En esta ocasión vamos a ver el desarrollo de los personajes a través de los ojos de un personaje que particularmente me gusta mucho y que sí, pese a alguno que otro comentario negativo por allí, pienso fue un verdadero guerrero. Para los que no han leído el manga, sólo les diré esto: El Pilar de la Niebla tiene más valor que muchos en este mundo...
Ahora sí, el capítulo.
-4-
Una mente despejada.
Tokito Muichiro era el pilar más joven de todos. Sin embargo, a pesar de su edad, subestimarlo se había convertido en el error más grave de aquellos que lo creyeron un novato. Cuando lo conoció, la historia breve de su rescate en la montaña a manos de Amane, le pareció trágica.
La mujer del Patrón le había cuidado y curado la mayor parte de sus lesiones, pero una vez que pudo trasladarlo, lo llevaron sin dudas a la finca de las mariposas. La infección, putrefacción y los rastros de miasis eran un espectáculo repugnante que fácilmente podría asquear a cualquiera. Aunque Amane había atendido eso quitando las larvas de las moscas, éstas parecían reacias a irse por completo.
Shinobu tenía un repelente efectivo y en cuestión de días, no hubo rastro de las alimañas. El Patrón, vino en compañía de su esposa para verlo tras los primeros días de tratamiento. Tokito estuvo delicado. Con los antibióticos, su cuerpo acrecentó la respuesta inflamatoria y su estado se volvió crítico. Angustiada, Shinobu se mantuvo a su lado atendiendo las eventualidades, desvelándose en conjunto con Aoi y las niñas para mantener a raya la fiebre.
Ese día, cuando el Patrón se acercó con una marcada preocupación, le contó los antecedentes del chico. No era un muchacho cualquiera, quiso decirle, éste era descendiente de usuarios del aliento solar. Por lo tanto, había altas posibilidades de que en su sangre se encontraran las habilidades más letales de los cazadores de demonios. Incluso, no parecían dudarlo. Porque según le dijeron, Muichiro había destrozado a un demonio usando sus manos y sus herramientas de leñador.
Esa clase de talento y rabia eran equiparables a un berserker. No obstante, su salud era tan frágil en estos momentos que temían el muchacho hubiera dado todo de sí sin siquiera empezar a entrenar.
Le tuvo empatía. Tokito se ganó su respeto sin siquiera conocerlo. Así que, tras varios días de tratamiento y esfuerzo, él mejoró. Estaba ansiosa porque despertara, pero cuando lo hizo...
—¿Dónde estoy? – susurró con una voz desgastada por el cansancio. Shinobu estaba a su lado, había ido a revisarlo y se lo topó con los ojos abiertos.
—Buenos días, Tokito-kun, estás en la finca mariposa, es un lugar de sanación para los cazadores de demonios. – él dirigió sus ojos hasta ella y allí comprobó que estaba ido, respondiendo solamente al sonido. ¿Habría quedado ciego? ¿Acaso no percibía nada?
—¿Quién eres? – dijo entonces.
—Mi nombre es Kochou Shinobu, soy la dueña de la mansión y parte de los cazadores. Dime, Tokito-kun, ¿Puedes verme?
—Sí. – parpadeó y movió el cuello hacia el techo. Shinobu suspiró con alivio.
—Excelente. ¿Cómo te sientes?
—Me... Pesa todo el cuerpo. – sus movimientos respiratorios eran superficiales, como si fuera a quedarse dormido en cualquier segundo.
—Está bien. Pronto te recuperarás, por ahora lo mejor será que descanses. – se levantó del suelo. —Iré a decirle a Oyakata-sama que estás despierto.
—¿Kochou-san?
—¿Sí?
—¿Quién es esa persona?
—¿Oyakata-sama? Es nuestro líder, él ha...
—No. – la interrumpió con calma. —Él que mencionó antes. ¿Cómo se llamaba? ¿Cuál era el nombre?
—¿Tokito?
—Sí. ¿Quién es ese?
—Eres tú. – sorprendida volvió a inclinarse para verlo mejor. —Tu nombre es Tokito Muichiro, ¿No lo recuerdas?
—¿Tokito... Muichiro? – volvía a parpadear como si quisiera dispersar una molesta niebla que le impedía ver con claridad.
—Ya veo. – el diagnóstico fue sencillo. —Sufres de amnesia.
—¿Qué es eso?
—Es la incapacidad de rememorar sucesos pasados.
—¿Y eso es... malo?
—Me temo... Que no podrás tener en mente tu vida antes de este momento.
