Algunos de los relatos de esta serie de historias, incluyen spoilers y esas cosas, no suelo avisar, por que, simplemente lo olvido, pero sí.

Otra cosa, es que no sólo nos ubicaremos en ellos dos, sino también en su interacción con otros personaje de la trama, espero, que lo disfruten. Es corto, pero bonito.


-2-

Un sentido perspicaz.


Shinobu estaba más pálida de lo normal.

Ese fue el pensamiento de Giyuu cuando la vio caminando lentamente de regreso a su finca. Estaba sola, en plena calle. Pensó que quizás venía de una reunión exclusiva con el Patrón o tal vez, había salido de paseo. Fue una casualidad, a decir verdad, no es como si estuviera espiándola, pero Tomioka alcanzó a percatarse del aspecto de la muchacha mientras salía de un establecimiento.

La observó distraída, puesto que, pasó a su lado y no lo vio. Seguramente estaba tan sumergida en sus pensamientos que no fue su intención ignorarlo. ¿Verdad?

Giyuu se sacudió mentalmente, aunque ella le había dicho que no era del agrado de la mayoría de las personas, jamás solía hacerle desaires que no fueran bromas sarcásticas.

—Kochou. – la llamó y ella reacción.

—¿Umm? – tarareó mientras volteaba la cabeza sobre su hombro. Tomioka estaba detrás y le miraba fijamente. —¿Ara, Tomioka-san? ¿Qué haces en medio de la calle? – entonces sonrió. Claro, una sonrisa amable, pero al final, no parecía la de siempre. Shinobu estaba, confirmado ya por sus ojos, fatigada.

—¿Te encuentras bien? – preguntó de improviso. Ella abrió los ojos sorprendida.

—Sí, ¿Por qué lo preguntas? – incluso pareció que la sangre le corrió más rápido, pues se había sonrojado levemente debido a la sorpresa.

—Ven. – él dio media vuelta y comenzó a caminar en silencio. Esperaba que le siguiera y afortunadamente fue así. Shinobu caminaba detrás suyo.

—¿A dónde me llevas, Tomioka-san? No sabía que eras de esos...

—Aquí. – señaló un puesto de golosinas ambulante que estaba debajo de un frondoso árbol. Qué raro, no lo había visto cuando pasó por allí y eso que estaba a unos cuantos pasos.

—¿Vas a comprar dulces?

—Siéntate. – ignoró su pregunta y ella, tan sorprendida se sentó en la banca que estaba bajo la sombra. Una brisa fresca le acarició el rostro. —Toma. – le extendió un vaso con lo que parecía ser té. No obstante, estaba frio y con aspecto frutal.

—Oh, gracias. – lo tomó entre sus dedos y él se quedó allí, sólo viéndola.

—Bebe. – insistió, llegando a sentir algo de desconfianza, por lo que lo olfateó antes de comenzar a beber.

En realidad, era bastante bueno, muy refrescante y le causó una sensación agradable al bajarle al estómago.

—Está bueno. – le regresó la mirada al Pilar del Agua, quien asintió y lo vio guardar sus manos entre las telas de su haori. —¿No vas a beber, Tomioka-san?

—No tengo sed.

—¿Y... Quieres hablar de algo? – ya era bastante raro tener algún contacto que no fuera exterminar demonios. Giyuu no era el más social de sus compañeros, ¿Qué pretendía?

—No. En realidad, no. – ahora sí se mosqueó. —Pero... Te vi algo cansada. ¿Ya te sientes mejor?

Eso le cayó como un balde de agua fría. Shinobu desconoció momentáneamente a su compañero ante tal acto de caballerosidad y aquella vista tan perspicaz. Sí, era cierto. Estaba fatigada posterior a una noche de experimentos y de ingestión de veneno de glicinia.

Conforme aumentaba las dosis se le hacía más difícil descansar apropiadamente y hasta comer. Esa misma mañana había vomitado su desayuno y tuvo que recurrir a tomar más brebajes para no sentirse nauseosa el resto de día. Por si fuera poco, Oyakata-sama, la había citado para hablar con ella sobre una misión en conjunto con una mujer demonio que a simple vista no lo aparentaba.

La misión era que ambas trabajasen en algún antídoto para revertir el proceso de conversión demoniaca y en algo para atacar a Muzan. Tuvo que tragarse el orgullo para no ofender a su líder. Además, si algo le había enseñado la vida, es que ciertamente podían existir demonios que no consumieran carne humana. Salió despacio de la mansión del Patrón y decidió caminar para despejarse. Jamás imaginó que sería observaba a lo lejos por el Pilar del Agua y que éste se tomara la molestia de atenderla al verla palidecida.

—Sí, estoy mejor. Gracias, Tomioka-san. Era lo que necesitaba. – emergió de ella una singular sonrisa cargada de agradecimiento. Su corazón se aceleró momentáneamente por que sus mejillas volvieron a exhibir un color lozano de pronto.

—Hmm... – asintió al ver la repuesta. No sonrió, pero en su interior se sintió reconfortado. Había hecho algo bueno por una de las pocas personas que se esforzaban en hablarle.

Y, mientras ellos tenían esa pequeña interacción, a lo lejos, silencioso y en una pose meditabunda, se encontraba el poderoso Pilar de la Roca, quien, usuario de un aparente sexto sentido, contempló a la pareja a lo lejos mientras convivían. Sonrió y juntó sus manos para recitar un hermoso mantra.

Kochou Shinobu y Tomioka Giyuu parecían divertirse estando juntos y a sus ojos (aunque fuese ciego), no podían ser más adorables.

Continuará...

Miren, yo digo que si Himejima los shippea, ¿Por qué no yo? Me lo imagino así de: Los percibo, los analizo... Los shippeo. ¡Es ciencia pura, amigos! No, ya, fuera de chiste. Ayer terminé de leer las novelas ligeras, 2 y 3, siendo que la segunda es donde más interviene Shinobu y, sinceramente, creo que esta chica era, tal vez con excepción de Himejima, la más madura y analítica de los pilares y también acabo de darme cuenta que ella es una amalgama entre todos los protagonistas, puesto que Shinobu y su finca, se convierten en un bastión, tanto de sanación, como de convivencia entre la mayoría de los personajes. Sin duda, la ambición de Kanae, de usar la finca de las mariposas como una zona de residencia y de índole familiar, funcionó en muchos sentidos.

Bueno, pero ya, fuera de todo eso, les recomienda que las lean, son muy bonitas... Claro que escuece, por que estás leyendo sobre aquellos que perdimos en la última batalla pero... ¡Lean, les gustará!

¿Merece un comentario?

Yume no Kaze.