A principios de 2018 comencé a escribir un fic de Gabi donde era una niña de 8 o 9, pero cuando ella mató a Sasha, lloré tanto que ya no pude escribir esa idea, y aunque entendía las circunstancias de Gabi, yo todavía seguía con mucho dolor interno.

Sé que quizás algunos me tirarán a exagerada, pero como ya no pude escribir ese fic, a modo de distraerme del dolor, me puse a idear otra cosa, una manera de darle humanidad a Gabi, y fue cuando surgió este fic, del que recientemente hasta febrero pude darle un nombre.

Agradezco inmensamente a las tres personas con las que fangirleé del fic.

Decidí publicarlo en honor al cumpleaños de Gabi, curiosamente el único hombre con el que fangirleé el fic también cumple años hoy pero dudo que venga a leerlo.

Aprovecho para reiterarles que esto es ficción, no una intención de promover que tengan sexo si todavía no lo han tenido. Por el contrario, yo les sugiero que lo piensen bien, y no es que sea una santa y quiera que lleguen vírgenes al matrimonio, sino porque cometí muchos errores con tipos que ni valían la pena.


CON LAS LUCES APAGADAS.


Gabi y Falco se conocen de toda la vida.

Lucen tan unidos que siempre dan la impresión de parecer novios –incluso para quienes los conocen-.

El motivo, es que Falco es totalmente devoto a Gabi.

No hay cosa que no haría por ella, y por pasar más tiempo juntos.

Cuando Gabi quiso ir a clases de Karate, Falco también. Que si a la chica le dio por querer entrar a clases de ballet, al chico también. Y de hecho, a Falco se le da tan bien el ballet, que la maestra estuvo a punto de sugerirle ir al casting de una película donde el protagonista tenía que saber bailar de manera extraordinaria, pero como Gabi pierde totalmente el interés y deja las clases, Falco también. Y cuando a la chica se vuelva fanática de distintas sagas demasiado sangrientas –en opinión de su amigo-, Falco irá al cine con ella, e incluso se pondrá a leer los libros porque Gabi lo hace –para tener un tema de conversación en común-.

Luego de que Falco cumple los doce años, Colt tiene una plática con él.

Le habla de los cambios hormonales que próximamente experimentará –sino es que, supone, podría ya estar experimentando-. También le dice que no es de extrañar que comience a sentirse atraído hacia personas del sexo opuesto, o incluso del mismo –le comenta con cierto miedo, no por la idea de que Falco se volviera homosexual, sino por el temor de despertar la curiosidad de su hermanito, y que termine preguntándole cosas para las que no se siente listo para explicarle-.

Por suerte Falco aun es inocente, así que no le pregunta nada, aunque entiende perfectamente qué es eso de sentirse "atraído" hacia alguien.

Lo entiende, porque ya entonces sueña con casarse con Gabi, y con tener una larga vida juntos.

Reiner es casi un segundo padre para Gabi, Colt los ignora, pero para él son obvios los sentimientos de Falco hacia su prima.

Nunca se ha sentido molesto por ello, y de hecho, siendo Falco tan bueno, tan noble, y tan entregado, le gusta la posibilidad de que sean novios en un futuro.

—Gabi es un tanto atrabancada —Le dice Reiner al chico de doce años— Así que debes prometerme que siempre le cuidarás.

—Ni siquiera tienes que pedírmelo, Reiner —Responde Falco.

—Lo sé, pero quise que supieras que confío en ti.

El chico se siente satisfecho con eso.

De que un adulto que respeta y admira, le dé semejante voto de confianza.

Ambos son amigos de Udo y Zofía, y desde los trece años, los cuatro son considerados unos remilgosos por la mayoría de sus compañeros de clases.

Son demasiado serios para la época: no fuman, no hacen bailes obscenos, ni participan en los típicos juegos que insinúan algo sexual.

Udo simplemente es serio.

