Hoy estamos de racha... Acabo de actualizar al mismo tiempo el futuro que vendrá, así que espero también le den un vistazo si gustan. En este capítulo nos vamos a centrar más en Tanjiro y la inspiración que causó al Giyuushino. Espero lo disfruten.
-3-
Un corazón cálido.
—Siento que se me quitó un peso de encima al saber que tú estás cumpliendo mi sueño y el de mi hermana. – dijo Shinobu antes de desaparecer.
Eso había tomado por sorpresa a Tanjiro mientras meditaba usando la respiración de concentración total. La hashira había aparecido de repente, en realidad, no la había escuchado llegar a pesar de que estaba concentrado.
Al principio, la conversación parecía casual. Esa mujer estaba sonriendo y Tanjiro estaba escuchándola hasta que su nariz olfateó la ira contenida. Su cuerpo parecía emitir un olor tan fuerte como para dejarlo impresionado. No pudo evitar hacérselo saber. Tal vez nunca fue su intención exponerla, pero la reacción de la chica confirmó que había sido la mejor opción decírselo.
Shinobu le había contado la historia de su hermana mayor, Kocho Kanae. Según parece, ella era una mujer dulce y que aguardaba la esperanza de que algún día pudieran ser amigos de los demonios. La cosa era que, no salió como quería. Shinobu tuvo que ver cómo su hermana moría sin poder evitarlo en sus brazos mientras ésta le imploraba que abandonara la cofradía y se convirtiera en una chica con una vida normal.
Al parecer, Shinobu había ido a evaluarlo, pero terminó siendo ella quien tuvo un momento de reflexión. Tanjiro no le guardaba ningún rencor, al contrario. Se mostró agradecido por los conocimientos que estaba aprendiendo y por la terapia que parecía fortalecer su cuerpo más que antes.
La Pilar del Insecto mostró finalmente su verdadero rostro. Ella hundió sus hombros y la vio respirar mientras después observaba el cielo. Luego de la ira vino un olor a melancolía y posteriormente, alivio. No estaba seguro de qué tantos pensamientos estuvieran en su mente, pero cuando le dijo que debía proteger a su hermana a como diera lugar, entendió que Shinobu había dejado atrás sus intenciones de hacerle daño y estaba, legítimamente, convencida de que Nezuko era la excepción a toda regla.
Cuando ella desapareció regresó al entrenamiento. No supo más, sólo que, a partir de allí, Shinobu se comportaba con mayor libertad que cuando la conoció y que, además, sus palabras y expresiones se veían más genuinas. Se alegró por eso. Había ganado a una amiga y lo mejor, era que otro voto de confianza para la protección de su hermana.
...
A penas atravesó el umbral de su habitación, Shinobu sintió que sus rodillas dejaban de responder. Se había esfumado de la vista de Tanjiro antes de que las lágrimas le estallaran en los ojos. Se ahorró la vergüenza de llorar frente al chico que anteriormente había amenazado por proteger a su hermana demonio.
Sintió tanto arrepentimiento que dejó escapar sus pensamientos con total sinceridad frente a él. Admitió, después de muchos años, que se encontraba muy cansada de fingir alegría. Reconoció, a su pesar, que había estado viviendo con una máscara de falsedad que sólo le carcomía el corazón lentamente.
Lloró, lloró tanto que sintió que los ojos le dolían. Se abstuvo de gritar, porque no quería despertar a las chicas ni tampoco asustar a nadie. Se había jurado ser el bastión que sostendría la finca y a esas niñas. Ella podría no ser la más poderosa físicamente, pero su cerebro y su voluntad, se convertirían en su principal fortaleza. Esa terquedad la mantuvo de pie desde que asumió el cargo de pilar... Hasta hoy.
Se había terminado de derrumbar como si estuviera hecha de arena. Nezuko y Tanjiro, eran la representación del mayor anhelo de su hermana, eran la esperanza para la humanidad y para el cuerpo de cazadores de demonios.
Desconocía las condiciones que Kamado Nezuko había cumplido para convertirse en un demonio que conservaba su humanidad, pero sin lugar a dudas, no iba a repetirse. No había garantía.
Sus pensamientos le impidieron dormir. Estuvo toda la noche en vela y cuando finalmente comprendió que le sería imposible dormir, fue a caminar otro rato.
Se limitó en avanzar en línea recta, sin tener mucho en cuenta cuánto podía caminar y de pronto, el sonido del agua al correr la sacó de su estado de ensoñación. Parpadeó y vio el agua mientras reflejaba las pocas estrellas que quedaban en el firmamento. Amanecería en un rato más.
—¿Kochou? – escuchó una voz que conocía. Ella se encontró con Tomioka. Sin saberlo, había llegado cerca de la residencia asignada al Pilar del Agua.
—Buenos días. – dijo con ese tono tan meloso que normalmente empleaba.
—Buenos días. ¿Qué haces aquí?
—¿Ara? – fue entonces que se percató que estaba muy lejos de su mansión. —Estaba caminado un rato.
—¿Tú sola?
—Sí. – él se le acercó hasta quedar muy cerca, tanto que la mujer tuvo que levantar el rostro. —¿Pasa algo?
—¿No dormiste en toda la noche, Kochou?
—¿Mmm? ¿Qué te hace pensar eso?
—Tienes ojeras.
