Capítulo 2

Descargo de responsabilidad: BNHA y Tokyo Revengers no me pertenecen


No podía quitarse de la cabeza aquel encuentro con ese chico. Por mucho que intentara ignorarlo no podía. Inusual. Extraño. Incómodo. No tenía palabras para describir cómo se sentía respecto a aquel día.

Ayer se encontró con los otros dos chicos. No se hablaron y mucho menos la vieron a ella porque simplemente les vio a distancia pero pudo reconocerlos. Un tipo alto con una trenza y un tatuaje llama la atención. Los observó desde lejos esperando sentir esa sensación o volver a ver a esa extraña persona. Pero no estaba con ellos.

Decidió volver a casa y leer sus apuntes.

Tenía miedo, un miedo constante de que sus hipótesis fueran reales. Si en verdad los gobiernos ya conocían la existencia de Quirks, su misión se vuelve más complicada. Si personas con acceso a información clasificada no encontró a personas con peculiaridades ella no podría hacerlo teniendo acceso a una pequeña porción de información

Observó sus guantes negros que tenía en frente. Tenía pensado usarlos pero llamarían la atención. Era mejor usar vendas.

Empezó a vendar su mano izquierda mientras meditaba en que excusas serían más creíbles. La más lógica era que ella entrenaba por las tardes para ser policía. Eso explicaría su velocidad y técnicas y encaja con el sueño que tenía P-Ochako.

Suspiró mientras se recostaba en la silla de su escritorio. Observó el techo como si fuera lo más interesante.

¿Qué debo hacer? Se preguntaba diariamente.

No lo sabía, tal vez nunca lo sepa. Pero por ahora solo debía esforzarse y encontrar a alguien, a cualquier persona, no importaba quién, solo tenía que tener un Quirk. Eso aumentaría su esperanza. Ella solo necesitaba eso, una prueba. Algo que le dijera que todo lo que está haciendo no es inútil.

Solo tenía un objetivo en mente, solo uno, pero no era tan sencillo como parecía.


Takemichi no sabía qué pensar. Intentó olvidarse de ese momento, pero era imposible y más aún con lo que vio. Él sabía que vio una imagen del río junto a edificios más modernos y un puente más elegante al cruzar su mirada con la joven, pero ahora ese recuerdo era distante. Como si solo fuera algo pasajero del que te olvidarías al día siguiente. Como un sueño. Sabía qué era lo que había visto, pero a la hora de intentar concentrarse y recordar exactamente qué había en esa imagen se vio incapaz de hacerlo.

Había algo extraño en esa chica, pensó que tal vez era una imaginación suya pero cada vez le parecía menos convincente. Intento recordar la apariencia de aquella estudiante. Podría haberle pedido a Naoto que le ayude, pero sabe que sería inútil y un desperdicio de tiempo ya que no tenía nada que ver con su misión, su prioridad era salvar a Hinata y evitar la pelea de Miky y Draken que acabaría llevando a la muerte del vicepresidente, no descubrir el nombre de una chica al azar. E incluso si le decía a Naoto que intente encontrarla será imposible si ni siquiera conocía su nombre y seguramente su rostro cambie con el paso de los años.

Pero ese no era el tema principal, desde que escuchó la pelea que tendría ToMan y Moebius, empezó a actuar de forma desesperada para evitar que ToMan se dividiera. El 3 de agosto fue la muerte de Draken, la causa ya no era tan clara como antes, ¿fue por la pelea interna o por la pelea con Moebius?

No importaba, sería capaz de evitar ambos si simplemente protegía a Draken, aunque este se rehusó, por lo que no le quedó más opción que espiarle.


Manjiro Sano, mejor conocido como Mikey el presidente de la Tokyo Manji Gang, estaba pensando en todo lo ocurrido en los últimos días.

1- Fue a buscar a Takemitchy a su secundaria junto con Ken-chin. Golpearon a algunos estudiantes durante el proceso, pero según él y Ken-chin los culpables no fueron ellos ya que esos pobres adolescentes se lo buscaron siendo unos pesados.

2- Fueron al río para pasar un rato hablando. Mikey quería hablar con Takemitchy, él le recordaba mucho a su hermano y tal vez por esa razón quiso pasar el tiempo con él. Echaba de menos a Shinichiro, admiraba demasiado a su hermano. La sensación que le transmitía a las personas la encontró también en Takemitchy.