Falco no quiere que su primer beso sea al azar en medio de un juego de botella… Tiene la esperanza de guardar esa experiencia para hacerlo con Gabi.

Zofía aun no ha hecho nada, porque espera vivir ciertas cosas con su primer amor.

Gabi escuchó con fastidio a su amiga, le parece demasiado cursi siendo que ella misma no tiene cabeza para pensar en chicos.

No.

Por eso es la primera en proponer irse cuando las fiestas se ponen demasiado candentes.

Falco es el primero en seguirle. Prefiere hacer uso del videojuego de carreras y dejarse ganar por Gabi, porque estuvo varios días irritable la vez que él le ganó –había pensado que ella lo admiraría por eso en lugar de enfadarse con él-, y desde entonces mejor se deja ganar, aunque no de manera tan obvia, porque ella es más feliz creyendo que se volvió tan buena que ya no le representa un reto.

Así pasa el tiempo.

Falco siempre está allí.

Siempre.

A días después de que el dulce chico cumpliera catorce años, se encuentra en un incómodo momento.

Colt quiere mucho a sus padres.

Demasiado.

Pero sabe que estos nunca se acercarán a Falco para hablarle de sexo.

Nunca lo hicieron con él.

Y eso no cambiará con su hermanito.

Su padre actúa como si no se enterara del momento en que sus hijos crecieron, y lo más cercano que su madre hace a darle explicaciones, es cuando le invita a ver los capítulos de "La rosa de Ymir".

Una serie que supuestamente intenta inculcar valores, donde los protagonistas enfrentan un conflicto que superan por medio de la devoción a la Diosa Ymir, y el programa se llama "La rosa de Ymir", porque cuando cualquiera del capítulo le pide ayuda a Ymir por medio de una oración una rosa aparece, y desaparece al final del capítulo cuando el problema se ha resuelto.

Además, cuando quien tiene que aprender una lección la aprende, le llega una epifanía en forma de un viento que le agita el cabello y/o la ropa.

Sí, claro.

Como si en la vida real uno aprendiera las lecciones tan rápidamente y sin sufrir.

A veces el programa tiene conflictos –muchas veces sobre valorados- que se resuelven de forma tan absurda.

Ni hablar de las pésimas actuaciones.

A Colt le sobran motivos para considerar que el programa es una estupidez, pero aún más estúpido le parece que su madre crea que esa es forma de educar a la juventud.

No.

Esa no es la forma.

No es como si en la vida real, cuando su hermanito tenga dudas, pueda rezar para que sus padres entiendan milagrosamente que tienen que orientarle.

No.

Eso no va a pasar.

De momento se recuerda a él mismo, de catorce o quince años, en esa mañana que despertó con "su amigo" levantado, y sintió mucha vergüenza, pero más impotencia de no poder recibir orientación de sus padres.

Así que quiso conseguirla en otro lado.

Ahora entiende que Zeke en ese entonces era casi tan inmaduro como él. Pues no le habló de prácticas de sexo seguro, ni siquiera le dijo cómo se ponía un condón, pero de momento no tuvo valor para recurrir a alguien más, y el Jaeger le enseñó unas revistas pornográficas mientras le explicaba con todo lujo de detalles lo que tendría que hacer cuando sus hormonas se alborotaran.

Colt recuerda lo avergonzado que estuvo, recuerda que en su primera vez, habiendo sido un acto movido por un impulso, no usó protección, por lo que él y al chica en cuestión, no estuvieron tranquilos hasta la siguiente menstruación. Posteriormente, el doctor Grisha sin motivo aparente simplemente se le acercó para enseñarle cómo se usaban los condones, y aun meses después, haciendo acopio de su valor, le preguntó aquellas cosas que en realidad había esperado que Zeke le explicara.

Ahora con su experiencia, Colt sabe que Zeke no fue la mejor fuente de información, pero no tiene, a pesar de todo, de qué quejarse…

El Jaeger hizo lo que pudo, y pese a las mofas no hizo nada con mala intención.

