Capítulo 7
Descargo de responsabilidad: BNHA y Tokyo Revengers no me pertenecen
Una patada. Un solo movimiento. Así de fácil lograba acabar con los enemigos.
"¿¡Bloqueó la patada de Mikey!?"
Excepto ahora.
Shuji Hanma, sinceramente, es una de las pocas personas que han logrado sorprender a Mikey.
Nunca esperó que alguien lograra detener su famosa patada, sabía que el mundo era grande y que existen personas más fuertes, pero aun así no se lo esperó. Tal vez usar siempre el mismo ataque al principio de cada pelea le volvió alguien predecible.
"No actúes tan apresurado, Mikey."
Pero no importaba cómo de bueno fueras prediciendo si no tienes la fuerza necesaria. Esa persona parecía ser fuerte, pero la tercera ley de Newton estaba de su lado.
Por cada acción hay una reacción de fuerza igual y opuesta.
Tal vez haya logrado bloquear su patada, pero no saldría inmune. Y lo confirmó al ver la marca roja brillante que tenía en el antebrazo, seguramente se volvería un moretón bastante desagradable.
"Mi misión es destruir a la Tokyo Manji Gang. Y la mejor forma es haciéndolos pelear entre ustedes" Habló Shuji a la vez que se acercaban miembros de Moebius. "Pero, con estas manos, ¡voy a acabar con el invencible Mikey yo mismo!"
Ochako quedó maravillada con el movimiento y la fluidez de Mikey al dar esa patada, a pesar de ser detenida. Parecía tan acostumbrado a ese movimiento que acabó perfeccionándose hasta un punto que parecía ser un experto.
Si intentara el mismo ataque, no lo lograría en la misma medida y potencia que Mikey. Porque a pesar de que se necesita flexibilidad y agilidad para realizarlo, algo esencial era la fuerza.
Ella solía compensar sus puntos débiles con su Quirk, no, mejor dicho, solía compensar los puntos débiles de su Quirk con sus puntos fuertes, pero ahora debe buscar otra manera.
Deku también tuvo que cubrir sus debilidades cambiando por completo su forma de luchar, pasó de usar sus brazos, que estaban en un pésimo estado, a utilizar sus piernas, marcando así una gran diferencia entre el antes y el después.
Podría aprovechar sus puntos fuertes, que son la agilidad y velocidad, para derrotar a los enemigos.
"¡Moebius tiene un total de 100 personas!"
Sí, había una gran diferencia entre 5 personas, estando uno de ellos herido, y 100 personas, sin contar a los que fueron derribados aunque volvieron a levantarse.
"¡Son solo 5, no se acobarden frente a ellos otra vez, idiotas! ¡No soy alguien blando como Osanai!" Su declaración fue respondida con gritos de afirmación de su banda. "¡Si corren os cazaré y golpeare hasta que ya no tengais dientes!"
"¡SÍ SEÑOR!"
"Vayan a por Mikey y Draken, y mátenlos."
"¿¡Qué demonios está pasando!?"
Takemichi no sabía qué hacer, estaba seguro de qué Naoto nunca mencionó algo como lo que estaba sucediendo actualmente. En lugar de solucionar el problema y salvar a Draken, acabó iniciando otro aún más grande. ¿Cambió algo sin darse cuenta? Por supuesto, su intervención y presencia en esa línea temporal puede cambiar muchas cosas con la mínima intervención, un efecto domino.
"¿¡Qué se supone que debo hacer ahora!? Ya no servirá detener solo a Kiyomasa, las cosas se han complicado demasiado."
Pero volvió a suceder, se volvieron a escuchar el sonido de distintos motores de motocicletas y, esta vez, se plasmó una sonrisa en el rostro de Takashi Mitsuya.
"Justo a tiempo."
¿Quiénes venían? Se preguntó, no conocía a nadie más fuerte que Mikey o Draken como para aliviar a Mitsuya en una situación como esta. Pero se escuchaban varios motores, tal vez demasiados. Por qué Mitsuya parecía saber quiénes eran.
Y al final sus preguntas fueron respondidas.
Takashi, tras enterarse del ataque que iba a recibir Draken, mandó un mensaje a todos los miembros de su división y a los demás capitanes, pidiendo a estos últimos que lo transmitieran a sus divisiones.
Tenía esperanza, esperanza de que leyeran su mensaje y que pudieran venir porque sabía que no iban a acudir todos, al fin y al cabo, seguramente estaban ocupados o no leyeron la alerta.
Para que viniera toda ToMan tendría que haber enviado un mensaje anticipado pero, obviamente, era imposible saber algo como esto, a no ser que seas parte de los traidores que se aliaron a Moebius y planificaron todo para acabar con Draken.
Pero aún estaba la incógnita de por qué Draken era el objetivo. ¿Demostración de fuerza? ¿Arrogancia? ¿Venganza? Pero eso era demasiado como para ser solo por una venganza, y aún más si era de parte de Peh-yan, porque no tenía sentido. Si hubiera sido Kiyomasa el responsable principal, tal vez podría entenderlo.
¿Pero qué hacía Peh-yan allí?
"No es momento de pensar." Se regañó a sí mismo antes de escuchar el rugido de la combinación de distintos motores. "Justo a tiempo."
Sonrió, estaba feliz por la gran multitud que acudió, no esperó que llegaran tantos.
