Esta historia participa en la actividad "Kissing album" del foro "El feliz grupo de hambrientos".
Descargo de responsabilidad: Akatsuki no Yona pertenece a la maravillosa Kusanagi sensei. Tómese con humor.
Tipo de beso: Beso por accidente.
Personaje / Pareja: Yona / Hak
[Modern AU]
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Los ojos de Akagami recorrían veloces las líneas, abstraída en la ficción romántica que leía, y que suscitaba en ella cierta envidia que jamás sería reconocida en voz alta. Fue por ello que no advirtió los pasos a su espalda —por lo demás sigilosos— ni la presencia que se cernió sobre ella hasta que ya fue tarde: el calor de un aliento danzando sobre su piel, y luego, la voz profunda que vibró junto a su oído y que la tomó por sorpresa.
Y pasó lo que tenía que pasar, evidentemente…
Ella dio un respingo y volteó el rostro hacia la voz, pero Ankoku —porque era 'él'— estaba demasiado cerca y sus labios se rozaron por accidente. Por puritita casualidad, pero se tocaron… ¿¡Un beso!?
A ella las mejillas se le encendieron en llamas, y a él un viril rubor le tiñó las suyas. Akagami se llevó las manos al rostro, tratando inútilmente de esconder el rojo delator, mientras que Ankoku aún seguía en la misma postura, petrificado en estado de incrédulo shock.
Yona entornó los ojos y lanzó el teléfono móvil sobre la mesa, que cayó con un ruido sordo sobre la pulida superficie, eco de su propia decepción.
«Agh, otro cliché…», pensó, a la vez que entornaba los ojos. «¿En serio es tan difícil escribir algo que resulte original o novedoso? Pero sobre todo, ¿algo remotamente real y creíble? Porque está más que claro que estas cosas no pasan nunca en la vida real».
«Bueno», se dijo al cabo, exhalando un suspiro con el que se solo trataba de engañarse a sí misma, porque, curiosa, acabó tomando de nuevo el teléfono antes despreciado. «¿Y cómo les irá a estos dos clichés andantes después del supuesto beso?».
Los ojos de Yona recorrían veloces las líneas, abstraída en la ficción romántica que leía, y que suscitaba en ella cierta envidia que jamás sería reconocida en voz alta. Fue por ello que no advirtió los pasos a su espalda —por lo demás sigilosos— ni la presencia que se cernió sobre ella hasta que ya fue tarde: el calor de un aliento danzando sobre su piel, y luego, la voz profunda que vibró junto a su oído y que la tomó por sorpresa.
—¿Qué lees?
Y pasó lo que tenía que pasar, evidentemente…
Ella dio un respingo y volteó el rostro hacia la voz, pero Hak —porque era 'él'— estaba demasiado cerca y sus labios se rozaron por accidente. Por puritita casualidad, pero se tocaron… ¿¡Un beso!?
A ella las mejillas se le encendieron en llamas, y a él un viril rubor le tiñó las suyas. Yona se llevó las manos al rostro, tratando inútilmente de esconder el rojo delator, mientras que Hak aún seguía en la misma postura, petrificado en estado de incrédulo shock.
¡Ay, cielos! ¡Que sí que pasan en la vida real!
¿Desde cuándo es que la realidad supera a la ficción?
Y si bien no duró más que un instante, Yona se encontró deseando que hubiera durado más.
Hak también…
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NOTA:
Yo pensando…, más que fanficción, ¿podríamos llamar a esto metafanficción recursiva? *Insertar emoticono pensativo*.
Por cierto, 'Akagami' significa 'cabello rojo' y 'Ankoku [ryuu]' era el sobrenombre de Hak, '[Dragón] Oscuro/Negro', cuando el Feliz Grupo de Hambrientos se hacía pasar por bandidos.
