Capítulo 1: Abrir los ojos
Descargo de responsabilidad: BNHA y Tokyo Revengers no me pertenecen
Avisos: Contiene spoilers del manga de Tokyo Revengers y, posiblemente, también de BNHA.
Una suave brisa empujó las cortinas permitiendo a la luz del sol entrar a la habitación.
Los brillantes rayos de luz alcanzaron a una joven que se encontraba tendida sobre su cama, con la manta por los suelos, con un pantalón corto y una camiseta de tirantes blanca.
Era julio, después de todo.
Apretó los ojos con molestia por culpa de la luz que se filtraba a su habitación. Como remedio, se giró quedando de cara frente a la pared.
Se sentía cómoda, hasta tal punto de no desear levantarse jamás. Pero había algo raro. Sí, definitivamente había algo raro.
No sonó el despertador, y aunque hubiera sonado, su amiga y compañera de clase Mina Ashido ya habría venido a despertarla por si acaso. Después de todo el sol por las mañanas sale por la dirección en la que se encuentran los chicos, nunca llega a su habitación.
Se incorporó de golpe, con temor de llegar tarde a clase.
Se giró hacia la ventana para observar el exterior.
"¿Ventana?"
En el dormitorio que se les ofreció tenían un balcón, no una ventana.
Se fijó en el resto de la habitación. Era extraño. Ella decoró su dormitorio lo más parecido posible a cómo era antes en la casa de sus padres. Pero esta vez parecía más similar que antes, casi idénticos.
Era como si hubiera vuelto a casa, pero se sentía diferente.
Ochako caminó lentamente hacia la puerta. Extendió su mano para abrirla, pero antes de alcanzar el picaporte sintió un dolor en las yemas de sus dedos. Soltó un pequeño y casi insonoro quejido.
Observó su mano, notó como se iban mostrando unas almohadillas en sus dedos. Siempre los tuvo, eran los que le permitieron usar su Quirk. Pero por qué estaban apareciendo. No mejor dicho. ¿Habían desaparecido?
Todo se volvía cada vez más extraño. Despertó en una habitación casi idéntica a la antigua, su Quirk había ¿desaparecido? y vuelto a aparecer.
¿Qué hay al otro lado de la puerta?
Colocó su mano sobre el picaporte. Abrió lentamente la puerta evitando producir algún sonido. No sabía por qué lo hacia.
¿Miedo?
¿Precaución?
¿Inseguridad?
Tal vez todo eso junto.
Avanzó sigilosamente y con la guardia alta por el pasillo.
Tal vez esto era una trampa por el Quirk de un villano. Pero eso significaría que los villanos volvieron a atacar. ¿Podía ser eso posible? ¿Y por qué no simplemente la mataron?
Llegó a lo que parecía ser un pequeño comedor. Y en una de las sillas de la mesa se encontraba una mujer, una mujer que sería imposible que no reconociera.
Su madre.
Quería acercarse, pero era peligroso. Cómo podría estar seguro de que no estaba bajo los efectos de un villano.
¿Y si no es su madre?
Ochako tenía miedo, incapaz de saber si era por su propia seguridad o la de su presunta madre
"Oh, cariño, despertaste". Habló dándole una dulce sonrisa. "Hoy volviste muy cansada así que no te desperté."
Luego recordó, no, no es que haya recordado, sino vio sus recuerdos pero a la vez no eran suyos. Eran de Uraraka Ochako, pero de otra Uraraka Ochako, no de ella.
Esta estudiaba en tercer grado de la secundaria, quería ser policía y ayudar a la gente y a sus padres, además, tenía un trabajo a medio tiempo algunos días de la semana. Esta familia Uraraka forma parte del sector medio, no tenían tantos problemas económicos como la suya, pero, aún así, Ochako quería ayudarles para que se tomaran un descanso.
Pero había algo en estos recuerdos, que aunque hayan pasado fugazmente por su mente y no tenga muchos detalles, era imposible pasarlo por alto. No vio recuerdos sobre héroes o Quirks.
Sabía que era imposible, pero aún así preguntó.
"Mamá, ¿cuál es tu Quirk?"
"¿Quirk? ¿De qué estás hablando?"
Ochako no sabía que responder, lo único que podía hacer era verlo con sus propios ojos. Y así salió corriendo en dirección a la ventana del comedor.
Apoyó sus manos en el marco y se asomó.
Todo era normal, pero no la normalidad de siempre, sino la normalidad que ya no existe, la que había hace unos siglos antes de que aparecieran los Quirks.
No había ninguna persona con un Quirk mutante por la calle, las casas tenían un diseño más antiguo y, lo más importante, no había ningún héroe, ya sea patrullando o en algún cartel de publicidad.
Era como si nunca hubieran existido los Quirks.
Encendió la televisión y pasó los canales uno tras otro. Pero nada, no había nada sobre héroes o Quirks, ni siquiera vio los canales exclusivos sobre las noticias de ataques de villanos.
Se detuvo en un canal que mostraba el clima y se fijó en la fecha.
2005
Abrió su teléfono plegable, ponía 2005 como año.
Entró a la galería de fotos, pero no había nada, ni siquiera sus contactos, no estaba Mina, ni Yaomomo, ni Deku-kun. No había nadie.
¿Todo esto es una ilusión?
Por si acaso se pellizco, pero sintió dolor. Esto no era un sueño, o tal vez sí lo es pero es tan realista que no se puede distinguir de la realidad.
¿Viajó en el tiempo por culpa de un villano?
Tal vez sí que viajó en el tiempo, pero entonces, ¿por qué estaban su posible madre allí?
Era demasiada casualidad para llamarla así. ¿Y si solo viajó su conciencia? Pero eso no explicaría la aparición de su Quirk.
Demasiadas teorías e hipótesis que procesar, demasiado para una mente confusa y desequilibrada.
Pero ese no es lo importante.
Ella quiere volver, volver a su presente. Hará lo posible para lograrlo, y si no lo consigue, esta segura de que sus amigos y compañeros podrán.
Pero se acordó de algo. Siempre han existido leyendas de héroes y de brujas. Por ejemplo Hércules, Medusa, brujas que convierten a los demás en sapos. Y si en realidad lo que ellos tenían eran Quirks. No había forma de asegurarlo, pero tampoco era imposible. El futuro cambió cuando fue registrado un bebe con un Quirk tipo mutante, este tipo está presente desde el nacimiento.
Pero no se sabe si él fue el primero en tener una peculiaridad. Estas se desarrollaban a la edad de cuatro años. Significa que tal vez siempre habían existido peculiaridades solo que no fueron registradas y esas personas se escondían para evitar al gobierno, pero un día sucedió algo que hizo que todo el mundo empezara a presentar una.
Había una posibilidad, pequeña, pero existía. Tal vez sí que había gente con peculiaridades en el pasado. Si logra encontrar por lo menos a uno, cabría la posibilidad de que también haya alguien con una habilidad que le permita viajar en el tiempo.
Podría volver al futuro.
Con sus amigos.
Determinada cerró su puño mientras sentía como algunas lágrimas caían de sus ojos.
Quería volver con su familia y amigos, pero temía ser incapaz de lograrlo.
Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano. Vivirá la vida de esta Ochako y encontrará la forma de volver.
"Ochako, ¿estás bien?" Preguntó su madre desde la mesa.
"No es nada, estoy bien".
