Nota: Un universo alterno porque, aquí las cosas pueden ser tranquilas y suaves (?).


Primero comenzó como una tranquila noche donde el sueño no venía a ninguno de los dos.

Luego, porque Six se cansó de mirar a la pared y quedarse quieta en su cama se paró y fue a acostarse en la cama de Mono. Aprovechando que él también estaba en la misma posición que ella (antes de que se levantara) en la cama, acurrucándose y recargando su frente en su espalda.

Mono, después de un rato también tratando de conciliar el sueño, se volteó a ver a su novia quien levantó la cabeza para verlo. O algo así.

Porque las luces estaban apagadas y la única iluminación, por así decirlo, era la tenue luz de la luna que se filtraba por la ventana que estaba en medio (y que de alguna manera, dividía la habitación del dormitorio).

Six miró los ojos cafés casi negros de Mono, y Mono miró los ojos oscuros de Six. Y lentamente fueron acercándose, hasta topar con la frente del otro; cerrando momentáneamente los ojos, sintiendo la presencia del otro.

Escuchando la respiración suave y casi silenciosa, al mismo tiempo que sentían el calor del otro al tener sus frentes juntas. Lo que les hacía estar a gusto y cómodos.

Pero aun así, el sueño no llegaba.

Mono entrecerró los ojos y con la poca luz que había, buscó la mano de Six. Entrelazando con cuidado sus dedos, recibiendo un pequeño apretón por parte de la chica que le hizo sonreír levemente.

Aunque el gesto no duró demasiado, pues Six lo deshizo y en cambio, optó por subirse sobre él y así abrazarlo mientras descansaba su cabeza en su pecho. Suspirando satisfecha, más, cuando él comenzó a jugar y peinar su cabello.

Y sólo así, les llegó el sueño.