—Oh... – estaba tan tranquilo que le removió el corazón. Pobre chico. —¿Algún día volveré a recordar?
—Probablemente. Puede ser transitorio.
—¿Cuánto tiempo?
—Eso... No lo sé. – Tokito suspiró y tras esto, volvía a quedarse dormido.
A partir de ese día y tras informarle a su líder, se le asignó la tarea de ayudarle dentro de lo posible con su recuperación y a darle tratamiento para la memoria. Lo hizo con gusto, pero en realidad, no había muchos avances.
Cuando se recuperó, Tokiro fue introducido por un cultivador al mundo de los cazadores. Su entrenamiento pasó a formar parte de él con tanta premura que dejó pasmados a todo aquel que lo veía en acción.
El chico de rostro imperturbable pasó su selección final con un talento tan natural como era el respirar. Incluso, dentro de esos meses de entrenamiento, había inventado un estilo propio de ataque y defensa, que finalmente bautizó como Respiración de la niebla. Verlo usar sus técnicas era todo un espectáculo.
Mataba demonios de forma tan efectiva y tan primorosa, que, en menos de unos meses, se convirtió en el Pilar de la Niebla. Cuando lo promovieron todos dudaron que pudiera desempeñarse adecuadamente, sus compañeros más longevos opinaron eso, pero el muchacho, con aquel rostro desinteresado y actitud somnolienta les cerró la boca cuando lo vieron usar la katana.
Era un prodigio.
...
Giyuu, en sus adentro, contempló el talento de Tokito con bastante admiración. El chico era rápido, certero y mortífero. Su técnica tan pulida sorprendía a los demonios que pensaban que era un niño cualquiera; para luego morir sin sentir el corte en sus cuellos.
No habló con él. Porque ambos eran tan callados y antisociales que, aunque estuvieran en una habitación juntos podían estar sin dirigirse la palabra... Cosa que estaba sucediendo en ese preciso momento.
Cada cierto tiempo, los pilares tenían revisiones médicas programadas con Shinobu. El orden se determinaba alfabéticamente y casualmente, parece que hubo una confusión, por que Tomioka y Tokito había llegado el mismo día y tomado asiendo en el mismo cuarto sin decir nada. Lo más probable era que Tokito fuera el de la equivocación. Siendo honestos, rara vez acudía a sus revisiones por que las olvidaba... Tal vez estaba vez sí recordó que tenía que acudir, pero no precisaba la fecha exacta.
Bueno pues... Ahí estaban ambos. Mirándose mutuamente, con sus rodillas flexionadas, uno frente al otro. Ninguno modificaba su postura y sus ojos, azul contra verde, se encontraban en un duelo silencioso.
Ese duelo se había prolongado por varios minutos. Cuando Aoi ingresó para dejarles una taza de té, en compensación por la espera, se crispó de verlos tan serios. No era intencional. Tomioka no sabía iniciar una conversación y Tokito estaba ido en su nebulosa mente. Claro que Aoi no lo sabía; e interpretó ese mutismo como si fuera un desafío entre ambos pilares.
Cuando salió de allí, respiró sonoramente y Shinobu ya estaba al otro lado de la puerta.
—¿Pasa algo? – ver a su subordinada tan nerviosa le preocupó.
—Shinobu-sama, creo que Tomioka-san y Tokito-san van a luchar.
—¿Qué? – se apresuró a correr la puerta y los vio a ambos en esa lucha campal de miradas. —¿Qué está pasando? – como era de esperarse, ambos desviaron el rostro al mismo tiempo hacia ella.
—Kochou. - pronunció Tomioka.
—Kochou-san. – saludó Tokito.
—Hola. – ella alzó una mano. —¿Por qué están los dos aquí? ¿Pasó algo malo?
—Es mi turno de revisión. – dijeron en coro. Luego volvieron a encararse. —Hoy es mi turno. – corearon. Era como si se pusieran de acuerdo para hablar al mismo tiempo.
—Ah, seguro hubo un error. – Shinobu caminó hasta posarse entre ellos. —Creo que hoy le tocaba a Tomioka-san. – luego se dirigió a Tokito. —¿Olvidaste la fecha de nuevo, Muichiro-kun? – su voz estaba impregnada de la misma ternura que una madre expresa a su hijo pequeño. Eso no pasó desapercibido por Tomioka. ¿Kochou conocía a Tokito de forma tan íntima que le llamaba con esa familiaridad?
—¿Eh? ¿No era hoy? – su temple cambió a uno más infantil. —Ya veo... ¿Qué día es? – miró a Tomioka. —¿Quién eres? – Giyuu entrecerró los ojos. No lo decía adrede, en verdad estaba confundido.