Con Falco en cambio, tristemente podría terminar recurriendo a sus compañeros de clases "experimentados", o al internet, y el internet estaba lleno de sitios que dan pésima información, ya sea por ignorancia de quienes escriben los artículos, o por maldad pura.

Y siendo realistas, es más factible que un adolescente recurra al internet buscando el kamasutra, pornografía, o cualquier cosa que dizque le "enseñe" a tener relaciones, que información para el sexo seguro.

Y Falco iba a recurrir al internet, o a los compañeros de clases -igual de inexpertos que él- sino tenía una figura masculina para eso.

Por eso ha decidido acercarse.

Tiene que explicarle aunque le dé vergüenza.

Tiene que hacerlo porque el chico lo necesita.

Porque si él no lo hace, no sabe quién o con qué intenciones puede terminar queriendo hablarle de sexo.

Es mejor que lo haga él mismo.

Golpea la puerta de su cuarto, y entra luego de obtener su invitación verbal para ingresar.

—¡Colt! —Saluda emocionado, feliz de ser visitado por él.

A Falco le encanta que su hermano se le acerque para charlar, siente que reafirma que lo considera lo suficiente maduro para conversar pese a la diferencia de edad, además que desde que Colt se fue a vivir a su propio departamento, no lo ve a diario.

—Falco… ¿Podemos hablar?

—Claro.

—Bueno… —Su voz tiembla— Quería hablarte de ciertas cosas que… que van a pasar con tu cuerpo… —Falco lo mira con cara de no entender— Hay cierta zona que supongo que notaste que ha comenzado a crecer —Las alarmas en el menor se encienden literal y metafóricamente, se muestra terriblemente avergonzado y escandalizado.

—¡No, por favor! No quiero que me hables de esas cosas.

—¡No te avergüences! —Le pide, aunque él mismo ha fallado en eso.

No ha sido fácil abordar la conversación, y la reacción de su hermanito lo está volviendo más difícil.

—No tiene nada de malo —Intenta Colt— Estos cambios son normales— Piensa en qué ejemplo ponerle— Tan solo ve a Gabi... Le están creciendo los…

—¡No, Colt! —Se ruboriza aún más— ¡No me hables de eso! En serio... No es necesario —Falco ya había notado lo que Colt había querido decirle, y se había sentido un pervertido por haberlo hecho.

El adulto siente que ha fallado.

Había querido orientarlo porque sabe que sus padres no hablarán con él, y de hecho supone que con sus padres estaría incluso más avergonzado.

Suspira decepcionado.

No con Falco, sino consigo mismo.

Quizás no ha sabido cómo abordar el tema.

De pronto cae en cuenta de algo: No es como cuando él recurrió al señor Grisha a solicitarle respuestas. Quizás su hermanito aún no tiene dudas, y por lo tanto no necesita esta conversación, pero sabe que tiene que dársela.

Aunque tampoco es que pueda obligarlo.

—Está bien, Falco… No tenemos que hablar de eso si no quieres —Y es cuando se le ocurre una cosa— Pero prométeme algo.

—¡Lo que sea! —Le asegura de manera ansiosa. Porque está seguro que cualquier cosa será mejor a tener esta conversación.

—Quiero que me prometas que si alguna vez tienes dudas, recurrirás a mí o al doctor Grisha… Confío en él, porque él me orientó cuando me acerqué, y no me juzgó para nada, sino al contrario, me dejó preguntarle todo lo que quería saber.

—Te lo prometo —Aunque lo dice más por callarlo que por verdadera convicción.

Pasan unos meses luego de esa charla.

—Ayúdame Reiner —Suplica Gabi, aprovechando que coincidieron en el cumpleaños de Udo.

—Es la ilusión de tus padres, eres su única hija.

—Annie también es hija única y no tuvo que pasar por eso.

