Resumen: El verano volverá, pero ya no estarás tú y yo ya seré otra. SasuIno.

Nota de la autora: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Está terminantemente prohibido cualquier intento de plagio de esta historia o de cualquiera de las que están bajo mi autoría. La imagen de la portada no me pertenece, reconozco los créditos al autor/a de la foto que es Svetlana Tigai, a quien he pedido permiso para utilizarla.


Anhedonia.

Verano, ya no te echo de menos. Ya no echo de menos los días de reluciente sol, cantando y riendo a pleno pulmón de cualquier cosa en el coche. No echo de menos los días en que los nos sentíamos jóvenes, valientes, atrevidos, cuando estábamos dispuestos a hacer cualquier cosa y sentíamos que la vida nos sonreía. Tampoco echo de menos las tardes de playa, bailando en los bares o esos días que se escapaban viendo la puesta de sol desde cualquier lugar. Ya no echo en falta las tardes en tu salón, charlando, bailando blues o cualquier canción lenta que no conocíamos fingiendo saberla, no lo echo de menos aunque todos esos días se hayan ido. Todo era felicidad si estabas tú a mi lado y lo demás no importaba. Ya no echo de menos el verano como antes, no me siento triste porque todo haya terminado ni soy ya capaz de sentir dolor.

Por el contrario cada vez me voy sintiendo más vacía, más sola, minúscula y desalentada como si una extraña aflicción embargara cada poro de mi piel e hizo que fuera perdiendo poco a poco la capacidad de sentir las cosas que me emocionaban o me hacían feliz. Como si esa sensación me impidiera seguir haciendo mi vida o sentir las cosas como las sentía antes, como si hubiera una especie de anestesia en mi corazón que anulara mis emociones y ese agujero negro me devorara lentamente y solo quedara el vacío. Siento como si ya no hubiera nada en mi pecho o lo único que quedara es un desierto de flores ya marchitas semanas después de un funeral. A veces me acuerdo cuando reías con tanta calidez que tu mirada desprendía candor, ese mismo cuando me entregaba a ti a escondidas del mundo para fundirnos en uno solo. Ya no echo de menos tu embriagante olor inundando mis fosas nasales, ni a ti ni al verano como antes. Yo ya no echo de menos nada.

Ahora que es invierno ya no veo belleza en ningún lado, para mí todo es inhóspito, aciago y desolador. Las calles vacías y tristes, el cielo gris que amenaza con lluvia y un frío gélido que azotaba cada parte de mi ser y congelaba hasta mi aliento. Siempre decías que el invierno era tu estación favorita del año, cuando estaba todo cubierto de nieve porque podías estar al calor de la chimenea y ponerte los guantes para hacer muñecos en la nieve. Nunca fui capaz de entenderlo pero tú eras la única razón por la que el invierno había dejado de ser una estación triste, me enseñaste a ver la belleza con tus ojos y desde entonces ya no la he vuelto a ver. Tú siempre fuiste como el invierno, frío y crudo, y yo el verano, cálida y alegre. Para mí toda la felicidad se desvaneció el día de febrero que te marchaste sin decir nada y no volviste más, desde entonces no volví a sonreír, ni a bailar blues ni volví a los bares a los que solíamos frecuentar. Como si me negara a creer lo que había pasado, mis sentimientos estuvieron de luto y contenía las lágrimas cada vez que nuestros amigos me preguntaban por ti cuando no sabía que responder. Como si todo lo vivido nunca hubiera pasado y fuera todo un producto de mi imaginación. Me consumí como una flor marchita, demasiado deshojada y sin fuerzas para hacer brotar más raíces.

Aún somos jóvenes pero hace tiempo que he dejado de sentirme así. Cada día que me veo al espejo veo a una mujer que vive en mí y que no reconozco, más vieja, más decrépita, deprimida y con menos energía. Ya las arrugas asoman en mi rostro, las canas empiezan a teñir mis cabellos y las toco temerosa e incrédula ante el imparable paso del tiempo. Ya no somos los alocados muchachos que éramos y que nos atrevíamos con todo sin miedo a nada, como si el tiempo nos hubiera obligado a madurar, a cambiar, a aceptar que todo tiene su momento, como si hubiéramos perdido todo nuestro genuino espíritu. ¿Qué pasaría si volviéramos a empezar? ¿Si volviéramos a ser niños? Ingenuos, felices e inocentes que temían que los días llegaran a su fin pero esperanzados siempre de volver a vernos al día siguiente. Todo eso queda ya muy lejos en mi memoria. ¿Qué pasaría si pudiéramos volver atrás y cambiar el pasado?

La vida se nos escapa a cada segundo, antes éramos capaces de atrapar el tiempo entre nuestras manos y ahora es el tiempo el que nos enjaula a nosotros con el paso de los años. Pero aún no es demasiado tarde, el café se ha enfriado, la lluvia golpea suavemente los cristales y he tomado la irrevocable decisión de que no voy a esperar más por ti. Ya me he cansado de esperarte, no voy a echarte más de menos, solo eres el cobarde que siempre fuiste, incapaz de dar la dar la cara y huir en los peores momentos. En el fondo no has cambiado tanto. Al límite de mis fuerzas y con un hálito de esperanza voy a retomar las riendas de mi vida, he decidido que voy a ser yo la única protagonista de mi historia y no una actriz secundaria. Voy a ser la que escriba su propia historia, voy a atreverme con todo, a empezar una nueva vida, a vivirla cada segundo, a equivocarme, a cambiar, a ser valiente, a ser mi mejor versión y a salir de ese vacío en el que me he sumergido. Voy a empezar un nuevo capítulo de mi vida. Dicen que todas las grandes historias tienen su final y para empezar un libro nuevo primero hay que terminar el anterior.

Y cuando después de reconstruirme y de haber tenido el coraje suficiente para hacerlo, cuando haya vuelto a sentir que sigo viva y haya descubierto un motivo por el que seguir viviendo, cuando me haya dado cuenta el invierno habrá llegado a su fin y habrá vuelto el verano, las risas, las canciones en el coche, el cielo azul, la libertad y la alegría. Todo eso volverá. Pero ya no estarás tú. Y yo ya seré otra.

Fin.

Nota de la autora: ¡Hola! Muchas gracias por leer. He puesto un pedacito de mí y mis sentimientos en esta historia. Necesita escribir pero no me sentía capaz de hacerlo, así que escribí el principio, lo dejé y volví a retomarlo. Si te ha gustado déjame un comentario, un favorito/voto o añádelo a tus historias favoritas, eso ayudaría mucho a difundir mi trabajo.