FIC PARA EL SORATO WEEK 2022

DÍA: 6


Parejas secundarias: Takeru y Hikari – Sesshoumaru y Rin – Sasuke y Sakura

AVISO MUY IMPORTANTE: Este fic contendrá hechos de los animes Hanyou no Yashahime, Boruto y Shingeki no Kyojin hasta el día de hoy. Por lo que, si no estás al día, habrán spoilers.


Basado en la serie: "Digimon" ⒸAkiyoshi Hongo, Toei Animation


DE MEIGAS VAI A COUSA

by: Atori


29/03/21

Ishida Aine, ocho años.

Primera hija de tres de Yamato y Sora.

Una niña que le encantaba leer mangas y ver animes de cualquier tipo.

Pese a su corta edad, Aine con la ayuda de su "tío" Taichi (como lo llamaba ella, por la confianza que sus padres tenían con él) veía los animes de temporada que no eran recomendados para ella, como por ejemplo Shingeki no Kyojin.

Sin embargo, la pequeña Aine, aunque había devorado muchísimos mangas y animes de todo tipo, existían dos que los tenía en absoluta preferencia. O más bien, era correcto decir, que le gustaba los personajes de esos mangas y animes, donde aprovechaba, siempre que sus padres se lo permitieran, comprarse el merchandising de esos personajes. Sobre todo, actualmente, donde continuaban las series a través de sus hijos. Especialmente, cuando formaban como protagonistas de sus dos parejas favoritas: Sesshoumaru y Rin de la serie de Inuyasha y Sasuke y Sakura de la serie de Naruto.

A Aine le gustaba mucho esas parejas, porque le recordaban mucho a sus padres. El que los personajes masculinos no fuesen los protagonistas de su historia, pero que tuvieran algo oscuro, igual que su padre; y los personajes femeninos, no es que destacaran por su belleza, pero tenían un corazón fuerte y leal como su madre.

Poder ver cómo ahora continuaba la historia a través de sus hijas, le hacía imaginar que ella era una de ellas.

Cuando la familia Ishida estaba reunida para comer o cenar, Aine no dejaba de parlotear sobre el capítulo que había visto. Aunque, actualmente, se encontraba con muchas ganas de que varios de sus animes se hubieran terminado, y tuviera que esperar a la temporada de otoño e invierno para saber cómo continuaban.

Pero también dejaba escapar su frustración cuando sus dos parejas no aparecían en el capítulo, o los animes se enredaban para complicarlo más.

Aine, que había heredado el mal genio de su padre, aparte de sus rasgos físicos, mostraba un enfado injustificado y un vocabulario mal sonante, que alteraba a su hermano de cinco años y a su hermanita de dos.

—Mamá, ¿pero las zorras no son las hembras de los zorros? —había preguntado el niño de cinco años, al escuchar cómo su hermana había dicho zorra a un personaje.

—Cla… Claro que sí, Yuuta —respondía Sora nerviosa con Piyomon y Gabumon riéndose para sí mismos.

—Pero, Aineneesan llamó zorra a uno de los personajes de esa serie de la época antigua que ve —insistía Yuuta donde no entendía la relación de la palabra zorra con lo que su hermana había dicho.

Y Aine, aún por encima, seguía con ese vocabulario mal sonante, por la molestia que le producía ese personaje.

—¡Por supuesto que esa tipa es una zorra! ¡Lo que le hizo a Rin es imperdonable! ¡Espero que en la segunda temporada la torturen lentamente!

—¡Aine! —gritó su padre ya harto.

La niña de dos años, vivo reflejo de su padre, preguntaba el significado de la palabra tortura, a lo que Sora le dijo que esa palabra era una palabra fea que no debía volver a decir.

Pero aquello, era ya el colmo de los colmos, y Yamato sentenció.

—¡Quedas castigada sin mangas y sin anime hasta que cumplas los dieciocho!

Aquel castigo era muy cruel. Pero es que su hija se estaba pasando con sus actos y vocabulario que debía de estar aprendiendo de esos mangas y animes.