—Es cierto —Dice Annie, sorprendiendo a la adolescente porque no había notado que estaba allí— Le dije a mi padre que no quería fiesta de quince años, y para él fue mejor porque se ahorró el gasto. Pero ahora resulta que quiere ver que me case de blanco y no le puedo sacar la idea. Cosa que es un tanto ridícula… Si fuéramos realistas me casaría de negro.

—¿Y por qué de negro? —Pregunta Gabi, con la inocencia de sus catorce años, y su primo teme que Annie responda la que supone será la respuesta

—Porque me gusta el negro —Replica con simpleza, para tranquilidad de Reiner.

Obviamente no va a decirle que ella y su novio ya lo hacen como conejos. Ya no solo como expresión de amor, sino que también lo hacen por el placer del sexo.

—Tal parece que no hay manera de ir contra los deseos de mis padres —Se lamenta Gabi— La fiesta me parece bien, ¿pero bailar un vals? —Dice lo último con evidente desagrado— ¿Y con quién voy a bailar un vals?

—Con Falco —Propone el adulto.

—No va a querer —Supone Gabi, ¿cómo iba a querer Falco hacer un baile ridículo ante todos?

—Díselo —Insiste Reiner— Seguro te dice que sí.

Gabi lo reflexiona.

No pierde nada con preguntarle.

—Falco… Me harán una fiesta de quince años… y quería saber si podrías bailar el vals conmigo.

—¡Claro que sí! —Le responde sin poner ocultar su emoción.

Sonríe y conserva esa sonrisa radiante durante los ensayos, durante la fiesta y las fotografías del recuerdo. Incluso no le ha importa haber tenido que "disfrazarse" como si fuera un cadete, porque se siente feliz de haber sido considerado para tal honor –además de que fantasea que en realidad son futuros esposos y ensañan el vals para su boda-, y gustoso le acompaña en su gran día.

Poco después de que Falco cumpliera dieciséis años, se anuncia el estreno cinematográfico de una novela erótica, la cual contiene elementos de las prácticas sexuales que involucran: bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo (BDSM). Y hay mucha indignación por parte de las adolescentes porque se impedirá el ingreso a menores de edad al cine.

—¿Y por no poder ver esa porquería en el cine se van a poner a llorar? —Resopla Gabi mientras mira los comentarios en el shingekinoblogging a través de su celular.

El cuarteto se encuentra en la pre-fiesta de cumpleaños en la casa de Annie, quien trabaja como enfermera en el mismo hospital que el doctor Grisha, incluso se podría decir que son casi colegas, pese a la diferencia de edad y carrera, así que ella no duda en ayudarle con sus labores fuera del hospital.

La rubia mira al cuarteto de adolescentes, y se asegura de que Karina no esté cerca para pasarles una información, el único cercano es Colt, pero no cree que vaya a hacer una escena.

—Chicos… —Se les acerca, intentando sonar casual aunque no es común que hable con ellos directamente— No sé si sepan, pero el doctor Grisha ha querido dar una plática de sexo en su colegio, pero la junta de padres de familia ha considerado que son muy jóvenes para eso y no se lo han permitido.

—Tal vez tengan razón —Comenta Colt, recordando cómo se puso su hermano dos años atrás cuando intentó hablarle de sexo, incluso ha notado cómo se ha ruborizado justo ahora.

—Claro. La mayoría cree que los adolescentes son muy jóvenes para que les hablen de sexo, pero son los mismos que les van a reprochar como si ellos tuvieran la culpa de las consecuencias de haber actuado ignorancia, consecuencias que tal vez podrían haberse evitado si hubieran tenido información confiable —Annie no ha dicho nada específico, pero el adulto entiende perfectamente a qué se refiere: a los embarazos o al contagio de enfermedades venéreas.

Considera que la mayoría debería tener sexo hasta ser adultos, pero siendo realistas, ni siquiera él –siendo tan serio- cumplió con eso. Así que bien su hermano –incluso luciendo tan inocente- podría hacer lo mismo.

