No se habla de Oscar

Disclaimer: ENCANTOy sus personajes son propiedad de sus creadores, yo no pretendo ni puedo sacar bienes lucrativos de parte de su obra, solo utilizo sus personajes para mi entretenimiento y el vuestro.

Mariana colocó unas piezas de la visión rota sobre su cómoda y miró con preocupación a la imagen que estas partes mostraban: no había duda alguna, era ELLA la clara figura en el verdoso cristal.

- ¿Por qué estoy en tu visión, Oscar? –se preguntó a sí misma en un tono muy bajo, confundida e inquieta de lo que ello pudiera significar…pero al oír de un trueno a sus espaldas, esta saltó del susto.

Rápidamente, Mariana se giró de cara hacia su tía Pepa, escondiendo en el proceso las piezas tras su espalda.

-Tía, me asustaste…-dijo la menor, tratando de mantener un tono y expresión calmados para no levantar sospecha.

-Uy, perdón. ¡No fue mi intención, eh! –se disculpó su tía, claramente apenada por su propia reacción- Solo fue que- ¡Oye tú! –señaló acusadoramente a la nube sobre su cabeza- ¡Fuera! ¡Shush, shush, SHUSH! –la ¨espantó¨ ella como si de un gato tratara, y cuando por fin esta salió, cerró la puerta en un portazo-Uff, no sabes los problemas que dan esas cosas-comentó en un tono entre divertido y aliviado, señalando a la puerta ahora cerrada.

Sin más, su tía se acercó a los cajones de los juguetes (momento que Mariana aprovechó para guardar de nuevo en su bolso las piezas de la visión) y prosiguió diciendo:

-Solo venía a recoger las cosas de Toñito, cuando te oí decir el nombre del…INNOMBRABLE-cambiando su tono a uno mucho más bajo al mencionar al ¨innombrable¨.

Al oír de unos leves truenos sobre su cabeza, la tía Pepa alzó la mirada y sep: ahí estaban las nubes otra vez.

-Órale, ¿¡otra vez tú aquí!? –quejó esta y comentó entonces con molestia-Ughh, te lo juro: cuando se lo proponen, ¡estas nubes son más pesadas que una vaca en brazos!

Con semblante aún molesto, Pepa alzó otra vez la vista hacia sus nubes y dijo con voz mandona:

- ¡VENGA! ¡ESFÚMENECE! ¡NO HAY NADA MÁS RARO QUE NUBES BAJO TECHO!

Por un instante, las nubes se movieron como si se miraran entre sí, inseguras, pero poco después, se empezaron a disipar hasta por fin desaparecer.

-Ajá, así está bien-asintió conforme esta antes de sentarse frente a los cajones.

Al ver a su tía ahora calmada, Mariana se aventuró a hacerle una pregunta que la estaba intrigando sobre la visión de su tío Oscar (aunque siendo sincera, tenía miedo de la reacción que ELLAtendría cuando la hiciera).

-Am, ¿tía Pepa? Si el tío Os…-ante las nuevas nubes que surgieron sobre su cabeza apenas pronunciado ese nombre, Mariana se apresuró a corregir su frase-… ¡Si él! Tuviera, ¿no sé? ¿Una visión sobre alguien en particular? ¿ESO QUÉ SIGNIFICARÍA…? –inquirió esta, en el tono más rápido y ¨desinteresado¨ posible.

-Aquí no se nombra al innombrable-correspondió ella de forma tajante, claramente molesta por su mención.

-Sí, sí, lo sé. Es solo…Hipotéticamente, si él te viera…-insistió Mariana con cuidado y ligera ansiedad.

-Mariana, ¡párale ya mija! ¿¡Acaso no ves que no lo quiero hablar!? –expresó su tía con cierta irritación, señalando hacia las nubes que trataba de disipar con sus manos-Además, ¡aún tenemos que preparar las cosas para el espectáculo de Carlos! –añadió esta de igual manera, señalando ahora hacia la puerta.

- ¡Solo quiero saber si eso era algo bueno o malo o-!

- ¡-ERA UNA DESGRACIA! –las palabras se Mariana se callaron a medio camino ante el repentino grito e intromisión de su tío.

- ¡Fernando! –exclamó su esposa molesta.

-Vamos preciosa, Mari tiene que saberlo. Es necesario-correspondió este, decidido a contarle todo a su sobrina.

-Nadie habla de Oscar-insistió Pepa, tapándole la boca a su marido en un intento de detenerlo.

Pero obviamente: esto fue en vano, pues Fernando removió su mano sin problemas y continuó diciendo:

-Siempre tenía visiones horribles y luego, ratatatatata, ¡SAZ! Y sin más, ¡estás se cumplían!

