Capítulo 5
Descargo de responsabilidad: BNHA y Tokyo Revengers no me pertenecen
3 de agosto de 2005
A Ochako Uraraka le gustan los festivales, especialmente por la comida y los kimonos, y ese mismo día se celebraba uno.
Llevaba apuesto uno kimono de distintas tonalidades de color rosa junto a unos estampados de flores de un color más claro, casi blanco. Debía admitir que P-Ochako tenía buen gusto a la hora de elegir ropa. Se observó a sí misma en el espejo del baño mientras se colocaba un accesorio con forma de flor en el pelo.
Asintió para si misma mientras observaba durante unos segundos su reflejo. Estaba lista, salió del baño y se dirigió al salón para agarrar su monedero, que tenia forma de conejo. Cerró la puerta con llaves y empezó a bajar de forma apresurada por las escaleras del edificio.
Cuando se encontró en la calle vio a otras personas también vestidas para el festival, pero todos estaban acompañados no como ella. Quería ir con alguien, pero no sabía con quién, sus P-padres estaban ocupados y se disculparon con ella por adelantado hace unos días, y sus amigas tenían citas para este día o iban con sus familias.
Suspiró mientras observaba la el cielo. Recientemente lo encontró como algo reconfortante y desde entonces observaba el cielo cuando no tenia nada que hacer.
El festival estaba bastante animado y las luces, de distintos colores, iluminaban la zona.
Avanzó mientras observaba cómo algunos niños intentaban atrapar peces, y cómo algunas parejas intentaban ganar premios. Había una cálida atmósfera, le recordó al festival cultural de la U.A. Se detuvo mientras pensaba otra vez en cómo volver al futuro, sintió cómo empezaban a formarse lágrimas en sus ojos.
Sacudió su cabeza intentando olvidar, hoy era su día libre e iba a descansar y alejar las preocupaciones de su mente.
Observó los puestos de comida e identificó uno de ramen, hace tiempo que no comió ramen. Se dirigió al propietario, un hombre de unos 40 años, y realizó su pedido. Después de esperar un rato por su comida un bol negro con ramen recién hecho y caliente apareció delante suya.
Agradeció al señor y tomó el bol, sintió como casi se le cae la baba al oler el rico aroma de la comida.
"¡Itadakimasu!"
Sin esperar más empezó a comer. Estaba delicioso, era le mejor ramen que ha probado en toda su vida
"¡CHAKO-CHAN!"
Alguien la llamó, giró su cabeza buscando al propietario de la voz, aunque ya sabía a quién le pertenecía.
Vio a Mikey acercándose a ella, que aun estaba con el ramen en la boca y los palillos a poca distancia de su rostro.
"Oh, hola Chako-chan." Escuchó a Draken decir, él también estaba allí a unos pocos metros de distancia, junto a dos chicas y otro chico.
Ochako tragó su comida para poder responder debidamente.
"Hola, Mikey, Draken. También vinisteis."
Takemichi Hanagaki reconoció a la chica que tenía en frente suyo.
La última vez que la vio fue durante la autoproclamación que hizo Mikey en el hospital al convertirla en una amiga suya. Desde ese día hasta el actual desconocía qué sucedió entre ellos.
Notó el aura amistosa y familiar que había entre Mikey y Uraraka, se sentía fuera de lugar al observar la interacción y lo ignorado que estaba, al igual que Emma y Hina que miraban con curiosidad.
"¿Quién es?" Preguntó Hina llamando la atención de Uraraka que había terminado de tragar.
"Ah, se me olvido presentarme. Soy Ochako Uraraka" Dijo mientras se levantaba.
"Mi nombre es Hinata Tachibana, y este es mi novio, Takemichi Hanagaki." Habló Hinata antes de que tuviera la oportunidad de presentarse personalmente.
"Y yo soy Emma Sano."
"¿Sano? ¿Eres la hermana de Mikey o algún familiar?"
Emma estaba sorprendida. Mikey tenía una amiga, amiga, la palabra estaba en femenino no en masculino. No se esperó ese giró de acontecimientos. ¿Desde cuándo Mikey tiene amistades con la población femenina?
Sabía que Mikey era idiota la mayor parte del tiempo, por eso estaba sorprendida de que una chica fuera amiga de su hermano de forma voluntaria y natural. Sabía de la extraña costumbre de Mikey de autoproclamar amigos.
Ya le interrogaría más tarde, ya sea a Mikey o a Ochako.
"¡Sí! Es mi hermana."