—¡No, papá! —gritó la niña desesperada—. Si quieres castigarme sin manga y sin anime, al menos espera hasta que se acabe Hanyou no Yashahime. ¡Necesito ver cómo salvan a Rin y si habrá beso con Sesshoumaru! ¡Además, hay rumores que dicen que quizás animen la novela de Sasuke Retsuden! ¡Y eso es puro sasusaku! ¡Por favor, espera a que termine todo eso, y después me castigas hasta cuando quieras!

Gabumon y Piyomon no podían evitar seguir riéndose por las ocurrencias de la niña. Sin embargo, Yamato no estaba para tonterías. La niña, viéndolo, imploró con más desesperación.

—¡Por fa, papi! —haciendo el papel de niña buena, esperando que eso funcionara—. Que además en invierno se estrena la última temporada de Shingeki. ¡Y quiero ver cómo se partirán a hostias Eren y Reiner!

Yamato abrió los ojos más enfadado que nunca. No solo por esas palabras, que desde luego tuvo que haberlas aprendido de un adulto, sino que su hija le hubiera desobedecido y siguiera viendo ese anime cuando se lo había prohibido.

Aine al percatarse de cómo se le había la lengua, se tapó la boca, antes de revelar otras cosas que sus padres le habían prohibido.

—Quiero decir… —tratando de justificarse—. Es lo que el "tío" Taichi dijo que pasaría —revelando sin querer, a la persona que le permitía ver la serie—. Yo no la estoy viendo. Es el "tío" Taichi y luego me cuenta lo sucedido. Pero sin darme muchos detalles de cómo usan un cuchillo de cocina para apuñalar a alguien o como usan la mandíbula de uno de los titanes para romper un cristal fuerte con una persona dentro, para que después Eren se la coma…

Suficientemente detallado que hizo que se incrementara la ira de Yamato. Y con más razones que nunca, Aine fue castigada.

Taichi había recibido una buena reprimenda por parte de Yamato, donde si fueran los viejos tiempos, le habría dado un señor puñetazo.

Aún así, Aine no quiso aceptar tan fácilmente el castigo. Y se las apañaría para seguir viendo los mangas y animes que tanto le gustaban.

—Si ya no puedo contar con el "tío" Taichi, se lo pediré al tío Takeru.

—Pero Aine tienes que andar con cuidado con lo que dices o te descubrirán —le aconsejaba su Pyokomon.

La niña pensó detenidamente ese asunto.

Como fiel seguidora, le encantaba expresar su opinión sobre el capítulo con sus padres, para que apreciaran las maravillas que veía. Y quizás, engancharlos. Pero ahora, sería algo complicado.

Además, no entendía porqué de repente se habían molestado tanto, como para llegar a castigarla.

Los animes de Hanyou y Boruto no eran muy violentos, salvo en contadas escenas, pero como sus padres no lo veían, por eso que se lo permitían ver.

Entonces, ¿a qué vino lo del castigo de repente?

—Dime, Pyokomon, ¿tú sabrías decir qué fue lo que dije para que papá se enfadara tanto y me castigara?

Aunque Aine veía mucho manga y anime y aprendía cosas de ellos, seguía siendo una niña de ocho años inocente de la vida. Su vocabulario mal sonante lo había aprendido de Taichi.

Pyokomon se la quedó viendo con la misma confusión. Trató de recordar la conversación y que es lo que había sucedido para que su amiga fuera castigada. Recordaba cómo sus padres digimon, Gabumon y Piyomon, como la pequeña digimon se refería a ellos, se reían por lo bajo como si su amiga dijera algo muy gracioso. Hizo más memoria y recordó como ciertas palabras que no se usaba mucho en la familia, era lo que más gracia les había hecho.

—Creo que no deberías repetir las cosas que dice el compañero de Agumon.

Aine la miró como si no entendiera muy bien.

—Me refiero a usar unas palabras más bonitas.