- ¡QUE NO HABLES DE OSCAR TE DIJE! –volvió a insistir su tía ahora con más fuerza, alejando a su marido de su inquieta sobrina y dedicándole a este una expresión muy molesta.

- ¿Y si acaso no entendías lo que veía? –preguntó Mariana.

-Pues entonces era mejor que lo descifraras y rápido, ¡porque muy pronto te iba a pasar! –advirtió este, con un tono y expresión que daban para preocupar.

Harta ya de las acciones de su marido, Pepa le volvió a alejar de su sobrina y con cara de pocos amigos, a ambos les recordó entre una melodía:

No se habla de Oscar, no, no, no

No se habla de Oscaaar

Y todo bien podía haberse terminado ahí, sin embargo, al ver que su tío tomaba a tía Pepa por la cintura y ambas figuras se reunían frente a la otra en una pose para bailar, a Mariana le quedó bien claro que esto estaba lejos de acabar.

¡PERO!

Cuando mi boda fue

¡En nuestra boda fue!

La magia del lugar comenzó a hacer lo suyo, y enseguida, hizo visualizar frente a los presentes la escena que contaban, cambiando incluso sus ropas (excepto las de Mariana) para que todo coincidiera.

Todo era perfecto, sin ninguna nube ya ves

Ni una nube esa vez

Entre un suave baile y una ligera interrupción por parte de su marido (la cual la molestó ligeramente), su tía empezó a relatarle los hechos de aquel día, donde surgió el mayor y único rencor verdadero, que guardaba contra su hermano.

Oscar con voz serena dijo…

A la par de sus palabras, una representación de su tío Oscar caminó hacia ellos de entre la multitud, siendo rodeado por una misteriosa niebla y tenue luz verde. Ocultando este su rostro bajo la sombra de la capucha de su chaqueta y esbozando una inquietante sonrisa.

¡RAYOO!

El sonido y brillo de un rayo se hizo presente en el lugar nada más su tío lo dijo, y en concordancia con dicho clima, el cielo se oscureció.

¿¡Lo cuentas tú o yo por dios!?

Perdona preciosa hazlo tuuuú

Su tía se molestó por haber sido interrumpida una vez más, pero cuando su marido le pidió perdón y la acercó hacia sí en un gesto galante al bailar, esta no pudo más que relajarse y volver a sonreír.

Parece que lluvia vendrá

¿¡Pero qué hablaaa!?

Contaron uno tras del otro en un movimiento.

Sin más todo empieza a cambiar

¡Abuela abre el paraguaaas!

En acorde a sus palabras, gotas de lluvia empiezan a caer sin parar y su tío sacó de su espalda un paraguas.

Boda con tormenta ¡AY VA!

Un fuerte viento de tormenta resopla entonces en el lugar, espantando a los paseantes de la plaza y empujando parcialmente hacia adelante a la pobre de Mariana.

Fue un día feliz, pero la verdad

El cura y los invitados con paraguas salieron volando ante el soplar de un nuevo viento mientras su tío cantaba y se tomaba de la mano con su esposa.

No se habla de Oscar, no, no, no

No se habla de Oscaaar

Le recordaron ambos esta vez, haciendo gestos y expresiones preocupados que pronto cambiaron ante el preludio de un cambio de ritmo en la canción.

¡Hey!

En un giro del baile, Mariana pasó de estar en la ¨boda¨ de su tía a estar justo en medio del patio interior de la Casita junto a su prima Dolores, bajo una profunda luz naranja.

Todo el rato oyendo a Oscar caminado y tarareando

Siempre en el recuerdo, avisando y preocupando

Su voz es tan suave como arena al bajar

Tsh, Tsh, Tsh

Le contó su prima tomándola de la mano, alzando su oreja de un lado al otro cómo si intentara aún oírle, y remarcando todo con un gesto de ¨Shhh¨ sobre sus labios al imitar el sonido de la arena al final.

Loco el don de ir visualizando

Mencionó su prima con un grácil y curioso movimiento de cadera que Mariana apenas y sí pudo imitar.

No puede más que ir asustando

Incómoda con la información que se le seguía dando y con el número musical que parecía no querer nunca acabar, Mariana intentó ¨escapar¨, pero su prima la retuvo por un brazo y la hizo regresar a su lugar.

A todos los que por profecías van

¿Quieres tú escuchar?

Le preguntó su prima desde un pequeño escalón de cajas que habían surgido ¨oportunamente¨ sobre el suelo, mostrando una expresión tan preocupada como levemente espantada.

