Fic
Fiesta Florida 2022
Amor de Verano
Por Mayra Exitosa
Imagen de Lulú Mtz
Se dice que el primer amor nunca se olvida, que el amor fugaz se idealiza y que en ocasiones perdura para siempre. El joven era el hijo heredero del Duque de Grandchester, quien poseía una villa en Escocia colmada de bosques y arboles hermosos como antiguos, esta villa era usada para los días de verano en tranquilidad y calma, así como para usos poco frecuentes de salidas familiares. La hija de una familia que se dedicaba al mantenimiento de la villa, se habían hecho cargo desde muchos años atrás de este lugar, los padres ya mayores tuvieron una hija, la cual ahora se hacía cargo de los caballos, así como de todo lo que su padre normalmente llevaba a cabo. Pues él ya no estaba, murió hacía tres años dejando a su hija y esposa desoladas, amparadas solo con el trabajo de la villa del Duque de Grandchester.
Cuando les avisaron que llegaría el joven hijo del propietario, temía que fueran a despedirla por lo que mantenía las caballerizas limpias y todo cuanto hacia su padre lo imitaba a la perfección, a pesar de ser joven era muy lista, tenía estudios básicos, aunque soñaba mucho en ser alguien profesional que pudiera ganar más dinero para que no tuvieran el temor de tener que irse de ese lugar al que tanto habían aportado y formaba su único hogar.
- Hija ve a darle una revisada a las habitaciones, el joven no tarda en llegar. - Si mami. La madre de Candy padecía del corazón a su edad tan avanzada, casi no salía de la cocina, temía que en cualquier momento le sucediera algo, lo bueno de que solo por trabajar para ese lugar el servicio médico estaba incluido y eso las hacía no querer irse de ese buen trabajo.
La llegada de Terrance Grandchester, el joven hijo del Duque, quien fue enviado en contra de su voluntad a dicho lugar, mostraba su incomodidad al tener que obedecer y quedarse ahí sin poder regresar a Londres, su padre lo había mandado al reprenderlo por haberse escapado en varias ocasiones del colegio en Inglaterra, ahora estaría todo el verano en ese lugar, cuando su objetivo era conocer y saber de nuevos lugares, no irse a esconder en un lugar perdido en esas tierras solitarias donde se encontraba la villa de su familia, por lo que mal humorado ingresaba sin decir nada, hasta su habitación notando que la puerta se hallaba abierta y alguien estaba revisando algo, de forma fúrica cuestionaba,
- ¿Qué haces aquí? - Disculpe señor, solo revisaba que no faltaran toallas. Se quedo absorto al no imaginar que había alguien como ella limpiando las habitaciones, por lo que contesto escueto, - Bien, gracias. La volvió a ver asombrado detallando su rostro perfilado colmado de pecas, la mirada era brillante en color verde y sus labios se habían quedado sueltos al observarlo petrificada en su habitación. Ella se dio cuenta que no estaba haciendo nada, solo dejar que la viera y hacer lo mismo, por lo que aturdida solo avisaba para salir, - ¡permiso! - ¡Espera!
La rubia se detuvo apenas había mencionado las palabras quedándose como estatua con un pie casi en el aire, haciendo que él sonriera por cómo se había detenido. - ¿necesita algo, señor? - Si, saber quién se está haciendo cargo de los caballos con la partida de Robert. - Yo me hago cargo señor, ¿quiere que le prepare la silla? - ¿usted? - Si, el señor Robert era mi padre, me hago cargo de todo lo que él hacía. - Comprendo, debe ser difícil, hablare con mi padre para… - ¡No! - ¿No? - Quisiera seguir gozando del sueldo de mi padre, mi madre y yo lo necesitamos para comprar los medicamentos. - Comprendo, bien estoy un poco agotado, cenaré a las siete y mañana iré a montar. - Bien, estaré al pendiente.
Desde ese instante en el que salía con toda la rectitud que deseaba dar la impresión de formalidad, cuando lo que hacía era mover las caderas y esos bustos que invocaban a la pretensión del pecado, dejando inquieto al joven que nunca se imaginó encontrar a tan hermosa doncella en su propiedad. Una sonrisa lobuna aparecía en el rostro que antes fuera de fastidio por el de oportunidad de pasarlo mejor que nunca.
El descanso fue terrible, luego del segundo baño de agua fría porque sus pensamientos se iban tras la chica que lo había recibido, la cena era servida por ella, parecía ser quien estaría haciendo todas las actividades, su madre fungía como cocinera y todo lo que hacía su padre incluso otras actividades las llevaba ella para ayudar a su madre, quien estaba indicándole cada detalle que pudiera hacer falta.
Los sueños no fueron de Rachel o Josephine, sino de la joven que acababa de conocer en la villa, era una tentación tenerla cerca. En Londres podía ir a lugares para conocer mujeres, pero en este caso, ella era quien trabajaba en su propiedad, por lo que para eso de no poder regresar a Londres ya se veía que sería un verano caluroso y para colmo agitado, la joven era delgada, pero todas sus curvas se acomodaban perfectamente para provocarlo, aunque ella tratara de alejarse de él y hacer las cosas bien para no equivocarse. La silla de montar fue colocada en el corcel blanco que él deseaba sin haberlo mencionado, él intento por todos los medios posibles alejarse de ella, más casi le prende un beso al pasar a su lado, estaba ansioso por conocerla, tocarla y darse un gusto en hacer de ella una mujer plena, pero debía ser respetuoso sobre todo su madre estaba ahí, siempre cuidando de que nada le faltara, sería un desgraciado pensar en su hija como un mero entretenimiento para el verano, más eso se complicaría, lo mejor era conseguir dos empleados más sin disminuir los ingresos de ambas damas, así que buscaría solucionar eso lo antes posible, hablando al administrador de la sobre carga de trabajo que tenían a las dos mujeres, las cuales conservaban todo a la perfección solo que estaban viéndose avaros y abusivos al agregar tanto trabajo para ellas.
- Aquí esta su caballo, señor. - ¿Te gustaría montar y acompañarme? - ¿desea eso? - Si me gustaría comentar algo contigo. - Bien, avisaré a mi madre. Candy se extrañaba tenía una semana casi evadiéndola y escondiéndose de ella en lo más que se pudiera y ahora salía con que deseaba hablar, podía hacerlo cuando estaba en la casa. ¡en fin! Deseaba tomar aire y salir a montar le haría bien.
Terry se quedaba meditando como decirle de la contratación de dos hombres para las cosas pesadas de la villa, más no deseaba que pensara que le descontarían sueldo o que la despedirían por lo que debía tener tacto para decírselo de la forma más sencilla posible. Cuando giró ella traía pantaloncillos puestos, al subir su trasero estaba muy marcado y eso no pudo evitar mirarlo, pues ella inmediato echo andar al corcel y se iba delante de él -¡Por Dios! ¡me iré al infierno!
Continuará…
Esta historia nacida de la imagen de Lulú Mtz, se inspira con un universo alterno de la original,
Gracias por el respeto a los escritos al no copiar ni adaptar parte o completa de mis historias
Respetando a sus creadores originales al no escribir con fines de lucro en esta historia
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