—¿Más bonitas? ¿Cómo las de Mimisan?

—¡Tanto, no! Pero, en vez de decir cosas feas, decir las bonitas. Y quizás, no mencionar los combates. Por ejemplo, con lo de Eren y Reiner, decir que Eren le abrirá los ojos a Reiner porque él está haciendo el bien y Reiner no —y como se le hubiera ocurrido algo maravilloso, agregó—. De esta manera, no verán tan malo que sigas viendo Shingeki y hasta les intrigará saber qué es lo que ocurre y te permitan verlo.

A Aine le parecía una idea excelente.

Si superponía a lo que veía en sus capítulos e inventaba algunas cosas para hacerlo más interesante, podría enganchar a sus padres.

A partir del día siguiente, Aine empezó a ponerlo en práctica.

Consiguió que su tío Takeru le dejara ver anime en su casa y le comprara los mangas y el merchandising que saliera, sin que sus padres lo supieran. Lo único que le pedía a cambio es que cuidara de sus primitos de tres y dos años, cuando su tía Hikari iba a trabajar y él estaba en casa escribiendo su novela.

De esta manera, Aine continuaba viendo lo que más le gustaba.

Cuando empezó la temporada de otoño y el regreso de la segunda temporada de Hanyou no Yashahime, Aine se volvió más elocuente con su comentario del capítulo, versionado por ella y completamente romantizado. Y cuando en Boruto salía la hija de Sasuke y Sakura o la familia Uchiha, hacía lo mismo. A veces incluso, metía sucesos como si fuera una historia basada en esos personajes.

Todos los días durante la comida y la cena se había convertido en el pan de cada día, donde Aine se los metía entre ceja y ceja.

—¿A qué sería bonito que pasara lo que os he contado? —decía Aine donde sus historias encantaba mucho a sus dos hermanitos—. ¿No os parece que sería cómo ver a papá y a mamá en esa situación?

Los dos niños corearon con un sí muy fuerte. Yamato y Sora solo sonrieron por la ternura que les producía.

.

Como si saliera de un largo sueño, Sora abrió los ojos.

Se asustó toda al verse sumergida, pero flotando, donde el frente se veía obstaculizado por una barrera invisible. Su primer instinto, fue el de querer hacia delante y poder salir, pero varios hechos se lo impidieron.

Estaba encerrada en un pequeño espacio parecido al de un tubo.

Apenas tenía fuerzas para moverse. Al observar sus manos, se sorprendió ver cómo estaban cubiertas de escamas plateadas y brillantes. Se percató de que llevaba un ligero kimono de color blanco.

Sin poder aguantar la respiración, Sora abrió la boca y se dio cuenta de que podía respirar bajo el agua sin problemas. Un leve sonido escapó de su boca al darse cuenta de ello, y descubrió que también podía hablar.

¿Qué estaba pasando?

Y más sorpresas notó en sí misma.

¿Por qué sus ropas no se adherían a su piel, como ocurriría estando bajo el agua?

Y lo más importante, ¿por qué tenía el pelo largo? Jamás en su vida lo había tenido largo, porque le resultaba cómodo el pelo corto, por lo que era una experiencia nueva para ella el sentir la larga melena cubriendo su cuello y parte de su espalda.

Unos pasos se fueron acercando a ella, y Sora se giró para saber quién era y si podía ayudarla. Cuando descubrió de quién se trataba, abrió los ojos como platos.

Ahí estaba Yamato vestido de la misma manera que el personaje favorito de su hija del anime ese basado en la época feudal. Incluso tenía orejas de demonio, las marcas en la mejilla y la luna en su frente. Lo que más la dejaba boquiabierta era su larga cabellera que le quedaba increíble.

—Sora —colocando aquella mano con sus largas uñas afiladas sobre la barrera que los separaba y que le impedía poder tocarla—. Ten paciencia. Nuestros hijos encontrarán la forma de quitarte la maldición.

E inmediatamente, Sora pudo asociar lo que estaba ocurriendo.