Guapo en verdad

Antes de que se diera cuenta, Mariana estaba otra vez en un sitio diferente. Esta vez era en el jardín de Inés, el cual estaba extrañamente oscuro, iluminando con una inquietante luz verde a una ¨estatua¨ de plantas con la forma del tío Oscar, la cual se alzaba justo frente a ella.

Pero miedo también da

A la orden de Inés, la ¨estatua¨ cobró una apariencia más tenebrosa y ¨abrió los ojos¨, brillando estos con una luz tan intensa como un faro.

Si te llama teme por tu bienestar

Asustada por la nueva forma de la estatua y el ¨gesto¨ que esta hizo como intentando agarrarla, Mariana dio rápidamente unos pasos hacia atrás. Al ver a la estatua desaparecer entonces entre la oscuridad, Mariana se sintió aliviada…pero no por mucho tiempo, porque al poco segundo, sintió un agarre sobre su hombro…

Escapa mientras puedas o te irá mal

Su grito se calló en su garganta al darse cuenta que solo había sido su hermana, pero su expresión volvió a mostrarse asustada al sentir como unas lianas de esta la tomaban en ¨brazos¨ y la hacían ¨deslizarse¨ involuntariamente por ellas.

Eeeeeehhhhh

Las lianas ¨corrieron¨ rápidamente por el largo, complejo y oscurecido jardín y la dejaron ¨con suavidad¨ a mitad de camino de la plaza del pueblo.

No se habla de Oscar, no, no, nooo

No se habla de Oscaaar

Le recordaron nuevamente su hermana, su prima y sus tíos, recalcando sus palabras con gestos de negación mientras ella se adentraba entre la gente del pueblo.

Él dijo mi reloj se caeríaa

Y ¡BAM!

Le contó una señora del pueblo, mostrándole de forma muy ¨dramática¨ la cicatriz que le quedó en la cabeza tras el golpe.

NO, NO

Corearon dos muchachas del pueblo, pasando frente a ella bailando con un gesto de dramática ¨desolación¨.

Él dijo ¨ ¡Gordo estarás! ¨

¡Y ya lo ves yaaa!

Le relató un viejo señor, quien nada más decir el primer verso, una pelota rebotó contra su panza y le hizo caerse para atrás. Lastimosamente, no pudo correr detrás de los niños que se la habían tirado, pues terminó en el suelo de espaldas como tortuga que no se puede levantar.

NO, NO

Oyó Mariana corear otra vez a las muchachas, pero esta vez no pudo verlas.

Él dijo que me quedaría soltero

Y mira, así eeees

De repente, alguien le mostró a Mariana (más bien, casi que le empujó a la cara) la foto de un joven guapetón rodeado de chicas. La joven movió la foto hacia un lado para poder ver bien y al hacerlo, se encontró con la cara tristona de un viejo cura destartalado por los años encima.

NO, NO

Corearon las chicas otra vez.

¡Sus profecías se cumplen a placeeer!

En apenas un segundo, las chicas del coro y los tres pueblerinos que le habían contado sus historias rodearon a Mariana, y entre un nuevo movimiento del baile, una tenue luz roja les rodeó. Para cuando Mariana se dio cuenta, estos ya se habían alejado de ella, había sido ¨tele-transportada¨ nuevamente al patio interior de Casita y la música se había parado.

Él vio en mi futuro genial

Una vida de emoción sin par

Cantó Carlos recostado sobre la punta superior de la escalera del patio, agarrando su corto pelo con un gesto y expresión galante, el cual lo hacía lucir aún más atractivo bajo el brillo de la luz roja que lo iluminaba. Al verlo y oírlo, Mariana no pudo más que cruzarse de brazos y soltar un fastidiado suspiro. Puff, como siempre: el ¨señorito¨ de la casa se andaba con sus delirios de grandeza.

Y que así mi poder de cambiar

Como nunca mejorará

Expresó este con suavidad, antes de deslizarse con habilidad por el barandal de la escalera y pararse en medio del patio con semblante orgulloso, resplandeciendo aún bajo la elegante y tenue luz roja.

¡Oye la gente va llegar!

Avisó la abuela Andrea desde la distancia, rodeada de las diversas familias invitadas al espectáculo.

Él vio en mi un amor tan sutil

Marcado aquí…

¡Entre notas ya rotas!

Si bien lo puedo oír…

Contó para sí Dolores desde el balcón del segundo piso, apresando contra su pecho una vieja partitura mientras veía algo mustia hacia un joven pelinegro que estaba entre los invitados que se acercaban junto a la abuela…el cual también, iba tomado del brazo de una bella muchacha.