—¿Eh? – ella giró al agua, intentando ver su reflejo, pero aún no había suficiente luz como para contemplarlo. —¿De verdad? – Tomioka asintió. —Bueno... En ese caso, volveré a casa de una vez. – comenzó a caminar y lo vio avanzar en la misma dirección. —¿Acaso me estás siguiendo, Tomioka-san?
—No, pero el lugar al que voy es en la misma dirección.
—Ara, ara... Bueno, supongo que puedes hacerme compañía mientras tanto. – ella se encogió de hombros y le permitió a él acompasarse a su paso.
El silencio resultó más reconfortante de lo que imaginó. En realidad, estaba acostumbrada a lo poco platicador que era Tomioka cuando estaban junto en misiones o incluso en las reuniones de pilares, pero en esas ocasiones siempre le pareció un silencio sepulcral y muy incómodo. Giyuu lucía apático y sombrío. Le ponía algo nerviosa, honestamente. Por eso siempre intentaba entablar conversación y solía aconsejarle que hablara más. Él sólo guardaba mutismo, como un profesional.
Pero este día a ella tampoco le apetecía hablar y por eso, se sentía cómoda con guardar silencio.
—¿Cómo están Tanjiro y Nezuko? – justo cuando pensó que era un alivio el no conversar, Tomioka habló.
—Tanjiro está aprendiendo a usar la respiración de concentración total durante todo el tiempo. Lo está haciendo muy bien. Sobre Nezuko, creo que ha permanecido en reposo estos días.
—Ya veo. Si sigue entrenando de esa forma será provechoso para él.
—Te preocupas por Tanjiro y su hermana ¿Eh? – ante esta pregunta él no dijo nada en concreto. —Bueno, a decir verdad, creo que es un buen prospecto, tal vez podría ser el tsuguko de alguien.
—Será mi sucesor. – eso la sacó de balance. Tomioka lo hizo con tanta seguridad, pero de una forma tan seca, que pensó que iba a reírse de un instante a otro, pero no fue así.
—¿En serio? ¿Estás entrenando con él?
—No.
—Entonces... ¿Por qué dices que será el próximo Pilar del Agua?
—Es la mejor opción.
—¿Y tú? – Shinobu se sintió repentinamente incómoda. —¿Piensas retirarte pronto? ¿O será que piensas morir en batalla? – eso podría prestarse a bromas, pero no tenía energía de molestar intencionalmente a Tomioka esa madrugada. En realidad, estaba más de sorprendida con las palabras de su compañero.
—Tanjiro tiene un corazón muy puro. – se limitó a decir, evidentemente, mandando por la borda sus preguntas.
—Eso no responde mis preguntas, Tomioka-san. – de nuevo volvía a irritarse con él. El susodicho guardó silencio durante varios minutos y como vio que no quería decir nada, ella tomó la iniciativa. —Pero tienes razón. Tanjiro tiene un gran corazón. Creo que él... Llegará muy lejos. No me cabe duda que... Pronto habrá sorpresas respecto a él. – sonrió preciosamente.
—Es verdad. – respondió el moreno y Shinobu suspiró.
—Siendo así... Tal vez lo proponga para una misión que involucre alguna luna. – Tomioka se puso muy serio y ella supo que ese tema sí le interesaba.
—¿Por qué?
—Si quiere derrotar a Muzan tiene que vivir más experiencias, ¿No lo crees, Tomioka-san? Debe volverse más fuerte y qué mejor manera que luchando con enemigos que le permitan crecer más y más.
—¿Entonces ya es apto?
—Bueno... – Shinobu se adelantó y colocó las manos detrás de la espalda, se marcó una distancia entre ambos pilares. La muchacha se asomó por encima de su hombro para ver a Giyuu. —No he dicho que haya terminado su rehabilitación, pero... ¿No crees que es lo mejor? Si va a ser tu sucesor en un futuro... Entonces yo también voy a apoyarlo. ¿Quién sabe?, quizás al final tengamos dos pilares de agua al mismo tiempo. – la luz solar hizo que la silueta de Shinobu resplandeciera bajo el incipiente amanecer. Tomioka podría jurar que la sonrisa que su compañera le mostraba era la más impoluta y gentil que había visto en su vida.
Sin lugar a dudas había algo diferente a la última vez que la vio sonreír, ¿Qué sería? ¿Esperanza? ¿Determinación? ¿Sinceridad? No podía expresarlo en palabras, lo único que perduraba en su cuerpo era una extraña calidez que se extendía a toda su anatomía.
Tomioka vio en Shinobu, una flama que recién se encendía, que ardía por primera vez por cuenta propia y no como el reflejo de una luz distante, y eso, de alguna forma, le gustaba.
Continuará...
Personalmente creo que Shinobu y Giyuu encontraron en Tanjiro la esperanza que necesitaban. También la creo que deben de admirarlo mucho, por su forma de ser y la calidez que él desprende. Desde aquí, ellos ya comenzaban a ver a Tanjiro como un solecito, ji, ji.
Respecto a la cuestión de ser o no el sucesor de Tomioka, creo que ya muchos sabemos qué pasó... No obstante, entendemos los deseos del actual Pilar del Agua. Creo que aquí, Shinobu ya estaba encariñandose con los hermanos y ya veía en ellos la posibilidad de un mejor futuro. Supongo que apoyarlos era lo mejor que pudo y ciertamente lo hizo. Si somos observadores, en la obra original, Shinubo fue una amalgama y una persona muy importante para ellos.
En fin. Espero que les haya gustado. Nos veremos pronto.
¿Merece un comentario?
Yume no Kaze.
