The legend of zelda No me pertenece.
House of Memories
Link siente que todo es borroso al principio de su aventura, o tal vez sería mejor decir, en la segunda ronda de su aventura. Haber dormido por casi 100 años no es algo que deja el cerebro de alguien en buena forma, le toma varias semanas antes de sentirse como un ser humano funcional. Al principio del viaje lo hace porque, sinceramente no sabe que más hacer y tiene la esperanza que seguir las indicaciones de otros, puedan dar con la respuesta de quien rayos es y porque es necesario una misión casi suicida para descubrirlo. A veces se siente más como un títere del destino, siendo guiado en proezas demasiado difíciles para cualquier otro Hyliano, con la esperanza de que al final todo tenga sentido.
¿Por qué debe ser él?
Se pregunta constantemente sobre que debió hacer en vidas pasadas para merecer esto, incluso cuando insisten de que alguna vez fue el caballero de la princesa, Link no tiene memorias de ese tiempo o de ningún otro. Solamente aparece en este mundo destruido por la calamidad, condenado a ser quien la enfrente en algún momento, por muy injusto que parezca.
Luego esta ella.
La princesa.
Durante mucho tiempo parece ser su única acompañante en la aventura, o al menos la que siempre permanece ahí con una voz de aliento o de instrucción, que hace muchas veces dudar a Link. Ha hecho amigos a lo largo del viaje, ha enfrentado monstruos y muchas veces ha estado cerca de la muerte; la vez que sus brazos fallaron al escalar una montaña con lluvia, lo arrojaron varios metros abajo y solo sobrevive al haber roto la botella que contenía un hada. Ignorando sus momentos cercanos a la muerte, se pregunta cómo habrá sido la princesa y porque su aventura debe girar en torno a esta.
Ha visto retratos de la chica, que, si bien es hermosa, las primeras memorias que recupera de esta, son de una niña mimada que claramente lo odia.
¿Cómo termina envuelto en la aventura por su culpa?
Le dicen que ella lo salvo, que fue quien lo puso a dormir por 100 años con la esperanza de que sobreviviera.
Link no quiere eso, hubiera sido tan fácil morir en el pasado y no tener que enfrentar este desastre nuevamente, pero dicen que es su deber; que es el único que puede hacerlo. En sueños también recibe palabras de la Diosa o quien supone es la Diosa, que explica muchas veces que es su destino nuevamente salvar el reino de Hyrule. La idea de salvar el reino en alguna vida anterior, lo hace querer llorar, como si no tuviera suficiente en este plato, probablemente en su vida pasada también fue igual de complicada.
Solamente quiere dormir una semana sin estar cerca dela muerte y viajar por el reino sin el temor de un centaleon saltando para asesinarlo.
Esos monstruos son de lo peor que ha enfrentado, casi tanto como los guardianes.
El viaje se extiende, hace amigos y enemigos, conoce personas amables y no tiene permitido permanecer mucho tiempo en ningún lugar. Aunque a pesar de todo eso compro una casa, que supone en algún momento fue suya (hace 100 años al menos) con la esperanza de que, si todo esto acabe y termine con vida, poder tener donde regresar.
¿Sera libre cuando todo termine?
Siente que no, pero es bueno soñar.
Tal vez pueda trabajar como cocinero, muchos le han alabado por su buena mano para cocinar y Link se siente orgulloso sobre el tema. Incluso cuando sus memorias regresan segmentadas, solo hacen querer alejarse del camino de la espada cuando todo finalice; vivir su vida lejos de las luchas y dejar que otros se encarguen del reino a su propia manera.
Ya ha vivido suficiente.
Su pensamiento se fomenta cuando lucha contra la calamidad y sale gravemente herido, ha tenido suficiente de las luchas y solamente quiere irse a su hogar, dormir durante un mes y no volver a ver una espada en su vida; es entonces cuando todo cambia. Sus memorias que han estado regresando en fragmentos, parecen regresar todas de golpe cuando la princesa aparece frente a él, luciendo igual que la última vez que la vio.
La chica parece preocupada, pero con un rostro de profundo agradecimiento y le pregunta si la recuerda.
La recuerda.
Recuerda como todo lo que sufrió es debido a este reino y por protegerla a ella, que todos estos meses de estar luchando contra monstruos fueron porque esta lo puso en un largo sueño, recuerda cómo es que toda esta aventura cercana a la muerte fue por que otros manejaron su destino como un muñeco. Una parte de Link había estado resentido con la princesa, con la Diosa y con tantas personas por hacerlo vivir este infierno en carne propia.
Pero cuando la ve, a tan solo unos metros de él, no una voz en su cabeza o un recuerdo lejano que no parece propio, algo dentro de él se rompe.
Al igual que cuando le juro protegerla cuando era un caballero, a pesar del claro rechazo de esta, siente el mismo anhelo en su interior por estar al lado de esta. Las ideas de abandonar la lucha, desaparecen ante la idea de que alguien podría lastimarla y la necesidad de estar siempre frente a ella por protegerla. Se supone que es un caballero entrenado desde tierna edad, para mantener su rostro en perfecta indiferencia y que no debe hacer nada indebido ante la cabeza del reino.
No lo recuerda en ese momento, donde solo se abalanza para abrazar a la chica e ignorar sus propias lagrimas cayendo por sus mejillas.
Zelda parece torpe en sus movimientos y sus piernas apenas si pueden mantenerla de pie, no es que importe cuando Link le está abrazando con fuerza suficiente para sostenerla. Probablemente está manchando el atuendo blanco de la chica con su propia sangre, pero ninguno de los dos hace un ademan para alejarse del otro.
—Te recuerdo—menciona con torpeza y sabor agrio en su garganta por la anterior lucha, desperdiciando la única escapada que tendría.
Si hubiera dicho que no la recordaba, estaba seguro que Zelda lo hubiera dejado ir por su propio camino.
Pero no lo quiere.
Bueno.
Si quiere vivir una vida tranquila y lejos de las luchas, sabe que estar al lado de Zelda solo significara una vida continua de luchas por proteger a la única heredera de un trono que ya no existe; pero está bien. Porque más que una vida tranquila, más que personas que conoció o un sueño de alejarse de todo, descubre rápidamente su deseo por una conexión a su pasado con la chica.
Alguien que lo entienda, que haya vivido lo mismo que él y que este a su lado.
Añora ese deseo que tuvo la primera vez que la vio cuando era niño hace tantos años, donde inocentemente le había dicho a su padre sobre querer proteger a la princesa y que su padre simplemente le palmeo la cabeza. No sabe si fue solamente un enamoramiento infantil, un encandilamiento por la princesa de hielo que conoció o como su corazón ahora late tan fuerte como en sus recuerdos al verla.
Sus memorias siguen siendo frágiles y aun no son totalmente suyas, pero este sentimiento de alguna manera parece superar eso y la barrera que los había separado cuando era solamente su caballero.
—Todo termino Link—es la voz suave de Zelda mientras le regresa el abrazo casi desesperada, lo que hace a Link reír levemente.
Duda que todo terminara.
Aún queda un largo camino para la chica y al decidir quedarse con esta, un largo camino para Link.
Curiosamente no se siente tan mal como meses atrás o amargado por la suerte de su existencia, ya que cuando la chica se separa de este, aun sujetando su mano con una sonrisa leve, Link también sonríe con ojos algo llorosos; ahora sus emociones parecen mucho más fáciles de expresar que en el pasado.
Teniendo una compañera a su lado, la aventura no sonaba tan mal.
Fin
Espero les gustara.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