¡Hey tú!

De ti nada se oiraaá

OHHH, ¡bien lo puedo oír!

Le advirtió Carlos a su ¨querida prima¨ tras decorar con una elegante tela una de las columnas, mostrándole a esta una mirada y expresión severa a la par que su hermana seguía cantando desde su puesto. Y sin más, Mariana se quedó sola en el patio mientras sus familiares proseguían decorando el escenario para el espectáculo de Carlos.

Ayyy Oscar

Pues sobre Oscar

Ya cuenten todo acerca de Oscar

¡Ven digan ya la verdad de Oscaaaar!

Al verse ya sin ojos indiscretos, Mariana miró por un instante las piezas de la visión rota dentro de su bolso de tela, y con sus propias palabras, se dio el valor para decidirse a organizarlas y juntarlas para así saber por fin…QUÉ era el futuro que se le había predicho.

¡Oye Carlos, ya casi estaaán!

¡A LA ESCENAAA!

Exclamó Inés desde la puerta al ver a la abuela llegar con los invitados. Decorando la misma con bellas flores en apenas un instante y coincidiendo con el grito de emoción del resto de la familia.

Él vio en mi futuro genial

Cuando mi boda fue

¡En nuestra boda fue!

Mariana miró con cómica confusión a los miembros de su familia, quienes seguían cantando sus partes de la canción mientras bailaban y le daban los últimos arreglos al escenario.

(Aggghhh, ¡no tengo tiempo para esto!)-se dijo a sí misma con firmeza, moviendo la cabeza de un lado a otro para hacer a un lado la rara idea que le vino en ese momento a la mente.

Y sin más, salió corriendo hacia su cuarto, o sea: la guardería.

Guapo en verdad

Pero miedo también da

Una vida de emoción sin par

Todo era perfecto, sin ninguna nube ya ves

Ni una nube esa vez

Oscar con voz serena dijo

Y que así mi poder de cambiar

¡RAYOO!

¿¡Lo cuentas tú o yo por dios!?

Al llegar al segundo piso y pasar por el pasillo hacia su cuarto, Mariana se detuvo por un instante frente a la puerta de su hermana Lydia, la cual parpadeaba sin cesar y empezaba a perder cada vez más su brillo. Preocupada, Mariana dirigió su mirada hacia el patio interior, donde pudo ver a Lydia teniendo problemas para cargar el piano que le habían pedido desplazar hacia la cercanía del escenario. Ante esta escena, Mariana no pudo evitar sentirse mal, pues hasta cierto punto, sentía que era por SU culpa que Lydia estaba perdiendo sus poderes.

Esa presión que oprimía su pecho, la llevó a apretar los labios con impotencia y agarrar su bolso con más fuerza. Podía sentirlo: se le estaba acabando el tiempo para salvar el milagro. Así que, si en verdad quería hacerlo, debía apresurase.

¡Oye la gente va llegar!

Con este pensamiento en mente, Mariana entró como un rayo a su cuarto, tiró todas las piezas de la visión sobre su cómoda y con cierta desesperación, empezó a unir correctamente las partes regadas.

Sin más todo empieza a cambiar

¡Abuela abre el paraguaaas!

Boda con tormenta ¡AY VA!

¡LLEGARON!

Mientras Mariana juntaba las piezas rotas de la visión, la habitación se oscureció y a su alrededor se circularon representaciones de sus tíos, sus hermanas, su primo, su prima y la pueblerina del reloj, quienes seguían bailando y cantando sin parar, hasta el punto que llegó un momento en el que ni se entendía qué decía cada quién.

No hablamos de Oscar, NO

Entre el profundo coro de sus voces, Mariana terminó de colocar la última pieza de la visión, revelando frente a sí su imagen…enfrente de una Casita en ruinas…

¿Por qué hablé sobre Oscar?

No hay que hablar sobre Oscaaar

Expresó Mariana intranquila al contemplar la visión completa frente a sí, la cual brillaba tenuemente con un profundo, hermoso e inquietante color verde. Esto, junto a las voces del coro, dejaban un mensaje muy claro: un mal presagio de lo que se avecinaba a pasos agigantados hacia la pobre muchacha

No debí nunca hablar de Oscaaaaar

Fueron los últimos versos que cantó inquieta la joven dentro de esta canción…

…Al callarse la música y las voces, la guardería volvió rápidamente a la normalidad, dejando a una shockeada y aún más preocupada Mariana mirando frente a sí la terrible visión de su tío Oscar, dentro de la cual…estaba sellado…su inevitable destino.

FIN