—Bueno, tienes razón —Dice Colt— Es una pena que no lo dejaran dar la plática en la escuela habiendo tantos jóvenes allí.

—Sí, pero algo se pudo hacer —Agrega la rubia extendiéndoles una invitación a los adolescentes— El doctor Grisha dará una plática en el auditorio de la facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Liberio… será una invitación abierta, así que podrán entrar sin problema…

»Coméntenles a sus demás compañeros de clases.

Annie se aleja, Reiner, que a lo lejos ha visto que les ha entregado algo, no duda en acercarse. No le hace gracia cuando toma uno de los papeles y mira la clase de invitación que es.

—¿Qué significa esto? —Pregunta Reiner, dirigiendo una mirada molesta a Annie, quien por cierto no se inmuta.

—Es una invitación a la plática de sexo que dará el doctor Grisha —Declara con indiferencia, como si pensara que Reiner no había sido capaz de leer.

—Ya sé para qué es la invitación —Espeta irritado— ¿Pero qué te hace pensar que quiero que alguien le hable de sexo a mi prima?

—Ah, lamento no haberte consultado —Lo dice, y aunque suena inexpresiva es obvio que no lamenta nada— Supongo que te molesta porque estás abierto a que Gabi te pregunte de sexo.

—¡¿Qué?! —Pregunta estupefacto. Su prima y él enrojecen de vergüenza con la idea.

—Sí, bueno —Annie ni se inmuta— Si no quieres que le hablen de sexo, me imagino que es porque tú ya le enseñaste o le enseñarás a poner un condón.

—¿Cómo crees que le voy a enseñar a poner un condón? —Espeta con indignación.

En su mente, Reiner cree que hacer eso con su prima sería como invitarle a tener sexo.

—Sí, tienes razón —Agrega la rubia como si cualquier cosa— Con eso de que hace años le dijiste a mi novio que podía abrir el envoltorio con los dientes, mejor no le enseñes tú— Reiner queda mudo de la impresión— Menos mal que le pregunté a Zeke, o sino seguro aquí tendríamos a un mini-Armin dando vuelvas… —De pronto su mirada se enfoca en la adolescente—Gabi… Si alguna vez quieres que te diga como se ponen los condones, pregúntame y nadie sabrá que charlamos de eso —La chiquilla se ruboriza, pero ninguno de sus amigos lo nota porque están más atentos al par de adultos.

—Oye, no te permito que le enseñes esas cosas a mi prima.

—¿Quieres que te diga cuantas chicas de su edad atendí en el área de maternidad este fin de semana?

—Pues eso les pasa a las mocosas por hacer cosas cuando aún no es tiempo.

—Ay, por favor, no me hagas hablar porque tú tampoco es que hubieras esperado a ser un adulto —Reiner queda completamente estupefacto con eso— En fin, chicos… Vayan a la conferencia —Se gira y se aleja, dando por terminada la plática con el adulto.

Él, en cambio…

—Oye… No he terminado de hablar contigo —La enfermera sigue su camino como si no le hubiera escuchado— ¡Annie!

Colt para entonces ya se ha puesto de pie.

Ha visto a Reiner tan molesto, que no le extrañaría que jaloneara a Annie como esta siguiera en la misma actitud.

Una parte de él entiende que esté irritado, pero no es como si justifique que vaya a intentar agredir a la chica.

Además de que Reiner se metería en un problema.

No tanto porque Annie es "una mujer", sino porque seguramente Reiner se metería en un problema con el señor Leonhardt, eso si la misma Annie no hace gala de sus habilidades con las artes marciales como cuando eran más jóvenes y lo deja patas arriba.

Cuando Colt toma a Reiner del brazo intentando detenerlo, nota inmediatamente su irritación.

—Hey, chicos —Saluda Zeke como si no se hubiera dado cuenta de nada— Les traje una fría —Dice entregándoles una cerveza a cada uno en la mano.