¡Estaba soñando!

Aquello debía ser un sueño producto de escuchar a su hija todos los días contar la historia de sus personajes favoritos, donde en el sueño ella era Rin y Yamato era Sesshoumaru. Porque, eso tenía que ser un sueño, ¿verdad?

.

—¡Yamato! ¡Oye, Yamato, despierta!

Una fuerte luz lo hizo salir del mundo de los sueños y soltar una mueca de fastidio.

Le dolía terriblemente el cuerpo, como si hubiera dormido sobre una roca. Y sentía algo de frío, como si hubiera dormido sin nada con lo que taparse.

—Venga, pequeño hermano ¡No seas holgazán y levántate! ¡Hoy tenemos que regresar a Konoha sí o sí!

Y Yamato abrió los ojos de golpe.

Se enderezó abruptamente, viendo como muchas cosas no tenían lógica.

¿Qué hacía en campo abierto?

¿Por qué estaba su hermano ahí?

¿Por qué vestía esas ropas desfasadas y tan extrañas?

¿Y desde cuándo tenía el pelo largo y atado en una coleta baja?

¿Y qué era eso de regresar a Konoha?

—¡Un momento! —haciendo memoria de que esa palabra ya la había escuchado antes.

Recordó que ese nombre era la villa de un anime de ninjas que su hija veía. Eso encajaba por qué Takeru vestía con ropas desfasadas, pero de tipo ninja.

Entonces, se percató de algo muy raro. ¿Por qué veía de un solo? Viéndose a sí mismo, donde su cuerpo era cubierto por una capa azulada, como cierto personaje que su hija adoraba, y no quiso aceptar algo muy importante que le faltaba.

Al remover la capa, sus esperanzas murieron al comprobar cómo efectivamente le faltaba un brazo.

—Venga, pequeño hermano, deja de hacer el tonto y arriba —ofreciéndole su mano para ayudarle a levantarse.

¿Pequeño hermano? ¿Cómo que pequeño hermano?

—Recuerda que soy tu hermano mayor y me debes respeto —sin aceptar su mano, se levantó por su propio pie.

Takeru se quedó asombrado por unos segundos y luego soltó una risotada.

—Todavía debes estar medio dormido, pequeño hermano —decía entre risas y dándole varias palmaditas que fueron muy molestas para Yamato—. Venga, no perdamos más tiempo y regresemos a casa. Tengo ganas de ver a Hikari y a mis hijos.

Yamato lo observó todavía escéptico. Poco a poco iba recordando sobre aquel anime que a su hija tanto adoraba, y pensar en lo contradictorio que sucedía la situación con el formato original.

En la historia esa de ninjas, el personaje favorito de su hija tenía un hermano mayor que al principio, parecía ser el malo, pero que en el fondo, todos sus actos habían sido para proteger a su hermanito. Y dicho personaje, al final había muerto.

Mirando a Takeru y sus ropas, era innegable que él estaba reencarnando el personaje de Itachi. Sin embargo, si ese personaje había muerto cuando el personaje de Sasuke todavía era un adolescente, ¿por qué él se veía igual que el Sasuke en forma de adulto?

Takeru lo miró de reojo con una sonrisa, dándose cuenta de cómo le miraba y sonrió todavía más.

—¿Con esa cara de amargado es cómo vas a recibir a Sora y a tus hijos?

—¿Sora?

Preguntó Yamato confundido. Pues su primera impresión era que, por algún poder de algún digimon, había sido enviado a una nueva dimensión tomando el aspecto de personaje de anime y recibiendo también su nombre.

—Pues claro, hombre. Tu esposa. La misma que se convirtió en una kunoichi de élite y la que dirige el hospital de Konoha. Gracias a su tenacidad y sus logros, padre consintió que te casaras con ella, aunque no fuera favorable para el clan.

Y Yamato tuvo un vago recuerdo de cómo su hija en una ocasión le había contado una historia similar.