La Tokyo Manji Gang, una de las pandillas más grandes y recientes de Tokyo con una gran fama. Actualmente, frente a ella, se encontraba gran parte de los miembros que la componen. ¿Cómo sabía sobre ellos? Fácil, Mikey no dejó de hablar sobre las peleas que ha tenido contra otras bandas de pandilleros, sin olvidar mencionar orgulloso sobre Tokyo Manji.
Al principió se sorprendió mucho al descubrir que Mikey, un adolescente bajito, era un pandillero, mejor dicho, el presidente de una pandilla conocida. Pero le dió una nueva perspectiva, no todos los delincuentes juveniles eran malos. Algunos tenían objetivos, como crear una nueva era de delincuentes, suena raro pero ese es el objetivo de Manjiro.
Todos tenían objetivos y harían lo que fuese para cumplirlos, sin importar en qué lado de la ley te encuentres, pero no significa que esté bien.
El mundo siempre le pareció blanco y negro. Pero conocer a una persona de color blanco, que se preocupa mucho por sus amigos y familiares y haría lo que fuese por ellos, y descubrir que en realidad habita en el color negro la hizo dudar.
Existen más colores, pero ella siempre vio solo dos.
Mikey es gris, ni blanco ni negro. Solamente gris, alguien blanco que habita en el negro.
Entonces en qué la convierte eso.
¿En blanco? Lo duda, después de todo alguien blanco no ayudaría al lado negro, tendría que unirse al lado blanco y detenerlos a todos por igual.
¿En negro? Lo duda más, después de todo ella ayuda y se preocupa por sus amigos, aunque sean del lado negro. y haría lo que fuese por ellos como su deber de heroína.
¿Qué color es ella entonces?
Desde que viajó al pasado, ha notado cómo ella iba cambiando de forma lenta pero constante, antes nunca pensaría en algo como esto.
Si alguien, un villano, roba un banco, es negro. Si un hombre hiciese lo que sea para alimentar a sus hijos, es blanco. Pero, ¿y si el villano y el hombre son la misma persona? Nunca había pensado en eso antes.
Está dudando, pero no de su camino como heroína, sino de sus decisiones. A quién hay que ayudar, y a quién no.
Quién es ella para seleccionar los colores de las personas.
Por qué duda ahora, por qué no pensó en esto antes. No sabe qué hacer y qué no hacer.
Ella es un lienzo vacío, uno que no tiene ningún color, sobre el cual puedes pintar lo que sea. Será blanco a veces y negro otras veces. Sus amigos la pintaran de blanco y sus enemigos de negro.
Los demás no tienen color, por ahora.
Pero algo tiene claro, protegerá a Draken sin tener en cuenta los colores de los demás, sus lienzos permanecerán vacíos de momento.
Todo era un caos, la ToMan luchaba contra Moebius. La gente gritaba y se golpeaban, e incluso podrías recibir golpes que no iban dirigidos a ti. Draken también se levantó para volver a luchar desapareciendo entre la multitud, a pesar de su altura.
Ochako usó sus piernas para atacar, pero también empleó algunas de las llaves y artes marciales que le enseñó Gunhead. Agradece que Gunhead también le enseñó a usar sus piernas para dar patadas sin dañarse a sí misma.
Y le fue bien. Esquivaba sus ataques a la vez que respondía usando algún movimiento. Y tenía suerte de que estos oponentes eran inexpertos. Solo sabían golpear y algún que otro movimiento simple, pero ella recibió entrenamiento además de experiencia en el combate con personas más peligrosas. Los novatos dejaban demasiadas aperturas que ella aprovechaba rápidamente para acabar con él.
En algún que otro momento se apoyó en algún adolescente derribado para impulsarse en el aire y dar patadas atacando por sorpresa desde arriba.
Aunque le fue bien no se encontraba ilesa, tenía algún que otro golpe por descuidos suyos o porque no pudo moverse a tiempo para esquivar.
Iba a derribar a otro pandillero hasta que vio como ese mismo recibía un puñetazo que lo tiró al suelo.
"Sí que sabes dar palizas, eres la primera chica que veo que es capaz de derrotar a delincuentes. Me gustaría pelear contra ti más tarde." Dijo un chico que cabello largo negro vestido con el uniforme de la Tokyo Manji.
"¿Aliado?" Habló con un poco de desconfianza, después de todo vio a algún que otro miembro de ToMan del lado de los enemigos.
"Si estas luchando contra Moebius, pues sí, somos aliados."
Ochako asintió mientras daba otra patada. Pero de repente, a lo lejos, vio a alguien, un chico que vestía el uniforme de la ToMan, que sostenía un cuchillo ensangrentado y avanzaba lentamente diciendo algo, pero no pudo escuchar las palabras que salían de su boca por la distancia.
"¡DRAKEN-KUN!" Ese grito, sin duda alguna era la voz de Hanagaki.
Pero, por qué gritaba el nombre de Draken con tal desesperación.
Navaja.
Sangre.
Pánico.
Desesperación.
Dolor.
Inconscientemente su mente llegó a una conclusión atando las palabras con un hilo imaginario, y deseaba que esa conclusión que fuera solo un error.
"¡DRAKEN-KUN FUE APUÑALADO!"
Draken fue apuñalado, y Hanagaki se lo acaba de confirmar.
