Videl mordió su labio inferior sin abrir la boca, provocando que sus labios teñidos de un rojo intenso formarán una línea fina, mientras con la mirada baja descendía de su vehículo aéreo cuidando que el viento no levantase el vestido rojo que llevaba. lnhaló profundo y presionó sus puños mientras se aproximaba al saiyajin que estaba vestido con una camisa formal y jeans. Aunque se miraba apuesto, se movía de forma extraña como si no terminara de acostumbrarse a ella.
Videl ladeó la cabeza frente a él, su cabello ahora a la altura de su cuello descendió suavemente como hojas danzando en el viento y le sonrió coquetamente.
— ¿Y bien?— preguntó la chica esperando algún comentario sobre su aspecto.
Espero por unos segundos y nada escuchó, al voltear hacia él, el guerrero miraba al cielo, las nubes pasar casi entretenido.
— ¿Ah? ¿Qué? ¿Acaso ocurre algo?— cuestionó distraído rascando su nuca.
Videl lo miró frunciendo el ceño y Gohan río nervioso sin entender lo que ocurría.
Videl bufó molesta y dió media vuelta, se acomodó la chaqueta de mezquilla azul marino que llevaba sobre los hombros y comenzó a avanzar deprisa.
— ¡Espera Videl! yo no conozco estos sitios en la ciudad ¿hacia donde queda la feria?
Gohan corrió tras ella y ella testaruda no se dejaba alcanzar. Anduvieron así tres calles hasta que en el puerto varios juegos alegóricos, puestos de comida, sitios para probar suerte y una multitud indicaban que habían llegado al sitio de su cita.
Videl se encontraba agitada pero buscaba disimularlo, eludir a alguien como el joven saiyajin no era una tarea fácil.
Cuando ambos se encontraron en la entrada del puerto, Gohan aproximó su mano a la suya y entrelazó sus dedos con los de ella, este gesto fue como agua que apagó su ardiente enojo, lo volteó a ver y este le sonreía tan cálidamente que este calor rápidamente atrapó su corazón y disipó cualquier rastro de molestia.
Ella le devolvió la sonrisa y él ante este gesto, rápidamente volvió su mirada al frente.
— ¡Será mejor que corramos si queremos recorrer todo!— exclamó casi volando de allí.
— ¡Espera Gohan, no puedo seguirte el paso así, llevo tacones!— exclamó la chica mientras básicamente era arrastrada como un banderín.
Unos momentos más tarde Son Gohan observaba todo a su alrededor con el brillo inocente en los ojos de un niño, a Videl siempre le había gustado y enternecido esa capacidad de asombro en él.
— ¡Vaya! ¿qué son estas cosas redondas? ¿Acaso son nubes? — cuestionó el guerrero intrigado analizando el objeto y la persona.
— ¿Acaso no sabes que son? Se llama algodón de azúcar— le respondió Videl mientras con señas pedía dos.
El vendedor afirmó y se los entregó en sus manos, Gohan deslizó la mano en su bolsillo y entregó algunas monedas. Ambos se alejaron y probó un poco del dulce en su manos.
— Está muy rico— afirmó Gohan comiendo.
— ¿De verdad? Probaré entonces un poco del tuyo— indicó Videl con una voz un poco más dulce y se aproximó.
Gohan aún comía, por lo que sus rostros quedaron cercanos, el guerrero z percibió un aroma primaveral como en su cuello y de pronto le costó tragar como si su saliva se hubiera vuelto más densa.
— ¡Vamos a los juegos mecánicos!¡Mira ese que alto llega!—exclamó corriendo ahora hacia ellos.
Videl lo observó desconcertada, Gohan era peculiar, en definitiva no se comportaba como lo hacían otros chicos que había conocido en su vida, pero este día, justo en su cita, estaba extraño incluso para alguien que iba por allí posando con el"Gran Saiyaman".
Momentos más tarde, Videl y Gohan bajaban riendo de una montaña rusa, una mujer detrás de ella señalaba a Gohan cubriéndose la boca asustada, su gesto lo imitaban al menos otras seis personas.