3- Se cruzaron con una chica extraña. Tenía un aura distinta a los demás, y su mirada también. Esa mirada que vio en ella le recordó a la de Takemitchy, una que mostraba determinación. Pensó que era el único que noto que había algo raro en ella pero antes de poder girarse ya lo hizo Takemitchy, al parecer él también se dio cuenta. Tenía curiosidad por saber quién era. Su instinto le decía que esa chica escondía algo, no un simple secreto sino algo mucho más allá que un enamoramiento secreto u otra cosa

4- Apareció un chico llamado Kisaki Tetta.

5- El problema del amigo de Pah y Moebius. Mikey no entendía cómo eran capaces de hacer eso a personas inocentes. Entendía que le dieran una paliza al amigo de Pah porque él era un pandillero, pero por qué involucrar a terceras personas.

Era repugnante, dejaron de ser simples delincuentes juveniles a ser unos violadores y criminales. Iban a vengar al amigo de Pah pero también a vengar a las pobres víctimas.

No se dio cuenta del momento en el que se quedó dormido en el restaurante, bueno, tampoco era algo nuevo para llegar a preocuparse.


Ochako se detuvo frente a una floristería. Observo las hermosas plantas con distintos colores y aromas. Decidió comprar unas flores amarillas, que según lo que leyó en Internet este color simboliza que desea la pronta recuperación de salud de algún amigo. Ella sabe a quién dárselas, tal vez no tenían una relación de amistad estrecha pero aún así la P-Ochako la conocía. Se sentía mal por lo que le pasó a esa chica, tal vez era porque entre mujeres se entienden.

Sabía que en el pasado las cosas eran muy diferentes. Pero con el tiempo que lleva aquí vio que existían una buena cantidad de pandillas de delincuentes pero la policía no los tomaban como algo serio, si fuera así seguramente ya habrían arrestado a todas esas personas.

Quería hacer algo, pero era imposible que ella sola cambiará el mundo.

Caminó por los pasillos del hospital mientras sostenía las flores en su mano hasta detenerse. Sabía a quién se las daría, pero aún así la persona frente suya no era quien pensaba que vería. Sabía cómo era el rostro de esa chica, pero el que tenía enfrente era difícil de distinguir. Ellos la dejaron en ese estado, en uno en el que no sabes quién era esa persona. El rostro dañado, dientes rotos, puntos en la cabeza, costillas rotas, un dispositivo de oxigenoterapia y muchas más máquinas conectadas para mantenerla estable.

Se sentía frustrada, apretó los puños por la impotencia que sentía. Tal vez esto era similar a lo que sintió Deku. Ese sentimiento de ser incapaz de hacer nada que aunque lo logres no arreglaría nada de lo ya sucedido. Pero lo que sintió Deku era mucho peor, sucedió enfrente suyo pero aún así fue incapaz de hacer algo. Si ella se sentía así por algo similar no se imaginaba como debió de haberse sentido él.

"¿Cómo te sentiste tú, Deku-kun?

Fue algo pero que este sentimiento, ¿cierto?

¿Cómo pudiste soportar esto?"

Escuchó cómo se acercaban dos personas. Se giró para ver quienes eran.

Se sorprendió de verlos nuevamente.

Los dos chicos se detuvieron mientras la miraban. El más alto miró detrás suya para ver a la paciente y volver su mirada otra vez a Ochako.

"¿La conocías?" Preguntó de forma tranquila.

Ochako no sabía exactamente qué decir, pero tampoco podía quedarse en silencio.

"Más o menos, hablamos algunas veces." No mentía del todo, ella no la conocía, pero P-Ochako sí, y habló de parte de la segunda al decir que habló con ella.

Antes de que alguno de los tres dijera algo más una voz se alzó desde una punta del pasillo.

"¿¡Por qué vinieron ustedes!?" Gritó un hombre mientras señalaba a los dos chicos. "¿¡Cómo se atreven a mostrar su cara después de lo que le pasó a mi hija!?"

Ochako no sabía qué decir. El hombre culpaba al par que se encontraba a su lado, pero algo le decía que no eran ellos los culpables. Además, ¿qué violador vendría a visitar a su víctima?

Sabía que los padres de la joven estaban destrozados. Ella sabía cómo tratar con civiles, después de todo formó parte de su examen para obtener la licencia provisional de héroe.

Lo más importante era calmar al civil, pero eso era más para situaciones de crisis o ataques de villanos, nunca antes se vio en una situación como esta. Pero aún así debía intentarlo. La única forma que se le ocurrió para calmarlo era dejar que el hombre suelte todo lo que tenga para calmarse.