Casualmente a la habitación llega el padre de Annie, y esta se le acerca para preguntarle si quiere botanas. Es entonces cuando Reiner entiende que no le conviene hacer nada.

Se resigna.

—Reiner —Inicia Gabi, que se ha acercado a hablarle bajito— ¿Entonces Annie y su novio ya tienen relaciones? —Pregunta tan curiosa como impactada.

Suena lógico que por su edad y por la duración de su noviazgo ya hubieran tenido relaciones, pero honestamente Gabi no se había planteado que ya tuvieran vida sexual.

—Sí —Responde su primo, sin darle importancia. Hasta que de pronto tiene una idea— Pero ellos tuvieron relaciones luego de haber cumplido los dieciocho— Declara, como queriendo recordarle que hasta esa edad debía tener relaciones.

—Oigan chicos —Inicia Zeke— Tengo ganas de fumar.

»¿Me acompañan a la terraza…?

—Claro —Responde Colt— ¿Vienes, Reiner? —Y él acepta.

Salen los tres.

—Te vi molesto porque Annie les comentó de la charla que dará Grisha en la facultad de derecho —Comenta el Jaeger, intentando sonar casual.

—No tiene ningún derecho de meterse con mi prima.

—Mira… Sé que como figura casi paterna de Gabi, tú querrías que tuviera relaciones hasta que estuvieras muerto.

»Pero deberías recomendarle que vaya a la plática —Reiner da un respingo.

—¡¿O sea que pretendes que la envíe con tu padre para que le diga cómo coger?!

—No les va a enseñar a coger. Les va a hablar de sexo seguro.

—Es lo mismo —Bufa irritado— Podría sentirse motivada a hacerlo si sabe cómo evitar los riesgos.

—No necesariamente es así… pero cuando lo haga, es mejor que sepa cómo cuidarse.

»O qué prefieres… ¿Qué sepa cómo cuidarse para cuando decida tener relaciones por muy pronto que sea? ¿O verla llorando con una prueba de embarazo positiva en la mano?

El más corpulento de los adultos hace una mueca de frustración.

—Gabi no tiene ni dieciséis años… podría postergar la plática hasta los dieciocho.

Zeke se da cuenta que no lo va a convencer de que su prima tiene suficiente edad para escuchar una charla así, pero se le ocurre algo.

—Te propongo una cosa:

»Ve a la conferencia.

—¿Eh? —La invitación lo descoloca.

—Ve a la conferencia… y si crees que la información no le sirve a Gabi, ya no insistiré —Mentira. Con ayuda de Colt iba a intentar convencer a la chiquilla por medio de Falco si Reiner no cooperaba, pero tenía esperanzas de que lo hiciera.

—Pero yo no necesito que me hablen de sexo.

—No importa cuanta experiencia sexual tengas… Te aseguro que sabes muy poco de lo que Grisha va a hablar.

»Pero como te digo: Ve a la conferencia.

—De seguro lo haces por defender a tu padre.

—Créeme que no.

»Yo no me llevo del todo bien con Grisha como padre, pero aplaudo su labor profesional.

»En serio: VE.

Udo cumple con el pedido de Annie y les informa a los compañeros más cercanos de la plática del doctor Grisha, pero la mayoría se mofa diciendo que no necesitan que nadie "les enseñe lo que ya dominan".

Al final a la única que convence ir es a Zofía, mas por curiosidad de la charla de que con convicción de querer aprender.

A Gabi no le interesa, mucho menos con lo energúmeno que se puso Reiner ante la enfermera, así que Falco tampoco va.

Al fin llega el dichoso día.

Falco mientras tanto está en su casa, y ha iniciado a ver un capítulo de la rosa de Ymir.

Está tan acostumbrado a ver el programa, que a veces lo hace incluso sin madre.

Por esta ocasión lo agradece.

Le avergüenzan las escenas subidas de tono en la televisión, tanto que lo único que puede empeorar su bochorno, es hacerlo con su madre al lado.