— Una de las vueltas me sorprendió— explicaba Gohan— las protecciones son muy frágiles se rompieron solo por empujarlas.
Videl sostenia la mano frente a su boca mientras reía.
— Nada en este mundo es lo suficientemente resistente para tu fuerza, Gohan—declaró— cuando saliste volando hacia afuera en aquella vuelta, hasta por un segundo me asustaste a mi, olvide que podías volar.
— Pensé que al ver que no caería la gente estaría más tranquila, solo vole fue un pequeño tramo en lo que volví a mi asiento— afirmó el saiyajin encogiéndose en hombros.
— La gente común no vuela aquí, no lo olvides.
La hija de Mr Satán fijó su mirada en un sitio en especial, con su índice y pulgar tímida tomó la ropa del joven que la acompañaba y señaló una edificación rosa a lo lejos, había alguna lanchas y un túnel en forma de corazón.
— Gohan...¿Podríamos ir allí solo tú y yo?— preguntó con una voz suave y melodiosa.
Gohan hizo un gesto extraño con su rostro, indesifrable, pero presionó sus ojos, tomó a Videl de la muñeca y corrió al lado opuesto.
— Mejor vamos a la casa de los sustos mira que cosa tan extraña.— dijo señalando aún hombre disfrazado de un monstruo verde que promosionaba el sitio.
Gohan no dió tiempo que objetara, pago la entrada y subieron ambos al carrito, las puertas se abrieron con crujido. Videl permaneció silenciosa como un volcán lo está antes de hacer erupción, bufó mientras se cruzaba de brazos cruzando el umbral.
Un hombre vestido de esqueleto apareció frente a ellos buscando asustarlos, Videl mostró los dientes y golpeó con fuerza el carrito que prácticamente se partió en dos.
El hombre esqueleto dió un genuino y agudo alarido mientras salía huyendo aterrando a la gente de adentro.
Luego de aquella escena Gohan buscó a Videl mientras que esa se alejó molesta, luego de un rato dió con ella encontrandola hasta el final del puerto dónde se dejaba atrás todo el bullicio de la feria.
Le llevó consigo un premio que había ganado en un reto sobre tirar botellas con una pelota de béisbol, la pelota terminó dándole la vuelta al globo y volviendo del otro lado.
Era un pequeño monito de peluche con unos corazones en los brazos, lo acercó a ella con éste, sonriendo.
— Mira, creo que te puede gustar mucho Videl— indicó.
La chica miraba hacia el mar pero volteo de reojo. Lo tomó sin girarse y lo puso entre sus brazos.
— Gohan ¿yo te gustó?— preguntó la chica con la voz frágil.
— Videl ¿Pero que dices? Si...
La chica alzó el rostro conteniendo sus lágrimas.
— Me puse bonita para ti y no lo notaste, he querido estar cerca de ti, pasar momentos románticos, pero tú no quieres Gohan.— explicó sollozante.
Gohan la tomó de sus brazos y la puso frente a él, Videl lo observó apenada y se percató que él estaba también completamente rojo del rostro.
— La verdad es que nunca te había visto así de bonita, es la razón de todo, apenas he podido contenerme, Bulma me dijo que siendo tú una señorita, no debía besarte en la primera cita, pero no puedo resistirlo— declaró hablando rápido por el nerviosismo y con el cuerpo tenso.
A Videl se le iluminaron los ojos y las mariposas en su estómago revolotearon como impulsadas por ki en su interior. Solo alguien como él hubiera actuado así, ella lo traía loco, solo se estaba comportando como un caballero.
Ella lo tomó de la camisa y lo atrajo hacia ella, atrapó sus labios y el guerrero le siguió rápidamente en ese íntimo danzar ansioso y torpe, Videl lo acercó más y este le rodeó la cintura con los brazos.
Aquel beso, que para ellos era el primero, culminó de manera perfecta mientras por encima de ellos comenzaron a alzarse fuegos artificiales que al mismo tiempo se proyectaban en el mar.