—Tomioka Giyuu. – contestó el aludido.
—¿Cómo el Pilar del Agua?
—Eso es por que Tomioka-san es el Pilar del Agua, Muichiro-kun. – habló Shinobu apenada por la situación que estaban viviendo.
—Oh, entiendo. – entonces Tokito inclinó la cabeza con respeto. —Un placer. Disculpa la confusión, Tomioka. – se puso de pie. —¿Cuándo tengo que volver, Kochou-san?
—La próxima semana.
—Está bien. – tras decir esto, salió por la puerta de enfrente. Giyuu lo vio partir sin más.
—Mmm... Bueno, al menos vino. Está progresando. – expresó en voz alta la Pilar del Insecto.
—¿Progresando? – Tomioka tuvo curiosidad.
—Muichiro-kun tiene amnesia. Desafortunadamente no recuerda mucho de su pasado y su mente siempre está algo... Nublada. – qué forma tan apropiada de hablar del pilar de la Niebla, pensó.
La explicación de la condición de su compañero abrió los ojos de Tomioka. Ciertamente no conocía a Tokito de forma personal, pero había asumido que era antipático sólo por que sí. Tampoco quiso indagar en los motivos de su desdeñamiento. Es decir, él también solía reservarse sus pensamientos... Pero entender su malestar, despertó empatía en su ser.
—¿Tiene amnesia?
—Sí, parece que es una secuela de un evento traumático. – Shinobu no había despegado la vista del camino de Tokito dejó. —Cuando llegó aquí estaba en condiciones paupérrimas. Sinceramente, creí que moriría. Pero consiguió reponerse físicamente... Aunque de su mente, me temo que sigue siendo difícil de decir.
—Pero... ¿Se recuperará? – ese interés altruista admiró a Kochou al tiempo que le diría la mirada a Tomioka. ¿Estaba preocupado por su compañero? ¿Él? ¿Quién era incapaz de sentir algo por los demás? ¿La tumba que tenía por aliado?
—Ara, ¿Estás preocupado por Muichiro-kun, Tomioka-san? – posó su mano sobre su mentón, emulando una pose pensativa. Giyuu no se inmutó. Shinobu sonrió, era esa sonrisa relajada y "tierna" que la caracterizaba. —Sólo el tiempo lo dirá. – se cruzó de brazos. —Bueno, ya que estás aquí... Ven conmigo. – él se levantó y la siguió a su consultorio.
Tal vez esa había sido la única vez que interactuó tan cercanamente con el Pilar de la Niebla. Tomioka comenzó a tener más respeto por el chico a partir de entonces. Quizás no hablara mucho con él, pero su opinión se mantuvo neutral y persistió esa ligera empatía que había sido sembrada desde que se enteró de su mal. De igual manera, Tokito tampoco le dirigía la palabra y no porque fuera un creído, sino que no había mucho de qué hablar... Hasta ese día.
Tomioka acudió a la finca de las mariposas nuevamente por la noticia de Tanjiro volviendo malherido de la Villa de los Herreros. No sólo él, sino que Nezuko, había regresado con novedades tanto inesperadas como intrigantes.
Tomioka se topó con una Nezuko capaz de resistir la luz del sol. Cuando entró la chica demonio estaba en el patio, jugando con el resto de las niñas, pero al verlo, su subconsciente le hizo correr a los brazos de Tomioka.
—¡Bienvenido! ¡Bienvenido! – dijo dulcemente y Tomioka acarició su cabeza. Era la primera vez que la escuchaba hablar claramente. Parecía una niña pequeña.
—¿Puedes hablar? ¿Estás parada a plena luz? – sus preguntas casi se atoraban en su garganta.
—¡¿No es tierna?! ¡Nezuko-chan es una buena niña! ¡Dame un abrazo! – no había visto a Kanroji. La hashira estaba vistiendo un yukata mientras que sus brazos y cabeza tenían vendas. Ahí recordó que tanto Kanroji como Tokito también se hallaban hospitalizados.
Vio a la voluptuosa mujer abrazar y alzar a Nezuko mientras daba vuelvas con ella. Ambas reían.
—Kanroji, creo que deberías volver adentro o Kochou-san va a regañarte. – inesperadamente, Tokito emergió desde el interior de la finca. Habían pasado tres días desde que arribaron heridos, al parecer, ambos pilares estaban en optimas condiciones. No obstante, aún no los daban de alta, por lo que se "supone" debían reposar y Shinobu les había pedido explícitamente (más a Kanroji, ya que conocía lo enérgica que era), que no hicieran esfuerzo alguno.