"—…Si el clan Uchiha siguiera vivo y apareciese en Boruto, seguro que el padre de Sasuke se opondría a que se casara con Sakura. Pero Sakura es una persona muy fuerte y tenaz, que con sus logros conseguiría que el padre de Sasuke la aceptase como su futura nuera…"

—Ahora lo entiendo —dijo para sí mismo con una sonrisa—. Esto es un sueño.

Y no pudo evitar reírse de cómo las historias de su hija le habían rallado tanto, como para meterse de lleno en su personaje favorito.

.

12/02/22

Casa de Takeru y de su familia.

—Sorasan, Ainechan, os dejo aquí unos aperitivos —ofrecía Hikari con sus hijos de tres y dos años apegados a sus piernas.

—Gracias, Hikarichan. Y perdona por las molestias que te estamos causando —decía Sora algo avergonzada.

—No te preocupes. Para eso está la familia.

—Mamá, mira que ya empieza ¡Ya empieza! —dijo Aine una vez que la publicidad hubo terminado y comenzaba un nuevo episodio de Hanyou no Yashahime.

—Os dejaré solas. Cualquier cosa que necesitéis, no dudéis en pedírmelo —dijo Hikari, pero tanto Sora como su hija ya estaban concentradas en la propia introducción del capítulo.

Cuando Hikari cerró la puerta vio Tailmon se había acercado con Piyomon y los pequeños digimon.

El niño de dos años corrió hacia Tailmon para coger y apretar contra su cuerpo a Poyomon. Mientras que el de tres, seguía apegado a su madre.

—Hikari, por favor no le digas a nadie, y mucho menos a Yamato, que Sora le permite a Aine ver anime —y que aún por encima, se volvió en una viciada como ella.

—No te preocupes, Piyomon.

—Lo que me sorprende es cómo una persona como Sora se hubiera convertido en una fanática de esas cosas de la noche a la mañana —comentó Tailmon llevando a la pequeña Snowbotamon hacia el niño de tres años, el cual, al coger a su digimon, la abrazó con ternura.

—Se ve que una noche soñó con algo relacionado con la serie que está viendo, y a partir de ahí, le entró curiosidad —comentó Pyokomon—. Y empezó a preguntarle a Aine sobre el asunto.

—Pedo —hablaba el hijo de Takeru y Hikari de dos años, donde todavía no pronunciaba bien las palabras—, tito Yama ve amime.

—¿Cómo? —preguntó Piyomon confundida.

Hikari tapó la boca de su hijo pequeño y sonriendo nerviosa, sin poder mentir, tuvo que explicar.

—En realidad, Yamatosan nos pidió que lo guardáramos en secreto, porque no quiere perder su orgullo ante Sorasan, pero…

Después de que madre e hija viesen el capítulo, Sora quedó con un mal sabor de boca.

—El siguiente capítulo no va a tener buena pinta.

—¡Y aún por encima hasta dentro de dos semanas no habrá nuevo capítulo! —espetó la niña molesta y cruzándose de brazos.

Sora suspiró.

—A este paso, se va a hacer eterno el momento en que Towa y Setsuna se den un abrazo con Sesshoumaru y Rin.

—Pero… —mirando a su madre con cierta alarma—, ¿te imaginas que quieran alargar más esto y haya una tercera temporada y sigamos sin ver el abrazo familiar?

¡Aquello sería todo un drama para madre e hija!

.

13/02/22

—¡Otro capítulo más sin que aparezcan Sasuke o Sakura! ¡Menos mal que Sarada se lució un poco! —espetaba Yamato no muy a gusto con el capítulo que había visto.

—Papá, ya te dije que en este arco era imposible que apareciesen Sasuke o Sakura.

—Pero la aldea de la Niebla necesita ayuda externa. ¿No están en peligro civiles de Konoha?

—Pero, papá…

—Se necesita la fuerza de Sasuke o una ninja médico como Sakura.

Takeru junto a los digimon observaba a su hermano tomarse en serio, por algo que jamás se hubiera imaginado.

