, pero ella aún lucha por mantenerse en consciente.
"¿Mis hijos…? Arthur … Mis hijos dónde están?"— La princesa Lyanna miro a su alrededor en busca de los bebés.
La criada se acercó a los bebés y todos en la habitación notan que ellos han parado de llorar una vez que están juntos, la criada sostiene a ambos niños en sus brazos y estos luchan por acercarse los unos a los otros instintivamente. Una vez que los bebés están en los brazos de su madre y amamantando de sus pechos es que Lyanna parece en paz desde que llegaron a la torre, la princesa lucha por no desvanecerse y Arthur nunca ha visto a una persona más valiente en su vida, todos los hombres a punto de morir rezan y ruegan para que el extraño no les quite la vida, pero la princesa solo quiere amamantar y ver a sus hijos una única vez.
"Arthur…. los nombres… los nombres de mis hijos son…. Visenya Targaryen y Daeron Targaryen…. por favor cuídalos."— Dijo la reina con su último aliento antes de fallecer, ahora el único sonido en la habitación es el de los bebés llorando en los brazos sin vida de su madre, Ashara tomó al pequeño Daeron y él cargó a la pequeña Visenya. los ojos de la bebé eran dispares su ojo izquierdo era gris como el acero y el derecho era púrpura índigo como los de Rhaegar, su cabello era oscuro y tenía un pequeño mechón plateado.
"Los bebés tienen ojos dispares y cada uno tiene un mechón plateado"— Dijo la criada haciendo que Arthur mirase al bebé que cargaba su hermana.
"Es una peculiaridad que sufren algunos bebés, es muy rara y me sorprende que ambos niños lo presenten, los ojos de la niña el izquierdo es de color gris y el derecho es índigo y el de su hermano es caso contrario gris en el derecho e índigo en el izquierdo, pero el mechón plateado está en el mismo lado para ambos"— Informó el Maestre.
"¿Pero la visión de los bebés estará bien?"— Pregunto su hermana abrazando a Daeron.
"No se preocupe mi señora, aunque es muy raro no causa ceguera ni problemas de visión."— Aseguró el maestre y eso los tranquilizó.
"Maestre, nadie en dorne además de mi familia debe saber de los hijos de él príncipe."— Dijo mirando al viejo maestre.
"No se preocupe Ser Arthur, yo solo sirvo a la casa Dayne" Aseguró el hombre.
"Bien, tengo que hacer guardia con mis hermanos... laven el cuerpo de la princesa y cúbranlo con una manta, Ned Stark vendrá a por ella.
Cuando llega con sus hermanos no se necesita palabras para saber que la princesa se ha ido, Ser Gerold solamente baja la mirada y Ser Oswell aprieta los dientes, pero igual no maldice por respeto, ambos rezan en silencio por el alma de la princesa.
Tan pronto como terminan de rezar a lo lejos divisan a siete caballos que vienen hacia ellos, Arthur sabe quiénes es el hombre que los dirige, las cartas en su bolsillo arden y desea no tener que dárselas y asesinar al hombre, pero no puede le hizo una promesa a la princesa y la cumpliera. Con una mirada rápida hacia sus hermanos se colocan sus cascos y de preparan para el peor de los casos.