Fue entonces cuando se dio cuenta de un detalle, las manos de Uraraka estaban vendadas. ¿Estaban heridas? Pero no parecía ser el caso al verla moverlas con naturalidad.
"¿Eh, por qué tienes las manos vendadas?" Acabó preguntando con curiosidad.
"Entrenó y practicó artes marciales durante en mi tiempo libre así que para no dañarme uso vendas."
No se lo esperaba, de todas las cosas, no se esperó que Ochako practicaba artes marciales y entrenará en su tiempo libre. Era raro, apenas había mujeres que decidieran entrenar, casi todas preferían cosas más femeninas, por así decirlo.
"¿¡Practicas artes marciales!? Yo también." Dijo Mikey sorprendido pero a la vez emocionado. "Mi abuelo tiene un dojo, si quieres puedes venir a entrenar y practicar."
"¿¡En serio!?" Mikey asintió rápidamente.
Ochako tenía preparada una excusa no tan excusa. Desde hace unos día ha retomado la practica de las artes marciales que le enseñó Gunhead, aunque no había un gran progreso ya que la mayoría de movimientos tienen que practicarse con alguien más, por lo que se la pasó fortaleciendo sus músculos.
Así que cuando Emma le preguntó sobre las vendas, no mintió, simplemente omitió la verdadera razón, que era por las almohadillas de sus dedos.
Pero cuando Mikey le dijo que podía entrenar en el dojo de su familia se emocionó. Si pudiera practicar en un dojo tal vez podría hacer más avances, e incluso pedirle al abuelo de Mikey si podía enseñarle algunos movimientos, si es que él sabe algo de artes marciales.
Luego de conversar unos minutos más todos se separaron y tomaron su propio camino en el festival, excepto Mikey, que dijo que tenía lago que hacer.
Después de explorar una parte de los puestos empezó a llover. Sabía que sus P-padres se preocuparían por ella si no volvía a casa.
Resopló frustrada al ver cómo la lluvia había arruinado su día.
Decidió tomar un atajo para no tardar demasiado en llegar a casa. Atravesó algunos callejones y acabó llegando a un estacionamiento encontrando una extraña vista.
Draken acababa de derrumbarse sobre sus rodillas con sangre en su cabeza mientras en frente suyo había una pandilla, con algunos miembros en el suelo. Esto le recordó al incidente de USJ. Cuando ella no hizo nada y solo pudo observar a sus profesores ensangrentados y derrotados. Si no hubiera sido por All Might ella y todos los demás estarían muertos.
Sin dudarlo corrió y se posicionó en frente de Draken, no sabía si era por el temor de que volviera a suceder lo mismo o por su instinto de héroe.
Quería defender a Draken.
Debía defenderlo.
Ella podía hacerlo.
Sabia que el kimono no le dejaría luchar, agarró la tela y la arrancó, cortando así la parte inferior dejando a la vista sus piernas y su pantalón corto negro que llevaba debajo, agradeció llevarlo puesto.
Escuchó cómo algunos hablaban entre ellos y otros silbaban, le dieron asco.
"Pero qué tenemos aquí. ¿Qué hace una chica linda metiéndose en asuntos de hombres?" Dijo uno de los miembros, pero ella no respondió
Tomo una postura de defensa mientras veía cómo se acercaba uno de ellos de forma burlona y, obviamente, subestimándola.
"Con que una chica dura."
El chico se inclinó un poco, a unos pies de distancia, mirando a Ochako a la cara, elevó la mano y la extendió hacia ella. Aprovechó el momento para agarrarle la muñeca, le pateó las rodillas haciéndole caer, se sentó sobre su espalda y le dobló el brazo haciéndolo gritar de dolor.
Mientras el chico gritaba los demás estaban en silencio, obviamente sorprendidos.
Vio cómo uno de ellos se acercaba corriendo. Soltó al chico que tenía sujetando en el suelo, se tiró hacia atrás y apoyó sus manos en el suelo para elevar sus piernas y darle una fuerte patada en el estómago, uso toda su fuerza para derribar al hombre y lo logró al ver cómo se retorcía de dolor.
Sabía que no tenía posibilidades de ganar contra todos ellos, pero no le importaba, su prioridad era que Draken saliera del lugar o que alguien se diera cuenta de lo que sucedía y llamase a la policía.
Después de todo, los héroes nunca se detendrán siempre que haya personas a las que salvar.
Escuchó a personas acercarse por detrás, se giró lista para atacar hasta que logró distinguirlos. Eran Takemichi y un chico desconocido que la miraban algo sorprendidos, seguramente la vieron luchar desde lejos.