Aquella serie de Boruto la veían en su casa, porque, supuestamente, su hermano había castigado a su sobrina sin leer mangas y ver animes. Y al final, se presentaba todos los domingos en su casa para ver ese anime, porque había tenido un sueño en que era el personaje de Sasuke.

Lo más divertido era cuando había un capítulo en que ni aparecía el personaje de Sarada, supuestamente, coprotagonista de la serie, y su hermano se cabreaba todo, maldiciendo al protagonista, al que en vez de llamarlo por el nombre que tenía, lo llamaba por el nombre del hijo de su cuñado Taichi.

—Por cierto, Takeru —girándose para verlo—, no le digas a Sora que vengo con Aine para ver Boruto, que sino te parto la cara.

Takeru sonrió nervioso, prometiéndole una vez más que no lo hacía y suspirando si no era consciente de cómo su sobrina estaba aprendiendo el mal vocabulario de su hermano.

—Bueno —mirando su reloj—, es hora de irnos. Tenemos que preparar la comida, antes de que Sora llegue del parque con los niños. Vamos, Aine, Gabumon —apremiaba Yamato.

—Vete adelantándote, papá, que tengo que decirle algo al tío Takeru.

Y cuando su padre ya no les escuchaba, la pequeña hizo un gesto a su tío para que se agachara y poder susurrarle al oído.

—Acuérdate de grabarme Shingeki no Kyojin —como se emitía a altas horas de la noche, no podía escaquearse de casa para ir a la casa de su tío y verlo cuando lo emitían por televisión.

Takeru sonrió forzadamente por lo que tenía aguantar, y todo por culpa del orgullo de su hermano.

—Sí, tranquila. No te preocupes

La niña sonrió con absoluta felicidad.

—Mañana vendré a verlo, cuando salga del cole. Nos vemos —despidiéndose y mientras iba corriendo para alcanzar a su padre fue cantando— ¡Rumbling! ¡Rumbling! ¡It's coming! ¡Rumbling! ¡Rumbling! (N/A: En el momento de escribir el comienzo de la letra de este opening de Shingeki, me entró las ganas de cantarla, y durante minutos no pude sacármela de la cabeza)

Takeru sonreía más nervioso y soltó un pesado suspiro.

Patamon sobre su cabeza, le dio unos toquecitos para que se animara.

—Y ahora, toca llamar a Taichisan —decía con más pesadez, cogiendo su teléfono— ¿Taichisan? —dijo cuando su cuñado lo cogió al otro lado de la línea—. Sí. Esta noche mi hermano, tú y yo quedada en mi casa para ver Shingeki… Sí, ya sé que no vas a faltar, pero es que mi hermano me dijo que te dijera que si volvías a comentar en alto mientras vemos el capítulo, que te dejaba manco y sin que pudieras tener una prótesis como Naruto.

FIN


Notas de la autora:

Cuando hice este capítulo, por supuesto que más o menos suponía lo que iba a pasar en los capítulos de esta semana de Hanyou y de Boruto. Aunque la noticia de que la semana que viene no hubiese capítulo de Hanyou, todavía no la tenía y la incluí como dato.

Otro dato es que los nombres, la apariencia y personalidad de los hijos de Yamato y Sora son los que uso en mi fic Digimon: The New World, donde además el personaje de Aine en ese fic, también es una fanática del manga y del anime. Aunque más moderada. Sobre los hijos de Takeru y Hikari, pues son como se vieron en el epílogo.

Y los que me conocéis muy bien, era obvio que si este fic el tema era crossover que iba a meter el sessrin y el sasusaku. Al igual que el personaje de Aine, meterlo entre ceja y ceja. Jejeje.

Pues nos vemos mañana con el último fic de esta semana sorato. Y si hay fans del sessrin o del sasusaku leyendo esto, mañana también habrá un oneshoot de cada pareja. Cortitos, pero divertido y con sus familias ya formadas.

¡Hasta mañana!

'Atori'