Universo: Original.
Pareja/Personajes: Kagome
Palabras: 876
Inspiración: Traitor – Olivia Rodrigo [canción] ǀ InuYasha: Capítulos 173 – 174 [Manga].
Advertencia: Posible OoC.


"Traitor"
"Traidor"

10.

—¡Es que recordé que mañana tengo un examen importante, mamá!

Con las últimas fuerzas, cerró la puerta tras de sí y en ella se recostó para tomar aire. Había corrido como nunca en la vida; sus piernas, cansadas por el peso de la mochila amarilla, le temblaban en señal de protesta por el esfuerzo físico y emocional que había impreso en esos últimos minutos. Todo lo que su cuerpo sabía era que había estado huyendo: huyendo de la realidad como si esta dejara de existir si es que ella se alejaba como una loca. Estaba dejando atrás un evento que se alzaba cual monstruo tras ella y con el miedo pisándole los talones, tastabillaba y seguía sin parar. Apretó las manos y dejando ir el aire que tenía contenido, permitió que el cuerpo entero refleje la vulnerabilidad que tanto se había tragado después de ver a InuYasha a los ojos.

La forma en la que había tratado de decirle algo con la mirada, esos orbes dorados saltando inquietos y ensombrecidos, perdiendo el brillo, viéndola con pena, ¿le tenía lástima, acaso? ¡¿Es que era tan patética?! ¡¿Es que era tan tonta?! Sintió el odio recorrerla de pies a cabeza mientras se despegaba de la entrada y caminaba hacia la cama con ganas enormes de tirar todo lo que viera su paso. Por supuesto que la veía con pena, la veía con lástima porque de seguro ella parecía una estúpida después de haber sido encontrada espiando conversaciones ajenas. La miraba así porque sentía lástima de ella, de las ilusiones que se había hecho a partir de sus acciones, de sus gestos, de su forma religiosa de protegerla.

¡¿Qué estaba pasando con él?!

«—Solo deberías confiar más en mis sentimientos»

¿Confiar más en sus sentimientos? ¡¿Confiar más en sus sentimientos?!

—Mentiroso… —arrastró las palabras entre los dientes y la presión en su pecho comenzó a sentirse cada vez más jodida—. Mentiroso…

«—Fue cuando vi esa cara tuya… por alguna razón, mi fuerza regresó»

Mentira. ¡Mentira!

»—Mentira… —se sentó de golpe sobre la cama y se aferró a las sábanas lo más que pudo. Los ojos ardían como si en ellos hubiera entrado agua salada del mar. Ardían que la obligaron a cerrarlos con fuerza.

«—No hay reemplazo para ti»

Por supuesto que no había un reemplazo para ella, directamente no parecía significar nada en su vida. Los ojos ya dolían por la forma en que los apretaba y las manos empezaban a sudar. El corazón, doliendo con los latidos acelerados que golpeaban contra el pecho, se sintió como un enemigo que vivía en su cuerpo y enviaba a las venas una especie de pánico que hacía que quisiera volverse completamente loca. No podía definir la sensación, no podía entender cómo era que también sentía mucho coraje y no tenía idea de cómo detenerlo.

«—¿Puedo recostarme en tus piernas?»

Y aquella cercanía tan hipócrita que había enlazado con ella de seguro que no había significado nada. ¡¿Qué diablos pasaba por su mente que no había hecho más que demostrarle que era importante para él y ahora parecía que todo aquello realmente se lo estaba diciendo a Kikyō?! Tomó aire por la boca y notó entonces cómo las lágrimas habían empezado a correr hasta dejarle todo el rostro húmedo.

»—InuYasha… —susurró contraída, buscando una respuesta para que encajara con todo lo que ella había visto minutos antes.

La imagen de ellos abrazándose se repetía tanto, que juraba que podía replicarla en un dibujo si le fuera posible.

Dolía, realmente dolía como el infierno. Había sido demasiado para ella en un mismo momento como para que pudiera procesarlo de una manera más sana, pero lo único que quería era deshacerse de ese sentimiento tan agrio que le quemaba la garganta y la ataba con un nudo, quería acabar con esa sensación de hincones en el pecho y la constante idea de que InuYasha la había traicionado.

Y ya sabía ella que quizás no estaba en condiciones de decir demasiado, pero…

»—Traidor… —volvió a susurrar y su mirada fue decayendo de tal modo que casi cerró los ojos. Él había estado tan cerca de Kikyō, la había tomado por los hombros con tanta devoción, la había mirado a los ojos, ¡había reclamado su vida! Cómo se suponía que no lo viera como eso, si se había ido y él había corrido hacia aquella gélida sacerdotisa, no había tardado nada y simplemente se habían encontrado como si estuviera él esperando que ella se fuera a su época para deshacerse de su presencia—. InuYasha…

InuYasha la había traicionado.

Por más que supiera que no estaba en condiciones de hacer mayores reclamos, él definitivamente seguía sintiéndose como un completo fraude.

Y la había mirado como si nunca fuera a pedir perdón por la forma en la que había herido su corazón, como si no fuera consciente del daño. Él la había mirado tanto tiempo, que aquello la intimidó y sembró en ella un miedo irracional por no saber cuál era la razón por la que estaban ahí, en silencio, contemplándose con tristeza, por eso había corrido hacia su hogar lo más rápido que pudo.

Y sí, tal vez ella había sido una cobarde, pero InuYasha era un traidor.


Perdón si Kagome se siente OoC.

Aquí sí debo aceptar que estoy proyectando el malestar que siento con respecto a este tema. Creo que es obvio que se ve en el manga que después de llevarle medicinas a sus amigos, Kagome vuelve (no queda muy claro si antes estuvo en casa y luego decidió volver a dejar las medicinas, así que digamos que sí) a casa y lo toma de forma más queda, se siente dolida, pero en un estado de resignación pasiva y aquí parece muy alterada y enojada, pues… creo que es justo después de correr.

Lo dicho: pido perdón por el OoC que decidí advertir al inicio. Gracias por leer.