—¡Sí, ya voy! – colocó a Nezuko en el suelo y se giró a Tomioka. —¡Hola, Tomioka-san! – su saludo era igual de expresivo que siempre. De hecho, no parecía estar herida en lo absoluto.
—Hola. – saludó tímidamente. Sabía que en la finca había niñas y que en ocasiones podían hacer ruido, pero ahora era como ver una escena totalmente fuera de serie. ¿Desde cuando se respiraba esa sensación de paz y familiaridad entre los hashiras? No, no entre ellos precisamente... Entre todos en ese sitio.
—Buenos días, Tomioka-san. – saludó Tokito y al verle el rostro, se dio cuenta que parecía una persona diferente. Estaba reformado. ¿Podría ser que...?
—¿Tú... sabes quién...? – no se animó a preguntar después de eso. Asintió y regresó el saludo.
—¿Qué si sé quién eres? Claro, eres Tomioka Giyuu, el Pilar del Agua. – luego miró a Kanroji. —Y ella es Kanroji Mitsuri, Pilar del Amor. – entonces Tokito pareció sonreír con presunción. —También sé quien soy, por supuesto.
—Tokito, Tokito, Tokito... – canturreó Nezuko y el chico le sonrió con calidez.
—Sí, Nezuko, ese soy yo.
—¡Aww, verlos me causa tanta emoción en el pecho! ¡Son tan lindos! – Kanroji los abrazó al mismo tiempo, halándolos mientras acariciaba a ambos con sus mejillas.
—¡Mitsuri-san! – la voz de Shinobu retumbó entre los cuatro. La mujer paralizó sus movimientos.
—¡Ho-Hola Shinobu-chan! – saludó mientras liberaba a los chicos. —¿Cómo estás?
—Se supone que yo haría esa pregunta. ¿No les dije que no se levantaran hasta que les hiciera un último chequeo?
—Te lo dije. – exclamó Tokito a su compañera.
—Ah, eh, sí, pero... Pero es que... El día esta precioso y... – Shinobu podría ser un año menor a ella, pero la respetaba tanto que se sintió apenada consigo misma por desobedecerla.
La vio suspirar y acercarse lentamente.
—¡Shinobu, Shinobu! – Nezuko corrió a su lado y la abrazó contenta. Kochou se dejó hacer mientras acariciaba la cabeza de la pequeña.
—Veo que tú también querías estar afuera. – consiguió que la niña demonio riera feliz. Entonces, Shinobu se percató de la figura del fondo. —¿Tomioka-san? ¿Qué haces allí?
—Venía a ver a Tanjiro y Nezuko. – no titubeó en aclarar, pero se sintió fuera de lugar de nuevo. Los pilares y la niña frente a él parecían tener una amistad tan sincera y profunda... No dudaba también que sus méritos eran puros y provenientes de su esfuerzo, pero... Sentía que era cubo entre esferas. Un punto blanco entre puntos negros. La armonía con la que ellos convivían era sofocante. No es que tuviera pánico escénico, pero... Justo ahora, comenzaba a sentirse muy ansioso. Fue peor cuando Shinobu lo descubrió.
—¿Estás bien? – la chica se percató de su lapso de rigidez. ¿Estaba sudando? ¿Se puso pálido? ¿Dijo algo en voz alta?
—Tengo que irme.
—¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Dijimos algo que te incomodó, Tomioka-san? – dijo preocupada la chica de cabello rosa.
—No. Disculpen. – iba a proseguir, pero...
—Tanjiro se pondrá feliz si vas a verlo. – la voz de Tokito lo interceptó. —Aunque está dormido todavía... Pero creo que sería bueno que lo vieras.
—Sí, Tomioka-san, vamos a verlo juntos. – agregó Mitsuri. Giyuu sintió un tirón en su haori, se trataba de Nezuko, quien le pedía mudamente que no se fuera.
—¿No quieres pasar, Tomioka-san? Aoi hizo té. – esta vez fue Shinobu.
La insistencia de todos lo hizo aceptar, aunque apenado. La invitación rebozaba de tanto cariño que se sintió presionado de no defraudarlos.
—¡Sí, vamos todos!
—Aguarda Mitsuri-san... – la chica se paralizó. —Tú vienes conmigo. – luego dirigió su vista a Tokito. —Cuando termine con ella mandaré por ti, Muichiro-kun.