Se inclinó casi al mismo tiempo que el chico del tatuaje y escuchó todo lo que decía el padre. Él les echaba la culpa, aunque principalmente culpaba a los chicos, pero ella se sentía mal.

"No agaches la cabeza, Ken-chin. No hicimos nada malo." Acababa de notar que él no se había inclinado.

Lo más probable era que no sabía cómo calmar a las personas, y no lo culpaba, ella tampoco sabría si no se hubiera preparado para ser una heroína. Hubiera querido estar al lado del chico para hacerle entender y que se inclinará aunque no fuera su culpa, pero el más alto ya lo había hecho por ella.

"En serio lo lamentamos." Ese chico, sabía cómo tratar con las personas. Si en esta época existieran los Quirks y los héroes tal vez él hubiera sido uno a pesar de la apariencia de delincuente que tenía.

Ahora mismo ella debía decir algo para evitar que todo se saliera de las manos, intentó hacer que se desahogaran para que se tranquilizaran pero no funcionó. Tenía que decir algo pero no sabía el qué. En esos momentos le gustaría ser como Deku-kun porque seguramente sabría que decir, o como All Might, que a pesar de retirarse seguía tranquilizando a las personas con solo su presencia, pero ella era Ochako Uraraka, no es Deku-kun ni All Might, simplemente ella es ella. Se armó de valor para hablar.

"Señor, perdone a mi amigo, él es así, pero no tiene malas intenciones." Dijo Ochako llamando la atención de los que la escucharon y que permanecieran en silencio. Sabía que esos dos no tenían nada que ver con lo que le ocurrió a la joven así que decidió continuar. Elevó la mirada observando con seriedad y determinación. "Señor, sabemos qué le sucedió a su hija. Y aunque no tengamos la culpa o relación con lo que le sucedió nosotros nos sentimos culpables, impotentes. No había forma de saber lo que le ocurriría pero aún así este sentimiento no se desvanece. Los responsables no podrán escapar, incluso si corren hasta la otra punta de Japón, incluso si se esconden en zonas desconocidas, incluso si la policía no los encuentra y haga justicia yo me aseguraré de hacerlo."

No estaba segura de haber elegido las palabras correctas, ella solo quería tranquilizar a los padres, pero aun así esas palabras salieron del corazón sin siquiera darse cuenta.

Volvió a bajar la mirada en espera de que dijera algo.

"Mi hija. ¿Por qué le hicieron esto a mi querida hija? ¿Por qué terminó así?"

La pareja empezó a llorar. Uraraka extendió las flores hacia los dos adultos mientras permanecía inclinada. Sintió como todos la observaban.

"Las flores amarillas significan que esperas una pronta recuperación de alguien. ¡Pero yo quiero que estos sean muestra de que yo misma me aseguraré de que los culpables reciban su castigo y que se haga justicia!"

La mujer agarró las flores, y junto a su marido se fueron no sin antes decirle gracias a Ochako.

"Después de esto pelearemos contra Moebius. El mundo de los delincuentes está formado solo por delincuentes. Todos en ToMan tienen a alguien importante para ellos. No está permitido lastimar a gente inocente y no podemos permitir que la gente alrededor de ellos lloren. Está bien si no mantienes la cabeza inclinada pero mantén un corazón el cual se preocupa por otros." Ochako se sorprendió.

"Él realmente tiene el corazón de un héroe"

Las palabras del joven llegaron hasta lo más profundo de Ochako, le recordó el tiempo que pasó junto a sus amigos y compañeros. Sentía que el otro chico era muy afortunado de tener a alguien así a su lado. Sonrió para sí misma mientras observaba la interacción entre estos dos desconocidos

"Ken-chin, eres muy amable. Lo siento."

Sintió que no debía estar allí. Era un momento personal entre dos personas que ella solo conoce de vista. Era incómodo pero ella quería seguir escuchando lo que decían pero debía retirarse.

"Espera."

Se giró para observar cómo los dos la miraban

"¿Por qué nos ayudaste si ni siquiera nos conoces? ¿No pensaste en que tal vez sí tengamos la culpa?" Cuestionó el enano.

"Simplemente sentía que no teníais nada que ver con esto y quise ayudaros. Vosotros vinisteis a visitarla, ¿cierto?"

"Sí" Respondió el otro.

"Entonces es obvio, si en verdad fuerais los culpables no habriais venido a visitarla y a aceptar la responsabilidad."

"Soy Mikey ¿Cuál es tu nombre?"

"Soy Ochako Uraraka"

"¡Desde hoy somos amigos, Chako-chan!"

"¿Qué?"