El capítulo de hoy es justo así.

Una mujer madura seduciendo a un adolescente, iniciando así una relación prohibida.

Falco ni siquiera llegó a la mitad del capítulo.

Fue demasiada su vergüenza.

Aun así el capítulo influye en él.

Pieck lo acorrala, le toma el rostro y lo besa de manera ardiente.

Después, entre besos, lo guía a su habitación.

Falco despierta agitado, toma su celular que está sobre el buró, prende la lámpara, y se reincorpora un poco para notar que tiene el "amigo" levantado.

Entonces se jala los cabellos mientras maldice.

¿Por qué tuvo que soñar con Pieck?

¿Por qué?

¡¿Por qué?!

¡¿POR QUÉ…?!

¡¿No pudo ser una mujer sin rostro?!

¡Una desconocida!

La actriz cuarentona del capítulo.

O cualquiera menos la chica que en su niñez solía ayudarle a hacer las tareas cuando Colt estaba demasiado ocupado en la universidad.

Soñar semejantes cosas con Pieck era un mal chiste que se sentía casi incestuoso: Colt es un gran hermano y Falco no siente que la vida le deba algo, pero si hubiera tenido una hermana, le habría gustado que fuera como Pieck.

Apaga la lámpara y regresa el celular a donde estaba.

Bufa irritado mientras se reacomoda para dormirse.

No es la primera vez que despierta con una erección, pero si es la primera que recuerda lo que estaba soñando antes de despertar.

Normalmente cuando le sucedía de madrugada, se volvía a dormir, o si ya era hora de levantarse, se duchaba con agua helada. Pero ahora, aunque es de madrugada, han pasado varios minutos sin poder conciliar el sueño, como si esa parte le estuviera pidiendo atención, además de que tiene flashazos del sueño.

Recuerda los cuchicheos de algunos compañeros de clases donde escuchaba lo que debería hacer en esos casos y es cuando se resigna.

«No queda de otra» Se dice mientras quita la sábana de su cuerpo para no mancharla por accidente.

Alguna vez, cuando despertó con una erección, sí comenzó a tocarse por mera curiosidad de saber cómo se sentía, pero apenas se rozó se sintió tonto, lo dejó de lado, y lo venció el sueño.

Ahora el cosquilleo lo está haciendo suspirar… y su boca tiembla ante el placer jamás sentido.

Su mente le hace jugadas: se termina imaginando que Gabi lo besa, y se enciende aún más.

El adolescente detiene sus movimientos por unos segundos, pues no quiere hacerlo pensando en Gabi.

Pero una parte de él reanuda sus movimientos porque sí quiere, y sigue haciéndolo hasta terminar, y cuando lo hace, entre los suspiros que se habían vuelto más sonoros, termina gruñendo el nombre de su primer y único amor.

Horas después, cuando el sonido de la alarma lo despierta, Falco se encuentra con la ropa desacomodada porque simplemente había caído dormido cuando terminó –menos mal que su puerta tenía seguro y no había riesgo de que alguien lo encontrara-.

—Carajo —Musita irritado y adormilado.

Casi nunca suelta malas palabras, pero no puede evitar hacerlo cuando mira que tiene "evidencias" de sus actividades nocturnas en la camisa del pijama –la esconde para lavarla cuando no esté su madre porque no quiere arriesgarse a que le pregunte de qué son las manchas si por casualidad la mira en el cesto de la ropa sucia-.

Pero lo que lo hace sentirse peor, es la culpa de haber pensado en Gabi mientras se masturbaba.

Está tan enamorado que siente que le faltado al respeto con eso.

A ella.

A la chica que más quería.

Al lunes siguiente, por primera vez en TODA su vida, quisiera que no estuvieran en el mismo salón, porque la culpa hace que su presencia le incomode demasiado.

Gabi se comporta como siempre: se acerca para copiarle la tarea o para robarle parte de su almuerzo mientras él no puede evitar sentirse asquerósamente mal.

