Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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Plenilunio
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—Hoy hay luna llena.
Su compañero de equipo la miró confundido, aunque segundos después gruñó por lo bajo y le dio la espalda. A pesar de eso, Ino descubrió que el joven levantaba discretamente la cabeza para observar la luna. Ella sonrió ante las reacciones de aquel hombre que tanto le gustaba. Sí, Ino seguía tan enamorada de él como en el principio, decir que lo había olvidado con el paso de los años era una gran farsa.
—Me temo que no podré seguir avanzando a su mismo ritmo.
—Hmn.
Una vez más, él gruñó.
—No quiero retrasarlos en la misión. Lo mejor será que Naruto y Shikamaru se adelanten.
Entonces Sasuke la miró con el rabillo del ojo, demasiado enfadado para siquiera ocultarlo, aunque bien sabía que Sasuke no era el tipo de chicos que se permitían ocultar su molestia.
—Me estás retrasando a mí.
—Oh —Ino separó los labios y sonrió, desconcertando aún más al último Uchiha, quien decidió enfrentarla directamente, examinándola hacia abajo—. Lo lamento, Sasuke. Pero yo no pedí torcerme el tobillo. Y si lo hice fue gracias a ti. Eres tan atractivo como idiota.
—¿Qué? —Sasuke frunció el ceño, posiblemente a punto de colmar su paciencia—. Tú chocaste conmigo, Yamanaka. Eres tú la idiota.
—¡Porque te detuviste de repente! ¡Ah! —fingió suspirar, simulando que todo aquel alboroto la fastidiaba también, pero era más bien lo contrario. La situación en la que había metido a Sasuke le resultaba muy divertida. Además, siempre agradecía estar a solas con Sasuke. No era su primera misión como compañeros, claro, podría decirse que gracias a eso se había "acercado" un poco más a Uchiha. Al menos ya no era tan monosilábico cuando le hablaba—. Lo menos que puedes hacer por mí, es llevarme en tu espalda.
Sasuke se asustó.
—Estás loca.
—No, no lo estoy. Si no quieres que nos retrasemos más, mueve tu culo y ayúdame a levantarme.
Sasuke enmudeció, como pensando si existía otra alternativa para él. Seguramente no la encontró, porque caminó hasta donde se encontraba la platinada, tirada en la tierra. Él la observó detenidamente, como si fuera la primera vez que lo hacía, y tuvo que obligarse a contener la respiración y las estúpidas mariposas en su vientre.
—Eres un ninja médico. Curar un tobillo herido debe ser cosa de nada.
—¿Y gastar mi chakra por algo tan absurdo? Recuerda que soy el único ninja médico en la misión. Naruto, Shikamaru y tú dependen de mí. Tanto si lo quieres como si no.
—Hmp.
Bufó al borde de la demencia. Ino entendía que era muy complicado lidiar con ella, pero tenía que aprovecharse de todos los recursos disponibles si quería conquistar el frío corazón de Sasuke. Planear lastimarse el tobillo resultaba ser un recurso disponible.
Pero en su defensa, era algo que él estaba esperando.
Ino no era nada tonta, Sasuke gustaba de ella. Lo sabía porque descubrió que la miraba fijamente cuando nadie más se daba cuenta, porque buscaba maneras de aproximarse sin que pareciera anormal, y porque "casualmente" comenzaron a coincidir algunas veces para entrenar, cuando Sasuke ni siquiera entraba con Sakura.
—A veces me dan ganas de matarte.
Le confesó, pero Ino rio quedito.
Sasuke se inclinó para permitir que la chica se subiera en su espalda.
Ino sintió su cuerpo caliente y su corazón comenzó a latir rápidamente. Inesperadamente, las manos de Sasuke, ásperas y duras, se aferraron a sus piernas, y aquello le gustó demasiado. Él no habló, pero no era necesario para que ella entendiera.
Tenía que continuar. Era ahora o nunca. Sasuke estaba embelesado, Ino lo supo cuando las yemas de sus dedos comenzaron a rozar su piel en movimientos que iniciaron lentos y se volvieron más fuertes.
Ella tampoco dijo nada. Se acercó a su oído y suspiró, provocando que Uchiha perdiera, por poco, el control de sus pensamientos.
—¿Sabes, Sasuke? Las sirenas comienzan su ritual de apareamiento durante el Plenilunio.
Sasuke chasqueó la lengua.
—¿De qué rayos estás hablando?
—Hoy es Plenilunio.
Sasuke sonrió de medio lado.
—Tú no eres una sirena.
—Pero todo lo demás es cierto.
Entonces Sasuke se detuvo e hizo que ella bajara de su espalda. La observó en silencio, y fue como si Ino pudiera ver la luna llena reflejada en la oscuridad de sus ojos. Realmente no sabía de qué estaba hablando, un día escuchó a Sai contarle aquella leyenda de las sirenas y sus rituales de apareamiento durante el Plenilunio.
—Sí. Estás loca —afirmó—. Y eres una mentirosa.
Ella se sorprendió. Sin embargo, fue capaz de comprender a qué se refería. Por supuesto que había mentido y su cuerpo se encontraba en perfectas condiciones. Saber que Sasuke sabía sobre su mentira, solamente confirmó lo que ya era obvio. A Sasuke le gustaba ella.
—¿Aún quieres matarme?
Sasuke separó los ojos, después recuperó su porte serio.
—Sí, Yamanaka. Quiero matarte justo ahora.
Fue ella quien tomó la iniciativa y disminuyó la distancia entre los dos. Sasuke no se apartó, llevó las manos al cuello de la chica y apretó suavemente. Ino cerró los ojos y gimió al sentir los labios fríos y húmedos de Uchiha sobre los suyos.
Los besos no fueron suficiente, y las manos no pudieron estar quietas. Los dos se deseaban desde antes, y con lo orgullosos que eran, ninguno cedería el control.
Al diablo con la misión.
La noche era tan ardiente, y el cuerpo de Sasuke lo era aún más, implorando por más de ella, que no podían desaprovechar el Plenilunio sobre sus cuerpos.
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FIN
N/A
Espero que les guste. Si no han leído la actualización de El chico Nerd, los invito a leerla.
Gracias!