—Sí. – el muchacho también estaba dispuesto a hacer todo lo que Kochou pidiera. Las vieron partir. —¿Vienes? – Muichiro se adelantó y Nezuko se apresuró a caminar a su lado por igual. Tomioka le siguió en silencio.
Para cuando llegaron a la habitación de Tanjiro, ésta estaba a oscuras. Kamado estaba recostado en la cama. No había ningún sonido, pero sabían que estaba vivo por sus movimientos al respirar. Más allá, recostado también en silencio, yacía Genya, también profundamente dormido.
Nezuko fue la primera en acercarse y subió a la cama con cuidado para posarse al lado de su hermano. Tomioka se adentró, no quiso encender la luz, sólo contempló al chico allí. No sabía qué pensar... Cada vez que Tanjiro se iba a una misión, regresaba más herido que antes. Lo más sorprendente era que también podía percibir una férrea voluntad y un aura que se acrecentaba conforme avanzaba el tiempo.
—Tanjiro es sorprendente. – dijo de pronto Tokito, sacándolo de sus pensamientos. —Además de que sabe usar la respiración solar.
—¿Qué? – eso no lo sabía y fue como si lo abrigara una ventisca.
—Derrotó a la Cuarta Luna superior con mucha habilidad. – si era Muichiro quién decía tenía que ser verdad y era aún más impresionante que lo reconociera.
—¿Él... Derrotó a la Luna? ¿Solo? – no cabía de la sorpresa.
—No, Kanroji, Genya y Nezuko estuvieron luchando junto a él todo el tiempo. – Entonces Tokito bajó la vista para ver sus propias manos cubiertas en vendajes. —Pero, aunque no sea su mérito directo el que matara a la Luna, me atrevería a decir que está en un nivel muy cercano al de un pilar. – lo miró por encima de su hombro, ya que Tomioka era más alto. —Creo que hiciste algo bueno, Tomioka.
—¿Qué cosa?
—Perdonarles la vida. – ahora todo era más claro, recordaba la historia de los Kamado y las circunstancias por las que habían llegado a presentarse a la sede.
—Tokito... ¿Ya no hay neblina en tu mente? – era el turno del muchacho de impresionarse. No sabía que Tomioka conocía ese detalle, pero le pareció agradeció el interés.
—No. Puedo recordarlo todo, hasta el más mínimo detalle... – asomó una sonrisa sincera. Miró a Tanjiro. —Después de todo, ayudar a otros termina siendo de utilidad para uno al final del día. Supongo... Que por eso recuperé mi memoria.
La persona frente a él era completamente diferente al Tokito que conocía. Parecía más sociable y hasta mayor conversador que su antiguo yo. Se veía seguro de sí mismo y eso, por un minúsculo instante, le causó envidia.
—Muichiro-kun. – Shinobu estaba al otro lado de la puerta y estaba a su lado totalmente vestida con su uniforme. —Es tu turno.
—Claro. – caminó hacia Shinobu. Sintió que era hora de partir.
—¿Ya te vas, Tomioka-san? – los demás lo vieron irse lentamente. Giyuu los miró por encima del hombro y asintió.
Nadie lo detuvo esta vez. Su corazón palpitaba con una sensación desgarradora. No podía soportar compartir más tiempo con ellos. No se sentía a gusto. De pronto estaba siendo sometido por una inexplicable molestia que le taladraba el pecho. Estaba enojado, deprimido y perturbado.
Quizás tengamos dos pilares de agua...
Detuvo su andar una vez que recordó esas palabras. No, Tanjiro ya no se convertiría en el pilar del agua, definitivamente él apuntaba hacia otro rumbo. Sintió una vorágine consumir su autoestima. Algo se avecinaba, algo grande y él... No estaba preparado. Nubló su corazón ante aquella agradable sensación que permitió adentrarse en su interior cuando estaba con Shinobu, Kanroji, Tokito y Nezuko. ¿Por qué eran tan amables? ¿Por qué disfrutaban de la compañía mutua de todos? ¿Por qué de entre ellos él era el menos digno?
—¿Por qué de pronto me siento tan solo?
Continuará...
En esta ocasión, no hay tanto romance como en otros capítulos, pero sí un acercamento a la psique de los personajes, en especial a Giyuu, quien se muestra intrigado y abrumado por la evolución en la convivencia de los pilares y cómo él, al ser espectador se siente solo. Esto es un acercamiento al Pilar del Agua, un poco antes de la reunión que se llevó a cabo posterior al arco de los herreros.
Ahora sin más...
¿Merece un comentario?
Yume no Kaze.
