Shaman King no me pertenece.
—Probablemente no regrese.
Esta vez era la opción más segura. Anna recordó la noche en la que tuvieron que despedirse antes de que él viajara a América y si en ese momento el miedo de perderlo era viable, no era ni siquiera comparable con la sensación actual: Yoh moriría a manos de Hao y ni siquiera ella podría traer su alma de regreso e incluso tampoco tendría un cuerpo al cual llorarle; y si la misión tenía éxito y su prometido se convertía en Shaman King ya su cargo como futuro Dios estaría muy lejos de ella.
Sin importar el resultado la que más perdería sería ella.
Ella y su futuro hijo.
—¿Anna?
Tenían que descansar. A la mañana siguiente una flota entera de barcos estaría arribando a la isla y, en una excusa algo patética sobre que ella sería encargada de dirigir la operación desde las sombras, tendría que quedarse atrás mientras presenciaba cómo cientos de personas morirían a manos de Hao.
—¿Ocurre algo?
Ni siquiera sabía qué contestarle. ¿De qué más podían hablar que no estuviera dicho ya? Yoh había escogido salvar el corazón de Hao y ella lo había apoyado porque no había nada más que pudiera hacer por él. Por ellos.
—¿Cuál será su nombre? —Yoh no había entendido la pregunta— De nuestro hijo. ¿Cuál quieres que sea su nombre?
Ni siquiera había pensado en eso. Su mente estaba tan concentrada en Hao que no era capaz de ver más allá del torneo. ¿Qué sentido tendría pensar en algo más si su misión era casi suicida? Esta vez fue su turno de quedarse en silencio. No fue uno cómodo, aunque tampoco había tensión.
—No le preguntaré a tus abuelos, mucho menos a tu madre, y además estoy segura que a Mikihisa no le importa.
Yoh no le encontraba sentido a la conversación. ¿Por qué hablar de eso ahora? ¿Qué ganaba Anna conociendo la respuesta? ¿En qué estaba pensando su prometida? Estaban a punto de tener un hijo y aún no era capaz de interpretarla por completo.
Sin embargo, justo en ese último pensamiento fue que pudo ver la respuesta: él no estaría para cuando el niño naciera. En las dos únicas opciones que se contemplaban sobre el fin del torneo no había ninguna que implicara que él regresaría con ella. Con ella y con su hijo.
Anna quería darle al niño el nombre que él escogiera.
Anna quería que el hijo de ambos tuviera algo de él.
Esa noche no dormirían juntos. "Estuve contigo estos últimos años, es normal que quieras estar con él un día".
Anna se estaba despidiendo.
De una forma muy ella, si se lo preguntaban.
Y fue ahí, con una Anna vulnerable y a punto de dejarlo, que a Yoh se le ocurrió una tercera opción, una que reservaría para sí mismo, una que prefería no alimentar y que era la menos viable de todas; una opción que lo haría parecer un idiota.
—Lo escogeremos cuando regrese.
Por primera vez en esa corta discusión pudieron verse a los ojos.
Y el suspiro de su prometida fue suficiente: no sería el único idiota con una nueva esperanza.
Fin.
Buenas buenasssss, casi dos meses sin pasarme por acá.
Esta vez traigo un fic cortito que surge por una dinámica de un servidor de discord, espero sea de su agrado. (L)
Si deseas unirte al server no dudes en avisarme. Muchas gracias por llegar hasta acá.