Toda su vida ha sido un chico que pone atención en clases –no por intelectual sino por su personalidad obediente-, pero por hoy permanece ausente.

Eventualmente, con los días, la culpa comienza a menguar.

—Mi primo es un bipolar —Se queja Gabi días después— Primero no quería que fuera a la plática, y ahora no para de decirme que vaya… Y Zofía dice que la conferencia es muy extensa como para resumirla.

»Te juro que me estresa.

De pronto su semblante irritado cambia, y se convierte en ese gesto de súplica que hace cuando va a pedirle algo.

—Falco… Reiner no me va a dejar en paz a menos que vaya a la conferencia que será el jueves en la tarde en la facultad de Ingeniería… Pero no quiero ir sola.

»¿Vendrías conmigo?

El adolescente, por un segundo siente PAVOR de ir justo con ella a una plática así…

Piensa en negarse, inventarle que se ha retrasado en la investigación de Historia y que quiere ponerse al corriente.

Pero Gabi profundiza más su gesto de ruego como si supiera que está pensando en negarse y no puede.

Termina cediendo.

—Claro.

En la madrugada, un nuevo sueño hace que se despierte agitado, y con "el amigo" tan levantado que hasta le duele.

Gruñe deseando olvidarse de todo, de que en el sueño besó y acorraló a Gabi con tal intensidad que parecía querer fundirse con ella.

Intenta dormirse sin más, pero después de unos minutos sin lograr conciliar el sueño se resigna.

Lo necesita.

Sintiéndose patético y miserable, decide quitarse la sábana y la camisa para no mancharles.

Desde entonces la culpa iría de la mano con la satisfacción.


Continuará…


Cualquier cosa, me pueden preguntar en un review o en mensaje privado.


Notas…

La película a la que hago referencia en la que un protagonista tendría que bailar ballet de manera extraordinaria es Billy Eliot.

Originalmente había pensado que Gabi podría leer sagas tipo crepúsculo, pero recapacitando pensé que más bien leería cosas tipo los Juegos del hambre.

Colt pienso que es medio mojigato, y de hecho cuando Falco confiesa sus sentimientos hacia Gabi en el manga, luce sorprendido, como si nunca se hubiera imaginado que su hermano tuviera ese tipo de sentimientos. Creo que fueron las circunstancias especiales las que hicieron que Falco hablara, porque creo que aunque para los lectores era obvio, no lo habría dicho tan directamente si no hubiera sido por darse cuenta de que podía ser transformado en titan y no era un secreto que quería llevarse a la tumba.

Pienso que para Reiner es muy obvio lo que Falco siente hacia su prima, porque incluso en el manga le dice que él debe esforzarse para librar a Gabi de la carga que es tener un titan.

Al programa que hice referencia es a uno llamado "La rosa de Guadalupe", programa que penósamente nació en mi país –México-.

Pienso que Falquito bebé sería muy tímido para los temas sexuales.

A la película BDSM que hago referencia es "Cincuenta sombras de Grey", todavía recuerdo los montones de adolescentes que hacían drama porque les pedirían una identificación para entrar a verla.

Cuando yo estaba en la universidad, la tutora de nuestra generación consiguió que su hermano sexólogo nos fuera a dar una conferencia de sexo a la que hasta gente externa a la facultad asistió. De allí saqué la idea para la labor de Grisha.

Pieck me ha encantado como personaje, es genial y siempre se ha preocupado por proteger sobre todo a los más pequeños del equipo, y siento que Falco podría verla como a una hermana mayor.

Sobre la escena de la masturbación, fue algo que me costó trabajo explicar, porque siento que aunque el placer es placer, se percive distinto en un hombre que en una mujer… quizás me equivoco, pero por las dudas, conseguí un hombre que leyera la escena, y dijo que estaba bien.


Publicado el 14 de abril de 2020.


Corregido el 02 de noviembre de 2021.